Por:
Carlos Arturo Gamboa B.
Docente
Universidad del Tolima
En
Colombia, durante la guerra de los mil días, se hizo cotidiano el reclutamiento
forzoso de jóvenes para su incorporación al ejército. Esta práctica se mantuvo
vigente hasta la actualidad, con algunas flexibilizaciones parciales en
diversos momentos de la historia. Lo cierto es que siempre fueron los pobres
quienes engrosaron las filas del ejército legal, así como los grupos ilegales
en Colombia.
Los
más privilegiados, que en Colombia han sido los ricos y la gente del común con
amigos influyentes, siempre evadieron el servicio militar; por lo tanto, nunca
fue "obligatorio", como se predicaba comúnmente, aunque para los
pobres sí. Al contrario, la objeción de conciencia rara vez era respetada, y
miles de casos de maltratos, acoso, suicidio y evasiones se daban en el
ejército, con una silenciosa aceptación social, porque siempre se promulgó el
valor y la importancia de “servir a la patria”.
Incluso
la Constitución Política de 1991 continuó asumiendo el servicio militar como un
deber sagrado del ciudadano colombiano, eso sí, del ciudadano de a pie, porque
nunca vimos a los hijos de los millonarios en Tolemaida, a no ser para dar un
paseo en los helicópteros, acompañados del general amigo de turno.
Hoy
las fuerzas militares parecen modernizarse (por fin) en este aspecto. Desde
2017, con la Ley 1861, se empezaron a flexibilizar las incorporaciones al
servicio militar, se abrió paso al respeto (aunque no del todo) de la objeción
de conciencia, y se empezó a generar una actitud diferente a la figura de
"remiso", esa marca cainezca de quien por alguna circunstancia evadía
el servicio militar. En el año 2025, mediante el Decreto 1075, se ahondó en
esta flexibilización, avanzando también en el mejoramiento de las condiciones
generales de la prestación del servicio, así como el aumento del salario para
el soldado raso.
No
obstante, es hasta ahora, (la noticia se emitió en marzo de 2026), que se anuncia que el servicio
militar deja de ser obligatorio, se tornará 100% voluntario, tendrá una
remuneración digna y los jóvenes ya no serán cazados en las esquinas de los
barrios más pobres del país para ser reclutados. Este cambio se debe a que, con
el mejoramiento de las condiciones del servicio militar, muchos jóvenes han
optado por asumir este servicio de manera consciente y como una salida a las
pocas oportunidades de subsistencia que existen para ellos.
Este
nuevo enfoque traerá un cambio real y simbólico para las fuerzas militares,
porque nada digno se construye con seres no dignificados. Esperemos que a
futuro, sin importar la línea ideológica del gobierno de turno, esta idea se
siga manteniendo y no volvamos a la manía que se tuvo de incentivar la guerra
con jóvenes pobres, mal alimentados, mal remunerados y sin la libertad de
decisión.
