mayo 18, 2017

QUIZ SEMESTRAL PARA LA COMUNIDAD DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA

Por: Carlos Arturo Gamboa B.

CURSO: PENSAMIENTO CRÍTICO Y AUTÓNOMO
Unidad: Mirada crítica a la Universidad del Tolima
Docente: Carlos Arturo Gamboa B.
Matriculados: estudiantes, profesores y trabajadores

1.                      Reflexione sobre los siguientes insumos que dejó “La asamblea general estudiantil” de la Universidad del Tolima, celebrada el día 18 de mayo en el parque Ducuara:

a)      Falta de elementos académicos para el adecuado desarrollo de los programas (biblioteca, salones, docentes de planta, prácticas, video proyectores, entre otros)
b)      Ataque del Ministerio de Educación a las Licenciaturas poniendo en riesgo su existencia
c)      Ausencia de los representante estudiantiles al Consejo Académico y CSU en los espacios asamblearios
d)      Falta de presencia de la mayoría de los estudiantes en los procesos de participación
e)      Estatuto Estudiantil desactualizado
f)       Vencimiento de los periodos de representación de los estudiantes a los órganos de representación.
Escoja uno de los problemas enunciados. Proponga una posible solución y plantee una metodología para hacerla realidad.

2.                      Lea cuidadosamente el siguiente interrogante:
¿Qué tienen en común el vocero estudiantil (Andrés) de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, ACEU-UT; el catedrático Germán Llanos, (El “arrepentido” como le dicen ahora algunos estudiantes en los pasillos) y el nuevo sindicato profesoral, ASEDUT, liderado por Félix Salgado, Miguel Espinosa y el Loco Llanos?
Marque la respuesta correcta:
a)      Defendieron y defienden a capa y espada al anterior y cuestionado ex rector Herman Muñoz.
b)      Algunos de ellos ocuparon altos cargos directivos en la administración que llevó a la crisis total a la UT.
c)      Guardaron silencio absoluto durante cuatro años (2012-2016) mientras la UT se derrumbaba.
d)      Le echan la culpa de la crisis a ASPU.
e)      Todas las anteriores.

3.                      ¿Si lo gastos fijos diarios de la Universidad del Tolima supera los ingresos diarios de la misma? Se debe proceder a:

a)      Echarle la culpa a ASPU
b)      Hacer un tropel cada 8 días
c)      Armar un nuevo Sindicato
d)      Hacer un ajuste de los gastos fijos para superar el déficit y modernizar la Universidad para hacerla más transparente y eficiente.
e)      Ninguna de las anteriores.
Sustente su respuesta

4.                      Problema matemático:

Si al inicio del año 2012 la Universidad del Tolima presentaba un superávit de 25 mil millones pesos, y al finalizar el 2016 el déficit alcanzó los 24 mil millones, lo que se malgastó en esos 4 años equivale a la suma de:
a)      49 mil millones de pesos
b)      Un bulto de naranjas
c)      Cuatro birras y dos cigarros
d)      Lo del combo de empanada + gaseosa

5.                      Pregunta de interpretación:

Con base en las anteriores preguntas, saque sus propias conclusiones y sustente su respuesta en un breve párrafo.

Posdata: puede enviar sus respuestas vía correo electrónico a la siguiente dirección: cgamboa@ut.edu.co. Posteriormente nos daremos cita para discutir las respuestas y valorar nuestro conocimiento sobre la crisis que sigue vigente en la Universidad del Tolima y las soluciones reales que podemos implementar para salir del atolladero y, así, aprobar el curso.


mayo 08, 2017

RESTAS Y SUMAS: EL TOLIMA EN LA FILBO 2017

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente Universidad del Tolima

Restas
El día 7 de mayo se llevó a cabo la celebración del día del Tolima en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, -versión 2017-, conmemorando treinta años de existencia de un evento que se convirtió en calendario obligado para la cultura colombiana, con todo y los reparos que se le puedan hacer.
Asistí con expectativas puesto que en el marco del día del Tolima se llevaría a cabo un homenaje y exaltación a Eduardo Santa, Nelson Romero y Carlos Orlando Pardo, una terna de escritores que se reconocerían por sus aportes a las letras de esta región. Como era de esperarse la Carpa VIP dispuesta para el encuentro se llenó en la hora marcada para el inicio, pero aún seguían en la prueba de sonido.
Debo confesar que rápidamente mi expectativa terminó en frustración. El evento fue una muestra del desorden con que se asumen estos procesos en el departamento, lleno de improvisaciones, sin un liderazgo definido, con una programación saturada de eventos, una pésima logística. Como si fuera poco, en su intervención Carlos Eduardo Leal, Director del Cultura del Departamento, apenas balbució unas frases mal leídas de un texto que no contenía un discurso serio y merecido para los homenajeados. Ni siquiera las hojas de presentación de los autores fueron elaboradas con seriedad, parecían resúmenes de Wikipedia. Para el colmo de males ni la palabra les dieron a los escritores, quienes terminaron arrumados a un extremo del auditorio, junto a las cámaras y los estuches de los instrumentos.
Mejor dicho, el esperado día del Tolima, terminó siendo el día de la vergüenza tolimense, liderado por un gobierno departamental que dice construir soluciones que transforman, en este caso diremos, que deforman.
Sumas
El mismo día, a la 1:00 pm, se llevó a cabo la celebración de los 45 años de existencia de la editorial Pijao Editores, la cual ha asistido ininterrumpidamente a los 30 años de la Feria Internacional de Libro en Bogotá.
Lleno total. La mayoría de los asistentes respiraban literatura, se podría decir que un 50 % del auditorio estaba conformado por escritores veteranos, consagrados, anónimos, principiantes, expectantes, aficionados y profesionales. 
La presentación fue breve y precisa. Se narró de manera sencilla la importancia de los proyectos editoriales en un país que requiere de más lectores y más espacio para los escritores.
La exposición de la colección Cuento contemporáneo colombiano le dio paso una amplia variedad de autores, regiones, estilos y posibilidades narrativas. Las microreseñas de los libros sirvieron como apertura a la provocación.  Quizás lo único que se extrañó fue una mayor presencia de mujeres narradoras en la colección.
De esa manera, en un acto sencillo, se recuperó la idea de una feria del libro, en donde la literatura debe ser el epicentro y en la cual cada espacio debe invitarnos a la posibilidad de ese encuentro con el libro al que llamamos lectura.
Afortunadamente Pijao Editores mostró un mejor rostro del Tolima en la Filbo 2017.

Posdata: Después de dos años el sello Editorial de la Universidad del Tolima volvió a feria presentando algunos títulos nuevos. Esperemos que en el 2017 haya convocatoria para continuar en la línea de difusión del conocimiento tan vital para la comunidad académica.

mayo 03, 2017

LA UNIVERSIDAD RESIGNADA (PREVIO AL NAUFRAGIO)

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente IDEAD-UT

El iceberg avanza hacia nosotros
inexorablemente.
Hans Maguns Enzensberger

Mayo 2017. Hace tiempo que la Universidad del Tolima vive en la cotidianidad de una premonición latente: algo va a pasar. Nadie sabe exactamente qué es, pero todos esperan un acontecimiento que rompa definitivamente el silencio que se prolonga.
La resignación es un estado heredado de la religión mediante el cual se le pide al sujeto que conceda sus deseos al destino, es decir, que no haga nada porque todo está predispuesto. Y en la Universidad del Tolima parece ser que así se marca la ruta de las decisiones.
Los que antaño boicotearon la Asamblea Universitaria hoy reclaman espacios de participación. Los que con su ineficiencia echaron por la borda el proyecto de universidad, hoy reclaman institucionalidad. Los que estuvieron a frente durante muchos años, hoy cínicamente denuncian a unos supuestos culpables, es algo así como si Luis H, saliera a reclamar por la ausencia de escenarios deportivos en Ibagué.
¿En dónde están los que planearon y diseñaron la crisis? ¿Los que despilfarraron el presupuesto? ¿Los responsables del desastre llamado clínica veterinaria? ¿Los que inflaron la nómina? ¿Los que pelecharon del erario universitario? ¿Los que hicieron fiestas con los convenios? ¿Los que vacacionaron con dineros públicos? ¿Qué castigo ha recibido los directos responsables de las decisiones que se tomaron en la UT y que hoy nos tiene en este estado de letargo? ¿Siguen campantes por el campus? Ese es nuestro mayor mal público, nunca hay culpables, todo se desaparece bajo el murmullo cotidiano de los días. No se le haga extraño que cualquier pícaro termine siendo prohombre.
Hoy falta casi todo en la UT. Equipos, reactivos, salones, viáticos, comisiones de estudio, aumento de sueldo, publicaciones, pago de prima de Navidad (2016), pero sobre todo falta academia. La gran perdedora en todo esto fue la universidad en sí, su proyecto de formación, su alternativa de investigación y su posibilidad de ser motor de transformación regional.
Lo que veo aproximarse es otro iceberg. Uno que golpeará con fuerza esa resignación que paraliza. Uno que alertará a los viejos marineros del oportunismo para salir a decir que el barco se hunde, olvidando que fueron ellos quienes llevaron la nave a aguas peligrosas.
Los capitanes de hoy están sumidos en el letargo. Nada nuevo han logrado más allá de mantener la nave a flote, pero sabiendo que pronto se deberán tomar decisiones bravías o dejar definitivamente que la nave se hunda.
A lo lejos un faro titilante nos alerta, pero la tripulación solo espera el llamado para saltar a los botes salvavidas. ¡Sálvese quien pueda! Y cuando estemos todos en las aguas frías, entonces quizás alguien diga:
- Tanto que pudimos hacer y no lo hicimos.
Esta no es una nueva historia, es una historia que se repite hasta la saciedad.

abril 23, 2017

Nairo Quintana, un escalador en un país de trepadores

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Las grandes figuras del deporte, la farándula o el jet set, tienden a mantener un llano nivel discursivo para los medios, lo cual se traduce en respuestas políticamente correctas. Es decir, no discuten más allá de su interés profesional, lo cual gusta al orden político, puesto que, por el impacto de la opinión de un sujeto con alto índice de audiencia, su sentir puede generar sentir de masas.
Nairo no juega a eso. Su origen campesino curtido por el coraje, el embate de los días y las dificultades para triunfar en un contexto lleno de adversidades, le ha dotado de un silencioso rostro y una economía de palabras, palabras que solo usa cuando algo certero tiene que expresar. Por eso Nairo no se limita a hablar de grandes vueltas, etapas de alta montaña, sufrimientos sobre la bicicleta o luchas por el sueño amarillo; Nairo también se expresa, y certeramente, como ciudadano colombiano.
Para el Cóndor de Boyacá, no solo el Tour de Francia es importante, aunque sueña con ganarlo y seguro que lo conseguirá; también es importante resaltar la labor del campesino y su lucha por la tierra, la educación de los niños, la posibilidad de paz de los colombianos, el combate contra el machismo y por supuesto, la forma en que se organiza su deporte en el país.
Su última intervención, antes de irse para Europa a enfrentar el reto de correr el Giro de Italia y el Tour de Francia en una sola temporada, tuvo un tinte contundente de denuncia para los señores que manejan la Federación Nacional de Ciclismo. Preciso y contundente Nairo le dijo a los medios lo que todos los colombianos sabemos, y, más aún, los aficionados al ciclismo: Colombia es una potencia del ciclismo gracias al coraje de los ciclistas y a una larga tradición que se remonta al uso de la bicicleta en la vida cotidiana, pero la dirigencia, la inversión y la organización son un remedo para un país que posee hoy mismo una de las canteras más preciadas de las bielas mundiales.
La respuesta del presidente de Fedeciclismo, Jorge Ovidio González, fue tan patética como la de cualquier otro dirigente inepto de los que abundan en el zoológico público colombiano: “Nairo no sabe de ciclismo”. Es decir, un hombre de escritorio, que lleva muchos años sentado tras Fedeciclismo sin mostrar resultados fructíferos para el deporte, encontró la frase perfecta para justificar su mediocridad, su única arma ante la contundencia de los hechos fue descalificar a Nairo como interlocutor.
Quién más que la Federación de Ciclismo debe dar respuesta sobre el sinnúmero de deficiencias que presenta el deporte insigne de Colombia: la ausencia de fuertes escuelas de formación en las regiones, la falta de apoyo a las competencias locales, la escasez de controles antidopaje en todos los niveles, la falta de carreras con participación  internacional, entre muchos aspectos que no le competen solucionar a Nairo, pero que le preocupan porque él sabe que si este deporte se organiza, Colombia tendría un amplio soporte para que muchos niños y jóvenes encuentren en el ciclismo una opción digna de proyecto de vida.
Lamentablemente al burócrata de Ovidio lo nombraron (en una especie de farsa democrática) otros burócratas de las regiones que poco o nada hacen por la construcción de un sistema ciclístico nacional acorde a sus retos. Por eso aunque doloroso, no fue muy extraño que la Vuelta al Tolima se suspendiera por falta de trámites para que Invías prestara las carreteras y ofreciera la seguridad al paso de la caravana ciclística. Por eso en el Tolima, y en muchas regiones más, no se tiene velódromo, ni buenas pistas de bicicrós, ni escuelas para que los niños empiecen a emular a sus grandes ídolos y le rompan el espinazo a la falta de oportunidades.
Muy bien que Nairo no se calle, que les diga la verdad en la cara y que ponga los medios a revolotear, porque un deportista no debe preocuparse solo por darle triunfos a Colombia, sino que además, como ciudadano, debe denunciar y velar porque las cosas se hagan bien. Hoy todos tenemos un claro compromisos con la reconstrucción del país y siendo una figura pública se puede generar buena opinión para contrarrestar tanto amañamiento de los medios.
No queda duda, Nairo es un escalador para imitar, en un país que requiere llamar al orden a tanto infame trepador.




marzo 13, 2017

LA MUJER DEL ANIMAL O EL HORROR DE NUESTRA REALIDAD


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

“El cine es una verdad 24 veces por segundo”
Jean Luc Goddard

Debo confesar que hace un buen tiempo una película no me generaba tantas contrariedades como La mujer del animal, del cineasta colombiano Víctor Gaviria. Lo primero que rememoré, después de esos 120 minutos de agonía, fue la pesadumbre que me alertó los sentidos cuando vi Saló o los 120 días de Sodoma de Pier Paolo Pasolini; aunque las estéticas distan entre sí, la crueldad de la imagen emparenta estas dos obras que logran colocar frente a nuestros ojos el zumo horrorizado de la condición humana; por eso se torna arte, doloroso, propio del realismo sucio.
Con una apuesta estética y actoral que ya dejó huella en el cine, esta vez Gaviria se adentra en esa realidad de las otras violencias, la del género, que pervive como hermana siamés de la miseria, la delincuencia y la insolidaridad. La mujer violentada es una metáfora cruel que hace crispar los nervios y logra el efecto de hacernos sentir que no estamos frente a una pantalla, sino que asistimos como testigos indefensos (igual que todos los coprotagonistas), a la gran función de la barbarie patriarcal, en donde la injustica danza al ritmo de una sociedad destrozada. Pegados a la silla del cine soportamos el horror de la inmovilidad. Uno quisiera levantarse, apagar el proyector para evitar que la protagonista siga sufriendo y, quizás, en una especie de necesidad catártica, deseamos que al “anti-héroe” lo ajusticien pronto, solo así nuestra mente podrá soportar que tanta inhumanidad siga taladrando los sentidos.
Hay un paisaje en el cual sucede la película y es el territorio de la ignominia. Miseria, ausencia del Estado y sus instituciones y crueldad, encarnada en “El animal”, ese siniestro personaje que merodea por todos lados dejando una estela de dolor por donde cruza y que cada vez vuelve a Amparo, el cuerpo violentado, la vida desgarrada; pero también esa crueldad habita en los ojos de “los otros”, incapaces de actuar al ver tanta atrocidad, quizás porque eso es lo primero que genera la violencia; inmovilidad.
La actriz española Ana Diosdado alguna vez expresó que “Los auténticos actores son esa raza indomable que interpreta los anhelos y fantasmas del inconsciente colectivo”, y acá sí que logran darle vida a nuestros fantasmas, porque uno podría afirmar, sin temor a fallar, que no existe un colombiano que no haya sido testigo cercano de la violencia contra una mujer; porque en la película se narra:
(…) la historia de un maltrato, pero a la vez es la historia de cómo se ha hecho del abuso de la mujer un tema común y corriente, cómo de puertas para adentro se convirtió en normal el acto abominable de pasar por encima del otro. Quizá lo más difícil en la película no sean los golpes, sino la indiferencia de los testigos: una mujer humillada en público, sacada de los pelos de una taberna, y todos en silencio, como si todo fuera un paisaje atroz y común. (Rivera, 2017, párraf. 4)
El mismo Víctor Gaviria dijo en alguna entrevista que durante la investigación para la película se encontró de frente con tantos casos de este tipo, que sintió la necesidad urgente de culminar el proyecto, porque: “A medida que íbamos investigando nos dábamos cuenta que animales hay muchos, y todos muy crueles, todos terribles: tíos, abuelos, padres”. Y ese es el mayor efecto que causa la película en los espectadores, recordarnos que ese animal desaforado, violento y sanguinario, está tan emparentado a nosotros que quizás podría llevar el mismo apellido, al menos ya tenemos la certeza de que lleva el mismo gentilicio: colombiano.
La mujer del animal es una película necesaria para Colombia, porque muestra la verdad de frente y sin anestesia. Si Gabriel García Márquez nos enseñó a vernos a través de la metáfora del realismo mágico, hace rato que Víctor Gaviria nos construyó un espejo fílmico en donde al asomarnos nos asustan nuestros propios horrores.
Referencias bibliográficas
GAVIRIA, Víctor. (2017). La mujer del animal. Colombia: Polo a Tierra / Viga Producciones
PASOLINI, Pier Paolo. (1975). Saló o los 120 días de Sodoma. Italia: United Artists
RIVERA MARÍN, Daniel. (2017). La mujer del animal: la brutalidad de la indiferencia. En. Revista Arcadia. Disponible en: http://www.revistaarcadia.com/cine/articulo/la-mujer-del-animal-pelicula-de-victor-gaviria/62498

marzo 07, 2017

EL FRACASO DE LA POLÍTICA EN EL TOLIMA

Por: Carlos Arturo Gamboa B.

El Gobernador Conservador, Oscar Barreto, dice estar tranquilo, aunque le quedan siete (7) procesos en su contra. Todo un prontuario por resolver en los estrados. ¿Le seguirá favoreciendo el panorama político nacional?
Los liberales (en cabeza de Mauricio Jaramillo) estaban esperando el canazo de Barreto para celebrar, pero enmudecen ante la noticia de que Osorio, un liberal de pura cepa, queda en detención domiciliaria.
Un abogado, del círculo fraterno de los delincuentes con diplomas, Arciniegas, es condenado a 36 años por robarse (junto a otros pícaros aún no judicializados) los juegos nacionales y los escenarios deportivos de Ibagué.
Luis H, otro liberal desteñidito y tirando a azul, aliado con casi toda la clase política de la región (que ahora le da la espalda), sigue esperando el turno para ingresar a la celda.
El Polo Tolima (versión chiquita y exprimida), se agarra de las mechas entre sí para ubicarse en la próxima contienda electoral, su única apuesta de futuro.
El Centro Democrático en su tarea de siempre, inventando mentiras y escándalos para engañar incautos, como lo hace Milton Restrepo en Cajamarca, apoyando los devoradores de tierras de la Anglo Gold y llevando el santificado y virulento mensaje del senador Uribe.
El Moir, es decir, Robledo y los robledistas del Tolima, la república independiente de la izquierda, le dan la espalda a la paz y no le ofrece al país la posibilidad de superar la violencia, esa que tanto criticaron cuando hablaban de estar en contra de todas las formas de lucha, pero no de locha.
Jaramillo, el otro, Guillermo el alcalde, es interrogado por la Fiscalía ante un sonado caso de unas ya famosas escrituras. El menos enconchinado… por ahora, diría el tendero.
Muchos otros, encerrados en sus cafetines y oficinas haciendo “cálculos políticos” para caer en la senda del triunfo en las próximas elecciones. Ninguno pensando en que el Tolima se hunde como un barco viejo, oxidado y devorado por la desidia.
Y detrás de todos los antes nombrados una gran recua de aduladores, activistas, tutumeros, contratistas, leguleyos, periodistas y ciudadanos de a pie, mendigando presupuesto público y armando proyectos electoreros de urnas mentirosas que en nada cambiarán nuestra angustiosa realidad.

Con razón decía Louis Dumur que: “La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos”.

Reír para no quedar atrapado en las vanguardias

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
No es extraño encontrarnos de plano enredados en la disputa del valor del arte contemporáneo: ¿Ha decaído el arte? ¿Se ha desdibujado la estética? ¿Son tantas las expresiones del arte actual que es imposible de encasillar? Estos y otros interrogantes pululan en las academias y en los círculos artísticos y estas preguntas, al parecer, llevaron a Enrique Vila-Matas a construir su divertida novela Kassel no invita a la lógica.
La historia es sencilla en su relato: un escritor catalán (el mismo Vila—Matas quizás) es invitado al festival de arte vanguardista Documenta 13, festival que se celebra cada 5 años en la ciudad de Kassel (Alemania). Hasta ahí todos los elementos son reales, existe el escritor, el festival y la ciudad, pero no debemos olvidar que estamos en manos de un narrador que altera la realidad, eso es novelar.
El papel que debe cumplir el escritor consiste en sentarse en un restaurante chino a «escribir», permitiendo que los asistentes (al festival y/o al restaurante) lo contemplen e interactúen como si fuese una instalación. Ante muchas dudas termina por aceptar, viendo en ello la posibilidad de adentrarse en lo desconocido y en explorar el real valor del arte de vanguardia; para lo cual también solicita que le sea permitido dar una charla a la que titula: “La conferencia sin nadie”. Ya entonces el fino humor que construye la ironía se abre como gran agregado de la historia.
La ciudad de Kassel se nos dibuja, entonces, como el epicentro universal de la vanguardia, que durante cien días acoge a los artistas más novedosos del planeta con el único fin de renovar el arte, de abrirle nuevas posibilidades a las interpretaciones; eso lo va entendiendo el escritor a manera que des-anda la ciudad como si estuviese intentando descifrar las reglas de un nuevo juego, porque “era perfecto jugar a algo tan ilógico en una ciudad como Kassel, que no invita a la lógica porque no estaba relacionada con ella, pues exigía a los creadores invitados moverse por los parámetros vanguardistas de una locura de altura” (Vila-Matas, 2014, p. 250). Día a días, rehuyendo su oficio de instalación y apostándole más por convertirse en visitante de este gran museo-ciudad-instalación, el narrador-personaje nos involucra en sus propias divagaciones sobre el arte, sobre el sentido del arte en la sociedad y sobre el valor de lo artístico en un planeta en declive. Él también duda, como dudamos los lectores, sobre la real “calidad estética” de los juegos que múltiples autores instalan en la ciudad, pero de alguna manera va descubriendo la forma irónica que el arte usa para burlase o autorrepresentarse. Es como si cada obra necesitase un marco teórico para existir, o como, siguiendo los intereses posmodernos, el arte solo existiera si existe un sujeto que valora el “objeto” como arte. Veamos un ejemplo, -muchos que abundan en el texto-, que construyen la trama decorativa de esa búsqueda por el significado del arte, en donde aparentemente no hay arte; o la reivindicación psicótica del arte en donde indudablemente no existe:
(…) estaba empeñada en hablarme de una obra ya antigua de Ceal Floyer que le había gustado mucho; la había visto hacía tres años en Berlín y se titulaba, si no recordaba mal, Overgrowth, y era un bonsái fotografiado desde abajo y proyectando una diapositiva que aumentaba la imagen al tamaño de un árbol, como queriendo situar al espectador por debajo, o bien al bonsái por encima, o ambas cosas. Le pareció, dijo Boston, una forma maravillosa de desmontar el acto estúpido de haber manipulado un árbol para que permaneciera enano. La obra de Ceal Floyer le restauraba el tamaño al tiempo que alertaba de la cantidad de gente siniestra que en la vida nos salía al paso para tratar de pulverizar, fueran las que fueran, todas nuestras aspiraciones. (p. 281)
¿Estamos ante una obra que amplía su significado desde lo cotidiano o simplemente estamos ante una especulación del tamaño del Titanic? Ese es el juego al que invita la novela, la cual, a manera de intertexto, combina en cada página citas de obras, autores, dialogando constantemente con la tradición, para descubrir que quizás “cuanto más de vanguardia es un autor, menos puede permitirse caer bajo ese calificativo”. (p. 9)
Y así, entre elucubraciones que a veces se tornan pastosas, citas que pueden saturar el texto, narraciones demasiadas al detalle de las obras de arte y repeticiones narrativas, Vila-Matas lo que busca es hacernos reír, quizás porque él sabe que todos esos debates sobre el arte son tan infructíferos como los que en siglos anteriores ha dado la humanidad sobre el tema. Por eso, la novela Kassel no invita a la lógica, se me antoja como una gran carcajada con referentes epistemológicos, porque “La risa no nace nunca sino de la percepción repentina de la incongruencia entre un concepto y los objetos reales que en algún respecto se habían pensado con él, y ella misma es la simple expresión de la incongruencia”. (Schopenhauer, 2004, p. 109)
Y la risa final llega con el surgimiento de la ironía, esa risa que nos frunce el ceño y llama a seria reflexión; es cuando entonces entendemos que sin importar a lo que nombremos arte, sigue, “eso nombrado”, siendo esencial para lo humano:
¿Quién había dicho que el arte contemporáneo estaba de capa caída? Sólo los intelectuales de países incultos y deprimidos como el mío podrían llegar a pensar este tipo de barbaridades. Europa había muerto, quizás tenía razón la joven Kassel en su riguroso luto, pero el arte del mundo estaba muy vivo, era la única ventana abierta que les quedaba a los que todavía buscaban la salvación del espíritu. (Vila-Matas, 2014, p. 273)
Seguro que la novela tendrá muchas aristas para ser estudiadas, su complejidad y simbolismo así lo permiten, pero me quedo con la risa que provoca, con la invitación a no ser tan serios al momento de valorar el arte, porque quizás estemos negando el valor lúdico que es la esencia primigenia del artista: nada se puede crear sin atreverse al juego y a la risa, solo de esa manera podemos no quedar atrapados en la búsqueda infructuosa de la vanguardia.

Referencias bibliográficas

MARTÍN, Jorge. (2011). El humor y la ironía en La Risa de Henry Bergson. En: Revista Filosofía UIS. Volumen 10. No 1, pp. 143-159.

SCHOPENHAUER, Arthur. (2004). El mundo como voluntad y representación I. Madrid: Editorial Trotta.

VILA-MATAS, Enrique. (2014). Kassel no invita a la lógica. Barcelona: Seix Barral. Biblioteca breve.

febrero 10, 2017

ALGUNOS PERSONAJES DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Docente IDEAD-UT

Algunos personajes de la Universidad del Tolima, incluyendo a un puñado que poseen etiqueta de “añejos luchadores”, hasta hoy descubren que el Alma Máter de los tolimenses está supeditada al gobierno de las élites regionales y que ellas han dirigido (lamentablemente) el destino de la educación superior púbica y por eso, en gran parte, es que nos encontramos en este atroz estado.  Hoy son los conservadores, hace unos meses eran los liberales en complicidad con muchos “librepensadores de izquierda” y otros conservadores, y si seguimos hacia atrás encontraremos que personajes “ilustres” como Delgado Peñón, Gaitán, Guillermo Santos, Gómez Méndez, Castilla, Gómez Gallo, Andrade, Santofimio y cientos de politiqueros más han criado sus polluelos en el campus, pero solo son capaces de ver a Barreto quien hoy monta sus galpones por aquí.
Algunos personajes de la Universidad del Tolima, incluyendo a muchos que en el pasado fueron nombrados a dedo en cargos directivos, hoy se rasgan las vestiduras clamando por democracia, incluso varios que cuando llamábamos a la construcción de Democracia Profunda, se reían en nuestras caras. Muchos de ellos hicieron naufragar la Asamblea Universitaria porque los supuestos 142 delegados no representaban a nadie, pero si fueron a sabotear e impedir que desde allí se gestara una propuesta de transformación de la UT. Hoy extrañan la democracia, esa que se negaron a construir cuando estaban en el poder o se amamantaban de él.
Algunos personajes de la Universidad del Tolima, creen que el gobernador Oscar Barreto es el salvador porque ayudó a tramitar el aumento de transferencias del departamento, pero vale la pena recordar que él como presidente del Consejo Superior Universitario está cumpliendo con su deber de velar por la formación pública y la universidad de la región. Claro está que en beneficio de inventario hay que recordar que al anterior gobernador, Delgado Peñón, quien supuestamente era amigo de la UT y de las directivas, terminó por extenderle una cuenta de cobro de 30 mil millones a la universidad: le salimos a deber. En ese sentido, este gobernador está avanzando, pero la deuda social del Tolima con su universidad sigue vigente. Igual, su gestión no le da derecho a instalar sus galpones por acá.
Algunos personajes de la Universidad del Tolima, siguen creyendo que “aquí no va a pasar nada”, continúan defendiendo esa vieja universidad burocrática que les ha dado gabelas, esa universidad estancada en la mitad del siglo pasado, parroquial, confesional y gamonalesca. Y mientras siguen llamando a su mesías o aglutinados después de mil disputas pero hoy unidos por el “destetamiento” o haciendo puntos o vegetando en oficinas o transitando indiferentes por el campus, la historia nos demuestra que si no somos capaces de gestionar el cambio, otros vendrán y nos cambiaran, y como en el cuento de Gabo alguien terminará por decirles: “Yo lo dije que algo grave iba a pasar, y... me dijeron que estaba loca”.
Algunos personajes de la Universidad del Tolima, claman el retorno de los brujos que les restablezca ese des-orden político que tantos dividendos les dio, cuando con tamales, arroz chino, pancartas, diplomados gratis, cooptación de seudo-líderes estudiantiles, busetadas de egresados y whisky conseguían elegirse como decanos para después repartir los puesticos a dedo. Ahora asumen que están siendo vulnerados, cuando ellos con su comportamiento deshonesto y anti-universitario contribuyeron a la debacle.
Algunos personajes de la Universidad del Tolima, se creen con el derecho de concentrar el poder y vetar la democracia, anclados en el discurso de “Recuperar la UT”, cuando todos sabemos que los males de la democracia no se curan limitando la democracia, sino puliéndola en el debate, en la argumentación y en la construcción colectiva, aunque sepamos que ese es un camino tortuoso en medio de una comunidad enseñada a que el grito opaca el argumento. Pero se supone que somos una institución que educa y por lo tanto, debe educarse en democracia.
Algunos personajes de la Universidad del Tolima, no dimensionan el valor y el peso específico que el Instituto de Educación a Distancia (IDEAD) le ha dado a la región y al país, y, quizás cometiendo errores repetidos, asumen que la lógica que debe imperar es la de los indicadores que midan lo inmedible, muy en la línea de las administraciones anteriores quienes por falta de visión descuidaron un proyecto clave en la vida de la UT. Por lo tanto, debemos asumir el debate del IDEAD a la altura de las circunstancias actuales, -y sin la pasividad que hoy adormece los cuerpos del IDEAD-, pero sin olvidar cuál es la misión social del Instituto, porque si reducimos todo a indicadores y estándares, caemos en la trampa global y debemos cerrar más de la mitad de las universidades públicas de este país que no cumplen con los famosos (y letales) estándares de calidad, los cuales nunca fueron capaces de medir la potencia del saber y la cultura, mucho menos la labor social de la educación pública: ni en presencial, ni en distancia.
Algunos personajes de la Universidad del Tolima, empiezan a mostrarse los dientes porque según ellos se acerca el momento para definir los candidatos a la rectoría en propiedad, y en medio de esta disputa no son capaces de vislumbrar que la UT sigue en cuidados intensivos y que de las decisiones que se tomen hoy depende la recuperación financiera y académica, sobre todo está última que apenas se dibuja en el horizonte. Quizás en su lucha por un botín, terminen por darle cabida a un motín.
Algunos personajes de la Universidad del Tolima, viven murmurando e inventando mil historias sobre traiciones y entregas de quienes hemos asumido una posición crítica constante, quizás porque como dice el adagio popular “quien las usa, las imagina”; pero son incapaces de comprender que la universidad debe ser el interés máximo y que hoy no podemos quedarnos defendiendo la baldosa de la comodidad porque hace rato tocamos fondo.
Algunos personajes de la Universidad del Tolima, afortunadamente cada vez son más, (ojalá fueran todos) siguen aportando desde las cotidianidades a la reconstrucción de un proyecto vital para la sociedad como lo es la UT, y en medio de las penurias, la zozobra, la falta de claridad en las políticas y las mentiras que muchos hacen circular para evitar que las cosas cambien, se asumen como sujetos universitarios más allá de las diferencias y concepciones que sobre la Universidad se tengan. Por ellos y con ellos, vale la pena seguir en la idea de construir una universidad distinta.

febrero 06, 2017

Los mismos problemas ¿la misma escuela?

Carlos Arturo Gamboa B.
Director Grupo Investigación Argonautas

Cada vez que volvemos a los contextos educativos encontramos la ebullición de viejos problemas fermentando la realidad de la escuela. Pereciera ser que el tiempo escolar es cíclico, estamos sometidos al eterno retorno impidiendo que la escuela evolucione y dé cuenta de un mundo que cambia vertiginosamente. De la tiza al marcador, del pizarrón al acrílico, de la campana al timbre, de viejo cuaderno amarillo a la tableta, todos estos dispositivos escolares se enunciaron como elementos salvadores de la escuela y sus prácticas, pero todo parece seguir igual. Las nuevas tecnologías, los enfoques hibridados de las teorías pedagógicas, los avances de la psicología, entre cientos saberes más, parecen ser insuficientes para responder al reto de las muchedumbres de niños que cada año inundan las aulas con gritos, deseos, conflictos, angustias, desánimos, risas…
Y si los mismos problemas de siempre agobian la escuela, ¿por qué la escuela se empecina en seguir siendo la misma? Hace décadas se reclama «otra escuela», casi desde su misma fundación la escuela ha estado supeditada a transformarse. Decir que sigue siendo igual es un desafuero, lo que pasa es que no cambia al ritmo del «mundo de la vida», cambia a una velocidad imperceptible y en un planeta repleto de clics, su parsimonia desespera. Para tratar de cambiar la escuela debemos preguntar y responder otra vieja pregunta: ¿para qué la escuela hoy? Ya nadie ignora que el saber no está ubicado en la escuela como institución formal, ahora más que nunca el saber está fuera de sus muros, lejos de las aulas; se podría decir con sólidos argumentos que en donde menos pulula el conocimiento es en los salones de clases. Ahora el conocimiento está en las redes, en la web, ese laberinto de saberes que flota en el mar de la humanidad. Los docentes ya no son los símbolos de la sabiduría, ahora cualquier portal sabe más que un magister ¿entonces, para qué el docente? Otra pregunta por resolver.
No obstante, a pesar de todos estos avances, seguimos sometidos a la tiranía de la realidad. En la escuela cada día enfrentamos cientos de problemáticas y los nuevos licenciados que llegan asumen esta complejidad casi que derrotados. «La realidad es muy distinta a lo que vimos en la universidad», esta suele ser la frase más común entre los egresados de los programas formadores de maestros. Tienen razón. Si algo ha estado desconectado de los planes formativos universitarios, es la realidad.

En ese sentido, desde el Instituto de Educación a Distancia de la Universidad del Tolima, hemos venido asumiendo, hace años, un modelo de trabajo basado en el enfoque problémico curricular, el cual pretende imbricar los contextos escolares, los estudiantes de pregrado y los saberes universitarios, buscando de esa manera construir un puente dialógico con la realidad. No se trata solo de saber que existen problemas (diagnosticarlos), sino que además se debe avanzar a plantear soluciones a los denominados «pequeños problemas» que no por ser pequeños dejan de ser importantes. Quizás de esta manera le aportemos más a la escuela y podamos soñar en que algún día se transforme.
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Aparte del prólogo a Memorias del Seminario de Investigación Formativa en Contexto. IDEAD-UT-2016.

enero 29, 2017

LA MUERTE DEL TITÁN

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Tuvo que ser en 1988, año en que Kraken emprendió su primera gran gira nacional, cuando disfruté el derroche de su energía en el Coliseo Cubierto de las hoy difuntas Piscinas Olímpica. No sé quién hizo el contacto para traerlo, pero recuerdo bien la ansiedad de días completando el dinero para la boleta. Ingresamos al Coliseo repleto de energía, oliendo a cigarrillos President y Tapa Roja. Luego la voz de Elkin completó la magia. Entonces entendí que Colombia tenía una frecuencia privilegiada para el rock. Eran los días del casete, del parche en la esquina para intercambiar melodías que llegaban de todos los rincones de Latinoamérica y su apogeo rocanrolero en español. Eran los días de la consolidación de Kraken I y el tema “Muere libre” ya empezaba a dejar huella en las generaciones de jóvenes colombianos nacidos en medio de la sujeción del pensamiento oficial.
Desde entonces el Titán se encariñó con Ibagué, por acá transitó con cada uno de sus majestuosos trabajos. La última vez que lo vi en vivo fue precisamente en el Teatro Tolima en el 2014, cuando celebraba 30 años de vida artística. Elkin fue una estrella de rock sin las ínfulas de las estrellas de rock. En algunas de sus asiduas visitas a Ibagué uno podía encontrarlo en un bar de rock local, tranquilo, dialogante, como si el peso de ser leyenda no lo doblegara.
Sus canciones rápidamente se pegaron en los cuerpos sudorosos, cubiertos de esas camisetas negras que marcan en la juventud el gusto musical. Particularmente el álbum Kraken III me parece uno de los más completos del rock colombiano. Sus letras denuncian, gritan, claman, dejan evidencias intactas de los sueños, miedos y frustraciones de los jóvenes de aquellos tiempos, que por calamitoso que parezca, siguen siendo los mismos miedos y sueños de los jóvenes de estos tiempos. Temas como “Hijos del sur”, un canto universal a Latinoamérica, a su deseo de liberación; “Seres de barro y miedo”, un grito de los sin voz, de los desposeídos que inundan nuestras ciudades, que vagan en las noches solitarias de la miseria, tema que amplía en “Residuo social”. “Imperios de soledad”, “Lágrimas de fuego” y “Eres profecía”, entre otros temas, completan este álbum en donde Kraken adquiere la madurez como banda y Elkin Ramírez despliega toda la potencia de voz.
Los Kraken Siguieron recorriendo ciudades, tornándose en leyendas que desempacaban sus guitarras y teclados para cantar en medio de un país que con el ruido de sus bombas hizo perder lo mejor de nuestros sueños juveniles. Pero el Titán resistió, no se acomodó al influjo de las ventas, como si lo hizo Juanes, quien también estuvo por estas tierras con su “Niño gigante”, cuando Ekhymosis olía a futuro. Pero Kraken siguió, entonces vino “Piel de cobre” y “El símbolo de la huella”; muchos conciertos y su voz se coló en Suramérica, en los festivales de rock que sobreviven gracias a cientos de otros titanes, en las tabernas, en las nuevas caras del rock quienes nacidos en el nuevo siglo ya tararean el legado de sus sonidos. En el 2006 el trabajo “Kraken filarmónico” demostró una vez más la calidad musical de la banda, la sonoridad limpia de sus riffs, la búsqueda de letras elaboradas más allá de lo que pide la precariedad comercial y la lírica de la garganta de Elkin que se acompasaba a los violines. Todo un monumento para la posteridad.
Hoy 29 de enero de 2017, la noticia de la muerte de Elkin Ramírez conmueve, al menos a quienes entendemos que desde muchos lugares se hace cultura y que desde las cuerdas vibrantes de una guitarra y desde el grito desaforado de una lírica garganta, se dejan profundas huellas sociales para la cultura.
Nos queda volver a sus sonidos, a su legado. Ya es otro tiempo, los casetes son historia, el humo de cigarro apenas un recuerdo, pero la energía para gritar con el Titán sigue intacta, por eso hoy para recordarlo y despedirlo solo hace falta agradecerle por permitimos crecer con su voz, con su sonido y por poder gritar igual que en 1988:
Rompe el silencio de un grito,
que el mundo te escuche, no temas actuar.
No seas el sueño vencido
que teme y vence a quien teme soñar.
No seas la copia de un falso bufón,
sé uno, sé tú y nada más.
Se es libre al momento de actuar con razón.

No vivas para ser, por temor,
la presa de otros sueños.
Se vive una vez para ser
eternamente ¡libre!, ¡libre!

enero 24, 2017

COGER EL TORO POR LOS CUERNOS

Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Para empezar este texto es necesario aclarar que jamás he asistido a una corrida de toros, mi más cercano interés por este tipo de actividades se limita a la ansiedad de ver la película “Sangre y arena” (1989) - que en realidad era un deseo de ver una corrida de Sharon Stone- y el asistir como televidente a algunos episodios de la serie “Puerta grande” que se hizo como homenaje a César Rincón, pero la mala actuación de Julio Sánchez Coccaro me ahuyentó rápidamente. Tampoco soy vegetariano radical y creo que nunca lo seré porque tengo una dependencia cárnica comprobada. Sin embargo, me interesa el tema que esbozaré a continuación:

Hace poco pregunté en mi muro es Facebook lo siguiente:


¿Quién sufre más?
A- El toro torturado por el banderillero y traspasado por la espada del torero
B- La vaca desangrada por el cuchillo en el matadero
C- La gallina despescuezada por la abuela para el sancocho
D- El marrano desangrado para la lechona

La reacción de mis inter-lectores fue variada, lo cual hizo más interesantes sus respuestas. Leerlas y contestar algunas provocó el deseo de escribir este texto un poco más elaborado sobre el tema, usando, por supuesto, algunas ideas de lo debatido allí. No pretendo dar cátedra, solo exponer algunos puntos de vista, en el sentido literal de la palabra “exponer”.
Según entiendo, la tauromaquia o toreo, tal como la conocemos hoy, es una actividad que pertenece a la tradición española; llegó a nosotros junto a otras barbaridades que trajeron los conquistadores en sus barcos. Como tradición la podemos juzgar imposición del colonialismo, como afirman algunos de los participantes de la discusión, lo cual no significa que los habitantes de nuestros pueblos aborígenes fueran unos santos, ellos también tenían costumbres y tradiciones que hoy podríamos llamar inhumanas; hacían sacrificios de animales a sus dioses, incluso Mayas e Incas sacrificaban seres humanos en algunas de sus festividades. Creer lo contrario es caer en la inocente teoría del “buen salvaje” promovida hace mucho por Rousseau, y que a la luz de los estudios actuales no tiene asidero.
De igual manera, alimentarse de animales es una tradición tan antigua como la aparición del homo sapiens sobre la faz de la tierra. Estudios serios afirman que el consumo de carne generó un escenario propicio para la evolución del cerebro humano, con las consecuencias positivas (o negativas) del surgimiento de la especie como la conocemos hoy.
Entonces, las tradiciones son estereotipos culturales no despojados de violencia, como el matrimonio católico, la circuncisión y el castigo físico a los hijos (y a los guardaespaldas). El hecho de que sean tradición, tanto la tauromaquia o el consumo de carne de animales, no implica que se deba aceptar ese alto simbolismo y realismo de violencia, más cuando los humanos están dotados de una capacidad de pensamiento, lo cual nos hace únicos en el planeta.  El libre albedrío que llaman otros. ¿Entonces cómo dirimir la disputa frente al toreo? Siendo radical deberíamos volvernos todos veganos, en el sentido de la total protección de las especies, lo cual tampoco garantiza la supervivencia, no olvidemos que a los dinosaurios no los mataron los humanos.
Las tradiciones deben cambiar, ese es el devenir inevitable de la evolución humana. Y deben cambiar para la preservación del yo y de lo otro. Hoy no solo los animales peligran, nosotros también ante la inevitable catástrofe que se nos avecina como un apocalipsis provocado por auto-desaforado sistema de consumo. ¿Seguimos evolucionando? Seguro, solo que el tiempo de la evolución ocurre en otras medidas más universales. Quizás, si sobrevivimos a nosotros mismos, al transcurrir algunos años la tauromaquia solo sea un hecho histórico visto como salvaje por quienes lo practicaban, de la misma manera que vemos hoy la forma en que la iglesia católica quemaba en hogueras a las llamadas brujas. En ese tiempo también una minoría se oponía, la mayoría lo disfrutaban. Lo que si no debemos olvidar es que como humanos estamos construidos de violencia y con violencia, quizás el estado último de la evolución sea vivir en paz, con nosotros y los otros. Sin devorarnos.