junio 17, 2018

A LA VUELTA DE LA ESQUINA VIENE EL CAMBIO


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Pueda que hasta den ganas de estar triste, pero un instante nada más. Cambiar sociedades es un trabajo lento y en Colombia llevamos muchas décadas sumidos en unos patrones que son difíciles de alterar, de transformar.
Con una votación tan alta, sin las tramoyas de siempre, sin los acuerdos debajo de la mesa que suman votos amarrados, sin las mafias electorales y sin esos lamentables medios de comunicación que tienen atados sus porta comidas a las burocracias politiqueras, ocho millones de votos son una gran victoria.
Estamos ante el retorno de la política, otra enorme ganancia. Miles de jóvenes se volvieron a conectar con los problemas de la cuadra, del barrio, da la ciudad, del país y del mundo. Mala noticia para quienes siguen decretando la muerte de las ideologías y se quieren difuminar en la delgada línea de la neutralidad, que al final dejó al descubierto un cuerpo desnudo, despojado y con frío.
Esta Colombia de ocho millones de nuevas voces es el resultado de varios fenómenos sociales, políticos y económicos. Las vendas con que tapaban los ojos de las mayorías empiezan a caer. El proceso de paz despejó un camino, su incalculable valor aún no ha sido sopesado. El cansancio ante tanta injustica, ante la persecución de las ideas progresistas, ante la inequidad latente en el sistema de salud y el sistema educativo, rompen un velo y las imágenes dan nuevos mensajes.
Una lucha social se viene gestando en cada rincón de este país, la lucha por la transformación. Aún hay mucho miedo y por eso siguen funcionando las mentiras de los dueños del poder, pero ellos saben que les queda poco aliento. Hay una batalla entre los viejos de ideas viejas y los jóvenes de ideas nuevas, aunque también hay jóvenes envejecidos y viejos que nunca dejarán de ser jóvenes soñadores. Entre esos ocho millones abunda la esperanza y se vislumbra el futuro.
No se trata de un nombre, los seres somos circunstanciales ante los hechos; se trata de un acontecimiento, de un despertar que moviliza los caminos y modifica las pisadas. Son los heridos ríos los que llaman, la tierra que gime, los desposeídos, los desamparados en los hospitales, los campesinos abandonados, los desplazados, los huérfanos de tierra, el oficinista asalariado que paga con su vida un salario en cómodas cuotas de miseria.
No podrán detener su marcha hacia la justicia, así en sus senderos se atraviesen los señores del miedo y de la guerra, los que se repartieron la tierra que abonaron con sangre, los que llenaron las cordilleras de dragas, los que alimentaron las fauces de la droga para hacernos enemigos entre nosotros mismos. A pesar de todo ello, nadie detendrá el cambio.
Pueda que hoy 17 de junio de 2018 den ganas de estar tristes, pero solo por un instante. A la vuelta de la esquina viene el cambio y ese cambio solo es posible con ustedes. No olviden que es irreversible y debe encontrarnos preparados, por eso solo queda continuar empuñando esa bandera, hasta que la zozobra de esta noche se torne en cálida sonrisa.

mayo 11, 2018

SUR DEL TOLIMA, VÍAS PARA EL SUBDESARROLLO


Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente IDEAD – UT

Hace un par de semanas tuve la fortuna y el suplicio de transitar algunas de las carreteras principales del sur del departamento del Tolima. Fortuna porque pude volver a respirar el aíre límpido de muchas de sus montañas y disfrutar la variedad de verdes en sus cañones. Suplicio porque las vías están tan deterioradas que por momentos uno se siente transportado a la época colonial y desea tener una recua para poder transitar esos caminos de herraduras, por los cuales los distintos vehículos padecen hasta el estertor.
Hay que recordar que estamos a punto de concluir la segunda década del siglo XXI y vivimos saturados de imágenes televisivas en las cuales el gobierno de turno repite que está construyendo vías para el desarrollo y posicionando una extraña marca con el nombre de 4G. Esos recuerdos hablan entonces de otro país, uno que a estas rutas es ajeno.
En medio de la verdura vegetal se trazan unas vías que agonizan mirando los abismos. Tramos destapados, empedrados, barrizales, grietas, carreteras anegadas; todo ello trasmite olvido estatal, desidia, mal gobierno, derroche de dineros, corrupción, atraso, angustia.
Viajar, por ejemplo, entre Chaparral y Planadas, por la vía que se traza entre Tuluní y Señoritas, termina siendo una experiencia que habla de la desigualdad que los territorios y sus pobladores han padecido por años. En un instante de apenas metros, la cinta asfáltica inconclusa se convierte en una mancha grisácea de rocas, como si los viajeros atravesaran una puerta del tiempo entre la modernización y un pasado precario. Igual sucede en la ruta entre Chaparral y Rioblanco, o entre Ataco y Coyaima.
La Provincia del Sur del Tolima está conformada por nueve municipios. Ataco, Chaparral, Coyaima, Natagaima, Ortega, Planadas, Rioblanco, Roncesvalles y San Antonio. Territorios ricos en agricultura y ganadería, verdaderas fuentes de sostenibilidad alimenticia, pero castigados por la desidia que durante años ha cosechado injusticia en sus regiones.
¿Cómo se puede construir un plan que potencie los enclaves de desarrollo cultural, económico y social de esta gran provincia si se encuentra casi aislada de los centros? Esa interconexión es fundamental y las rutas para que transite el intercambio, son esenciales. Por eso me asombra que en estas épocas, cada vez que las lluvias arrecian, la mayoría de estas zonas queden a la merced de los caminos de herradura. Los pobladores sufren para sacar sus productos muchos de los cuales ya arrojan pérdidas por la ausencia de planes de sostenimiento al trabajo agrícola, mientras los productos y mercancías que ingresan a la región se encarecen.
Parece increíble que no haya sido posible construir un plan de infraestructura que solucione de manera definitiva el acceso y la salida de estos territorios. Todo consiste en disponer de dinero (que siempre ha habido) para que se levante muros de contención, puentes, drenajes adecuados, capas de asfalto resistentes y demás requerimientos técnicos, así como materiales para que las vías soporten las inclemencias del tiempo. Pero se nota que en las obras ha primado la improvisación, el ahorro en los materiales y los típicos arreglos temporales que garantizan que cada vez que el clima y el deterioro cumplen su función, los contratistas tengan trabajo.
Es urgente que el gobierno nacional, la dirección departamental y los gobiernos municipales se tracen como eje estratégico de desarrollo la adecuación definitiva de las vías del sur del Tolima, por no hablar de otros aspectos vitales que se hacen urgentes; solo así dejaremos atrás la desigualdad social, la falta de oportunidades y el olvido estatal, factores que engendran violencia en todas sus formas. La verdadera paz pasa por ese camino.
Adenda: Para el fin de semana del 12 y 13 de mayo, el Instituto de Educación a Distancia de la Universidad del Tolima, ha decidido suspender las actividades educativas que tiene en el municipio de Planadas, debido a que las zonas de acceso se encuentra de nuevo colapsadas y es imposible la concentración de los estudiantes y docentes universitaritos en sus respectivos centros para asistir a los cursos programados. Una muestra más del impacto que genera no tener vías adecuadas.




marzo 20, 2018

LABERINTOS DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA PARA EL 2018


Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente Universidad del Tolima
1.
A 100 años de la reforma de Córdoba, el movimiento estudiantil se convoca de nuevo con muchas de las banderas intactas. Autonomía Universitaria es una consigna que continúa vigente, más aún cuando en Colombia el Sistema Estatal de Educación Pública ostenta una deuda antigua con el sector y seguimos sin consolidar una Ley de Educación acorde a las demandas que tiene un país que espera cimentar la paz, la equidad y la justicia social. Otro aspecto fundamental es la financiación estatal, cada vez menor y que privilegia la inversión privada por encima de lo público. Programas como “Ser Pilo Paga”, demuestran que al Estado poco le importa consolidar reformas estructurales, continúa en su lógica de recetar aspirinas para enfermedades terminales.
Esperando decantar los aprendizajes (aciertos y errores) de la MANE, hoy los estudiantes universitarios tienen el reto de enfrentar políticas cada vez más regresivas y proponer “otras formas de lucha” que vayan a tono con el país que se proponen ayudar a construir. Estos y otros son los retos que los educandos asumen desde el Encuentro Nacional de Estudiantes de Educación Superior –ENEES-, bajo el rótulo de la generación del Centenario.
2.
El Ministerio de Educación Nacional, de manera inconsulta con las Universidades Públicas, busca reformar el Decreto 1279 de 2002 mediante el cual se establece el régimen salarial de los profesores universitarios.  La vieja tesis que vienen implementando los asesores económicos del MEN, consiste en trasladar la crisis financiera de las universidades al rubro de gastos profesorales. Mientras todos los estudios y análisis serios de las universidades demuestran que el sistema carece de un buen número de profesores de planta y existe ausencia de retribuciones justas a la labor docentes, el MEN y sus “yupi” asesores consideran que los docentes demandan mucho por la vía de la productividad académica.
En este escenario, los docentes universitarios deben estar dispuestos a la movilización con el fin de promover la construcción de un modelo digno que asegure sus derechos, que fortalezca la labor docente y garantice los mínimos necesarios para el proyecto educativo nacional. El MEN y el Gobierno deben entender, de una vez por siempre, que sin garantías e inversión el discurso de calidad es una pantomima.
3.
Las malas decisiones, en cuanto a la financiación de la educación pública en Colombia, tienen en el ICETEX otro ejemplo de lo que no se debe hacer. Re-direccionar los créditos para estudio solo para universidades y programas acreditados de Alta Calidad, de entrada provoca una ampliación de la brecha de desigualdad que el mismo sistema viene promoviendo desde la creación de la Ley 30. No es expulsando los estudiantes que lograremos mejorar los indicadores propuestos para la medición. Esto solo acarrea nuevos problemas, mayores deserciones y asfixia las instituciones quienes, desde las regiones, hacen esfuerzos enormes por cumplir las metas que desde el centro se le imponen, desconociendo las profundas desigualdades que históricamente padecen.
La improvisación de esta norma evidencia la falta de seriedad de las políticas educativas y  la ausencia de un conocimiento integral de un país que no puede seguir siendo pensado únicamente desde la capital. Para incentivar la acreditación de las universidades no se puede apelar a la estigmatización y la exclusión de sus estudiantes, eso lo sabe todo el mundo, menos en el ICETEX.

febrero 16, 2018

SE AMPLÍA PLAZO PARA ENVIAR TEXTOS A LA REVISTA ÚSTELEE No 5

La Revista Ústelee, Hojas para reciclar, nació como un proyecto encaminado a no dejar morir la palabra agonizante. Esa palabra  borrosa de los trabajos académicos los cuales, después de sopesados por el ojo del docente, terminan en las canecas de la basura. Muchos de esos trabajos fueron intentos por decir algo y no hay que olvidar que toda obra nace con esa misma pulsión.
Durante cuatro entregas, Ústelee se ha alimentado de esos textos producidos en los cursos, inicialmente del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Facultad de Ciencias Humanas y Artes; luego se amplió su rango y entraron a participar estudiantes del programa de Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana del Instituto de Educación a Distancia y en el último número participaron estudiantes de varias facultades, incluso de Centros de Atención Tutoriales de distintos territorios en donde la Universidad del Tolima hace presencia con su modalidad a distancia.
Hoy abrimos la apuesta para la construcción de la quinta entrega. Los textos e imágenes pueden ser remitidos al siguiente correo: cgamboa@ut.edu.co. El plazo dado para el envío de trabajos es hasta el 15 de abril de 2018. Para revisar cada una de la sesiones y sus respectivos tipos de textos, dejamos los links en donde encontrarán los cuatro número anteriores. Contamos con su participación porque estamos convencidos de que Ústelee…

enero 24, 2018

SOCIEDAD MACHISTA EN SHOCK

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente Universidad del Tolima

Estaba reuniendo notas para escribir un artículo sobre el tema del acoso sexual en las redes sociales cuando irrumpió la noticia sobre la violación que denuncia Claudia Morales y que luego se ha ido tornando en el epicentro de las miradas del país. Es obvio que el artículo en mención quedó estancado porqué empecé a seguir el nuevo tema, que igual guarda bastante relación con mis preocupaciones iniciales.
El artículo de Claudia Morales se publicó el diecinueve de enero y tres días después, cuando Paola Ochoa publicó su columna “Rompiendo el silencio”, una amiga periodista y profesora de la Universidad del Tolima, me llamó entre alarmada e indignada a preguntarme, por qué semejantes declaraciones no lograban mover la masa de opinión del país. Tenía razón. Ahora veo con claridad que la masa informada quedó en shock y la gran masa desinformada espera aún que los medios oficiales digan algo, para ellos enterarse y repetir «ese algo». Seguí indagando, revisando el Twitter, los muros de Facebook, leyendo columnas aquí y allá, y, sobre todo, revisando los cometarios de la gente del común que pasa y deja su huella sociocultural en redes, esquinas y cafetines. Ahora esbozaré mi opinión.
Lo que denuncia Claudia Morales no es un hecho propio de la ficción, al contrario es un suceso muy cotidiano en nuestro mundo de finales del siglo XX y lo que va de este asfixiante XXI. Lo sé porque crecí en una cultura machista, en una sociedad en donde ese tipo de comportamientos son “normales” y, además, porque soy hombre. Pero cuando se enuncia, de la manera en que lo hizo Claudia Morales, la gente lo asume como un relato de “otro mundo”, como si eso no ocurriera, voltea la mirada o entierran la cabeza en la tierra.
Que un poderoso (y macho) abuse de su poder para acosar, intimidar e incluso violar, es tan cotidiano que al parecer muchos no lo consideran ilegal, sino parte de una cultura que, no solo aceptan, sino que en muchos casos alaban. Cuando una sociedad carece de constructos críticos sólidos, los poderosos son como dioses y a los dioses se les adora o se les odia, pero siempre se les temen porque son capaces de decidir tu destino. El miedo es el combustible que perpetúa el reinado de los tiranos, sin el miedo el poder de desvanecería entre las manos de los gobernantes, ellos lo saben y lo aplican desde tiempos inmemoriales. Hoy más que nunca queda demostrado que ese Él que aparece como figura de poder, macho y violador, supo gestar en Colombia un reinado de poder y miedo.
De los adoradores de este falso dios (que pronto caerá en una definitiva desgracia), no se puede esperar más que ciegos argumentos a favor, alabanzas, loas y sacrificios en su altar. Pero que los contradictores también guarden un disimulado silencio habla del miedo que permea la sociedad colombiana. Claro, aún siguen matando líderes sociales, le siguen disparando al diferente, siguen impunes los delincuentes de cuello blanco, los amigos de Él siguen impidiendo que Él pague por sus más que claras fechorías. En ese contexto ¿Quién hablará? ¿Cómo pedirle a Claudia Morales que señale con su dedo índice al violador? Este es el momento para que una sociedad en tránsito de transformación le demuestre al mundo que es capaz de darle un verdadero significado a la palabra Justicia.
Hace muchos años Enrique Dussel me hizo entender (en su recomendable libro titulado Liberación de la mujer y erótica latinoamericana), que la mujer está doblemente oprimida, porque el sistema oprime al hombre y la mujer y el hombre además la oprime a ella. Y esa opresión sistemática se refleja aún, de manera rampante, en el silencio que la sociedad colombiana guarda ante este suceso. El caso de violación que denuncia Claudia Morales no fue perpetrado por un simple hombre, ese macho encarna el gran poder que ha tenido postrada la sociedad durante las dos últimas décadas, con la complicidad de gran parte de esa misma sociedad. Resultado: asombro, miedo y shock, en ese orden.

Solo queda un camino, el de generar un efecto dominó que permita hacer visible más hechos perpetuados por Él y sus secuaces, de tal manera que el evento denunciado sea innegable. Ya veremos si la justicia oficial es capaz de condenarlo a Él, pero esperemos que al menos como sujetos sociales podamos superar el shock y entender que esta no es una ficción, sino una cruel realidad.

enero 20, 2018

ENSEÑAR HISTORIA

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente Universidad del Tolima

El 29 de diciembre, mientras muchos colombianos se ataviaban para recibir el año nuevo y su pírrico aumento del salario mínimo, la Revista Semana desplegaba un artículo titulado ¡Vuelve la historia a los colegios!, celebrando la sanción de la ley presidencial que obliga a retornar la enseñanza de la Historia en los planes curriculares. Escuché muchas voces de celebración al respecto, las redes sociales (el nuevo lugar de las enunciaciones) aclamaron este suceso y luego todo se esfumó, porque el país produce más noticias, sobre todo escándalos de corrupción.
Fue por allá en 1994 cuando, durante el Gobierno de Gaviria, la enseñanza de la Historia salió de los currículos escolares, aunque en las universidades, sobre todo las públicas, siguieron sobreviviendo programas cuyo epicentro epistémico es el estudio de los sucesos pasados. Italo Calvino dijo alguna vez que: “Toda historia no es otra cosa que una infinita catástrofe de la cual intentamos salir lo mejor posible”, y eso ya es un gran motivo para que lo que sucedió sea objeto de análisis y reflexión constante por parte de una sociedad. No obstante, este hecho me generó dos preguntas: ¿Quiénes van a enseñar Historia? ¿Cuál visión de la Historia van a trasmitir los docentes?
En el primer caso, hay que recordar que en la mayoría de los colegios, sobre todo en donde se “educa” el pueblo, las asignaturas se orientan, no por expertos, sino por docentes que deben sobrevivir en un mundillo que les exige “enseñar” de todo por el mismo salario. Un licenciado en Lengua, por ejemplo, termina orientando Matemáticas, Ciencias Naturales, Ética, Religión y cualquier otro cursillo de Emprendimiento (la nueva religión). A esto está obligado el docente, es la única manera de sobrevivir en ese precario espacio llamado escuela, pública o privada. Por lo tanto, imaginamos que en estos momentos muchos rectores estarán embutiendo el currículo de Historia en las nuevas obligaciones profesorales para el 2018. ¡Cuánta falta hace una reforma de la profesión docente para que este país emprenda, por fin, su transformación!
En el segundo caso, la preocupación pasa por saber cuál es la versión de la historia que van a trasmitir los docentes. La que se enseñó, hasta antes de que se aboliera de los planes de estudio, era una Historia muy mal redactada o más bien, muy acomodada a los intereses de unas élites que les concernía mantener un relato único de esas pasadas y atroces cosas que nos fueron construyendo (o deformando) como país. Era el relato de los buenos colonizadores con sus caras barbudas y sus monumentos en las plazas de las mil ciudades colonizadas; de unos presidentes encumbrados cuando apenas fueron, en su mayoría, truhanes y matones; de elogios a periodos de la historia de Colombia que fueron años aciagos de ascenso de esa clase politiquera y corrupta que sigue vigente en el poder; de mentiras, de falsos sucesos, de ocultamientos y olvidos premeditados. En fin, la Historia que nos enseñaron antes de 1994, era un relato erróneo de nuestra existencia, un poco trasgredida por esos docentes que se negaban a contarla así y, de alguna manera, la alteraban en las aulas, por eso muchos eran considerados peligrosos. Después de los noventa, la historia está casi toda por escribirse y muchos creen que Uribe y Santos son los únicos truhanes que han llegado al poder, cuando la tradición de Colombia ha proporcionado miles.

Por eso, ahora cuando se plantea volver a enseñar Historia, es necesario entender que la primera obligación radica en que los docentes la conozcan, que el Estado sea responsable y por fin se comprometa con la construcción de un Sistema Educativo Nacional a la altura de nuestros sueños (reto para el próximo presidente). Quizás, de esa manera, impediremos que los relatos de personas como María Fernanda Cabal sean los contendidos curriculares que los niños reciban, y así, evitar que nuestras futuras generaciones crean que la masacre de las bananeras es un cuento de Gabo, que Pablo Escobar era un sacro benefactor, que los falsos positivos fue un Reality, que Uribe era un mártir y que Santos era un gran estadista. Por eso, bienvenida de nuevo la enseñanza de la Historia en las escuelas, pero como decía Oscar Wilde: “El único deber que tenemos con la historia es reescribirla.”

diciembre 11, 2017

INCENDIES, CUANDO EL PASADO ARDE

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente IDEAD -UT

En el año 2003, Wajdi Mouawad, autor dramático canadiense de origen libanés, estrenó Incendies y como sucede en el mundo del arte, su impacto se limitó a un pequeño grupo de expertos que la calificó como una obra maestra contemporánea. En algunas partes se conoció la misma con el título La mujer que cantaba. Años más tarde (2010) el director de cine canadiense Denis Villeneuve, la presentó en el celuloide logrando un impacto mayor; tanto así que fue nominada a los Premios Óscar en la categoría de mejor película extranjera, el cual no ganó, pero sí dejó una huella imborrable en el público que cada vez es mayor.
La historia, viniendo del teatro, tiene una clara estructura narratológica de tragedia. Lo primero que impacta es la banda sonora de Radiohead, esa agrupación que supo llevar la tristeza del nuevo siglo a sus más altos acordes. El tema melódico central es You and whose army, y desde allí el espectador sabe que, al ver las primeras escenas de la película, estará sometido a un relato sobre la atrocidad de la guerra. La sinopsis de la película la refleja muy bien el sitio filmaffinity:
Jeanne y Simón Marwan son dos gemelos que viven en Canadá cuya madre Nawal, tras pasar sus últimos días sin hablar, acaba de fallecer. En el acto de apertura del testamento, el notario les da dos cartas que deben ser entregadas a un padre al que creían muerto y a un hermano cuya existencia desconocían. Jeanne decide entonces emprender un viaje al Líbano para intentar localizarlos y encontrar respuestas a su existencia, pero Simón no quiere saber nada del tema.
Y en esa búsqueda ese par de adolescentes van a descubrir, junto con el espectador, los más grandes horrores y misterios de la guerra. El pasado viene como oleadas de asombro y dolor para recrear los tiempos de la confrontación religiosa del Líbano que se dio entre grupos cristianos y musulmanes, iniciado una cruel desolación en 1975, la cual se extendería hasta 1990.
La huella imborrable de las atrocidades que genera la guerra logra que las creencias se vuelven dogmas y los dogmas muten en barbarie. De esa manera, las imágenes van cruzando vertiginosamente ante los ojos del espectador, bien ambientadas en un paisaje desolado, hambriento, sofocante y lleno de retratos dolorosos que nos recuerdan la idiotez de los conflictos bélicos. Nawal Marwan, la protagonista, cruza los senderos del sufrimiento, de la intolerancia racial y religiosa, padece el horror y se convierte en horror para llevar a cabo la venganza que, en cada giro, genera más violencia, hasta cercarla en una vida construida con cimientos de ira. Por eso antes de morir enmudece, porque descubre que la atrocidad siempre puede ser mayor y el legado que le deja a sus hijos, nacidos del horror, es la posibilidad de que en esa búsqueda de su pasado curen sus almas y superen el eslabón de la ira.
Al final, como un compungido asistente, uno no sabe ni puede diferenciar entre buenos y malos, porque todos los personajes están cruzados por el dolor, por la venganza, por el odio inadmisible que generan las creencias. La luz de esperanza surge cuando esa nueva generación sea capaz de recorrer los viejos caminos y superar las delgadas líneas que hacen de una creencia el parto de la barbarie.
Incendies, es una película necesaria para volver la mirada al pasado de la guerra y sus estragos y, mediante la elaboración de evocaciones, entender los absurdos de lo humano que sacrifican su esencia por relatos banales. Qué bueno verla en estos tiempos colombianos cuando algunos persisten en anclarse al pasado de las armas y sus sandeces. Tiempo cuando el pasado arde.
Referencias bibliográficas
FILMAFFINITY. (2011). Qué dice la crítica. Disponible en: https://www.filmaffinity.com/co/film551964.html
MOUAWAD, Wajdi. (2003). Incendies. Coedición Leméac/Actes Sud-Papiers. Edición española de Eladio de Pablo publicada por KRK.
RADIOHEAD. (2001). You and whose army. En: Amnesiac. EE.UU: XL Recordings

VILLENEUVE, Denis. (2010). Incendies. Canadá: TS Productions.

diciembre 05, 2017

EL PODER DE LA PALABRA

En el II Concurso nacional universitario de microrrelato 2017, convocado por la Universidad EAFIT, destacan como uno de los 8 trabajo seleccionados un minincuento de mi autoría el cual comparto aquí:

El poder de la palabra
Aldemar nunca creyó en el poder de la palabra, para él las frases eran solo vacíos en el vacío, murmullos carentes de autoridad. Nada más le agradaba que lo concreto y, según él, el lenguaje era muy ambiguo.
La noche que fue detenido, como sospechoso de dar refugio a un rebelde, firmó el formulario de la comisaría con su puño y letra. Alegó que lo confundían y pensó que todo se aclararía pronto.
Durante los dos meses que estuvo en los calabozos de la Sexta Brigada, guardó la esperanza de que los gobernantes reconocieran el marco de su ideología. Odiaba los discursos de cambio, ellos deberían notarlo en sus pesquisas. Sin embargo cada tres días era torturado, aunque no tenía nada que “cantar”.
Pasaron los meses. Las batidas aumentaron en la misma proporción que la resistencia. Pronto los calabozos estaban saturados. Aldemar ya no era útil. No tenía nada que decir. El comandante firmó la orden.
De pie frente a los cuatro soldados Aldemar reiteró su inocencia. Entonces entendió el poder de la palabra, justo cuando escuchó al comandante, sin ambigüedad, gritar:

-¡Alisten, apunten, fuego!

diciembre 04, 2017

PRESENTACIÓN REVISTA ÚSTELEE, HOJAS PARA RECICLAR No 4

Bitácora de los recolectores
Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Coordinador Editorial

Escribir a pesar de todo, esa es la consigna. El mundo en crisis, el continente devastado por la crisis, Colombia al borde del colapso por la crisis, la ciudad intentando superar la crisis y la Universidad del Tolima, como el ave fénix de lo público, queriendo resurgir de las cenizas de una hoguera que la condujo al extremo de la crisis. Y en medio de los escombros, la palabra.
Y mientras afuera todo parece derrumbarse, adentro de las aulas algo fluye. Se escribe para el curso, se escribe en los bordes de las agendas, se escribe sobre los pupitres, se escribe en los muros virtuales de las nuevas multitudes de mutantes de mensajes de texto. Y luego se borra, se arruga el papel en el puño de la mano que pronto lo condenará al olvido, se rompe y se lanza al vacío de una indiferencia letal que mata los minutos del escribiente. Antes se escribía para ser recordado, ahora parece escribirse para el olvido.
Aun así, los textos se van compilando. Los pocos recicladores que sobrevivieron a la crisis o que aún no se han marchado a buscar otras crisis, siguen en la tarea noble de contrarrestar el olvido. Rebrujan entre los arrumes de textos cotidianos y hallan muchas palabras, fonemas curativos, enunciados airosos, frases sobrevivientes, párrafos sentidos… entonces por un momento se encienden de nuevo las teas y desde el fondo del mutismo del día a día se escucha el clamor: Debemos continuar a pesar de la crisis, la palabra siempre ha sobrevivido a ella.
En esa estamos, por ahí nos vemos y seguiremos insistiendo porque vivimos convencidos de que Ústelee…
VERSIÓN DIGITAL: AQUÍ
Posdata: Por ahora degusten la versión digital. En el 2018, si la crisis lo permite, intentaremos tener una versión impresa.

noviembre 28, 2017

La Universidad del Tolima de nuevo en el remolino de los grupos de poder

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente IDEAD – UT

La mediocridad es la peor discapacidad
Nick Vujicic
1.
En el año 2012, el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) elaboró un listado de aspectos deficientes encontrados en la Universidad del Tolima, entre ellos se citaba la desactualización de sus documentos normativos; es decir, el Estatuto General (1993), el Estatuto Profesoral (1995), el Estatuto de los Estudiantes (1996), sin mencionar que no existía Estatuto de Contratación y que la normatividad vigente era, y sigue siendo, un entramado de duplicaciones y contradicciones legales. Hoy, 5 años después, continuamos con los mismos problemas y aún es imposible lograr que el Consejo Superior Universitario (CSU) tome decisiones que ayuden a modernizar la institución y de paso, le permita acceder a la tan requerida Acreditación Institucional.
Lo más extraño de todo es que en el Consejo Superior tienen asiento las delegadas del Ministerio de Educación Nacional (Raquel Díaz) y del Gobierno (Maribel Córdoba). Es decir, ellos desde sus entes de control educativo exigen cambios en la UT, pero sus comisionadas se oponen a las medidas. Valdría la pena preguntarles a estas dos damas si la apuesta para la salida de la crisis sigue siendo la intervención por la vía de la Ley 550 o Ley de Quiebras. Esa fue su propuesta en el periodo de Herman Muñoz, que gracias a la Huelga de hambre se pudo detener, aunque hoy parte de la comunidad universitaria lo haya olvidado.
2.
Hay una alianza perversa por mantener la Universidad del Tolima sumida en el atraso y de ella hacen parte las mencionadas damas delegadas del MEN y del gobierno de Juan Manuel Santos, el gobernador del Tolima, Oscar Barreto, y algunas facciones internas de la UT, encabezados por las huestes viudas del poder de Muñoz Ñungo que sueñan con que nada cambie, para así volver con sus discursos sectarios a retomar las riendas. En esa alianza se encuentran cómodos, porque a ninguno de esos sectores les interesa algo más que sus grupos de poder y sus cuotas burocráticas. Se parecen tanto. La universidad que se tambalea hoy es fruto de todos esos gobiernos, es lo que pueden mostrar como resultado de muchos años en el poder.
Uno de los síntomas de esta alianza se evidencia en el CSU, en donde esos sectores, representados en Raquel Díaz, Maribel Córdoba, Olga Lucía Alfonso y Carlos Montealegre, ponen palos en la rueda, dilatan y rebuscan leguleyadas, todo con el fin de impedir que la transformación normativa, académica y curricular de la UT llegue a buen puerto. El mismo Vicerrector Académico, Oscar Iván Cortés, alfil del barretismo y protegido de Olga Lucía Alfonso, ha utilizado su cargo como espacio de enfriamiento de la reforma estatutaria, cuando esta dependencia debería ser líder de la misma, debido a que por funciones le corresponde dar cuenta del eje de excelencia academia presente en el vigente Plan de Desarrollo.
3.
Lo lamentable es que todos esos actores son pasajeros, pero la universidad debe sobrevivir a ellos. Nada ha aportado el MEN y su delegada a la superación de la crisis de la UT. El barretismo también se irá, como se fue Delgado Peñón y su séquito dejando la UT al borde del precipicio, no olviden que los politiqueros de la región tampoco son eternos. Oscar Iván Cortés saltará a algún cargo burocrático del departamento, en eso es experto. El profesor Carlos Montealegre volverá a la base a padecer lo que no ayudó a transformar, o pedirá una comisión como lo hizo Germán Calderón, el anterior representante de las Directivas Académica; y así, cada uno evadirá la responsabilidad, mientras la cotidianidad académica de la UT se hunde en una nueva época de incertidumbre y riesgo de inviabilidad. He ahí unidos a liberales, conservadores y hasta supuestos “militantes de izquierda”, para que nada cambie en la UT. ¿Por qué? Porque ellos se han repartido la universidad como en una especie de Frente Nacional y mientras puedan seguir haciéndolo, ¿para qué cambiar?
4.
Y los profesores que han esperado pacientemente que la Universidad del Tolima vuelva a sentir que lo académico es lo primordial ¿qué estarán pensando? Más de cuarenta docentes asumieron responsabilidad de cargos directivos, además de seguir dando clases; muchos han aplazado sus comisiones de estudio, otros no han podido viajar a socializar sus investigaciones o lo han hecho con recursos de sus propios bolsillos, bastantes derechos académicos has sido “aplazados” con el fin de contribuir a superar la crisis, pero ¿este muerto lo deben cargar solo sus hombros? No hay que olvidar que la Asamblea General de Profesores condicionó el apoyo a la actual gestión con base en un Plan de trabajo de once (11) puntos, entre ellos el de llevar a cabo las distintas reformas de la UT ¿qué pasará entonces?
5.
Mientras tanto la academia sigue padeciendo los rigores de la falta de recursos financieros, pero para la mayoría, mientras exista un exiguo dinero para el pago de las nóminas, ya es suficiente. A pocos les importa que los índices de investigación caigan, que los programas requieran una actualización curricular, que se deba fomentar la creación de nuevos programas, que la oferta académica no se recupere, que no haya dinero para la cultura, que el campus requiera mantenimiento y una nueva infraestructura, entre muchos aspectos más. Quizás cuando, por todos los actos irresponsables descritos en este artículo, reaparezca la falta de dinero en sus cuentas, volverán a sentir que la UT necesita cambiar urgentemente.
A este ritmo el año entrante retornaremos a los escenarios de comienzo de año de 2016, mientras el Ministerio y sus mediocres delegados se relamen los bigotes por intervenir la Universidad de los tolimenses.
6.
Nota breve merecen ese grupito de sayones que viven proclamando que toda la crisis es culpa de ASPU. Para ellos solo una frase de Mahatma Gandhi: “Conviértete en el cambio que deseas ver en el mundo”.
7.
No olviden la frase de Nick Vujicic.
***
Posdata: La señoras del Ministerio y Gobierno ya traían en sus carpetas burocráticas un candidato para la rectoría. Ojalá algún día trajeran recursos. ¿Alguien me puede ayudar a confirmar su nombre?


noviembre 07, 2017

CUANDO LA UNIVERSIDAD SUCEDE

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente IDEAD-UT

Atrás quedaron las épocas irresponsables, (que muchos ya olvidaron) cuando la Universidad del Tolima se daba el lujo de organizar eventos a diestra y siniestra, traer egresados a festines con conjunto vallenato a bordo, entregar lapiceros y agendas por miles y gastar la plática en helados. Ahora toca, como decía un antiguo Vicerrector Administrativo: “raspar la olla”.
Aun así, por estos días, la Universidad del Tolima ha vuelto a suceder, ha vuelto a acontecer. En medio de la espera a que se tomen las medidas definitivas para que su estabilidad financiera sea una certeza, se han convocado una serie de eventos académicos liderados por diversas Unidades Académicas, Facultades y colectivos, que sin duda alguna han realizado un esfuerzo extraordinario por dar cuenta de ese mundo que genera miradas de optimismo en la comunidad. Estos son algunos de esos sucesos:
La Facultad de Ciencias Humanas y Artes organizó la celebración de su noveno aniversario, con una serie de actividades que incluso iniciaron el 18 de octubre, pero que tuvo su fuerte en la semana del 30 octubre al 3 de noviembre. Paz, posconflicto y artes fueron los ejes centrales, que igual agrupó conferencistas, lanzamiento de libros, muestras documentales, entre muchas actividades más.
El día 31 de octubre, se dio apertura a la celebración de la XVIII Semana de la Facultad de Ciencias y la conmemoración de sus 20 años de existencia. El evento contó con muestras artísticas y conferencias centrales, las cuales se extendieron hasta el viernes 3 de noviembre.
El jueves 2 de noviembre se dio apertura al Primer Simposio de Estudios Literarios, evento coordinado por el Semillero de Investigación Epelila y el grupo de Investigación Argonautas, los cuales unieron esfuerzos de la Facultad de Educación y El Instituto de Educación a Distancia. El evento se extendió hasta el sábado 4 de noviembre, cerrando con el IV Foro de Investigación Formativa del programa de Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana; contó con cerca de 65 ponentes, entre los cuales la mayoría fueron estudiantes de  los programas de las Licenciaturas en Lengua castellana y Literatura y Lengua Castellana, así como invitados nacionales. Hubo stand de libros de autores universitarios y  se realizó el lanzamiento de las Revistas Ergoletrías No.4 y Entre Líneas No.5.
El viernes 3 de noviembre, arribaron delegaciones nacionales que asistieron al X Foro de Investigación Formativa el I Internacional del programa Licenciatura en Educación Artística, el cual reunió varias delegaciones de los Centros de Atención Tutoriales (CAT) del Instituto de Educación a Distancia, quienes trajeron muestras de danza, teatro, títeres, música, sala de exposiciones, resultados de proyectos de investigación, stands,  entre muchas más. El evento continuó durante el día sábado 4 de noviembre con variadas muestras culturales e investigativas, al final del día se despidieron las delegaciones.
Ya terminado el puente festivo, la Universidad del Tolima continúa con eventos académicos como la semana de la Agro innovación y el emprendimiento, a realizarse entre el 7 y el 10 de noviembre, la cual está organizado por la Facultad de Ingeniería Agronómica. Así mismo, se llevará a cabo la XIV semana de la Facultad de Tecnologías, entre 8 y 10 de noviembre, con la participación de conferencistas, desarrollo de talleres, trabajos de Semilleros de Investigación y presentación de trabajos de tesis de grado.
Del mismo modo, el día 8 de noviembre se llevará a cabo la Tercera Feria Agroecológica de la Universidad del Tolima, evento convocado por el programa de Ingeniería Agronómica, el Semillero de Investigación Bisagras y estudiantes de Agroecología.
Finalmente, con la celebración de los 50 años de existencia del Museo Antropológico de la Universidad del Tolima, se ofrecerá el Seminario museos, colecciones científicas y patrimonio cultural, los días miércoles y jueves 8 y 9 de noviembre.
Como se puede inventariar, son muchos los eventos (quizás algunos se me queden sin referenciar), los saberes, muestras culturales y científicas que la Universidad del Tolima ha venido, y viene, ofreciendo en este noviembre fructuoso; eso pasa cuando la universidad sucede, cuando la comunidad es consciente que más allá de las diferencias, los conflictos y las crisis, la universidad pública tiene un sentido concreto: EXISTIR.















octubre 24, 2017

¿Y LA ACADEMIA QUÉ?

Por: Carlos Arturo Gamboa Bobadilla
La sensación que trasmite la Universidad del Tolima es que, a pesar de la crisis financiera, se han podido sostener los indicadores académicos, los cuales debido a un efecto de permanencia en el tiempo, aún sobreviven por procesos que se venían gestando de tiempo atrás.
No obstante, las alarmas empiezan a encenderse. Los últimos reportes nacionales permiten evidenciar que se necesita de manera urgente un liderazgo académico por parte de la alta dirección de la universidad, liderazgo que no se observa en cabeza de quienes ostentan esa responsabilidad.
En la clasificación reciente de revistas indexadas no hay ni una sola perteneciente a la comunidad UT, mientras las publicaciones de difusión intentan conseguir algunos pesos para no morir. ¿Qué pasó con la política de revistas? En la actual clasificación de grupos de investigación (2017) aún podemos darnos por satisfechos, pero si la dinámica de inversión, apoyo a nuevos grupos y convocatorias a proyectos no evoluciona, pronto la tendencia será al descenso.
Los indicadores no se mantienen por sí solos, necesitamos profesores escribiendo, publicando, asistiendo a congresos, participando en eventos internacionales, entre muchos aspectos más que hoy se hacen a cuenta gotas. Estas actividades generan los productos académicos que luego soportan los procesos de acreditación de los programas de pregrado y posgrado. La política de publicación de libros lleva más de dos años estancada. No queda más que preguntar: ¿En dónde anda el Vicerrector Académico, Oscar Iván Cortés, que no está jalonado estas acciones propias de su cargo?
Otro aspecto vital, para la posibilidad de solventar definitivamente la crisis, es la reforma académica. Se requieren urgente estos derroteros institucionales actualizados, eso es una verdad de Perogrullo. Pero no vemos al equipo académico de la UT, en cabeza (de nuevo) del Vicerrector Académico impulsando las mismas. Se les ha dejado solo a los profesores el peso de avanzar en la construcción de los Estatutos Docente y General, mientras se rumora que el Vicerrector tiene otra propuesta de reforma aislada del sentir de la comunidad. La construcción del Estatuto Estudiantil ni siquiera se ha dinamizado para abrir la participación en su urgente revisión y elaboración.
Otro aspecto a contemplar es la posibilidad de avanzar hacia la Acreditación Institucional, debido a la flexibilización actual del Ministerio de Educación quien desea, a toda costa, apoyar a las universidades regionales que poseen los mínimos para acreditarse, la Universidad del Tolima es una de ellas.  Pero insisto, se requiere el liderazgo de un equipo que enfrente esta serie de acciones y actividades que necesitan diligencia, la cual en estos momentos brilla por su ausencia.
Estos aspectos, más las cotidianidades académicas de los programas, los Comités Curriculares y las discusiones sobre las nuevas formas organizativas académicas que le deparan a la Universidad del Tolima, precisan ser asumidas con propiedad; esperemos que el tren no nos encuentre otra vez en la estación equivocada. Que el pasado sirva al menos de ejemplo, porque hace rato que en la Vicerrectoría Académica de la Universidad del Tolima no tenemos una dirección a la altura de los retos.

octubre 16, 2017

RÁPIDOS, FURIOSOS E IRRESPONSABLES

Por: Carlos Arturo Gamboa B.

El lunes festivo 16 de octubre, en el trayecto Bogotá-Ibagué, los conductores del bus de la empresa Fronteras No 7565, con placas WFL 660, y el microbús Vans No 17045, adscrito a Velotax, con placas SMR 074, protagonizaron una escena no extraña a la cotidianidad de quienes hacemos uso constante de estos servicios de transporte terrestre. El chofer del bus cerró peligrosamente a la Vans, que de no ser por la pericia del conductor y gracias a los escasos centímetros que separaron los dos vehículos, quizás esta nota fuera necrológica. Eran cerca de las 8:30 PM. Descendíamos hacia Melgar.
El conductor del bus de Fronteras siguió ruado, como si nada hubiese pasado. El conductor de la Velotax, en vez de parar y tranquilizarse, emprendió una furiosa persecución, haciendo caso omiso a los pasajeros quienes le pedíamos calma. Durante unos 3 kilómetros asistimos atónitos a una escena propia de Hollywood, pero sin dobles. Varias veces los dos vehículos se emparejaron en el camino y temimos lo peor. Al final la Vans logró superar el bus, los conductores descendieron para constatar un leve raspón de un espejo, magulladura que por unos minutos fue más importante que la vida de 19 pasajeros de la Vans y un conductor enfurecido por la adrenalina de las carreteras.
Todo pudo haber quedado en el anecdotario de mis viajes terrestres, pero luego recordé que este tipo de imprudencia no siempre termina en anécdotas, a veces cobra vidas y genera indignaciones, dolor y lágrimas.  Por eso decidí preguntar en esta nota: ¿Quién regula el transporte público terrestre? Pareciera que nadie, porque a este tipo de imprudencias no documentadas, se le deben sumar otro tipo de anomalías como el mal servicio ¿cuántas veces les han cobrado una “ruta que va directa a su destino”, pero luego paran en todo lados a recoger pasajeros? ¿Cuántas veces los pasajeros deben sufrir por puestos en mal estado, ausencia de aire acondicionado, conductores acelerados para quienes el límite de 80 k/h no existe? ¿Quiénes regulan los precios? En temporadas altas las tarifas se disparan sin que nadie entienda la razón de tal abuso. Y así mil absurdos más que los pasajeros suelen aceptar con estoicismo y que rara vez reportan a las empresas porque la prisa del viaje no lo permite.
Espero que esta nota sirva de algo, al menos de desahogo personal. Eso sí, si los conductores protagonistas de este mal momento se enteran, ojalá entiendan que por este tipo de escenas no premian en los Oscar y que a ustedes, así sean irresponsables, también los esperan en sus casas.

octubre 05, 2017

¿NUEVA CRISIS O DEJÁ VU?

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente Universidad del Tolima

De nuevo se agitan las aguas en las Universidades Públicas. La alarma fue activada por un viejo problema, que como un tumor convive con el Sistema de Educación Estatal desde inicios de los años noventa, la desfinanciación.
Lentamente las universidades públicas han ido deteriorándose. Física y académicamente. Mientras el sistema mundo, la sociedad y los gobiernos de turno le reclaman mayor impacto, más calidad, mayor cobertura y mejores indicadores, las universidades pasan afujías para cumplir con lo básico del día a día: el pago de sus nóminas administrativas, el salario de los docentes y una poca inversión en infraestructura e investigación.
Las transferencias cada vez son menores, de parte del gobierno central y de parte de los gobiernos locales en el caso de las universidades de corte regional. Por eso muchas andan en el rebusque, sin aumentar el costo el de matrículas, porque allí se forma la población menos favorecida, cerca de 600.000 colombianos.
Poco tiempo para pensar la academia tienen hoy los directivos académicos de las universidades, deben estar hurgando aquí o allá para obtener recursos. El Estado parece desatendido de esta complejidad problemática. ¿Ignora acaso la importancia de un saludable sistema educativo para la reconstrucción del país? Queremos ser un país de punta con una educación de retaguardia. Eso es imposible. Miremos el mundo y obtendremos evidencias.
Hemos sobrevivido durante décadas en un tira y afloje entre las comunidades universitarias y los gobiernos de turno para que asuman la responsabilidad de la educación con todos sus bemoles. Paros, marchas, ceses de actividades, cierres temporales, desmanes, atropellos, muertos, detenidos, desapariciones y mil acontecimientos más hacen parte del inventario de una lucha por sostener la educación de los más pobres. Jamás hemos recibido del Estado lo merecido, siempre hemos trabajado con las uñas. La educación en Colombia ha vivido 200 años de soledad.
Y si al problema de la desfinanciación de la universidad le sumamos los otros: la corrupción, la politiquería, la mercantilización, la desvalorización del saber, la primacía del capital sobre el conocimiento, la cosificación de la formación y muchos otros, llegaremos a la conclusión que la universidad apenas sobrevive y su condición es la crisis permanente.
Por eso hoy cuando nos convocamos de nuevo a defender la Universidad Pública, sentimos que esta crisis ya la hemos vivido. Esto es un dejá vu.

septiembre 29, 2017

CARTA A LOS POETAS

Por: Javier Vejarano Delgado
Ibagué, Colombia, Septiembre de 2017
                                                                     Los poetas pueden decir lo que se les dé la gana
                                                                     que para eso son poetas.
                                                                                                                            X504[1]

Por favor, no más religiosidad, no más apología de los dioses, no más canto a los ángeles… El Universo se expande… quizás haya otro  universo de antimateria “muy más allá del mundo de los astros”[2]. Qué le pasó a ese caminante de la noche citadina, el que descifraba los secretos del país herido, por qué se dejó alienar por el ángel, el diablo y la biblia de los pobres[3]. Para misticismos ya escribió Juana Inés y otras enclaustradas para distraer su agonía: Si es dulce el amor, no lo es la esperanza larga[4]. Ya los hebreos escribieron su literatura teísta, algunas veces preñada de erotismo: Bésame con besos de tu boca. Mira que la dolencia de amor, que no se cura sino con la presencia y la figura (descubierta)[5].
Poetas, no más culto lingüístico, palabrero, seudo blasfemo y rimado, al dios y sus consecuencias: “Dios sobra, estorba”: A la izquierda de Dios Padre que sufre de tortícolis…[6].” Soy de los pocos que creen que Dios tomo barro de tu pocilga para hacer al hombre”, “hijos, en el corazón de la cebolla está Dios, decía mi madre para consolarse y consolarnos…[7]
Miren al Cerebro y sus neuronas, miren el miedo del que van a torturar, miren la derrota de su civilización que pudrió el agua, envenenó el oxígeno y quemó las semillas de los frutos…
Poetas no canten  más monoteísmos, ni politeísmos, “quiero catar silencio”[8]. Recuerden: la cuna del hombre la mecen con cuentos, el miedo del hombre…. Ha inventado todos los cuentos.[9]
 Déjenles ese temuco o temilla a los negociantes religiosos, que ellos se enfrasquen con sus falacias.
Poetas, en el espacio conocido no hay lugar para dios.[10] La idea de dios no es necesaria para explicar el origen del universo[11].
Hay que cuidarse, no sea que un día de estos un Poderoso los señale de terroristas por estar disparando palabras, burlando la palabra, chistoseando la palabra sacra… y un sicario atento tome nota…




[1] Jaime Jaramillo Escobar.
[2] León de Greiff
[3] Juan Manuel Roca
[4] Teresa de Ávila
[5] Cantar de los Cantares
[6] Mery Sánchez
[7] Nelson Romero
[8] León de Greiff
[9] León Felipe del Camino. Sé todos los cuentos
[10] Carl Sagan
[11] Stephen Hawking