mayo 21, 2012

PAVOR A LA DEMOCRACIA: SÍNDROME DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA


Por: Carlos Arturo Gamboa B.
A menudo no se aprecia cuán profunda y fuertemente arraigado está el descontento por la democracia en la cultura de élite, y el miedo que genera.
Noam Chomsky. El miedo a la democracia.
I                                                               
Las palabras terminan por agotar el significado de lo cotidiano.  Las multitudes acaban hablando con mucha propiedad de lo que ignoran y convencidas de que sus sentencias posee dimensiones de certezas. De ese modo se evita el esfuerzo mental que requiere “pensar la cosa en sí”, se evade la agonía de confrontar el mundo y sus consecuencias, se fragua la verdad en la mentira y se tranquiliza la imposibilidad de construir. Este es el escenario propio de lo que podríamos llamar “el debate sin debate”, que surgió a la posterior caída de la reforma a la Ley 30, y que otorgó  al gobierno nacional una nueva estrategia para retomar el espacio universitario, ya demostrado con su proceder en diferentes universidades en donde ha im-puesto rectores que le garantizan maniobrar desde adentro mismo de la universidad pública, en contra de la Universidad Pública. El Caballo de Troya de la educación superior colombiana.
Para evitar que la Universidad se autogobierne y empiece a pensar el por qué la presencia de un Consejo Superior Universitario tan anti-universitario, el Estado, ante la amenaza de la consolidación de un movimiento estudiantil de dimensiones históricas, sabe que debe jugar en dos escenarios: ofrecer (seudo) garantías al movimiento para que elabore y presente un propuesta de ley y, por medio de su poder burocrático, evitar que esto suceda instaurando una lógica de imposibilidades de acción. Si el Estado le cede sus deberes al movimiento, garantiza el fracaso del mismo y justifica su accionar reformistas a futuro. El tema por supuesto se centra en la Autonomía, lo demás es concomitante. Si se sigue teniendo el control de los Consejos Superiores en las Universidades, y además, los rectores responden al interés reformista, a la vuelta de dos años se habrá evitado que el movimiento estudiantil se convierta en provocador de cambios profundos, aunque los cambios profundos se habrán logrado, pero dentro de la lógica estatal. Veamos estos movimientos en clave local.
II
El caso de la Universidad del Tolima es un prototipo para entender la importancia de las limitaciones a la Autonomía que generan los procesos de supuesta democracia universitaria, como se recoge en la siguiente tabla:
FORMAS DE PARTICIPACIÓN EN LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA
Órganos de Gobierno
Formas de elección
Problemas
Representantes del Gobierno y el MEN al Consejo Superior
Discrecional del gobierno
No se posee ninguna forma de control que le permita garantizar la presencia de sujetos defensores de la universidad.
Representante del sector productivo al Consejo Superior
Designación por pactos entre sectores privados
Los intereses del sector productivo se mueven en la lógica de lo privado, no de lo público.
Representante de los ex-rectores
Concertación entre reducidas fuerzas de poder.
La presencia de este sector garantiza estructuras de poder e impide la renovación.
Presidencia del Consejo Superior
El gobernador de turno
Sus políticas macros determinan su accionar en la Universidad, y por lo general consideran la Universidad más como un problema, que como una potencia.
Representante Egresados al Consejo Superior
Votan los representantes de las asociaciones.
Se viola la participación de miles de egresados y se privilegia la creación de asociaciones electoreras que no dinamizan la cohesión real con los egresados.
Representante Directivas al Consejo Superior
Se eligen entre los miembros de la comunidad académica, pero su proceso no es abierto.
No existe la garantía de que un académico que no esté en el entramado del poder de turno, pueda acceder a dicha representación.
Representante Profesoral al Consejo Superior
Lo eligen los profesores de planta, mediante votación.
No participan en las votaciones el profesorado ocasional y de cátedra que representa cerca del 80%. Pueden votar los docentes en comisión administrativa, lo que crea conflictos de intereses.
Representante Estudiantil al Consejo Superior
Los eligen los estudiantes mediante votación.
Se elige un sólo representante para cerca de 50 mil estudiantes. La presencia de la universidad de diferentes partes del país, recrea un modelo de politiquería tradicional en su accionar.
Decanos a Facultades
Se elige mediante votaciones de estudiantes, egresados y profesores.
Los perfiles privilegian lo administrativo en detrimento de lo académico. Se niega la participación de los profesores de cátedra.

En este modelo lo que se puede observar, sin necesidad de análisis profundos, es que la Universidad del Tolima posee un sistema obsoleto para la construcción de una democracia real, primero porque se mueve en la idea de una democracia construida en formas simples de representación que no garantizan las voluntades de la comunidad académica en su mayoría, sino que privilegia el interés  particular o de pequeños grupos de poder; y segundo, porque no hace uso de la autonomía para debatir y concertar formas de democracia deliberativa, que consoliden el proyecto de la construcción y la defensa de lo público. Veamos ejemplos de las paradojas que este modelo provoca:
EJEMPLOS
FACTOR DE CRISIS
Cerca de 220 profesores de planta deciden su representante sin consultar a los cerca de 1500 docentes de cátedra
Ilegitimidad
10 egresados eligen el representante de los egresados, sin tener en cuentas la mayor población universitaria existente
Ilegitimidad
Se crean asociaciones de egresados que operan en el papel, mientras se vota.
Desinstitucionalización
Se elije un representante para cerca de 10 mil estudiantes de presencial y 38 mil de distancia, pero se centralizan las decisiones en la Sede Central.
Crisis de representatividad
Los Centros Regionales de Educación a Distancia se vuelven importantes para capturar votos en época electoreras.
Politiquería y clientelismo
Para ser decano se debe tener ostentar un “mejor” perfil que para ser rector.
Ingobernabilidad
La experiencia administrativa tiene mayor peso en la hoja de vida de un aspirante a decano, cuando su mundo de acción es la academia.
Menoscabo de la Misión Pública.
Los sectores externos del Consejo Superior Universitario terminan condicionando el destino de la Universidad.
Pérdida de Autonomía
La unidad académica más grande la universidad, el IDEAD, no elige director por medio de consulta a su comunidad.
Ilegitimidad
Un docente catedrático no puede elegir ni ser elegido como representante profesoral.
Violación a un Derecho Constitucional.

En este escenario de aguda crisis, la comunidad debe pensar en su responsabilidad como sujeto universitario y replantear el esquema para avanzar hacia una democracia real; el problema consiste en que ese mismo ejercicio implicaría una consolidación ética de lo colectivo, por lo cual se hace casi imposible en una comunidad en donde ha hecho carrera el privilegio individual, y en donde se escudan estos intereses en falsa enunciaciones como: “es que la norma así lo estipula”, como si las normas fueran imposiciones divinas y no construcciones de burócratas de turno que acomodan la ley a su antojo.
Entonces sólo queda esperar que las mayorías hagan realidad su clamor y se activen la transformación radical de la democracia universitaria, que es política vertebral de la MANE, La Constituyente Universitaria y la Asociación Sindical de Profesores (ASPU); o de lo contrario se limite a ver como los intereses particulares y privados delinean el mundo universitario, cayendo en la sin salida, a manera de un grupo de profesores que por proteger sus intereses particulares, o sus deseos de poder, han avalado un candidato a representante profesoral que promueve los convenios con las multinacionales que destruyen la vida y creen ciegamente en la empresarización de la Universidad del Tolima. Una cosa es negarse a construir democracia por miedo a la democracia profunda y sus consecuencias, y otra es la ausencia de un sentido real del mundo universitario; y el ritual de las votaciones, más que hacernos demócratas, nos recuerda, cada cierto tiempo, nuestra constante estupidez.

mayo 16, 2012

CRONOLOGÍA DE OTRA INFAMIA



Por: Carlos Arturo Gamboa B.
En el año 2007 inició el mayor operativo de control que haya vivido una dependencia en la Universidad del Tolima, liderado por la Oficina de Control de Gestión, procedimiento que duraría dos años, y el cual culminó con el cierre arbitrario del Fondo Rotatorio, hecho que tuvo la siguiente apoteosis argumentativa: el cambio de la chapa de la oficina y el desalojo de los empleados, a quienes nos esparcieron por los rincones universitarios, como si tuviésemos la marca cainesca. Durante cerca de un año aquellas oficinas permanecieron selladas, mientras el polvo daba cuenta de los libros que dormitaban su soledad en la bodega. 
Los argumentos administrativos de este cierre nunca existieron, ni siquiera hubo un acto institucional que así lo ordenase, sólo, como es común en estas tierras de nadie, se crean y descrean dependencias al antojo de los burócratas de turno. Pero lo que todos supimos es que el problema consistía en que allí, según rumores esparcidos por los siervos del poder, se gestaban acciones que iban en contra de los entonces gamonales de turno; el entonces rector Rivera Bulla y el Ex-Vice-administrativo Evelio Guzmán, cuyas sombras aún siguen pululando por los pasillos de la hacienda universitaria. Terminado la acción todo se fue por el ducto del olvido y pareciera que todos vivieron felices.
En enero del año 2010, ya dicha dependencia había desaparecido del escenario universitario, aunque aún permanece en el organigrama, y no contentos con ello, el rector solicitó que se abriera un proceso disciplinario contra los funcionarios que allí laboraron, por supuestos desórdenes administrativos. La eficiente Oficina de Control Interno Disciplinario, creada por los magos del escapismo, procedió a obedecer, oficio que saben hacer con gran entusiasmo.
Sin embargo, nadie supo qué pasó con los cerca de 6.000 millones que entonces manejaba la División del Fondo Rotatorio. ¿En qué gavetas irían a parar? ¿Será que los eficientes funcionarios de la Oficina de Control de Gestión y la Oficina Control Interno Disciplinario, debido a su eficacia llevarán estos procesos en marcha? ¿Auscultarán el destino de ese dinero público? Sospecho que sí, ellos fueron tan eficientes con la revisión de las cuentas en nuestro caso, que no cabría dudar de su entereza. ¿Y qué pasó con los cerca de 350 millones (18 mil unidades) en textos universitarios que estaban en su bodega y que luego de permanecer en el ostracismo, (como cualquier docente crítico), y deteriorarse por la humedad, fueron enviados a la Biblioteca Central? Me imagino que estas oficinas adalides del cuidado de lo público tramitarán sendas investigaciones por el posible detrimento patrimonial que esto acarrearía. Ahora cuando anuncian el nacimiento de unas librerías universitarias, como si fuese el gran logro del maestro de los trucos, la comunidad debería recordar que un día fue cerrada la del Fondo Rotatorio ante el silencio de la mayoría.
Hoy, cerca de 5 años después de iniciar esta cronología infame, la Oficina Control Interno Disciplinario ha llegado a brillante y justa conclusión, se ha cometido una falta grave que merece suspensiones, pero la falta la cometimos nosotros los que fuimos expulsados del Fondo Rotatorio. Extraño caso dirán algunos, pero no es extraño cuando uno de los veredictos recae sobre quien ha venido liderando la lucha por la reivindicación del trabajo docente de los catedráticos, de quien desde su escritura y la voz ha denunciado las prácticas antidemocráticas que subsisten en la Universidad del Tolima, de quien desde la Secretaría de la Asociación Sindical de Profesores (ASPU), ha contribuido a levantar la bandera de la dignidad profesoral ante tanto adormilado y acomodado profesor que transita los caminos de la ignorancia esparciendo diplomas, de quien desde la Constituyente Universitaria ha contribuido a destapar la olla podrida de la seudo-democracia.  No es extraño que los sujetos, cuya ética es inherente al ser universitario, sean golpeados, despedidos, acosados, denunciados, vilipendiados, mientras los lacayos con sus sonrisas serviles y su castración mental, siguen aumentando el índice de la superficialidad en aquellos parajes otrora llamados Universidad del Tolima. La lista de los primeros es ya bastante larga, sólo que la memoria también fue vilipendiada; la lista de los segundos seguirá creciendo exponencialmente, más aún ahora en épocas de elecciones y sumisión.
Para quienes crecimos en esta Colombia arrojada al vacío de la banalidad nos ha tocado aprender a no temerle a las maquinarias que cosechan miedo,  y enfrentarnos a la mediocridad y la leguleyada, hijas bastardas de la in-justicia. A quienes desde el aula y fuera de ella hemos construido un discurso y una acción alejados de los entramados acomodaticios del poder, y un debate constante por una idea de Universidad Pública, sólo nos queda resistir. Resistir mientras por estos parajes se asoma la justicia, quien no ha venido por miedo a ser juzgada por intento de sospecha, y el mensaje para el poder y sus sirvientes, hoy acomodado en los discursos de la seudo-igualdad y la falsa democracia, es que no les queda más que aceptar que “si no me cosen la boca, no van a hacerme callar” y aún con la boca cosida gritaré y, afortunadamente, ya son muchos que desean gritar conmigo.

mayo 09, 2012

DE MÚSICA Y ATROCIDADES


Por: Carlos Arturo Gamboa
¿Qué tienen en común Schubert, Albéniz, Debussy y las empresas de la depredación de la vida? Nada. Los primeros cultivaron la sensibilidad al extremo para exaltar la esencia humana, la existencia, la composición en piano y el culto a la estética musical. Sus interpretaciones hacen parte del agónico inventario de los orgullos humanos y permiten recordar que, aún medio de los más altos horrores, el arte puede redimirnos. Las segundas están guiadas por la avaricia, la codicia, la alevosía de un tiempo que olvida a los primeros pero los usa para engrandecer discursos efímeros de desarrollo, disertaciones que ocultan el oscuro deseo de la apropiación y el despojo tras su falsa máscara de bienestar.
Los primeros se pasearon por el Auditorio Mayor de la Música de la Universidad del Tolima, rescatados del reino de los privilegiados por las serenas y vertiginosas manos de Katia Mitchell, concertista cuya delicadeza nos hizo recordar que piano significa «suave» y que la poesía es una forma elaborada que hace presencia en los sonidos. Sus aladas manos cautivaron, su técnica exaltó los espíritus y la serenidad para alterar el arpa cromática, pudieron haber hecho del espacio un escenario propicio para construir una  noche de ciudad musical.
Sin embargo,  para aquellos quienes consideramos que arte y existencia, música y vida, estética y humanidad son elementos simbióticos, nos parece contradictorio que El festival Internacional de Piano cuente entre sus auspiciadores con AngloGold Ashanti, una empresa cuyo deseo de devastación del medio ambiente nada tiene que ver con Schubert, Albéniz, Debussy y Katia Mitchell, quienes desde los sonidos del romanticismo, el expresionismo y la contemporaneidad nos invitan al disfrute de los sentidos, al rescate de la vida.
Otra diferencia radical entre los primeros y las empresas depredadoras, es que ninguno de ellos cambiaría una de sus partituras por toneladas de oro. Ellos habitan el mundo del arte, de la estética; AngloGold Ashanti sólo desea destruir la vida y la belleza a cambio de la rentabilidad y el consumo; ante tal antinomia, lo cierto es que, como dijera Tchaikovski, “si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco”. Gracias Katia Mitchell.

mayo 01, 2012

¿DÍA DEL TRABAJO O DEL ESCLAVO?


Por: Carlos Arturo Gamboa B.
El trabajo, esa acción histórica de transformación que le ha permitido al hombre evolucionar y modificar su habitad, se ha convertido desde antes del siglo XX en nueva y elaborada forma de esclavitud. El capitalismo ha transformado el trabajo en un medio, por eso las sociedades se miden hoy por el índice de empleo, arrojando a los excluidos a los mayores dramas sociales. Tener empleo hoy en día implica hacer parte de un entramado de relaciones que no se corresponden a la dignidad humana, sino que por el contrario están supeditadas al valor monetario. Cada vez son más las extrañas formas de empleo en donde el sujeto desaparece de la relación laboral, para que entre a primar su valor de uso. Hoy con el auge del capitalismo líquido las sociedades han retornado a ciertas prácticas esclavizantes como la maquila, sin que el sistema de mercado se frunza con tales desvaríos. El trabajo hoy, en su gran mayoría, es la marca de que el valor de lo humano es una cifra, de que la dignidad habita en el olvido y lo peor de todo, de que la mayoría de empleados están dispuestos a aceptar los más grandes vejámenes con el fin de sostenerse en su lugar. Es como si los esclavos amaran sus cadenas. Hoy ya no hay obreros, o lo hay en muy pocos casos, hoy los seres de oficina remplazaron a los sudorosos de las fábricas, padecen el latigazo de un tiempo anómalo y su resignación es lamentable, pues se hacen esclavos para poder dar rienda suelta a sus deseos de consumo. El mayor enemigo de nuestra libertad es nuestro miedo a ser libres, es el deseo del confort, de eso se alimenta el sistema.
El cortometraje titulado El empleo, del argentino Santiago Bou Grosso, de manera irónica nos dibuja este panorama, y las descripciones sobran. Espero que estos 6 minutos animen vuestra resignación.


abril 23, 2012

LOS DÍAS DEL IDIOMA


Por: Carlos Arturo Gamboa
Las fechas son simples argucias de aquellos cuya fe ciega en el tiempo les atormenta; y hoy, 23 de abril, es otra de esas fechas. Muchos recuerdan hoy que existe un idioma llamado castellano, unos para clamar que las nuevas tecnologías lo están acabando, otros para invitar a leer un insoportable libro de auto-superación y algunos, como la mayoría de docentes de lengua castellana, para poner a sus estudiantes a realizar trabajos inanes.
Aprovecho la fecha para recordar que en las instituciones educativas poco a casi nada cambia cuando de fechas se trata, porque no hay nada más estólido que una institución educativa. Antes de que Gabriel García Márquez fuera premio nobel, en las escuelas y colegios se celebraba el día del idioma dibujando pancartas de Miguel de Cervantes Saavedra, pancartas en donde aparecía la imagen del manco de Lepanto (eso lo aprendí leyéndolas u obligado a hacerlas) y su biografía, extraída de cualquiera de esas cartillas de guía escolar, ahora reemplazadas por Wikipedia. El colmo de la originalidad consistía en dibujar el demacrado Quijote y el abultado Sancho. Algunas instituciones aprovechaban para convertir el día en semana del idioma, y terminábamos parados frente a la filas de estudiantes asoleados, recitando sonetos de Quevedo o haciendo parodias del Duelo del mayoral, que los docentes solían (y suelen) confundir con poesía. Las profesoras de estética diseñaban extrañas dramatizaciones moralizantes en donde los estudiantes, muertos de pánico, tenían que enfrentar la burla disimulada de sus compañeros. No faltaban las mímicas para darle cabida a la rubia con proyecto a futuro de modelo, imitando a Yuri y su Maldita primavera, o al muchachito precoz que ya anticipaba el paso lunar de Michael Jackson.
Algunos de esos días eran bastante alborozados para los muchachos y extrañamente coincidían con los torneos de microfútbol, pero el encanto era destrozado por la izada de bandera en donde siempre aquel que se había torturado aprendiendo algún fragmento del Mio Cid era premiado. En esa semana pasaba casi de todo en las instituciones: danzas folclóricas, charlas sobre la importancia de la tilde en las palabras esdrújulas, discursos religiosos del capellán sobre el verbo, no sobre el sustantivo, niñas disfrazadas de hadas madrinas embardunadas con el labial de su orgullosa madre, niños escenificando el siempre tema de Rin-Rin Renacuajo cuyo valor narrativo era considerado poesía por los despistados docentes, concursos sobre canto (los reality en Colombia son tan antiguos como la ausencia de concepción estética en los docentes). En fin, pasaban muchas cosas, lo que casi no pasaba por los colegios la semana del idioma, era la literatura.
Después de 1982, cuando Gabo se inmortalizó la cosa cambió radicalmente. Ahora las semanas del idioma se llenaron de pancartas en donde deslumbra su bonachón bigote y la lista de las obras literarias que casi nadie ha leído, pero que todos consideran de un realismo casi mágico; fue así como Cervantes cedió terreno, lo que si no ha cedido terreno es el resto del espectáculo inane. Por eso considero que las fechas son simples argucias de aquellos cuya negación del tiempo les atormenta, como a mí.

abril 14, 2012

CARTA DE UNA ESCRITORA WAYUU A SANTOS

Mientras la farsa de la cumbre en Cartagena muestra su brillo porque esconde los pobres y la miseria, mientras con una nueva ley (ley rodi-lleras) se construye el estado totalitario -ahora también en lo virtual-, mientras las pantallas de televisión celebran que un presidente norteamericano pasará una noche en su finca (porque quizás ya construyó su cabaña), mientras todo esto pasa una mujer wayuu envía esta carta al presidente Santos, en donde nos recuerda el verdadero país que habitamos, ese país que los medios apenas registran, ese país que debemos defender a toda costa del acecho sigiloso pero contundente de las multinacionales.


La carta de una escritora wayuu a Santos
Doctor Juan Manuel Santos. Presidente de la República de Colombia. Respetuoso saludo.

Le escribo desde Pancho, una aldea wayuu con casas de barro y techos de zinc, que se levanta en la margen derecha del río Ranchería, el único río de la Media y Alta Guajira. Decenas de rancherías circundan Pancho porque los wayuu vivimos diseminados por este desierto que Dios nos dio.
Las gentes por aquí viven de la pesca. Aún los niños capturan lizas, bagres, bocachicos y camarones que son nuestro alimento. Las mujeres recogen cerezas, iguarayas, mamoncillos cotoprix, coas silvestres para venderlas.
El otoño, con sus truenos escandalosos nos avisa de las lluvias, y se preparan las huertas para el frijol, la patilla, la auyama y el maíz. Recoger la cosecha es un gozo indescriptible.
Algunos wayuu tienen rosas permanentes junto al río. Con gran esfuerzo, cargan el agua con valdes y riegan mata por mata. Otros toman barro y agua del río para fabricar ladrillos destinados a la construcción de viviendas citadinas.
Como en la orilla del río hay espesa vegetación, un grupo corta las ramas de los árboles de trupillo y hace carbón de madera. No tenemos gas domiciliario, ni estufas eléctricas.
Algunos hombres van a la ribera del Ranchería y cazan cangrejos azules para vender sus muelas. Luego los devuelven a sus cuevas.
Criamos chivos, y los rebaños van al río a tomar agua.
El Ranchería es el único río de los wayuu. La única corriente de agua que atraviesa este territorio ancestral. Al río vamos a bañarnos. Es una diversión exultante. Allí, los jóvenes se enamoran y fundan lazos de amistad. Las mamas lavan ropa y los pequeñitos aprenden a nadar.
Con el barro blando de las orillas las niñas fabrican muñecas, tacitas y platicos que secan al sol.
En un libro del Cerrejón titulado: ‘Resumen del proyecto de expansión para grupos de interés’, en su página 60, dice que el cambio climático global (CCG) nos afectaría: ‘El clima en la Guajira podría tornarse más cálido y seco, con una disminución en la pluviometría de 5 a 10 %. Los glaciales de la sierra nevada de Santa Marta podrían desaparecer hacia el año 2050, lo que afectaría la disponibilidad de fuentes de agua en la región’. ¿Cómo será la vida del wayuu sin el río Ranchería?
A Pancho llegaron el día 28 de marzo de 2012 funcionarios del Cerrejón e informaron a la comunidad que tienen proyectado desviar 26 kilómetros de nuestro río. Advirtieron que éste se va a secar en verano y añadieron que posiblemente construyan un embalse en el río Palomino (Barrancas) Entonces, ¿Cómo nos proveerá un arroyo seco?
Anunciaron que los 500 millones de toneladas de carbón bajo el río generarían regalías. En 30 años de explotación del mineral, las regalías del departamento le han servido para nada.
Los hospitales permanecen en paro y la educación ocupa el último lugar del país: según una investigación del Banco de la República el 50% de los niños wayuu padecen desnutrición. Este año informaron que la Guajira ostenta el más alto nivel de pobreza e indigencia en Colombia, con un 64%. Veo que las regalías no han ayudado en lo fundamental.
¿Por qué cambiaríamos nuestro único río a cambio de regalías?
Al final de la reunión concluyeron que sería una gran obra de ingeniería y que las cosas seguirían igual. A lo que una jovencita de la comunidad preguntó.
‘Si todo permanecerá Igual ¿Por qué nos quieren compensar? Nuestro transcurrir en la península Guajira gira alrededor del río, él es la gracia y la vida aquí’.
Señor Presidente, por favor no permita que la empresa extranjera Cerrejón destruya el acuífero que mantiene el Ranchería y seque la única fuente de agua que poseemos.
Si se licencia el traslado y empezamos a padecer los perjuicios, no podremos volver atrás, el daño es irreversible.

abril 09, 2012

MANUAL DE PROCEDIMIENTOS PARA MULTINACIONALES



Por: Carlos Arturo Gamboa
Durante la primera década del siglo veintiuno las grandes corporaciones mundiales desbordaron el Estado y, bajo el slogan del libre mercado, emprendieron la fase final de un neo-colonialismo mercantilista, un estrategia de despojo de los bienes y servicios de los países denominados en «vía de desarrollo». Como el nuevo discurso seudo-democrático que ostenta el capital se basa en supuestos principios de respeto, estas corporaciones no pueden arrebatar las riquezas de los países a sangre y fuego, como otrora era su procedimiento, sino que deben elaborar una estrategia discursiva, eso sí sin descartar el uso de la fuerza armada, como quedó demostrado claramente en la guerra por el dominio del petróleo en el Medio Oriente.
En esa fase de elaboración discursiva de poder, juegan muchos aspectos estudiados por los equipos de científicos y humanistas al servicio del capital (que desafortunadamente cada vez son más cualificados), y que elaboran métodos que le permiten jugar en los contextos, para socavar la resistencia y, si es posible, llevarse los recursos ante el aplauso impávido de las poblaciones despojadas. Entre los procedimientos más usados por las multinacionales podemos enunciar:
1.       1. Rastreo geo-planetario de fuentes de recursos minerales, naturales y nichos para venta de servicios. Backup proporcionado por el Banco Mundial, Unesco, etc.
2.       2. Alianza con grupos de dominación en los contextos a despojar, no importa si se hacen llamar democráticos, tiranos, reyezuelos o salvadores populares, el mercado no discrimina, a todo se le puede llamar democracia o búsqueda de la misma.
3.      3. Estrategia de engaño a incautos con la proliferación de conceptos como: desarrollo, avance tecnológico, bienestar, compromiso social, etc. Esto garantiza ayudantes gratuitos a la causa de la expropiación, nadie defiende más una idea que a quien se le ha vendido-convencido de ella, así sea la más grande de las mentiras.
4.       4. Entrega de prebendas a las clases dominantes, a los corruptos de las localidades, a unos pocos ambiciosos de las clases en ascenso, a las fuerzas de control, a los administradores de las regiones; de esta manera se elimina los diques legales y se garantizan cómplices que callarán porque se involucran en la red de corrupción.
5.      5. Reparta pequeñas dádivas entre la población de escasos recursos, apoyando proyectos culturales, dotación de escuelas, campos deportivos, etc. La gente que nunca ha tenido nada desea algo sin importar que luego lo pierda todo.
6.     6.  Invierta fuertemente en los medios comunicativos del contexto como periódicos regionales, emisoras locales, canales de difusión interna de las localidades. Si es posible capture los medios alternativos con pautas, apoyos a propuestas novedosas. Invierta en los pequeños sueños de la gente, ellos estarán dispuesto a entregar el futuro a cambio de un barato presente.
7.      7. Alíese con las comunidades religiosas, ellos poseen el control mental sobre gran parte de la población, sobre todo si esta se encuentra en niveles bajos de formación. Done dinero para campañas altruistas, teletones, niños marginados, ancianos, etc. Haga como el astuto ladrón que primero se gana la confianza y luego obtiene la entrada a la casa que va a despojar.
8.     8.  Aproveche el espíritu festivo de los pueblos, patrocine sus ebriedades, aplauda sus reinados, aporte dinero para los carnavales, incluya en el rubro de sus gastos a los gestores culturales, ellos saben adormecer el pueblo.
9.      9. Si aparecen brotes de resistencia trate de cooptarlos en algunos de los ítems anteriores, si es resistencia calificada ofrézcales contratos con altas remuneraciones, si aún continúan en su terquedad, contrate equipos especializados que desbaraten sus discursos desde cualquier óptica. Recuerde, esto es una gran inversión y debe ser protegida para el bien de los miles de inversionistas, la imagen de la empresa está en juego a cada momento.
10   10. Invierta en proyectos de investigación, sobre todo en las entidades públicas, en las Universidades, ponga el conocimiento al servicio de la producción de capital.
11    11.   Finalmente no olvide que los países en vía de desarrollo, o tercermundistas como ellos mismos se llaman, son naciones con fragilidades sociales, que presentan enormes injusticias y descontentos, esto crea violencia social y proliferación de grupos armados. No dude en aliarse con algunos de ellos para el bien de la corporación, al fin y al cabo ya fue dicho que la violencia es la partera de la historia.

RECOMENDACIÓN ESPECIAL
Si nada de lo anterior funciona, salga rápido de esa región, estamos frente a un extraño caso de concientización no observado antes, y no se puede poner en riesgo el capital de nuestros accionistas.

marzo 30, 2012

LA UNIVERSIDAD TOMADA


Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Los hechos confirman las hipótesis, el juego del gobierno colombiano frente a la Universidad Pública está claro, quiere desposeerla de su abolengo y dejarla al servicio del mercado. Lo que se denomina ambiguamente como reforma no es más que una vulgar adaptación al sonsonete del constante cambio. ¿Cambiar para qué? Lo que la Universidad pública requiere es una transformación desde sí y para sí, recuperar su sentido existencial en un mundo profundamente desigual que no le da respuesta a los dramas sociales. Desposeer a la Universidad de su reto de construir saber y enmarcarla en los mecanismos de producción, no es más que otra estrategia del marketing para «condicionarla».
Como lo expresa Derrida: “Esta universidad sin condición no existe, de hecho, como demasiado bien sabemos. Pero, en principio y de acuerdo con su vocación declarada, en virtud de su esencia profesada, ésta debería seguir siendo un último lugar de resistencia crítica -y más que crítica- frente a todos los poderes de apropiación dogmáticos e injustos”. Esa es la tensión central, lo que hoy está en juego es la existencia de la Universidad como bastión crítico. La «Universidad tomada», como en el cuento de Cortazar, cerrará el espacio a las mentes críticas y albergará definitivamente a los sujetos sin criterio quienes trabajan desde hace años, escuetamente, en la consolidación de la relación: Universidad-Empresa-Mercado; muchos de ellos sin valorar el modelo desigual que atenaza el mundo y cuya crisis encenderá las llamas del descontento general.
Para el Estado, o lo que queda de él, la lógica es impuesta desde afuera, desde los planes globales cuyo imperativo es que: “No es suficiente con adecuar la Universidad a las exigencias del mercado, es necesario también que la institución entre en el ciclo productivo. La Universidad es un lugar evidente de creación de valor. En una economía basada en el conocimiento, tanto la educación especializada como la investigación avanzada son elementos que producen valor”. (Xulio Ferreiro Baamonde), y allí el pensamiento crítico se convierte en una barricada, por lo tanto la estrategia se basa en apropiarse del espacio intelectual, cercenar la autonomía y condicionar la Universidad a los indicadores de la falsa calidad. Los tres elementos se ven en la estrategia actual del Ministerio de Educación en Colombia.

De los indicadores de calidad mucho se ha hablado, creando la falsa ilusión que al cumplirlos la calidad aparecerá por obra y gracia de los discursos; nada más falso, el simulacro del Consejo Nacional de Acreditación (CNA) consiste en validar programas sin profesores de planta, sin currículos que respondan a problemas reales de la sociedad, sin los mínimos soportes, lo importante allí son conceptos como cobertura y puntos de equilibrio.

Por otro lado, la apropiación intelectual se ha venido gestando desde antes de la promulgación de la Ley 30, pero se hizo más evidente cuando mediante un antiguo postulado conductista se empezó a manipular al docente universitario con prebendas económicas por su “producción intelectual”, pero no es el saber crítico quien recibe el reconocimiento, sino aquel que responde a las demandas, indicadores y simulaciones, como sucede en la mayoría de los casos de la tan mentada indexación. Si hablamos de la «Universidad condicionada”, uno de los sujetos que la habita y la hace realidad es el “docente condicionado”.

Con respecto a la autonomía, parece ser un concepto que sólo existe en el mundo de las ideas, porque en las prácticas universitarias el CNA con sus dispositivos de control y el entramado burocrático de la financiación y gobierno, han sumido la Universidad bajo los cordeles de la manipulación. No es la comunidad universitaria la que define el rumbo de la Universidad, de nuevo el afuera condiciona el adentro, y mucho de ese mundo externo está presente en la Universidad y su objetivo es terminar de someterla. Si la Universidad decide pensarse a sí misma, lo que estaría haciendo es recuperando esquirlas de la autonomía fragmentada.

Como dije al inicio, los hechos confirman la hipótesis. El Ministerio de Educación Nacional seguirá manipulando los gobiernos Universitarios para que cumplan la tarea de adocenar las pocas expresiones críticas que sobreviven. Los casos de las elecciones de rectores recientes en la Universidad de Antioquia y La Universidad Nacional, lo demuestran claramente. Los mayores contradictores en el debate nacional frente al proyecto de reforma, y que tenían apoyo suficiente de la comunidad académica para ser representante de sus derroteros, fueron excluidos bajo la lógica de un gobierno que desea instalar sus alfiles para la partida final. Así lo seguirá haciendo en las otras Universidades Públicas, debido a que los Consejos Superiores están al servicio de esa maniobra.

En ese escenario y develando el sendero premeditado del Ministerio y el Gobierno, cabría preguntar si tiene sentido el diálogo y la concertación, la construcción de una nueva ley de educación superior y la apuesta al debate abierto cuando ellos decidirán el contenido final. ¿Podrá la MANE ejercer una fuerza de trasformación real, o será un convidado de piedra? ¿Acaso el proyecto nacional para la paz no condicionará el tema de educación superior a una agenda, como un punto aislado del gran drama social que vive el país?

La Universidad Pública una vez más está amenazada, no es ya para condicionarla, ya lo está, esta vez es para despojarla de sus últimos intersticios de pensamiento crítico, para someterla definitivamente al mercado, y no se ahorrará esfuerzo en ello, incluso renovarán sus discursos sobre terrorismo y vandalismo que tanto apego tiene en el mundo de la seudo-democracia. Quizás debamos recordar aquí la idea de la Constituyente Universitaria como: “Una acción política de autodeterminación de la comunidad para la transformación de la educación universitaria, a través de la participación directa de todos y cada uno de nosotros; con el fin de construir un espacio educativo autónomo, fundamentado en la democracia profunda”, porque ante la amenaza debemos recordar que  “Incurrir en el pecado del silencio cuando se debiera protestar, hace cómplices y cobardes a los hombres” (Zhou En-lai)

marzo 26, 2012

PENSAR EN Y CON LOS JÓVENES

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Por estos días un amargo hálito se pasea por los rincones de la Universidad del Tolima entre estudiantes atareados por la conclusión del semestre, docentes calificando trabajos finales y empleados alistando el trajín de lo cotidiano. Pero el hálito sigue ahí, porque dos jóvenes intentaron suicidarse y una lo logró, y para que el acto no se quede en la mirada amarillista de los medios o el enfoque moralista de los demasiado vivos, es necesario pensar en los sucesos, no para descubrir en su totalidad el porqué, como si tuviésemos la posibilidad de entender las complejidades del alma humana, sino para recordar que somos habitantes cotidianos de un escenario universitario en donde el principal ingrediente es el pensamiento.
Pensar en y con los jóvenes, entonces, es una tarea primordial de la academia, porque de la comunidad universitaria son la mayoría, porque ellos cada vez son más jóvenes cuando ingresan a cursar estudios superiores, porque cada vez son más los que huyen de la posibilidad de formación superior inflando las cifras de deserción, porque una universidad que no piense en los jóvenes sería una paradoja. Los jóvenes que transitan o añoran el campus no son proyecciones nuestras, han sido paridos en un tiempo distinto, sus cuerpos crecen entre pulsiones subjetivas de otros calibres, sus mentes sueñan otros lugares, por eso necesitamos re-conocerlos, entablar un diálogo real más allá de las trajinadas estrategias pedagógicas que cada vez más  parecen recetas de auto-superación, olvidando la idea de Krishnamurti quien afirmara que "no es síntoma de buena salud el estar perfectamente adaptado a una sociedad enferma"
Hace algún tiempo un grupo de docentes, no tan jóvenes pero preocupados por la pulsión de la juventud, decidimos conversar alrededor del tema partiendo por explorar el sentido epistémico de ser joven y su relación  alrededor de algunos de tópicos como la identidad sexual, el uso de las drogas, los consumos culturales y muchos otra categorías, que a la postre originaron la creación del Observatorio de juventud, el cual durante un par de años, y auspiciado por un trabajo solidario de docentes y estudiantes, lograron entablar algunas conversaciones que permitieron un acercamiento más real sobre ese rizomático mundo. Se gestó una revista: Multitudes invisibles, de cual aparecieron dos números y un tercero quedó en la lista de esperas burocráticas; se realizaron conversatorios sobre drogas, sobre violencia, sobre barrismo, sobre tribus urbanas, pero desafortunadamente la dirección de la Universidad del Tolima no entendió la dinámica de este grupo y retiró el apoyo que consistía en el pago de un funcionario, los demás que trabajamos en ese proyecto lo hacíamos sin exigir honorarios. Sin embargo, como resultado de este esfuerzo próximamente saldrá publicado el libro Los jóvenes: umbrales de un devenir. Huellas del observatorio de juventud de la Universidad del Tolima, de Boris Edgardo Moreno, documento cuya vigencia y proyección debería ser auscultado por la comunidad, y retomado en las políticas universitarias.
El punto es que los problemas son reales y están en nuestro radar, conviven con nosotros, la Universidad es una expresión micro-social de la complejidad societal que atravesamos, y en ella, toca pensar, como lo dijera Oriana Fallaci: “…en nuestros jóvenes deteriorados por el bienestar, por la escuela, por sus familias, por una sociedad que ni siquiera es capaz de conjugar los verbos e hilar la concordancia de los tiempos” (La rabia y el orgullo, 2004). Ojalá se entienda la importancia de re-conocer las nuevas subjetividades, de abrir espacios para intentar respuestas a nuestras pulsiones y abandonar la falsedad de la mirada y el asombro cuando los hechos nos recuerdan que también tenemos piel.

marzo 20, 2012

UN PROBLEMA PARA EL ALCALDE LUIS H sin 2O

Por: Carlos Arturo Gamboa
Desde tiempos inmemoriales a los ibaguereños nos quieren quitar la sed con paciencia. No hace mucho, cuando por la tercera se paseaba el supuesto mejor alcalde de Colombia, palabras como turbiedad, potabilización, bocatoma y agua; eran parte de las pesadillas del mal premiado burgomaestre.
El agua, ese bien preciado por el cual se han desatado guerras fílmicas, es consustancial a la vida. Los países que se hacen llamar desarrollados cargan el estigma de contaminarla, de hacerla escasear, de haberla derrochado. Los países en vías de desarrollo poseen reservas acuáticas de gran valía, pero como en el caso de Colombia, no se le da el valor social y cultural que merece, por eso se está cambiando agua por minería. Las políticas de agua en Colombia son paupérrimas, ya que se invita al ahorro por parte del público, pero se ceden los páramos a las multinacionales. En el caso del Tolima han sido otorgados títulos mineros en la zona de la cuenca del Combeima, principal eje acuoso de la región; lo que viene a aumentar la controversia sobre el suministro de agua para la ciudad y la región.
La campaña a la última alcaldía estuvo pasada por agua. Mucho se dijo sobre el problema: que la calidad de agua del Combeima es cada vez más crítica, que una nueva bocatoma allí, que acueductos comunitarios acá, que se debe ahorrar agua, queísmos y ambigüedades. Al final, la ciudad sigue sometida a las lluvias que alteran el suministro, mientras el mejor alcalde es historia y el nuevo, el señor Luis H sin 2O, se ahoga en el problema.
Muchas familias se levantan en los amaneceres ibaguereños a bañarse con totuma, a recoger baldados de agua para el almuerzo, a comprar bolsas de agua de 5 litros para poder tener una reserva. La resignación de los ibaguereños es sacra, tal vez un día de estos el arzobispo no tendrá agua bendita para sus oficios. Mientras tanto el mejor ex alcalde debe nadar en elogios y el señor Luis H sin 2O, tener pesadillas húmedas, porque siempre hay una gota que rebosa el vaso.

marzo 07, 2012

CIUDAD Y ORDEN


Por: Carlos Arturo Gamboa
El problema del orden en un mundo en caos consiste esencialmente en «quién quiere ordenar y cómo lo desea ordenar».  Existe una idea predominante en el sentir humano de que las cosas deben ocupar su lugar. Pero entonces valdría preguntar ¿Cuál es el lugar de las cosas? ¿Quién decide en dónde deben ir?
Si bien hay una estética predominante en las sociedades llamadas desarrolladas, esa estética es un metarrelato que de entrada deja otras visiones de mundo por fuera. La idea misma de desarrollo es un concepto predominante que intencionalmente olvida las consecuencias de la depredación de la naturaleza y la pérdida de equilibrio ecológico.
Pero existe otra intencionalidad del orden y está guiada por creer que la razón obliga a una especie de perfección matemática. La idea de bien y el mal, entrañada en la cotidianidad, construye un falso discurso de lo ordenado y lo caótico. Es bueno el joven bien vestido y malo aquel que construye una estética diferente. Es bueno el niño que lleva el pelo corto y su uniforme limpio, pero malo el niño espelucado y desaliñado.
Sin embargo, lo atroz de esta forma arbitraria de concepción del orden consiste en que los elementos del mundo concreto deben obedecer a ese dictamen, mientras que las acciones del mundo abstracto pueden evadirlo. Por lo tanto un político corrupto que se elige en el Senado por muchos años es bueno, y el valor se acomoda al uso, ya que su patraña se disfraza de “habilidad política”. El que saca ventaja del otro no es juzgado como tramposo, sino como audaz, y en esa trasposición se construye una falsa fe, la falsa fe en los valores.
La ciudad moderna es campo de concentración en donde el orden debe primar, por eso la lucha por los espacios que se denominan “públicos”, pero que se privatizan en su uso. Se invoca el orden y en nombre de él se expulsan los vendedores ambulantes y cabría preguntar ¿por qué no expulsar todos los comerciantes a zonas sub-urbanas y dejar la ciudad para vivir? ¿Por qué debemos crear un cordón de seguridad para poder habitar lo urbano? La idea de una ciudad sitiada, controlada, monitoreada, vigilada, no es otra que la ansiedad de evitar que el caos propio de lo urbano construya su propia lógica de des-orden.
Lo que afea la ciudad es la verdadera ciudad, la basura en los andenes, los marginados bajo los puentes, los pitos que aletargan los oídos, el gas carbónico ebrio de gris, los transeúntes delirantes, la paranoia del medio día. La ciudad  no es un molde idílico, la ciudad se construye para el caos, pero los guardianes del orden quieren desparecer de ella su verdadero drama y de esa manera hacernos creer en la falsa fe del desarrollo. De lo contrario descubriríamos la fealdad de la ciudad y ya no la desearíamos como paradigma de la civilización.

febrero 29, 2012

TRES AUSENCIAS

Por. Carlos Arturo Gamboa
I
¿En dónde están los docentes? Esos profesores de libros gordos y pipas humeantes. Esas profesoras ocultas en sus gafas, sentadas tras sus escritorios que evocaban versos cada vez que abrían la boca. Esos robustos maestros del combate de la ideología que provocaban el debate constante para cimbronear el aula. ¿En dónde están los docentes?
¿Se fueron a estudiar al extranjero? ¿Andan ocupados escaneando sus diplomas? ¿Luchan incasablemente para que una revista parodie sus angustias? ¿Olvidaron que ser docente es ser docens?
El docente está vía de extinción. Su ausencia es dolorosa.

II
Suena la balada del intelectual. Sus notas agudas rompen el silencio de la madrugada. Abre sus ojos, enciende su lámpara traída de un viaje por esas extrañas culturas orientales. Se levanta y camina hasta su paquete de Malboro. Enciende su Hewlett-Packard. Va de laberinto en laberinto, se fuga por unos instantes en los recovecos de la red. Luego se dispone a trabajar, el aire fresco del amanecer alienta las ideas.
Suena la balada del intelectual. Sus libros se vendieron a buen precio. Sus conferencias tienen marca registrada. El intelectual inc. está en furor, viajará por el mundo con su nuevo evangelio.
Suena la balada del intelectual. Réquiem por su despojos. Las cuentas bancarias a su nombre confirman su deceso.

III
El vacío incendió las palabras y degastó su esencia. Fueron despojadas de su investidura y ahora deambulan sudorosas entre pitos y bramidos. Sobre el asfalto ya no se reflejan sus rostros. Los bárbaros asediaron los aposentos y lanzaron las palabras al vacío, suplantaron los significados por imágenes concretas, letales formas de la vaguedad.
De noche es fácil ver a las palabras deambulando por los bares. Despojadas de su encanto, arrojadas al silencio de las copas. Sus argumentaciones ahora sólo son sinfonías clandestinas. En el reino de lo efímero las palabras han sido erradicadas y han erigido un monumento a la ofensa en donde ellas un  día levantaron su voz.
Estamos en el tiempo de la mudez. El tirano sólo requiere de ademanes para dominar sus títeres. Han saqueado los libros y las imprentas reproducen páginas en blanco.
La ausencia de la grafía ha potenciado los autómatas.

febrero 20, 2012

PALABRAS EN EL LANZAMIENTO DE LA REVISTA AQUELARRE No 21.

Para Julio César Carrión -el amigo e intelectual tábano-

Por: Carlos Arturo Gamboa
Nada mejor que empezar mi saludo a este nuevo número de Aquelarre con aquellas palabras de Aldo Pellegrini  quien nos recuerda que “al hombre despojado, hostilizado, acosado y que nada tiene que perder, le queda la riqueza incalculable de la palabra”, y la revista Aquelarre, como escenario intelectual cuyo sentido crítico atormenta a los hombres guardianes de la comodidad,  sigue avante, tomando como bastión la palabra.
Ahora estamos aquí para recibir el número 21 de la revista, número agorero, relacionado con los escépticos, los ateos, relacionado con aquellos que en la edad media se oponían a los designios de la totalidad en su figura más total, el Dios de los que reinan. Y claro, quienes anteponemos las ideas ante la totalidad de los relatos, no podemos más que ser tildados de locos, desadaptados, ilusos, energúmenos del sistema, soñadores. Pero cabría preguntar: ¿acaso existe otro camino?
Aquelarre ha construido su ruta, se ha negado a aceptar calladamente ante quienes amparados por el mal del siglo: el sospechoso silencio de la comodidad, desean imponer sus designios. Más de 10 años de un ya no tan nuevo siglo lleva esta revista, llena de incertidumbres, de debates, de contradicciones, de gritos y sueños, de locuras, de enfrentamientos contra lo establecido. Más de diez años de lectores y de escribientes, como diría Roland Barthes, porque cada vez hay más escritores de esos que acomodan sus discursos para ofrecérselos a los indicadores bursátiles del pensamiento. Una década de ese fugaz tiempo que todo condena al olvido, pero que también permite pulir las delicadas obras que le perdurarán. Ya Aquelarre tiene un lugar en la comunidad de la Universidad del Tolima, y es un hito en un escenario en donde mueren por falta de oxigeno los salmones, los ideales, las multitudes invisibles, y tantas otras voces que se niegan a reproducir la única voz, esa de los indicadores, esa de lo eficaz y lo eficiente, esa de la simulación contemporánea del conocimiento que cada vez está más lejos del saber y cada vez más cerca a lo que la palabra enuncia: Conocí-miento.
Por eso debemos celebrar otro Aquelarre, la fiesta es grito contra el olvido, debemos abrazar a los amigos que le apuestan desde la palabra a la construcción de una narración de su tiempo, de una expresión de las ideas que no cabalgan en el corcel majestuoso del consumo y la farsa, sino que prefiere continuar el camino bajo el golpe cansado pero firme de Rocinante.
Desde la Universidad del Tolima, desde la Universidad en crisis, desde allí, desde aquí, porque los grandes proyectos de la humanidad no sólo se miden desde las alturas de los rascacielos, abajo, en los no-lugares se construyen las utopías, y como lo enuncia Gutiérrez Girardot, en ese texto titulado La encrucijada universitaria, escrito en 1978 pero cuya vigencia está latente: “Todo modelo crítico surge de un estrecho contacto con la realidad, y el elemento utópico que está implícito en él, debe ser flexible y mantener sus lazos con la realidad que quiere transformar”, y Aquelarre como apuesta crítica ha seguido esa ruta, por eso en este nuevo número podemos hallar la visión no conforme de la comunidad académica, la crítica al mundo elaborado de la parafernalia del mercado en donde es más importante la depredación que el equilibrio de lo humano, el grito de los pueblos latinoamericanos por su inacabada independencia y un dossier mágico que nos muestra los recovecos de la ciudad, con sus dramas, sus señales y sus posibilidades.
Hoy estamos de cara a los retos de la re-construcción de la idea de Universidad Pública, la cual ha sido sometida por el empuje de los bárbaros arropados con cartones, por cada rincón del mundo universitario pululan los hábiles escaladores de las cumbres del seudo-saber y es muy fácil caer en el engaño del tráfico de las ideas. De la España iletrada heredamos el dogma de la simulación y la verborrea, mal que por siglos ha inundado páginas, hoy avaladas por el próspero mercado educativo. Por eso necesitamos de locos, soñadores, atrevidos con palabras, derruidores de templos, anatemas, socavadores del sistema, forjadores de martillos, eso es lo que reclama nuestro tiempo, de esos seres se deben poblar las universidades, de esos seres se alimenta Aquelarre, gracias a ellos por estar cerca, por sus grafías, por sus apuestas, porque por ellos que enfrentan los nuevos molinos de viento es factible seguir celebrando un Aquelarre, distante forma del recuerdo que evitará el olvido.
Ibagué. Febrero 9-2012.

febrero 15, 2012

HÁBLAME Y TE CONOCERÉ

Por: Carlos Arturo Gamboa
Si hacemos caso a la sentencia de André Bretón, quien dijo que “pensamiento y palabra son sinónimos”, debemos alarmarnos con el pensamiento que cotidianamente difundimos los colombianos, y que permanece como marca inevitable en nuestros discursos. ¿Hablamos como pensamos o no pensamos para hablar?, suelen preguntar los adultos de avanzada edad y casi siempre avanzada sabiduría.
Y en esa difusión de discursos los medios de comunicación, diletantes formas de la vaguedad, potencial herramienta del sistema que se preocupa más por cautivar audiencia (y ganar dinero), olvida que sus mensajes ayudan a construir cultura, o más bien, a imponer un discurso que casi siempre es superfluo y evita que los receptores penetren las capas subyacentes de la realidad; y una sociedad que no se piensa, no se interpela y no se interpreta, es apenas remedo de sí misma.
Por eso es necesario repensar por qué ante la avalancha de «adobadas estupideces» los consumidores de información apenas sonríen y no re-significan. Por qué una sociedad acepta y avala expresiones como la de Miguel Nule: “La corrupción es inherente a la naturaleza humana”, como si acabase de escuchar a Platón en diálogo con Aristóteles. Esa sentencia, totalizante mensaje para el receptor, invita a la corrupción y a la humanización de ella, para terminar por hacernos creer que por esa vía seremos el país más humano. La sentencia quizás debió ser: La corrupción es inherente a los Nule.
Otros personajes, cuya mano detrás de las decisiones atroces apenas se logra dilucidar, de vez en cuando hablan, como el señor José Obdulio Gaviria, para decir que: “En política el engaño es una virtud”, y con esa simple sentencia derrumba la construcción ética de la humanidad ante el impávido silencio metafísico de Baruch Spinoza. En realidad lo que el poco conspicuo JOG quería decir es que él y todo el gabinete de Uribe eran unos virtuosos del engaño, y el verbo está bien conjugado: eran.
En la misma línea el discurso futbolístico produce enunciados dignos de las antologías de las grandes estupideces humanas, como aquella sentencia maturaniana de “perder es ganar un poco”, y que se hizo ley, porque a ese ritmo el pueblo colombiano se convirtió en un ganador nato, así sus ganancias sean pérdidas. Su alumno favorito, el Bolillo Gómez aprehendió la lección con tal maestría que ya no puede “echar reversa pa tras”, y recientemente el presidente de la Difútbol, el aventajado Álvaro González, se dejó venir con una disertación que facilonamente pudo haber sido pronunciada por el medieval papa Sergio II: “Yo puedo decir que no hay nada con más posibilidades de contagiarse, no hay peor enfermedad, si se puede llamar así, con el respeto del que la sufra, que el homosexualismo
La lista, si de manera juiciosa rastreáramos prensa, radio y televisión, sería inagotable. Construiríamos el libro infinito de la sandez hecha palabra. Pero como no se dispone de tanto tiempo, sólo podemos recordar a Séneca diciendo: “Háblame y te conoceré