noviembre 25, 2025

BREVES LECCIONES SOBRE LA LITERATURA

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

I

La expresión "verdadera literatura" es una estratagema; cuando se enuncia, se hace para esconder una pedantería.


II

La función primordial de la literatura es contrarrestar el olvido, del yo en primera instancia y luego de las comunidades en donde habita el escritor, sean estas reales o ficticias.


III

El asombro y el juego han sido los insumos básicos para la construcción de toda la historia de la literatura.


IV

La literatura surge de la mezcla entre experiencia de vida, sensibilidad y necesidad de contar. Todos los humanos estamos en capacidad de acceder a ella, solo que la mayoría no sabe qué hacer con su experiencia, carecen de la sensibilidad estética o no saben cómo contar lo que quieren decir.


V

Vivir de la literatura es distinto a vivir para la literatura. Lo primero es una extrañeza otorgada a unos pocos avivatos. Lo segundo ha dado origen a obras inmortales.


VI

La literatura morirá el día que el último ser humano expire y nadie pueda narrarlo.

noviembre 18, 2025

BREVES LECCIONES SOBRE LA UNIVERSIDAD

 


 Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

 

I

En este momento de la historia, el primer deber de la universidad es sobrevivir.

II

Desde el movimiento de Córdoba, -más de cien años después-, se sigue añorando la libertad de cátedra. Nunca estuvo tan ausente; debe ser porque ahora muy pocos docentes la desean.

III

En un mundo repleto de incertidumbres, las universidades siguen emitiendo verdades; sospecho que ese es su grave error. El principal objetivo de un claustro educativo debería ser dudar.

IV

No hay aprendizaje sin desacato a la ignorancia, que casi siempre se refleja en lo establecido. ¿Es factible aprender a volar temiendo las alturas? ¿Será posible cultivar el conocimiento en una universidad sumisa?

V

Pululan tantas teorías pedagógicas y didácticas que la implementación de las mismas puede fácilmente hacer inviable la universidad.

VI

La universidad y los sujetos vivimos tiempos distintos. Las instituciones son del siglo XIX, los docentes enseñan para el siglo XX y los estudiantes están sumergidos en el siglo XXI. La atemporalidad es nuestro drama.

noviembre 14, 2025

Nunca me sirvió ningún sombrero: breve reseña

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

Cada vez son más los escritores que cultivan la minificción, aunque pocos llegan a dominar el arte del minicuento. La escritura breve requiere la sencillez de la concreción y la profundidad de una historia concisa pero bien contada. En un minirelato debe pervivir el arte de saber contar, de impactar, de permitirle al lector que se haga partícipe de la onda posterior a la lectura, eso que algunos llaman interpretación. Recuerdo lo anterior para resaltar el trabajo de la escritora bogotana María del Rosario Laverde, en el libro titulado Nunca me sirvió ningún sombrero, publicado por la editorial Cuadernos Negros, en el año 2024.

En este compendio de cincuenta minificciones, María del Rosario nos pasea por sucesos cotidianos de la vida moderna, con reflexiones acertadas sobre el amor, las relaciones de pareja, el trabajo y la ciudad. Estos son aspectos que la autora convierte en materia prima para dejarnos, en la mayoría de los casos, sucintos y bien logrados minicuentos.

La mayoría de estos textos pocas veces superan las 100 palabras; curiosamente, pierden potencia cuando sobrepasan dicha extensión. En general, María del Rosario deja entrever un trabajo juicioso y decantado que permite a un texto no convertirse en simple chiste, o una frase de superación, o quizás un pensamiento suelto, algo que muchas veces se confunde con el microrrelato.

Para mayor ilustración, veamos algunos ejemplos de su escritura en este libro, que sobra decir que recomiendo para una cuidada biblioteca sobre minificción:

Mal de ojo

Ese desconocido que pasa sin quitarme los ojos de encima, es el mismo que me decía en otra vida que nunca se iría de mi lado.

 

Circense

Ahora tengo una vida común y corriente, cada noche duermo en la misma cama y voy al trabajo de ocho a cinco. Pero no me importa. Alimentar a los leones nunca me divirtió y jamás pude caminar por la cuerda floja, tampoco me recuperé de la infidelidad del payaso, y me harté de empacar y desempacar. De vez en cuando sueño con que soy una estrella...

 

Fijación

No olvido el día que se fue de casa. Empaqué sus maletas, le ayudé a ponerse su abrigo, aunque todavía no comenzaba el invierno. Y lo vi alejarse desde la ventana. Desde entonces, todos los días son ese día.

 

noviembre 12, 2025

Sede sur de la Universidad del Tolima: tradición y nuevos retos

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

"Hace años se venía gestando un sueño, el de abrir la Universidad del Tolima a las regiones", dijo alguien en medios a propósito de la noticia de la reactivación del plan de apertura de la sede sur. La grata noticia engalana el cumpleaños número ochenta de la Universidad del Tolima.

No obstante, toca recordar que hace más de 40 años la Universidad del Tolima tiene ascendencia en varias de nuestras regiones. Especialmente a través del Instituto de Educación a Distancia (IDEAD), cuya presencia ha sido histórica en casi todos los municipios del departamento del Tolima, y muchos más de Colombia.

Siendo así, la apertura de la licitación para la construcción de la sede sur de la Universidad del Tolima se instala en una tradición que desde los años setenta, con el plan de extramuros, se ha interiorizado en el ADN del principal claustro académico de educación superior del Tolima: ir a las regiones con propuestas de formación superior. No más basta recordar que el actual plan de gestión del Instituto se titula “IDEAD en los territorios”.

Por citar algunas de las zonas de impacto de esta nueva apuesta, hay que recordar que en Chaparral (1987), Rioblanco (1989) y Planadas (1995) se han ofertado programas de formación superior hace más de tres décadas, lo cual es tierra abonada para esta nueva fase en la que no solamente se podrán llevar programas en la modalidad a distancia, virtuales u oferta de Educación Continuada, como lo ha venido haciendo el IDEAD, sino que además se podrán aperturar programas bajo la modalidad presencial. En esto último es donde está el gran avance de tener una sede propia en el sur (Chaparral), así como se proyecta una sede en el norte (Marquita).

Esta nueva ruta de impacto beneficiará en gran medida la cobertura de educación superior en el Tolima y debe marcar un hito en la transformación de las prácticas de una universidad regional que hace rato dejó de serlo y que, por su presencia en el país, presenta las condiciones e impactos de un claustro del orden nacional. De seguro a esta nueva sede llegarán estudiantes de muchas otras regiones, como ocurre actualmente en los programas ofertados en la sede presencial de Ibagué, porque en este momento la educación y sus múltiples modalidades han borrado las fronteras territoriales y, paradójicamente, es cuando más debemos hacer presencia en las regiones.

Aspectos como la gestión docente y administrativa agrupadas en el campus de Santa Helena o los programas de investigación localizados deberán ser replanteados, rompiendo la lógica centralizada en la ciudad capital, lo cual hasta ahora ha primado en la visión directiva de privilegiar el centro sobre las periferias. Es necesario replantear esa visión para avanzar en la consolidación de un Alma Mater que en su totalidad hable, construya y piense desde las regiones, papel que le había sido delegado, a regañadientes y muchas veces sin los soportes adecuados, al Instituto de Educación a Distancia.

Si tanto la sede sur como la sede norte se consolidan en el corto plazo, deben acompañarse de nuevos programas, enfocados en las líneas de desarrollo de futuro, con formación tecnológica y posgradual de alto impacto. Ampliar el eje de acción implica ensanchar la visión institucional. Vienen muchos desafíos, retos que necesariamente deben oxigenar la octogenaria universidad que se ha visto beneficiada por los impactos de las políticas educativas del gobierno nacional actual y las exigencias de un tiempo cambiante.

Será bebiendo de la tradición y evaluando el presente que las nuevas sedes de la Universidad del Tolima consolidarán el futuro de un Tolima más abierto y presto a la formación superior. Esto se hará con programas pertinentes, calidad en contexto y escenarios de equidad para la construcción del conocimiento y la recuperación de los saberes de nuestros territorios, que deben coadyuvar a la solución de sus múltiples problemáticas.

noviembre 11, 2025

BREVES LECCIONES SOBRE EL PODER

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima.

I

Si deseas obtener poder, ocupar un cargo de poder, tienes que conocer lo que la gente necesita y decir lo que la gente quiere oír. Conectarte con el pueblo, con las mayorías, ganar su voluntad. La masa es una fuerza creadora y dinamizadora constante de escenarios de poder.

II

Si ya estás en el poder y deseas mantenerte en él, debes hacer lo contrario a lo que la masa quiere, porque el poder busca un beneficio para sí mismo, conformando una clase elitista. El poder se alimenta de sí mismo y de esa manera crece ilimitadamente. El poder por el poder es la máxima aspiración de ese ciclo.

III

Si lo que quieres es transformar desde el poder, debes escuchar a la masa, actuar en consonancia con sus necesidades y hacer los cambios requeridos. Para lograr ese objetivo político real, debes renunciar a seguir en el poder. El precio de ejercer el poder y transformar es negar, desde el poder, el beneficio individual del poder. La única manera de romper el ciclo caníbal del poder es destruirlo, en beneficio de la real política que se manifiesta en los cambios que la masa reclama.

IV

Siempre será más sencillo llegar al poder que transformar desde el poder.

octubre 30, 2025

Homenaje a la historia de los libros

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

 

Hay libros que hablan de libros, y por lo tanto son metalibros, como este que les voy a reseñar. Se trata de El infinito en un junco, de la escritora española Irene Vallejo. Aunque Irene no solo nos pasea por los recovecos atemporales por donde ha circulado el libro desde su invención, sino que también usa ese hilo de Ariadna para recrearnos bellos y trágicos episodios de la invención de la escritura, del nacimiento de la lectura y de la evolución de eso que hoy conocemos como cultura letrada.

Usando un acervo de información muy completa sobre las culturas griegas y romanas, la autora nos va paseando por los caminos que tejió la leyenda de Alejandro el Grande como excusa para depositarnos en el epicentro de la metáfora más propicia para el hábitat de los libros: la biblioteca de Alejandría. Y desde allí, y con sobresaliente destreza narrativa, dosificación de datos y habilidad poética, nos ofrece una extensa panorámica de esa fascinante historia.

Hablar de los libros es hablar de la humanidad, sus sueños, derrotas y utopías; de eso da fe cada página de este libro, por eso a través de cada subcapítulo vamos obteniendo una herramienta más para guardar en la alforja de la expedición a la que la autora nos invita. Mesopotamia, Roma, África, Europa, Asía, cada lugar palpita en los relatos de la transformación de esos rústicos trazos de las cuevas en tablillas, en pergaminos, en rollos, en papiros, en bibliotecas, en guerras, en nombres de emperadores letrados y gobernantes ignorantes. En navíos que llevan por el mundo el naciente invento que se encargará de guardar la memoria de los pueblos, sin que los emisarios sepan lo vital de aquella empresa para el futuro de la humanidad.

Anécdotas y ficciones, datos y testimonios extraídos de los libros son las herramientas predilectas de la autora para engancharnos a su apuesta, para llevarnos plácidamente por esta extensa, pero entretenida ruta. El saber enciclopédico de Irene Vallejo, así como sus pesquisas investigativas, hacen que El infinito en un junco sea un compendio elaborado de relatos que no se queda en un discurso, sino que se abre a la imagen poética, a la argumentación histórica, al relato académico y, por supuesto, a la forma ensayística, como bastión de su engranaje.

Este es un libro de esos que te exige un ritmo sosegado; la idea no es llegar rápido al final, más bien se trata de degustar en cada recodo del camino las mieles que ofrece. Un libro que hace amar los libros, y a quienes ya los amamos, nos reafirma en ese propósito. Un libro que nos recuerda que los libros no dejarán de existir porque es uno de los mejores inventos del ser humano, porque garantizan la memoria de la misma humanidad. Como la autora lo afirma varias veces, también es un homenaje a los miles y miles de hombres y mujeres que durante siglos de oscuridad protegieron el saber de los libros, aun a costa de su propia vida.

Hoy, cuando escuchamos que otro imperio en decadencia vuelve al constante delirio dictatorial de satanizar los libros (me refiero a la noticia de Trump en EE. UU., prohibiendo la obra de Gabriel García Márquez en las escuelas, junto a cerca de 4500 títulos más), El infinito en un junco nos recuerda que muchas ruinas de imperios han resguardado los textos de la humanidad. De eso son testigo los libros que perduraron bajo los escombros de Pompeya y Herculano, quienes con el paso de los siglos se erigen como vestigio de aquella catástrofe. Los seres de esos tiempos ya no están, pero el recuerdo de ellos vive en los papiros, porque, como concluye la autora: “La invención de los libros ha sido tal vez el mayor triunfo en nuestra tenaz lucha contra la destrucción”.

octubre 25, 2025

Respuestas necesarias para un debate con altura

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

Este texto reflexivo lo escribo como respuesta a algunos conocidos, amigos o internautas que suelen pasar por el muro de Facebook que lleva mi nombre (no digo mi muro porque eso es Mark Zuckerberg); también a otros que comentan en mi blog (Vórtice Virtual) y responden a mi WhatsApp. Algunos de ellos suelen preguntar: ¿por qué “soy petrista”?, ¿“por qué apoyo este gobierno”? y ¿“cuáles son los logros de Petro”?, entre otros interrogantes. Como me guía un espíritu pedagógico, no me gusta dejar preguntas en el limbo, porque, por lo general, cuando no se responde, el emisor llena ese vacío con cualquier discurso. Por eso intentaré, de manera muy concisa, dejar mis reflexiones sobre estos temas:

1.      Aclaro de entrada que no avalo el insulto, la amenaza y la violencia discursiva que a veces se generan como respuesta a algunas de mis publicaciones, sobre todo en esos falsos debates entre los lectores. En general, esas “respuestas” sin argumentos, carentes de valor de diálogo, son inocuas para mí, y deben serlo para todos.

2.      No soy comunista, ni guerrillero, ni petrista estúpido, ni todas esas ligerezas que se dicen de alguien cuando no se comparte el lugar de enunciación. Toca aclararlo; muchos navegantes de la inmensa red viven de poner calificativos.

3.      Aclaro que no soy petrista porque no sigo ciegamente a Petro; nunca he seguido así a nadie, ni a hombres sobre la tierra, ni a dioses en el firmamento. Solo comparto y adhiero a algunas líneas de trabajo que este gobierno, en cabeza de Petro, ha venido desarrollando.

4.      Sobre los logros que este gobierno ha alcanzado, empiezo por aclarar que nunca esperé que en cuatro años de gobierno un país de 200 años de injusticias, corrupción, violencia e inequidades se transformara 100%. Como no soy creyente, tampoco soy ingenuo. De ahí que valore algunos avances y logros que marcan una nueva manera de gobernar en el país, que aún posee vicios anteriores, que no todo es color de rosa, pero que a mi parecer, y de muchas más personas en Colombia, han generado un quiebre y que debe mantenerse para algún día ver cambios más profundos. Estos logros por resaltar son:

a) Gobernar con un enfoque más social, es decir, implementando políticas pensando en los más necesitados, no en los pocos eternos dueños del poder.

b) Aumento del salario mínimo a unos montos significativos, lo cual genera mayores ingresos a los asalariados, que son la mayoría de la fuerza laboral del país. Muchos de quienes critican furibundamente a Petro han sido favorecidos con esta política.

c) Recuperación de pagos de horas nocturnas, dominicales y otros derechos antes vulnerados.

d) Entrega de tierras a los campesinos. Nunca un gobierno le devolvió tanta tierra a quienes la trabajan; al contrario, antes se las quitaban con mil argucias y formas de violencia. El número de hectáreas entregadas ronda las 100 mil.

e) Reactivación de los tranvías. No hay países desarrollados sin vías férreas para carga y transporte modernizados. En Colombia los cerraron para darles campo a los consorcios de carreteras y peajes.

f) Fortalecimiento de la gratuidad educativa. La educación pública jamás volverá a ser un bien privado.

g) Aumento de transferencias para las universidades públicas y el sistema educativo en general. Soy un convencido de que la educación es un campo necesario para alcanzar el cambio cultural de un país; por lo tanto, me parece vital esa inversión.

h) Aumento del pago para los soldados rasos.

i) Disminución del desempleo.

j) Mantenimiento a la baja de la inflación, aspecto que podría ser aún más positivo si el Banco de la República bajara las tasas de interés.

k) Disminución de la tasa de la pobreza (del 41% al 31%). Esto significa que muchos colombianos, cientos de miles, tienen un poco más de ingresos para vivir.

l) Finalización de la tercerización para las madres comunitarias; eso se traduce en estabilidad y dignificación del trabajo.

m) Implementación de salario para los aprendices del SENA.

n) Aumento del crédito bancario a bajos intereses para pequeños propietarios de tierras, no como el famoso Agroingreso, que fueron subsidios para los terratenientes.

o) Incremento exponencial de las divisas por turismo, lo cual significa que la imagen de Colombia ha mejorado en el exterior.

p) Récord en exportaciones agrícolas, lo cual habla de la reactivación del campo.

q) Récord, con números muy destacables, sobre la incautación de drogas y lucha contra el narcotráfico. Ronda el número en 2.500 toneladas de cocaína, sin contar otras drogas.

r) Inicio de cambio de política de elementos altamente contaminantes como el carbón y el petróleo. El mundo entero va hacia allá.

s) Apoyo real a regiones olvidadas como Guajira y Chocó, con agua potable, energía, obras de infraestructura y salud. Destacables los puestos de salud flotantes en el Pacífico y la planta de energía en La Guajira.

t) Avance en la relación con otros países del mundo para romper la econo-dependencia de EEUU. Latinoamérica va hacia allá, excepto los países aún arrodillados a Trump.

u) Reducción de la deforestación, esto debido a una política que combate la tala para ganadería, extracción de madera y minería ilegal. Cifras de disminución superiores al 50%; a futuro, esto es mucho oxígeno para el mundo.

v) Liderazgos internacionales en la agenda de cambios planetarios (transición energética, redefinición de la lucha antidrogas, derechos humanos, entre otros).

w) Reducción de la mortalidad materna; las cifras superan el 50%.

x) Retorno de la mesada 14 para miembros de la Fuerza Pública y próximamente para los docentes del Magisterio.

y) Aumento de recursos para las regiones, un hecho real del cual, en las regiones que son gobernadas por opositores, no se habla.

z) Insistencia, terca, desagradecida y contra viento y marea, en los procesos de PAZ. Todos quienes estemos hastiados de tanta violencia debemos agradecer cada esfuerzo que se haga en pro de la PAZ.

Se me acabó el alfabeto en esta enumeración de aspectos concretos que son avances en una concepción de gobierno centrada en los más necesitados. Estos logros se han hecho a pesar de tener en contra las mayorías del Congreso que han detenido las reformas de fondo, con los ataques a diario de los medios de las élites (que son propiedad de los más ricos del país), con una estrategia de desprestigio en redes, con un ataque internacional encabezado por Trump y los secuaces de la derecha y ultraderecha colombiana, con las tensiones de su equipo de trabajo que muchas veces responde a una agenda particular y no a una idea de cambio. Y por supuesto, a las fallas de Petro, de sus directrices, de sus salidas en falso y su tono pendenciero e incendiario en muchas ocasiones.

Posdata uno: Los datos acá compilados están en los informes presentados por el gobierno, en los medios de comunicación, incluso en los medios con tendencia a la oposición, como El Tiempo, El Espectador, RCN y Caracol. También en la prensa y medios televisivos internacionales y en la crítica de analistas de toda índole ideológica.

Posdata dos: Invito siempre al debate con argumentos, sobre todo a quienes hacemos parte de la academia, de los entornos pedagógicos y a quienes compartimos el sueño de un día tener un mejor país, no solo para unos, para todos. Debatir no nos hace enemigos, nos hace diferentes, muchas veces con más puntos de encuentro que diferencias reales.

 

octubre 10, 2025

Ed Gein, el monstruo desdibujado

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

 

La tercera temporada de Monstruos (2022-2025), la serie de Netflix ahora centrada en la vida de Ed Gein, generaba muchas expectativas para su estreno. Las dos apuestas anteriores se basaron en las historias criminales de Jeffrey Dahmer, en la primera temporada, y los hermanos Meléndez en la segunda, logrando elevadas audiencias por la cercanía de las series con las atormentadas vidas y larga lista de aberraciones de los personajes.

En esta entrega del 2025 apostaron por uno de los asesinos seriales más enigmáticos de la cultura estadounidense, país plagado de personajes enfermos y amantes de la sangre y el crimen: Edward Theodore Gein, quien llevó la sevicia a extremos inhumanos. Sus crímenes y comportamientos han sido objeto de cientos de estudios, películas y documentales; su nombre se incluyó en la cultura moderna como un arquetipo de enfermedad mental, apetito desbordado por la necrofilia y el profundo misterio comportamental de sus actuaciones.

Precisamente ahí es donde la serie Monstruo: La historia de Ed Gein (2025) pierde su rumbo. Escoger un personaje tan conocido para ahondar en su historia criminal trae sus problemas y los creadores, Ian Brennan y Ryan Murphy, pierden el control de la historia. Su apuesta, a diferencia de las temporadas anteriores, es irse por las ramas de las intertextualidades cinematográficas que ha generado el nombre y la vida atroz de Ed Gein; por lo tanto, abandonan el personaje central y evitan profundizar en los hechos particulares del asesino, su mentalidad, sus causas y traumas. Si bien le dan una pequeña pincelada a estos aspectos, se queda en lo superficial, nada que no hubiera abordado Alfred Hitchcock en su famosa película Psicosis (1960). Además, cuando se revisan los archivos históricos, encontramos una distancia abismal entre los hechos reales y lo contado en la serie. Es decir, se pierde verosimilitud y no se afianza la ficción; así la serie queda entre dos aguas, flotando a la deriva.

En esencia, la historia de Ed Gein se ha deformado aún más en esta apuesta, tanto así que aparecen personajes como la supuesta novia Adeline Watkins con un rol central en la vida del asesino, rol que en la vida real nunca tuvo; así mismo, la serie le atribuye asesinatos a Ed, crímenes que nunca fueron probados, como el de su hermano Henry. Lo que sí es de destacar es la actuación de Charlie Hunnam, quien es capaz de personificar la mente atormentada y desociada del carnicero de Wisconsin. La ambientación y la fotografía son otros elementos que hacen de la serie un producto audiovisual destacado.

La metodología de cruzar la vida de Ed Gein con sus aportes a la criminalidad y a la cultura cinematográfica es una buena idea; el problema es encasillar esa idea al formato que hasta ahora nos venía presentando la serie Monstruos. A veces la forma hace fracasar el contenido, porque, al menos en mi caso, me he quedado con las ganas de entender con más detalle una mente criminal tan sui géneris, cuyas acciones hacen palidecer a los más atroces asesinos.

octubre 05, 2025

Un poeta: la radiografía del malditismo poético en el cine

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

 

Los llamados poetas malditos franceses (siglo XIX) se dieron a la tarea de la destrucción de todos los sentidos y con el zumo de sus escombros hicieron poesía. Rimbaud, quizás el mayor de sus exponentes, fue el más eficiente en ese oficio. Su legado quedó en la historia de las letras y su método se propagó por el mundo, generando imitadores a diestra y siniestra. En Colombia, esta semilla encontró buena tierra para su lamentable y pintoresco desarrollo.  A la par de los poetas malditos nacionales, se malformaron sujetos poéticos bastante sui géneris: los poetas malitos.

Ellos, ebrios en todos los sentidos, nocturnales hasta la médula, tocados por una extraña musa de la autodestrucción en busca de la metáfora perfecta, hacen parte de un enorme inventario de vidas arruinadas, y más bien pocos poemas destacados. Los nadaístas fueron parte de esa cosecha, quizás los más notorios. En mi opinión, el mejor y más coherente de ellos fue Darío Lemos, porque el bardo antioqueño fue capaz de llegar al límite del arrojo para terminar solicitando, al final de su trágica vida, que alguien le cambiara su obra por una silla de ruedas. Su autodestrucción estaba por encima de su producción poética: “Mi vida es mi obra, lo demás son papelitos”, dijo orgulloso mientras su pierna gangrenosa se amputaba.

Aún en este siglo pervive ese malditismo, no solo entre poetas, también entre pintores, escritores de todos los géneros y los desgéneros, artistas del trampolín de la vida y de las artes. Parece que el malditismo es una agria etapa de quienes aspiran a hacer sangrar las musas del arte. Algunos se quedan toda su existencia habitando aquella oscura noche, otros huyen a los brazos de la religión -porque el camino a las iglesias está empedrado de vicios-; pocos, muy pocos alcanzan el fulgor de la palabra.

Esta reflexión la escribo como emoción posterior a mi encuentro con la película "Un poeta" (2025), la cual se erige como artefacto estético que encumbra ese personaje estereotipado. Este es un filme hecho con fragmentos de mil vidas que se le asemejan y, como un espejo, refleja la angustia, la desolación y la agonía de sentirse poeta en un mundo sin poesía, pero con enormes toneladas de material para hacerla brotar si los poros dejaran de supurar tristeza.

El director, Simón Mesa, logra construir una ópera que nos conduce a los senderos de la lástima, la desesperación, la risa y la solidaridad con el personaje central Óscar Restrepo, quien se erige como la reencarnación de todos los poetas malditos y malitos de estas latitudes. Como espectadores sabemos de su tragedia, pero nos declaramos impedidos para extender una mano solidaria que lo ayude a brotar de su mísera cotidianidad. Eso sí, guardamos la esperanza de que la poesía lo asista en cualquier momento, porque la película también funciona como metáfora de la creación, del trance del artista entre la realidad y la obra. Para encontrar las palabras adecuadas se debe bucear en lo profundo y no siempre las aguas son claras; por lo general permanecen putrefactas.

De "Un poeta" se han escrito ya una buena cantidad de reseñas, análisis, elogios, todos ellos merecidos; ahondar más en esas visiones es redundar. Va a convertirse en una producción de esas que cada tiempo surgen en Colombia para recordarnos que la mejor materia prima para el arte es la introspección de la mirada para recrear la realidad. Por ello, esta película será premiada y recordada, porque es un homenaje transparente a quienes siguen buscando las palabras para hacer un poema, en medio de las urbes atestadas de dramas humanos que cada vez repelen más la poesía y naufragan en la triste prosa de los días.

septiembre 15, 2025

Un poeta (en estado crudo), la reciente película colombiana de Simón Mesa Soto

 


Por: Nelson Romero Guzmán

Profesor Universidad del Tolima, IDEAD

 El título de la película es escueto: Un poeta, como si desde ya nos anunciara su retrato. Y precisamente, uno de los logros del cortometraje es la verosimilitud del protagonista Óscar Restrepo con el estereotipo del poeta fracasado en vida y obra. Por su parte, el acierto del actor Ubeimar Ríos, pareciera coincidir de manera física y existencial con la realidad y la fábula del personaje que encarna. Además, el realismo de las escenas se muestra en la ambientación del marco de la Medellín marginal de sus zonas urbanas con sus nichos de bajo mundo. De esta manera, el director colombiano Simón Mesa Soto crea un personaje poeta que no encaja en la familia, en la sociedad ni en la poesía misma. Con la aparente sencillez de un poeta crudo, que se mueve en escenarios callejeros lánguidos y una narración sarcástica punzada por el humor burlesco, Simón Mesa logra llevarse el premio de la Sección Un Certain Regard del Festival de Cine de Cannes.

 Una de las grandes apuestas del director de la película, fue haber optado por la construcción precisa del prototipo del poeta visto como el artista fracasado, al que Óscar Restrepo encarna de manera perfecta: un ser crudo, feo, grotesco, bufón, contrahecho, pero fascinante,  venido como anillo al dedo para mostrar la imagen social desgarradora del poeta que nos heredó el siglo XIX, configurado por Rimbaud como "el gran maldito, el que se siembra verrugas en el rostro" o como “el Gran Criminal”, que se vale del método visionario de la autodestrucción, pero que, en el caso de Óscar, contrario al genio de Rimbaud, a sus 54 años vive vaciado de la Musa, proscrito de la poesía y mantenido por su anciana madre, su único refugio de comprensión y ternura. De ahí que su papel sea el de exponerse permanentemente al rechazo social, a la burla, a la expulsión del cenáculo literario, a la explotación de los avivatos de los festivales de poesía, al veto de la familia, hundido en el alcoholismo y hasta soportando la violencia física y el señalamiento de mal poeta. Se trata de una película donde todos los actores sufren al poeta y nadie se ríe; solo reímos los espectadores una risa cómplice, cortada de repente por escenas truculentas que provocan la conmiseración y la repulsión por el personaje.

 Lo que por otra parte enriquece al protagonista de Un poeta (porque la mayor fuerza de la película es su personaje protagónico), es la atmósfera melodramática del humor negro, la estética del grotesco y la extravagancia, acentuados estos rasgos por el manejo del primer y primerísimo plano de las fotografías que hacen ver el alma turbada del poeta a través de la exageración de sus más mínimas expresiones: la mirada profunda y desencantada detrás los lentes de sus gafas, sus gestos de frustración, su barba descuidada, sus ademanes de aflicción, su dentadura irregular, su figura maltrecha, su indumentaria descuidada, su caminar caricaturesco y la intemperie de cuerpo y espíritu, en fin, su profunda soledad y rechazo, como apuesta visual de los valores más decadentes de un poeta, tal como aparece en la representación de la sociedad misma que lo juzga y rechaza. Los bares, el alcohol, la noche y los andenes son sus hábitats naturales.

 El hecho principal que desencadena los componentes de la trama, ocurre cuando Óscar llega a ser contratado en la Escuela de Poesía donde es profesor de un taller, en la temporada en que se organiza un Festival de Poesía. Es justamente en dicha escuela donde conoce a la adolescente Yurlady, estudiante de bachillerato que también asiste a las secciones de los talleres. Aquí vale la pena preguntarse: ¿es un rodaje sobre el poeta sin poesía en una “sociedad de poetas”? La cinta intriga fuertemente a este despropósito. Yurlady, la antagonista de Óscar, es una muchacha talentosa para escribir poesía, pero a su vez manifiesta abiertamente que sus rumbos en la vida son otros. Sin embargo, Yurlady se convierte para Óscar en una obsesión, ya que él transfiere en ella la conquista de sus ideales, al pretender transparentarse y verse en el talento de su estudiante como un poeta verdadero, donde por fin cree encontrar alivio a sus frustraciones literarias. Óscar, entonces, viene a ser el perfecto poeta sin poesía; Yurlady, por su parte, es la otra cara: la poesía sin poeta. Al final ella renuncia a ser la media naranja poética de Óscar. Aquí el director Simón Mesa construye un juego cautivador y una crítica oculta demoledora, poco perceptible, sobre el destino del poeta. El sacrificio de Óscar por Yurlady lo lleva a ponerla por encima del bienestar material y afectivo de su propia hija Alisson, quien vive con su madre en estrechez económica, pero Óscar prefiere convertirse en protector de Yurdaly al descubrir su talento poético y concentra sus esfuerzos materiales para que la muchacha pueda tener momentos holgados que le permitan dedicarse a la poesía, lo que al final resulta siendo otro de sus sueños frustrados. Así que la gesta de este antihéroe del cine es vivir la poesía como una hazaña superior a su propia vida, sacrificando los valores de su familia, aunque en lo más profundo llega a descubrir que no representa los ideales de la poesía, porque sus versos son bastante pobres, como se muestran en la película. Así, Óscar resulta siendo el sacrificado por la poesía, el gran fracasado que encuentra en Yurlady el talento que él mismo no tiene y lo hace por momentos suyo como rey en cuerpo ajeno. Pero los sueños de la adolescente están en otra orilla, ya que para ella son más importantes los proyectos materialmente vitales que los artísticos. La poesía, entonces, para citar al poeta Hölderlin, reencarna en Yurlady el más inocente de todos los bienes y, por el contrario, en Óscar, el más peligroso. Moraleja: No vale la pena sacrificarse, entregar su vida por la poesía. Si bien la poesía anda errante por el mundo, la morada de su ser está definitivamente en el lenguaje, como lo escribió Heidegger, y es allí donde hay que ir tras su encuentro; su sacrificio impone la sencillez y el silencio, solo así el poeta podrá convertirse en la casa de su ser. Por eso Óscar es más el bufón del arte que el poeta auténtico; encarna el escándalo del poeta y no el silencio de la poesía, en fin, resulta engañado por la poesía y pasa a ser un espejismo del poeta, su cascarón vacío. 

 Pues bien, esta parte de la trama de la película Un poeta nos lleva a pensar que el protagonista Óscar, es un poeta con carencia de poesía, aunque la sienta en lo profundo de su alma y la viva de una manera tragicómica. Pero si aceptamos que funge de poeta, con todo, es un poeta sincero, porque al menos reconoce no tiene talento. El anverso de Óscar en esta “sociedad de poetas” es el poeta burócrata, que al igual carece de poesía, aunque viva aplaudido y coronado de banquetes; el artista burócrata, que el ojo del espectador no ve, pero lo atisba o se le revela muy en su interior, es quien vive de las mieles del poder, sabe ocultar su fracaso y se escuda en la higiene, en los buenos modales, pasa por decente, aplica las reglas de glamour en sus relaciones sociales, es respetado y hasta admirado por los incautos. Este poeta burócrata es el rescate de Óscar al menos en su apariencia física. Generalmente es excelente para fundar Festivales y Escuelas. Encaja perfectamente en la sociedad, se le cree y además vive de la producción comercial de la poesía. Este poeta burócrata (oculto detrás de Óscar), es el que Simón Mesa Soto deja entrever y denuncia en su película a través de sus personajes secundarios que lo sugieren. Fíjese que, en la película, el protagonista los expone, pues ellos ven en el mismo Óscar la mancha de la Escuela de Poesía como institución. Esto ocurre cuando en la Fiesta del Festival de poesía, Yurdaly termina borracha por su propia cuenta, pero culpan al poeta de la embriaguez de la joven, además de ser golpeado por los mismos dueños del festival, quienes ofrecen dinero a los padres de la adolescente para no ser denunciados ante la ley. Óscar defiende su inocencia y se opone a la entrega del dinero, sometiéndose a la verdad, pues es claro que defiende la poesía, poniendo así la inocencia del poeta por encima de los peligros del poeta burócrata quien, a través de la promoción de la poesía, busca su propia riqueza económica.

 El director de Un poeta nos arrastra a reconstruir la imagen del artista en el contexto social de la gran ironía del capitalismo, esto es, el poeta instrumentalizado, mercantilizado, pese a que el verdadero artista no es un mercader. De ahí que en la película se deslicen de manera sutil, planos de personajes icónicos de la literatura colombiana convertidos en estampas de billetes: el poeta José Asunción Silva y el novelista Gabriel García Márquez, de los que Óscar es devoto, principalmente de Silva, de quien aspira ser su réplica y por eso en una escena aparece dibujándose el corazón en su pecho. Pero vuelvo a la gran ironía que es la del poeta captado por el capitalismo: Silva, suicidado por la insolvencia económica mientras agonizaba el siglo XIX, ahora puesto a circular en el mundo del mercado como un valor de cambio: el billete de $5.000; por su parte, Gabo, arruinado económicamente mientras escribía Cien años de soledad, es rescatado con su sonrisa de costeño satisfecho en el billete de $50.000, siendo estas las formas socarronas del homenaje, a través de las cuales el capitalismo explota la figura del artista, creando a su vez una plusvalía simbólica del capital. Así es como el capitalismo voraz copta el espíritu del artista sufrido y, al poner su estampa en el billete, le devuelve al arte su falsa recompensa. 

 Al haberse logrado en la película la puesta en sociedad del estereotipo del artista fracasado, con los tintes de humor y tragedia a través de un personaje que lo encarna con fuerza, como tomado directamente de la realidad, sin maquillajes, ¿es permitido preguntarse, ya en las afueras del cinema, si en la película de Simón Mesa Soto ganó el cine, pero perdió la poesía? Pues sí y no. Es indudable que la poesía del cine está presente en la película de diferentes maneras: la semiótica de planos en movimiento, piezas musicales intercaladas a la narración, el recaudo fotográfico de los primeros planos del protagonista convertidos en poesía visual que emana emociones, entre otros recursos. Más bien la ausencia de la poesía está muy a propósito en el poeta protagonista, que es otra cosa. Entonces la poesía no es el fracaso, es su liberación, y esto lo logra el cineasta Simón Mesa a través de sus personajes Óscar, el poeta, y de Yurdali, su aprendiz, que son a su vez contradicciones y complementos de la trama.

septiembre 09, 2025

La política tiene un lugar en el deporte

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

Por estos días se corre la Vuelta a España, uno de los eventos ciclísticos más importantes del año y, como aficionado que soy del deporte de las bielas, he estado al tanto de los equipos, los corredores, las etapas y el acontecer diario de las mismas. Solo que esta vez el ciclismo ha pasado a un segundo plano porque las protestas de miles de ciudadanos han desbordado el entorno mediático del ciclismo para darle un lugar a la política.

Esto se preveía, ya que las acciones barbáricas de Benjamín Netanyahu y su ejército depredador han venido generando un efecto de tsunami mediático, lo cual ha construido una gran ola de rechazo al genocidio que allí se lleva a cabo contra el pueblo de Gaza. En ese sentido, la Vuelta a España se convirtió en caja de resonancia de quienes reclaman medidas planetarias que detengan al gobierno del primer ministro israelí y sus cómplices por acción u omisión.

Desde la antesala de la Vuelta a España se avizoraba el conflicto en cuestión, especialmente debido a la inclusión del equipo Israel Premier Tech, que se encuentra activo desde el año 2015 y que desde el año 2020 hace parte de la máxima categoría en este deporte, el denominado World Tour. Por pertenecer a esta última categoría, el equipo tiene un cupo asegurado en todas las carreras del calendario bajo esa etiqueta, entre ellas la Vuelta Ciclística a España.

Ahora bien, si las protestas arreciaban en varias partes del mundo, era muy predecible que en este evento deportivo seguirían creciendo, más teniendo en cuenta que el equipo corría con la bandera israelí en su indumentaria, y agregando a ello que la península ibérica es un epicentro activo de concientización en torno a los actos bárbaros ocurridos en suelo de Palestina.

Inicialmente, la dirección de la Vuelta, en cabeza de su director, Javier Guillén, escudado en el reglamento de la Unión Ciclística Internacional (UCI), restó importancia a los primeros brotes de inconformismo de la ciudadanía en torno a la participación del equipo en cuestión, lo cual fue alimentando la ola de indignación. Fue así como, desde el 23 de agosto, cuando la carrera dio inicio en Torino (Italia), ya se sentía el palpitar de una protesta que crecería cuando la Vuelta llegara a territorio español, y así fue.

Carteles de solidaridad con Gaza, banderas palestinas, abucheos al equipo en los cruces de los pueblos, rechiflas en las llegadas y muchos otros actos pacíficos fueron aumentando la indignación que creció ante el silencio de la organización en general. La estrategia de «hacerse el de la vista gorda» no hizo que el problema desapareciera; al contrario, avivó el desconcierto. El director del equipo Israel Premier Tech, el canadiense y abiertamente sionista Sylvan Adams, se negó a retirar el equipo, aun sabiendo que su presencia en tierras ibéricas generaba un alto grado de confrontación y se constituía en una ofensa a las oleadas de propalestinos. Su accionar se hizo equivalente a ondear una bandera con la cruz esvástica en Tel Aviv.

Por su parte, los organizadores de la Vuelta a España siguieron escudando su actuar con la disculpa de que no podían desvincular el equipo de la carrera, lo cual no es del todo cierto, pues ya existen antecedentes con la expulsión de un equipo ruso del World Tour debido a la guerra en Ucrania. ¿Por qué no se siguió la misma ruta en este caso? Uno sospecha que es por el alto poder económico que posee la comunidad sionista en Europa y en todo el mundo. En Colombia ya vimos cómo la derecha se arrodilla ante Netanyahu, ignorando las atrocidades cometidas en la franja de Gaza, mientras clama democracia y justicia por Venezuela. La doble moral está en todo, en este caso hasta en el deporte.

Muchos alegaron infructuosamente que el deporte debe estar aislado de la geopolítica, argumentando que lo que ocurre en ciclismo no debe ser afectado por lo que pasa en Palestina, lo cual puede ser síntoma de dos cosas: una alta ignorancia de lo que implica la política o un cinismo extremo adobado con hipocresía. En primer lugar, el deporte es político, tanto así que en los grandes eventos deportivos las banderas ondean, los himnos nacionales suenan y las confrontaciones entre países alimentan la pasión de los espectadores y los competidores. Nada más político que los trasnochados nacionalismos que, bajo las banderas del deporte, se edulcoran haciéndonos creer que quienes allí compiten son asexuados políticos. Deporte, poder y política están tan imbricados que desde la antigua Grecia los Juegos Olímpicos se erigieron bajo esa primicia.

Ahora, cuando nos encontramos en la última semana de la Vuelta a España, las protestas han tomado tal fuerza que la muchedumbre es incontrolable. Ya en Bilbao, durante el desarrollo de la jornada once, la etapa fue suspendida porque en la meta programada la gente traspasó las barreras de protección y con arengas y banderas reclamaba la salida del equipo israelí y llamaba a la solidaridad con Palestina. Y el día nueve de septiembre la etapa tuvo que ser recortada porque cientos de manifestantes cerraron la carretera camino a Castro de Herville, impidiendo la culminación de la jornada como estaba programada. Faltan más etapas por correrse; hay una crono individual en Valladolid durante la cual es imposible garantizar seguridad a cada uno de los 154 corredores que siguen en la Vuelta, mucho menos a los siete (7) integrantes del equipo centro de la gran controversia.

Ya es imposible seguir argumentando que deporte y política no se mezclan; esos son mensajes en los cuales la ciudadanía del siglo XXI no cree. En este siglo todo es político porque todo determina la existencia del ser humano en el planeta; así como dijo Eisenhower, “la política es la profesión a tiempo parcial de todo ciudadano”. El ciclismo no puede ser ajeno a la barbarie desatada en Gaza; algunos ciclistas ya lo han enunciado entre dientes, los grandes medios deportivos lo saben y lo callan por miedo a la polarización en un mundo que ya no puede seguir siendo neutral.

Javier Guillén insiste en que la Vuelta terminará en Madrid como está programado, poniendo en riesgo la caravana ciclística y asumiendo una hipócrita neutralidad. Los aficionados estamos divididos, pero la mayoría es consciente de que la política tiene un lugar en el deporte, porque como humanos, sin importar nuestra profesión, el dolor, la barbarie y los estragos de la guerra nos deben conmover. Permanecer neutral es el peor camino; los judíos lo saben por su historia, pero hoy parecen olvidarlo cuando pasaron de víctimas a victimarios.   El silencio no puede ser la forma de contrarrestar el horrible detonar de las bombas en Gaza. 

agosto 30, 2025

Cuando se trata de educar niños, hasta los libertarios se vuelven godos

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

 

Esta reflexión la hago a partir de un hecho noticioso. La noticia que se divulgó por redes el 21 de agosto de 2025 anunciaba lo siguiente: “El Salvador impone nuevo reglamento escolar. Saludo obligatorio, uniforme impecable y corte de cabello adecuado”. La nota parecía extraída de un viejo manual educativo digno del siglo XIX, con una visión bastante retrógrada de lo que debe ser un modelo educativo para el siglo XXI. Desconozco la reglamentación general aprobada que contiene estos elementos, por lo cual no comentaré nada al respecto; lo que sí me causó gran inquietud como educador que soy es ver la cantidad de comentarios favorables en torno a los aspectos mencionados.

Muchos usuarios de la red avalaban, casi con histeria, la acción de imponer el saludo obligatorio, el uniforme y el corte de cabello adecuado, como fundamental para la educación de una generación que, en palabras de ellos, se está perdiendo por falta de valores, lo que está destruyendo la sociedad. Y es ahí donde quiero resaltar algunos aspectos.

Primero toca recordar que “imponer” no es educar, al menos en el diccionario de una pedagogía que busca la construcción de un mejor sujeto, para un mejor mundo. Imponer implica desconocer el deseo del otro, su individualidad, su particularidad. El sujeto, sujetado por unas reglas como imperativo educativo, desconoce el yo para construir una sociedad uniforme en la cual todos piensen lo mismo y actúen igual. Es la arcaica idea de la educación como fábrica, decantada en aquella imagen que hizo famosa la agrupación Pink Floyd en su video “Another brick inthe wall”.

La escuela hace años experimentó esa idea retrógrada que acá se celebra como gran novedad. No más recordemos la advertencia que hacía Hannah Arendt en “La banalidad del mal” sobre cómo se construyeron las personalidades de los administradores de los campos de concentración nazis: Bien educados, bien peluqueados, bien hablados, bien instrumentalizados en función del mal. En el modelo que muchos celebran, se cree que un niño que saluda es mejor que uno que no lo hace, que llevar el pelo distinto al corte impuesto es una falta y que el uniforme determina al sujeto.

Más allá de la discusión pedagógica, que se puede solventar invitando a leer tantas páginas de discusión en torno al verdadero valor de educar; lo que más alerta es ver cómo la democracia sigue siendo asediada por discursos mesiánicos, totalitarios y dictatoriales. La historia nos muestra cómo restringir la educación ha sido el sueño de todo totalitarismo para imponer la “escuela del pensamiento único”, como lo devela George Orwell en su aclamada novela “1984”, en un mundo en el cual el Ministerio de la Verdad y la Policía del Pensamiento velan por ese ideal.

Pero lo que más me sorprendió en el seguimiento que hice en redes de esta noticia es que muchos educadores estaban de acuerdo con las tres sentencias: saludo respetuoso, uniforme limpio y corte adecuado. Es como si esos docentes añoraran el viejo manual de urbanidad que calificaba a los sujetos según el cumplimiento de sus líneas, sin importar su personalidad. Decía los viejos: «Lo importante es la fachada, no ser, sino aparentar». ¿Cuántos asesinos bien vestidos, bien hablados, bien educados ha visto desfilar la historia?

Ahora bien, la noticia se logra entender a profundidad cuando descubrimos que la ministra de Educación de El Salvador es una militar, quien tiene la misión de “fortalecer la disciplina y los valores cívicos”. ¿Para qué privilegiar el conocimiento en las escuelas públicas? Con que los niños se sepan comportar y obedecer, el futuro del régimen está garantizado. A los profesores obnubilados por estas medidas les recomiendo leer algunos textos como “Pedagogía del oprimido” o “La educación como práctica de la libertad” de Paulo Freire, aunque, si no se quieren sentir muy extraños leyendo libros de gente sospechosamente de izquierda, pueden leer “Lecciones de los maestros” de George Steiner, o “Mal de escuela” de Daniel Pennac.  Y si gusta poco de la lectura, al menos vean una película como “La lengua de las mariposas”, “La ola” o “El último vagón del tren”, para que logren entender que educar es todo lo contrario a encasillar en un uniforme, en un corte de cabello o en un saludo.

Por mi parte, lo que noto en esta medida de Bukele es el advenimiento de una dictadura light impuesta por un sujeto cuya melomanía y creencias religiosas ha proyectado la imagen de un país creado a su semejanza. Bukele, más allá de tener contentos a muchos habitantes de El Salvador, ahora se considera un mesías capaz de cambiar la conducta de los niños para crear la sociedad del futuro. Ojalá los adoradores de este sujeto, que por ahora abundan, se puedan ver la serie “El cuento de la criada” antes de que Bukele, mediante otro decreto, empiece a prohibir este tipo de relatos por contradecir su visión de mundo.

No olvidemos que el deseo de un dictador es que todos se parezcan a lo que él cree, empezando por su aspecto físico, de ahí la idea de limpieza del uniforme y del corte de cabello adecuado. El "otro" debe ser una prolongación de sus deseos, una copia. Si no lo logra con modelos educativos llamativos ante el amplio público, lo hará más tarde con la imposición de otras fuerzas más represivas. Y el día lejos no está; ya logró un cambio en la Constitución para perpetuarse en el poder; ahora quiere modelarlo todo a su antojo, contando con el beneplácito de muchos sujetos en cuyo espíritu no hay cabida para la libertad humana. Ver que muchos aplauden esta medida me hizo acordar del adagio que reza: “Cuando se trata de educar niños, hasta los libertarios se vuelven godos”.

agosto 27, 2025

Drogas ilícitas: guerras perdidas y excusas perfectas

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

 

Por estos días vuelve a los medios el discurso sobre certificación en la lucha contra las drogas, y viene acompañado de la pretensión de Trump de intervenir a Venezuela bajo la acusación de promover el narcotráfico. Es decir, las drogas ilícitas siguen estando en el centro del debate geopolítico, como ocurre desde el año 1971, cuando Richard Nixon introdujo el tema en la agenda internacional.

A estas alturas del siglo XXI, todos sabemos que las drogas ilícitas son un gran negocio y los carteles son multinacionales muy rentables. Pero lo que muchos olvidan es que estas empresas ilegales son la representación más contundente del capitalismo. Generan un producto que posee alta demanda y se comportan como una estructura transnacional. Existen, dentro del negocio, los obreros rasos que reciben la menor parte de la plusvalía, mientras que los intermediarios y, sobre todo, los dueños del macrobusiness son quienes se enriquecen de verdad. Si el tráfico de drogas ilegales se parece tanto a las empresas legales, ¿por qué están prohibidas?

Hay múltiples razones que siempre se arguyen, como que este tipo de drogas son dañinas para la salud; pero la Coca-Cola también, y los alimentos procesados, y el azúcar y mil productos más que circulan libremente por el mundo. También se suele decir que los consumidores de drogas se ponen locos, igual que hacen los defensores de caudillos religiosos o líderes políticos, y cada día estos abundan más y nadie los prohíbe.

También se afirma que las drogas ilícitas hacen que las personas caigan en un estado de enajenación, como pasa con el exagerado consumo de las redes sociales o los adoradores ciegos de guías charlatanes, sin importar la ideología que vendan. Y para enajenados tenemos millones de espectadores que siguen los más banales realities frente a las pantallas que adormecen.

Muchos, desde el punto de vista jurídico, afirman que las drogas terminan generando un entramado que multiplica los problemas legales, aunque no superior a los impactos legales de la política, esa otra droga peligrosa y adictiva. Hay quienes afirman que las drogas ilícitas bajan la productividad laboral, desconociendo que en entornos laborales como Wall Street se presentan los más altos consumos de cocaína y nadie puede decir que WS no es productivo. Y si la excusa es que el consumo de drogas produce problemas mentales, no se han detenido a ver lo angustioso y enfermizo que resulta vivir en pleno siglo XXI.

Así pues, la actitud frente a las drogas ilícitas pasa por la mayor hipocresía construida en estos siglos. Sí, hacen daño, como el alcohol y el cigarrillo. Sí, producen muertes, como las grasas saturadas. ¿Prohibiremos entonces todos estos productos? ¿Meteremos a la cárcel a alguien por atragantarse de papas fritas, hamburguesas y Coca-Cola, las causantes en gran parte de los problemas de obesidad crónica? Hay algo en esta supuesta lucha que no cuadra. ¿Qué se esconde entonces detrás de tan cacareada y poco efectiva lucha contra las drogas ilícitas?

Es muy conocida aquella afirmación de John Ehrlichman, antiguo asesor de Nixon, quien dijo sin sonrojarse, por allá por el año de 1994, que “La guerra contra las drogas en sí misma fue diseñada para atacar a los negros y a los hippies”, es decir, fue una estrategia encubierta con fines distintos a los mostrados al gran público. Esa es la razón de ser de que, después de 54 años y de un total fracaso en el balance global, la llamada lucha contra las drogas siga siendo un eje central de la geopolítica de EE. UU. contra países, especialmente de Latinoamérica. Este eslogan cubierto de una falsa moralidad sirve como escudo de guerra para intervenir en otros países, sobre todo si esos países poseen bienes materiales necesarios para alimentar la gran máquina de fabricar dinero en el Norte y pobreza en el Sur.

Hoy en día, la variedad de drogas sintéticas inunda el mercado, muchas de ellas producidas en laboratorios que funcionan en suelo estadounidense; por eso las drogas clásicas como la marihuana y la cocaína son apenas el génesis de un negocio soportado por la cultura del consumo de productos malsanos que agobia el mundo. El tabaco, por ejemplo, reportó alrededor de 8 millones de muertos en el año 2024, mientras que cerca de 11 millones de personas murieron por consumo de comida chatarra en el mundo ese mismo año. De los cerca de 300 millones de consumidores de droga que existen actualmente en el mundo, cerca de unos 3 millones mueren por causas directas como sobredosis o enfermedades concomitantes, pero incluyendo el alcohol entre las drogas causantes.

En donde sí se presentan aumentos de muertes por causas de las drogas ilícitas es en el campo directo del tráfico; es decir, en las diferentes subdivisiones de la gran empresa. La lucha entre carteles, el asesinato de policías, la muerte de cultivadores, de transportadores, de distribuidores, entre muchos actores, marca una tendencia al aumento, que claramente se corresponde con el aumento del consumo. Es un hecho real: el consumo recreativo crece de manera regulada, mientras que el consumo prohibido se dispara de manera incontrolada. Al no existir una regulación, el mercado crece a sus anchas y el neoliberalismo es feliz con estas divisas que penetran infinidad de negocios, campañas políticas, jueces y organizaciones encargadas de su control.

En el fondo, si el Informe Mundial sobre las Drogas 2024 de las Naciones Unidas muestra un crecimiento de población consumidora y de producción de drogas ilícitas, se está ratificando lo que muchos sabemos: esta es una guerra perdida, pero que sirve como cortina para otros intereses. Solo basta ver el tablero geopolítico para entenderlo más claramente.   El futuro de las drogas en el mundo pasa por la regulación y la legalización, como ocurrió con el alcohol, el cigarrillo y, más recientemente, la marihuana en muchos lugares del planeta. Solo que mantener el eslogan de “lucha contra las drogas” sirve a otros intereses y cuenta con la falsa moralidad de quienes aún las conciben como un símbolo de maldad, no como parte de la cultura de consumo; más en un tiempo esquizoide en el cual muchos requieren estar narcotizados para soportar la realidad.