enero 13, 2011

EL PELIGRO DE LAS PROFECÍAS


Por: Carlos Arturo Gamboa

Cuando Hernán Cortés llegó con sus depredadores a México, se encontró frente a un hecho histórico-cosmogónico que le permitió dominar las tribus sin la resistencia que hubiese podido gestar una cultura de la grandeza de la Mesoamericana. Supeditadas por las creencias propias de los pueblos que siempre sueñan con el advenimiento de nuevos tiempos encarnados en seres extraordinarios, las tribus lideradas por Moctezuma creyeron que se encontraban ante los emisarios de Quetzalcóatl. Algunos de ellos, sin embargo, pudieron anticipar que esos seres de barba montados en bestias de cuatro patas, no eran más que una raza ambiciosa que se guiaban por el brillo del oro. La división entre estas miradas debilitó la resistencia y cayeron en las trampas de Pedro Alvarado quien saquea los templos y muestra la verdadera esencia de los invasores. Para entonces era demasiado tarde y, aunque y la lucha se conserva, la misma división del pueblo le permite a Hernán Cortés llevar a cabo la conquista del Imperio Mexica, no sin antes hacer frente a los Tenochcas quienes logran capturar algunos españoles y muchos de los indígenas traidores y los sacrifican frente al ejercito de Cortés. En 1521 el ejercicito español, aumentando en gran número por los propios indígenas, declara la victoria después de que Cuauhtémoc, último emperador mexicas, es capturado. Las falsas profecías, la división de las tribus y la traición, son parte del dolor histórico.

Casi 520 años después aún Latinoamérica sufre de los mismos dolores. Las falsa profecías, ahora encarnadas en un capitalismo que promete bienestar a los pueblos, pero que en el fondo no es más que un nuevo jinete depredador y ambicioso que se guía por el brillo del oro que sobrevive escondido en las entrañas de nuestras cordilleras, siguen engañando a unos habitantes ilusos que aún esperan que los enviados alivien nuestras miserias. La división de los pueblos en busca de intereses mezquinos, no les permite vislumbrar una posibilidad de resistencia, ya que muchos prefieren la comodidad individual de un seudo-bienestar, a la resistencia ante un modelo que privilegia a pocos y condena a la gran mayoría. Y claro, la traición, ahora encarnada en una clase que quiere conservar su estatus a cambio de las nuevas esclavitudes de sus pueblos. El dolor, sigue siendo histórico.

Derrocar las falsas profecías de su trono, pensarnos como pueblo que construye su propio destino, unir nuestras diferencias para soñar un mundo posible, es quizás la única alternativa que nos queda, porque los traidores siguen entregando nuestros tesoros y el cuerpo vegetal cuya memoria sigue viva persiste gritando aquellos versos que retumban en el ser latinoamericano: "Dónde están nuestros príncipes, quién es el que nos inspira valor”. Ojalá no sean declamados sobre los escombros que dejarán los conquistadores del Dorado moderno.

enero 12, 2011

¿TIENEN FUTURO LAS HUMANIDADES?


Por: Frank Donoghue
Tomado de Revista Elmalpensante: N° 115. Diciembre de 2010
http://www.elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=1733&pag=2&size=n
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Hace más de una década tuve una conversación con mi médico de cabecera sobre el libro de Bill Readings The University in Ruins. Reproduje el argumento del libro y recibí una respuesta sorprendente. “La universidad está en buena forma”, me dijo mi doctor. Se explayó diciendo que su puesto como miembro de la facultad de medicina de la Universidad Estatal de Ohio le proporcionaba flexibilidad horaria y un buen sueldo, su práctica privada lo complementaba y, más importante aún, sus estudios sobre la hipertensión, patrocinados por el gigante farmacéutico Pfizer, eran muy lucrativos.

La revelación de que mi colega veía la universidad como un medio por el cual podía trabajar para una gran corporación tuvo un efecto profundo en mi forma de pensar y en mis posteriores escritos sobre la educación universitaria. Me quedé con la sospecha de que los humanistas usan con demasiada frecuencia los términos “humanidades” y “universidad” como si fueran equivalentes. La universidad no está más cerca de encontrarse en ruinas ahora que cuando Readings publicó su libro, en 1997.

La ecuación es omnipresente: lo atestigua la reciente iniciativa, Academia en Tiempos Difíciles, que anunció Rosemary Feal, directora ejecutiva de la Modern Language Association. Feal dijo: “No hace falta decir que la academia está pasando por uno de los períodos más difíciles de su historia”. Portavoz de varios campos en las humanidades, Feal parece suponer que “la academia” y “las humanidades” son sinónimas y que ambas necesitan protección en la economía actual.

Pero las humanidades y la universidad no son lo mismo. Desde la década de 1970, todas las disciplinas humanísticas han sufrido de falta de recursos presupuestales y carencia de un mercado de trabajo. Pero eso ocurre solo en las humanidades. La Universidad de Ohio recientemente remodeló por completo su biblioteca y construyó un centro recreativo de última generación (ahora parece que ninguna universidad lo es verdaderamente si no tiene un muro de escalada). Los sueldos de los profesores de negocios y de derecho reflejan la valoración que la universidad tiene de sus docentes: un profesor de tiempo completo en carreras de negocios gana en promedio 208.000 dólares al año; uno de derecho, 180.000, mientras el titular de una cátedra de artes y humanidades gana en promedio 108.000. La historia se repite en otras universidades: la Indiana University en Pennsylvania construyó hace poco la mayor residencia universitaria del país. Los buenos tiempos corren en la educación superior.

Lo que ha ocurrido es que el centro de gravedad en casi todas las universidades se ha desplazado tan lejos de las humanidades que la respuesta más pertinente a la pregunta “¿las humanidades sobrevivirán en el siglo XXI?” no es “sí” o “no”, sino “¿a quién le importa?”.

Tenemos que empezar por preguntar: “Si las humanidades y la universidad no son la misma cosa, ¿cuáles son las consecuencias para las humanidades?”. Si la conversación que tuve con mi médico es un indicador, las consecuencias para las humanidades no son buenas, lo que debería llevarnos a formular preguntas adicionales. Lo más importante es que tenemos que examinar nuestras disciplinas en el contexto de una historia institucional más amplia. Para los estudiantes de 1910, la pregunta “¿las humanidades sobrevivirán al siglo xx?” se habría podido responder sin problemas: “Por supuesto”. Andrew Carnegie, quien pronunció la célebre frase de que la educación en artes liberales capacitaba a un graduado para “la vida en otro planeta”, podría añadir: “Sí, pero qué lástima”. Solo puedo pensar en una persona, Thorstein Veblen, que habría dicho: “Sí, por supuesto”. Avancemos rápidamente un siglo: nadie está seguro del todo respecto a la supervivencia de las humanidades.

Examinemos en primer lugar los contenidos. Sorprendentemente (al menos para mí), el plan de estudios de 1910, aunque ha cambiado mucho, aún puede reconocerse en la actualidad. Casi todos los clásicos han desaparecido. Desde que Harvard y Yale eliminaron el griego como requisito a finales del xix, el interés de los estudiantes decayó rápidamente. En 1907, el 98% de los estudiantes que ingresaban a Yale tenían conocimientos previos de griego. En 1921, catorce años después, solo el 50% tenía conocimientos previos de esa lengua y una vez en Yale solo el 8?idía continuar su estudio. El hecho es que el plan de estudios se mantuvo más o menos intacto durante el siglo XX, pero a medida que más universidades comenzaron a ofrecer electivas y a introducir el concepto de especialización académica, los estudiantes dejaron poco a poco de estudiar humanidades.

Así, el énfasis ha cambiado de manera significativa. Un estudio publicado por Stanford University Press en 2006, sobre las tendencias de contratación en las facultades de la Comunidad Británica durante el siglo XX, lo confirma. El estudio mostró que, entre 1915 y 1995, el número total de profesores de humanidades se redujo en un 41%, mientras que en las ciencias sociales aumentó en un 222%. En ciencias naturales el número se redujo en un 12%. Si los cambios en Estados Unidos son aún vagamente comparables (y creo que lo son), entonces la participación que tienen las humanidades en el pastel universitario ha ido disminuyendo desde hace casi un siglo.
La cambiante misión social de la universidad también contribuirá a la reducción de las humanidades a medida que avancemos. A las universidades de 1910 iba una pequeña parte de la población, solo los hijos de la élite. La universidad era en la mayoría de los casos gratuita o muy barata, pero no servía para nada en la vida de la gran mayoría de los trabajadores. Actualmente, una credencial de alguna universidad es casi obligatoria para cualquier trabajo en el que se pague un salario digno. Aproximadamente 18 millones de estudiantes están matriculados, números cuyo incremento está previsto. A primera vista, podría parecer que es un buen augurio para las humanidades, pero en realidad es todo lo contrario. Las credenciales que esos estudiantes buscan, y las universidades que las conceden, habrían sido imprevisibles en 1910.

Sería difícil imaginar que una importante universidad de investigación se construyera desde cero hoy en día. Los costos están volviendo casi imposible asistir durante cuatro años a universidades y escuelas de artes liberales. Como resultado, la segunda mitad del siglo XX fue testigo de una explosión en el número de escuelas de dos años, que siguen siendo baratas y exigen menos tiempo a los estudiantes. Los community colleges están en auge. En 2009, Lone Star College, una red de instituciones de dos años en Houston, compró un gran edificio de oficinas de Hewlett-Packard para sus casi 62.000 estudiantes, número que va en aumento. Columbus State Community College, en Ohio, alcanzó este año los límites de su campus y tuvo que arrendar salones de la cercana Universidad de Franklin.

El fenómeno de los community colleges, actualmente apenas capaces de soportar el ritmo de inscripciones, ha allanado el camino para la universidad con ánimo de lucro. Aunque siempre resultan más caras, son expertas en aprovechar el sistema nacional de ayuda financiera para reclutar estudiantes pobres. En la gran mayoría de esos centros los estudiantes asisten sin tener que pagar de su bolsillo. Los contribuyentes les subvencionan, lo que sigue demostrando ser un despilfarro bastante exitoso.

Estas nuevas y prósperas instituciones prácticamente no tienen compromiso con las humanidades, sino que generalmente están orientadas hacia la ocupación. Un ejemplo terrible: en todo 2001, en la industria universitaria con ánimo de lucro se graduaron poco más de 28.000 estudiantes con títulos en administración y negocios, un poco más de 10.000 en ciencias de la salud, y ni uno solo en inglés. A pesar de la progresiva expansión de la población estudiantil, las humanidades siguen perdiendo terreno. El último año en que el 50% de estudiantes se graduó en las tradicionales artes liberales –inglés, historia, lenguas, filosofía– fue en 1970, un porcentaje mayor de lo que había sido en mucho tiempo.

Volvamos a los comentarios de mi médico sobre Pfizer. Hablan mucho de la base material de la nueva universidad. En el clima económico de los últimos cuarenta años, las universidades tradicionales se están convirtiendo en laboratorios de investigación y desarrollo y puestos de venta para las corporaciones multinacionales. Ese estado de cosas afecta más directamente a las universidades en el sector público, como documenta el meticuloso y deprimente estudio de Gaye Tuchman, Wannabe U: Inside the Corporate University. Desde la década de 1970, la educación superior pública ha dejado de ser considerada una responsabilidad cívica y se ha convertido en otro tipo de entidad. James Duderstadt, presidente de la Universidad de Michigan entre 1988 y 1996, describió crudamente la tendencia durante su mandato: “Solíamos estar apoyados por el Estado, después asistidos por el Estado, y ahora en estado de crisis”. Tiene razón. Hoy en día la Universidad de Michigan recibe cerca del 8% de su presupuesto del Estado.

Así, las universidades no han tenido otra opción que funcionar cada vez más como empresas y formar alianzas corporativas; este giro ha alterado profundamente su dinámica institucional. La investigación fue la primera en sentir los efectos. La ley Bayh-Dole de 1980 estipula que las patentes producto de investigaciones financiadas por el gobierno y realizadas por miembros de la facultad no pertenecen a los profesores, sino a las universidades que los emplean. Por supuesto, la legislación solo es relevante para el área de ciencias aplicadas, a los que pertenecen por ejemplo los estudios sobre la hipertensión. Pero la perspectiva de las patentes comercializables hace de las universidades una inversión atractiva para las empresas, que ahora tienen que negociar solo con los directivos, y no con toda la variedad de miembros de una facultad.

En términos más generales, la ley Bayh-Dole inauguró la era de las donaciones corporativas. Estas fuentes de ingresos mantienen las universidades estatales a flote. La Estatal de Ohio, por ejemplo, ocupa el tercer lugar en Estados Unidos en recaudación de donaciones corporativas. Las universidades privadas de élite, en cambio, descansan sobre las donaciones de antiguos alumnos.
El cambio en la base material de la universidad deja las humanidades completamente fuera. Las corporaciones no hacen donaciones para las humanidades porque nuestra cultura de investigación es a la vez independiente y absurda. En esencia, les damos los derechos de nuestros artículos académicos y de nuestras monografías a las editoriales universitarias, y luego se los compramos de nuevo, o exigimos que nuestras bibliotecas los recompren, con márgenes exorbitantes. Y entonces nadie las lee. El actual sistema de carrera académica nos obliga a convertirnos en productores de esas cosas que ya nadie consume. Por tanto, ¿las humanidades sobrevivirán al siglo XXI? Mi conjetura puede sorprender, a la luz de las tendencias que acabo de exponer: sí.

Se siguen escribiendo novelas inteligentes; la no-ficción de los humanistas que desafían la afiliación disciplinaria (Thomas Friedman, Malcolm Gladwell y Garry Wills, entre otros) todavía aparece en las listas de bestsellers, y brillantes películas independientes (como Quién quiere ser millonario) de vez en cuando consiguen grandes audiencias.

La supervivencia de las humanidades en el mundo académico, sin embargo, es una historia diferente. En algún punto de 2110, las humanidades aún tendrán un hogar, pero no será la universidad. Necesitamos por lo menos entrever la posibilidad de que las humanidades no necesiten instituciones académicas para sobrevivir; realmente lo hacen muy bien por su cuenta.
Algunas personas pueden argumentar que, aunque las humanidades florezcan fuera del ámbito académico, algún grupo tendrá que formar a la nueva generación de humanistas públicos en la forma de leer y escribir. Tal vez, pero no veo ninguna razón de peso para que los formadores deban ser profesores universitarios. Hubo muchos grandes poetas, dramaturgos y novelistas en Estados Unidos mucho antes de 1922, cuando la Universidad de Iowa se convirtió en la primera del país en aceptar proyectos creativos como tesis de grado. Russell Jacoby, en The Last Intellectuals, dibujó de manera persuasiva la migración de los humanistas desde el mundo de las revistas literarias a la academia. Dado que las condiciones del trabajo universitario en las humanidades se siguen erosionando, ¿qué detendrá una nueva migración hacia otros puertos?
Cuando nos planteamos la cuestión de si las humanidades sobrevivirán al siglo XXI, realmente nos estamos preguntando: “¿Las humanidades tienen un lugar en el plan de estudios de enseñanza superior?”. Ésta no es realmente una cuestión intelectual, sino una reflexión profesional, porque a los humanistas nos gustaría vernos como guardianes de los planes de estudio. Sin embargo, en realidad no lo somos ni lo hemos sido durante las dos últimas generaciones. Los planes de estudio cambian con el tiempo, y las humanidades simplemente no tienen un lugar en el currículo emergente del siglo XXI.

enero 06, 2011

SALARIO MÍNIMO Y UNIDAD NACIONAL


Por: Carlos Arturo Gamboa

Si las economías modernas se basaran en la fluctuación del capital real, el salario mínimo de un trabajador se reajustaría con mayor proporción, pero como se basa en el capital especulativo, entre menos dinero real fluctúe, mayor rentabilidad de las bolsas y por ende, mayor riqueza que acumula riqueza. La ganancia es el demonio del siglo y la acumulación en pocas manos, su parturienta.

Con el aumento del 3.4% del salario mínimo de un trabajador colombiano no se alcanzan los umbrales de una vida digna. 532.500 pesos mensuales no son suficientes para sufragar los gastos de una familia. Es así de simple, para nosotros, no para los gestores de la economía que anuncian que con esta medida se: “Favorece la creación de 2,4 millones de empleos y la formalización de 500.000 puestos de trabajo, acorde con las metas establecidas por el gobierno.”[1] Esta sentencia sólo puede producir una carcajada burguesa y un llanto proletario. Llanto de los cuatro millones de trabajadores que según fuentes oficiales devengan este monto.[2] Ahora matemática simple: si cada empleado sustenta en promedio 4 personas, 16 millones de colombianos sobrevivirán otro año a despensa del enriquecimiento de las multinacionales, la banca y las empresas cuyo capital crece y rinde que da gusto.

¿Por qué entonces el gobierno de Santos habla de unidad nacional? Entiendo por unidad la capacidad de gestionar el bien de todos, la dignidad de un pueblo, la justicia social. La única dignidad posible, y a la que muchos ilusos y contorsionistas políticos le han apostado, es a la unidad de los que tienen más. A la acumulación, a la avaricia del capital, que un día tendrá que darse cuenta que su política sólo ha engendrado miseria, y la miseria sólo produce descontento.

Si cada día se reciben ahora 583 pesos de aumento, las cuentas no cuadran. El transporte público aumentó 100 pesos en Ibagué, es decir que un trabajador gastará 400 pesos diario más en transporte. Le quedan 183 pesos para sufragar el aumento de los demás gastos. Ahora entiendo mejor porque en este país tuvo tanto éxito el realismo mágico.

Y eso que hablamos de los que tienen empleo y ganan el mínimo, imaginen ustedes los otros 18 millones que habitan los umbrales de la miseria. Mientras tanto los banqueros, entre whiskys importados y corbatas inglesas, se desbaratarán los sesos tratando de aumentar sus ganancias. Quizás por eso Arthur Golden dijo: “Nunca podremos huir de la miseria que está dentro de nosotros”. Menos mal Bavaria decidió no aumentar los precios, porque sólo ebrios podremos entender tanta insolencia.

enero 04, 2011

2011, AÑO DE LA PAZ...

Interesante documental sobre ese país que quizás ignoramos por estar imbuidos en nuestras rutinas, que pone de plano a reevaluar el papel del periodismo colombiano que muchas veces, por miedo, falta de profesionalismo o simple alienación, calla, cuando debe erigirse como la voz objetiva que pueda ayudar a develar la realidad y a construir la democracia profunda. Un documento para empezar las reflexiones del año 2011, el año de la paz...









diciembre 29, 2010

OTRA DÉCADA



Por: Carlos Arturo Gamboa

Termina la primera década del siglo XXI y los seres humanos, siendo profundamente históricos, parecen olvidar la historia y construir el presente sin mirar el espejo retrovisor de sus errores. Igual que a finales del siglo XIX e inicios del XX, el mundo avanza a pasos gigantes en el desarrollo de la ciencia, pero cada vez es más trágica su relación con el universo, con los demás y consigo mismo. Si hace cien años se abrían las puertas de un siglo que llevaría al ser humano a conquistar el espacio, también se estaba gestando la apertura de las compuertas de la primera guerra mundial (1914) y de ahí en adelante la atrocidad se convertiría en el devenir de un siglo que será recordado por la historia humana como el periodo en que fuimos capaces de adentrarnos en los micro-poros de la ciencia, pero también descubrimos lo letal de nuestras acciones. Cada siglo trae sus expectativas y sus desencantos y el actual parece responder a esa lógica.

Dos hechos se conectan con el tiempo, como queriendo aleccionar al ser humano sobre su desbordada confianza en la ciencia. En 1912 El gigantesco trasatlántico Titanic, se hunde frente a las costas de Terranova, tras chocar con un iceberg y casi 100 años después el transbordador estadounidense “Columbia" explota en la atmósfera terrestre. Dos iconos del desarrollo caen, uno en las profundidades del mar y el otro en el ancho espacio, sin embargo la fe en la ciencia parece alentar la nueva inquisitoria sociedad del desarrollo. Desbocados en la loca carrera por dominar el universo, el hombre ha olvidado que el equilibrio cósmico es alterado con sus acciones: los tsunamis, las sequías, la deforestación, el calentamiento global, la depredación de lo poco verde que nos queda, están allí para recordárnoslo. Priorizar dinero antes que vida sólo nos ha conducido a ser la sociedad más avanzada en términos científicos y la más atrasada en cuestiones éticas. Si la ciencia fuese puesta al servicio de lo humano, quizás fuésemos el lugar de la utopía.
Arropados por el miedo, la sociedad se refugia en el consumo y la producción de artículos banales mientras cada vez se talan más árboles, se secan las fuentes hídricas, se aniquila la especie, se agota el oxígeno. Desde el año 2001, cuando las Torres Gemelas palidecieron frente a millones de ojos, un miedo profundo se adentró en las mentes y parece que ese miedo se quiere curar produciendo más armas para eliminar las fuentes de los horrores. Pero es el hombre quien produce el miedo y el miedo quien aniquila al hombre. No son los llamados terroristas los que están acabando el planeta, son las grandes potencias que se niegan a aceptar que si no cambian su cultura depredadora, pronto no tendrán sino escombros en sus imperios. Por eso ellos quieren nuestras montañas verdes, nuestras llanuras fértiles, nuestras fuentes hídricas y los búnkeres de oxigeno; pero no con fines de conservación, sino para terminar de depredarlos, porque para el mundo actual es más valiosa una pepita de oro colgando del brazalete de una dama acongojada, que cientos de litros de agua. Como el rey Midas, cuando lo descubran será demasiado tarde.

Termina la primera década de este siglo y el panorama de las autopistas de la red nos traen mensajes silenciosos: posible guerra entre las Coreas, hambre en el continente Africano, torturas en Irak, catástrofes invernales en Colombia, crisis en las bolsas, nuevos descubrimientos genéticos, etc. No son mensajes apocalípticos, sólo son evidencias de nuestras formas de habitar el mundo, del trasegar de millones de seres humanos que no hemos podido entender que el mayor de los retos de este siglo, es sobrevivir a nosotros mismos.

Pronto, en cada rincón del mundo, la cuenta regresiva de un año más trascurrido y uno nuevo por acontecer, nos llenará de sueños, pero para poder realizar esos sueños sólo nos queda la posibilidad de defender la vida, ya que los muertos no poseen derechos ni deberes; porque como dijera un día el gran Albert Einstein: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.” Feliz década, a todos.

diciembre 23, 2010

POR QUÉ ESTE DISCURSO NO ES TRASNOCHADO


Por: Carlos Arturo Gamboa

Hace solo algunas horas conversé sobre la navidad con uno de esos amigos que se asoman por las ventanas rixomáticas de Facebook. Me preguntó qué opinión tenía acerca de la navidad y le expresé claramente que más allá de tener tiempo para reunirme con los familiares y amigos, departir un buen vino y poder vivir sin la presión de los horarios de oficina, el resto me parecía el mejor negocio del capitalismo basado en el consumo. Entonces empezó a lamentarse de mi poca sociabilidad. Para su argumentación me dijo que le encantaban las luces, le dije que ese derroche de energía no era más que otra amenaza para el planeta. Abogó por los viajes, le expresé que el 80% de los colombianos no salen de vacaciones, su ingreso no se lo permite. Trató de sobornarme con el slogan de los regalos, le dije que muchos padres de familia padecen ese ritual y la mayoría se sienten frustrados y se deprimen por no tener como “satisfacer” los deseos mercantiles de sus hijos. Me habló de la espiritualidad, le acepté su argumento pero le pedí que mirara a su alrededor, porque como yo entiendo la espiritualidad, ella tiene que ver con la felicidad de todos, no con la de unos pocos, y no hay felicidad cuando observo un país inundado, lleno de gente desplazada, millones de desempleados que no tendrán lo más mínimo en estas festividades, cientos de desaparecidos, millones empuñando las armas contra otros millones y mientras tanto la gente se aglomera en las grandes superficies y se somete al mundo del mercado, buscando entre las tiendas y locales un instante de fe-licidad. Fue entonces cuando me dijo: Hermano, su discurso es trasnochado. Luego se desconectó. La virtualidad tiene esa magia, te puede dejar en limbo de la comunicación.

Quise encontrarlo de nuevo en las catatumbas de la red para preguntarle sobre el sentido exacto del calificativo, pero creo que salió de compras. Y como no lo he hallado desde entonces quiero contarle que leyendo una entrevista que Boris Guzmán le hace a Noam Chomsky y que está publicada en la Revista Malpensante, encontré una respuesta más convincente (mi amigo desconfía de los académicos locales). Sólo trascribo la pregunta y la respuesta:

A los 82 años usted sigue denunciando y luchando. Dígame, ¿qué lo mantiene activo y en qué cree? Este verano tuve la oportunidad de presenciar algunas luchas de gente que encara enormes amenazas y peligros en diferentes partes del mundo: campesinos y pueblos indígenas en Colombia, palestinos en campos de refugiados del Líbano, kurdos en el sudeste de Turquía. Y también pude unirme brevemente a aquellos que desde una posición relativamente privilegiada se entregan a esas causas. Ésas son más que razones para mantenerme activo y creer en la esperanza de un futuro mejor.

Amigo, sin querer encontré en Chomsky una respuesta más elaborada para tu calificativo. La verdad te iba a contestar que decirle “trasnochado” a un discurso que propende por la igualdad y por un mundo mejor, sólo era síntoma de una gran ceguera debido a las luces navideñas. Pero ahora me doy cuenta que no son las luces las que te ciegan, es que vos, igual que cientos de hombres honestos, trabajadores y confiables, viven en su burbuja de inmediatez y ante la imposibilidad de un mundo mejor, se resignan con el que tienen. No es ceguera mi querido amigo, es que aún te faltan muchas cosas por ver.

Diciembre 23-2010

diciembre 22, 2010

DECARACIÓN DE LA TENDENCIA ECO-SOCIALISTA



POR UNA ALTERNATIVA POLÍTICA A LA CRISIS DE LA GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL

Conclusiones de la Reunión Nacional, Bogotá, Diciembre de 2010

Los militantes y las militantes del movimiento social y del Polo Democrático Alternativo en Colombia que suscribimos esta declaración expresamos nuestra voluntad de conformar la Tendencia Socialista en Colombia y hacemos público las siguientes ideas y propuestas:

1. Crisis planetaria del capitalismo y perspectiva internacional

Manifestamos nuestra profunda convicción de que la crisis civilizatoria que padece hoy la humanidad es responsabilidad del capitalismo agresivo que degrada el trabajo, la vida, la naturaleza y la soberanía de las naciones y de los pueblos; generaliza el desempleo, reduce de manera drástica la calidad de vida de las poblaciones, propicia guerras por el control de territorios, desplaza comunidades, saquea los recursos naturales, impone un sistema destructor de la vida mediante grandes inversiones en combustibles fósiles contaminando el planeta al extremo de producir la mayor crisis ambiental que ha puesto en riesgo la existencia misma de la vida y de la humanidad.

La crisis económica y social que viven millones de trabajadores y ciudadanos, es el resultado de la globalización neoliberal, la cual es gestionada por las elites financieras internacionales que imponen planes drásticos de ajuste, destruyen las condiciones de vida y trabajo de las poblaciones y desmontan sistemáticamente el ya precario “Estado social de Derecho” eliminando las garantías laborales y sociales y los derechos fundamentales que han sido conquistados mediante luchas y movilizaciones democráticas. Los planes de ajuste diseñados por el Fondo Monetario Internacional y los avalados por el G-20 vienen siendo cuestionados en Europa con grandes movilizaciones de masas. Las huelgas generales de Grecia, España y Francia, así como las manifestaciones estudiantiles, han despertado la simpatía y el apoyo de la ciudadanía, confirmando una vez más la capacidad de resistencia y lucha de los “de abajo” que enfrentan con organización, estrategias y movilización los dictados del capital.

Estas resistencias han puesto de presente la necesidad de encontrar salidas políticas. En este sentido, nos declaramos partidarios de la construcción de una organización internacional anticapitalista de masas que responda a los retos de la crisis global del capitalismo. A nuestro entender, este propósito debe contar con un amplio debate programático en las organizaciones de izquierda y del movimiento social. Ante el vergonzoso papel de aliado secundario del neoliberalismo por parte de la socialdemocracia y del transfuguismo del centro-derecha, y tras el fracaso del “socialismo real”, propugnamos recuperar la estrategia del socialismo anticapitalista, democrático, ecologista, feminista y raizal. Nos declaramos partidarios de abrir amplios espacios de discusión programática de carácter nacional e internacional y crear procesos organizativos de masas a fin de diseñar una estrategia de resistencia y lucha para enfrentar el Imperio, el dominio del capital, las violencias y la injusticia social.

La Tendencia Eco-Socialista y muchas otras expresiones del ideario socialista revolucionario, como la autogestión democrática de la sociedad, apuntan en esa perspectiva y por ello se declaran partidarias de la diplomacia entre los pueblos. Expresamos nuestra solidaridad con las luchas de los trabajadores y trabajadoras y de las poblaciones en contra de los planes de ajuste fondomonetarista, así como expresamos nuestro apoyo a los pueblos agredidos por el imperialismo. Manifestamos nuestra solidaridad con los procesos soberanos de los pueblos y gobiernos de izquierda y progresistas de América Latina.

Nos constituimos también como una expresión política en franca oposición a toda forma de capitalismo verde, incluyendo las fórmulas del desarrollo sostenible de cuño neoliberal fomentadas por la Unión Europea, el Banco Mundial y el sistema de Naciones Unidas. Asimismo, nos identificamos y comprometemos con las formas de autogobierno local inspiradas en la democracia radical, la profundización de la igualdad, las formas solidarias de economía campesina e indígena, y las cosmovisiones o practicas que impulsan una sostenibilidad ambiental radical en sus territorios. Finalmente, apoyamos y desarrollamos los valores morales, éticos y culturales de los pueblos latinoamericanos, empeñados en transformar nuestras relaciones instrumentales con la tierra, la vida y los seres humanos, y todas aquellas expresiones culturales que usualmente regulan, administran y planifican los procesos de resolución de los problemas sociales, profundizando los valores del capital global y sus formas de gobernanza que agreden la dignidad humana.

2. El gobierno de Santos profundiza el neoliberalismo y entrega los territorios al gran capital

El gobierno de Santos profundiza el modelo de neoliberal. Ha presentado al Congreso de la República la propuesta de reforma constitucional denominada de “sostenibilidad fiscal” mediante la cual se prioriza el pago de la deuda pública a los grandes banqueros sobre el gasto social, destruyendo los pocos vestigios del “Estado de Derecho” e instaurando la constitucionalización de los planes de ajuste como política de Estado. Mediante esta reforma la responsabilidad del Estado en política social queda expuesta a mayores privatizaciones, y a merced del asistencialismo y de la filantropía. La reforma a la salud que acaban de aprobar las fuerzas parlamentarias alineadas en el “Acuerdo nacional” además de acentuar la mercantilización, elimina el mecanismo de la tutela, conquista democrática de la ciudadanía. La venta de un 10% adicional de las acciones de Ecopetrol es una decisión política de la privatización de las áreas estratégicas de la economía del país. En las regiones continúan la política de “confianza inversionista” que significa, entre otras, la centralización de las “regalías” en beneficio del gran capital; aumenta las concesiones en hidrocarburos y minería que alcanzan en la actualidad el 80% de la Inversión Extranjera Directa; preserva, igualmente, el proyecto hacendista de Palma aceitera diseñado por el gobierno anterior bajo el lema de alcanzar 6 millones y medio de Hectáreas en el 2019 y construir las grandes represas en diversos puntos de la geografía nacional.

Los eco-socialistas y otras corrientes partidarias del socialismo democrático, nos oponemos al modelo extractivo de recursos naturales no renovables lo cual permite que nos articulemos al gran movimiento alternativo, cada vez más amplio, que apuesta por la transformación del modelo energético basado en la utilización de combustibles fósiles que significa la muerte de la vida, del agua, de la soberanía alimentaria y de la autonomía de las poblaciones. Nuestra propuesta consiste exigir en lo inmediato el compromiso de los gobiernos y grupos transnacionales de reducir la emisión de gases contaminantes sobre la atmosfera a riesgo de seguir acelerando el calentamiento global que lleva al planeta a un deterioro irreversible. Aunque las empresas multinacionales y los gobiernos que las representan siguen desconociendo estas exigencias, tal como se confirmó recientemente en Cancún, México, los pueblos y movimientos sociales insisten en una política de defensa de la vida, del agua, de la naturaleza y de la dignidad humana.

La catástrofe ambiental y climática que vive actualmente Colombia representa una tragedia para las poblaciones y sectores socialmente menos protegidos. Las enormes pérdidas humanas, sociales y económicas, confirman el deterioro ambiental global y la errática política estatal de la deforestación de las cuencas de los ríos, de las zonas boscosas y de los territorios generadores de fuentes de agua. De igual manera, nuestra propuesta consiste en exigir normas que impidan que los propietarios de la ganadería extensiva sigan explotando las riveras de los ríos y de las ciénagas; propendemos la democratización de la propiedad y el uso de la tierra. La tragedia que ha devastado la mayor parte del territorio nacional y que ha condenado a la desesperanza a más de dos y medio millones de colombianos ratifica igualmente la inequidad de la sociedad colombiana y la hipocresía de la oligarquía que mediante campañas caritativas, encubre el paupérrimo alza del salario mínimo para más de 4 millones de personas y sume a 7 millones en el desempleo. La mayor parte de los damnificados son habitantes pobres de campos y ciudades ubicados en zonas vulnerables, sin vivienda adecuada, carente de infraestructura y saneamiento básico, y asistencia estatal.

Nos pronunciamos en contra del modelo extractivo porque devasta el hábitat de las comunidades étnicas y campesinas, porque destruye el ciclo del agua que es el ciclo de la vida y porque erosiona suelos que debieran servir a la producción de alimentos y garantizar la soberanía alimentaria. Por las mismas razones nos oponemos a la producción extensiva de palma aceitera y a la construcción de represas. En conjunto, estas inversiones expresan un modelo económico basado en el control corporativo de los grandes grupos financieros extranjeros y nacionales sobre los territorios, soportado en el terror de Estado, el para-militarismo y la militarización de las poblaciones.

Los Eco-socialistas promovemos la democracia real en los territorios; somos partidarios de
los derechos de las comunidades que históricamente los han habitado, y tienen el mandato de decidir y gestionar autónomamente sus recursos. Propendemos la creación de reservas campesinas agroalimentarias auto -sostenibles, apoyadas con presupuestos públicos y por un reordenamiento territorial basado en las necesidades de las poblaciones y que garantice la preservación de la naturaleza y la biodiversidad. Consideramos que en los planes de vida de los pueblos indígenas, en los mandatos agrarios y en las iniciativas campesinas, en las conclusiones de los Cabildos y del Congreso de los Pueblos se encuentran los fundamentos de un programa alternativo, y que a la vez posibilitan su unificación. Reafirmamos la convicción, para el logro de estos objetivos, de abrir un escenario de solución política al conflicto armado, lo que implica el impulso de un frente amplio de todos los colombianos afectados por estas políticas destructivas de la vida y del ecosistema. Respaldamos las luchas de los sindicatos, organizaciones barriales, estudiantes que demandan autonomía, financiación y democratización del conocimiento en beneficio de la sociedad, defensores de la salud pública, usuarios del crédito de vivienda. El propósito es la unificación en una plataforma común y el diseño de un plan de movilizaciones y resistencia.

Expresamos nuestra solidaridad con las luchas sociales y comunitarias en varias regiones del país en contra de la devastación territorial; con los trabajadores de la caña de azúcar en el valle geográfico del Río Cauca que enfrentan persecuciones laborales y judiciales por parte de los dueños del megaproyecto del azúcar y el etanol; respaldamos las comunidades que resisten en el departamento del Huila, en la zona del Quimbo en contra del proyecto de la multinacional ENDESA—EMGESA--ENEL que se propone construir una represa que condena a la población al destierro; con los que se oponen a la construcción de represas en Ituango, Hidrosogamoso, Santurbán; con las organizaciones sociales y cívicas que se oponen a la explotación minera a cielo abierto en “La Colosa”, Cajamarca, Tolima; con la asociación campesina de Inzá, Cauca en el macizo colombiano que enfrenta el poder de los terratenientes y las concesiones mineras; con las comunidades afro-descendientes que en el Pacífico exigen sus territorios ancestrales. Respaldamos la Jornada Nacional contra los Megaproyectos y por la defensa de los territorios convocada para el 14 de Marzo del 2011 y la marcha nacional de mujeres campesinas propuesta para el primer trimestre del año entrante. También impulsamos una visión y un trabajo político con equidad de género, que posibilite a las mujeres una participación realmente democrática en la construcción de propuestas y en la toma de decisiones. Por ello damos especial importancia a los espacios que se inscriben en la perspectiva de unificar resistencias en Latinoamérica con perspectiva de género y consecuentes con ello, convocamos a la Conferencia Mundial de Mujeres que se realizará en Caracas el 8 de Marzo del 2011.


3) El supuesto reformismo del gobierno de Santos

Manteniendo los lineamientos centrales del anterior gobierno, Santos intenta una política de legitimación del régimen político y de adecuación de la política exterior al actual contexto internacional. En esta materia y en el poco tiempo que lleva su mandato, Santos ha atendido la grave crisis internacional que suscitó el gobierno de Uribe con Ecuador y Venezuela al tiempo que procura un protagonismo en UNASUR. Detrás de este giro en política exterior existen muchos intereses económicos, comerciales y políticos. El arreglo diplomático con los países fronterizos ha servido para recuperar el monto importante de divisas por concepto de exportaciones en momentos en que la economía norteamericana se encuentra en recesión y ha abierto posibilidades a nuevos mercados, particularmente en Asia. La promoción de María Emma Mejía a la secretaría general de UNASUR y las gestiones bilaterales de la cancillería previas a esta propuesta, confirmaron que existe un interés del gobierno de Santos por ganar credibilidad internacional y actuar como “caballo de Troya” conformando un bloque con los gobiernos de México, Perú y Chile, portavoces de la diplomacia estadounidense en la región y tratar de hegemonizarlo.

Entre tanto la incondicionalidad gubernamental con Estados Unidos permanece intacta: en lo militar, asesoría directa a la llamada “seguridad democrática”, ejecución de Plan Colombia, fumigaciones indiscriminadas en zonas agrarias. Hasta tal punto llega la presencia directa de tropas norteamericanas que ingenieros militares aparecieron en público ofreciendo asesoría altruista para resolver el problema de inundaciones en el Canal del Dique. En materia comercial el gobierno busca obtener la prolongación de las preferencias arancelarias mientras espera la aprobación del TLC por parte del Congreso estadounidense de mayoría republicana.

En el plano nacional, Santos ha intentado legitimar las instituciones a través del llamado “Acuerdo de Unidad Nacional” el cual empezó con un consenso parlamentario entre los partidos de la coalición de gobierno y resolvió el conflicto institucional entre el Presidente de la República y la Rama Judicial. Este propósito legitimador intenta incluir de manera corporativa, varios sectores de la burocracia sindical y líderes de algunas organizaciones populares, para cogestionar la política neoliberal. Prueba de ello es el ofrecimiento del Ministerio del Trabajo al actual Presidente de la CGT y el apoyo gubernamental a la OPIC en el caso de los indígenas y a “Nuevo Liderazgo” en el de los campesinos. Esta política pretende, en lo social, dividir al movimiento popular. En lo ideológico busca consolidar la hegemonía del ideario neoliberal. Estamos en presencia de una versión endógena del “transformismo” político, el cual surge en una correlación de fuerzas desfavorable para el movimiento social y popular, y en donde el Establecimiento rechaza cualquier compromiso con las clases subalternas. Su pretensión es integrar el movimiento popular y hacerlo funcional a la lógica del capital y domeñar cualquier proyecto alternativo surgidos de “desde los de abajo”. Los líderes de este “transformismo”, desmoralizados por varias derrotas, sufridas en décadas anteriores y corrompidos por el gran capital, han pasado a las filas de la burguesía y del Imperio. Semejante “transfuguismo” merece nuestro repudio.

Un elemento complementario de esta estrategia legitimadora lo constituye el proyecto de “ley de víctimas” dentro del cual, el problema de los desplazados se presenta como si se tratara de la restitución plena de las tierras usurpadas por el paramilitarismo en las últimas décadas. A todas luces, esta hipótesis es falsa. El Ministro de agricultura al presentar el proyecto ha prometido la restitución de un millón de hectáreas en un lapso de varios años, desconociendo el reciente informe de la “Comisión de Seguimiento a la Política Pública sobre Desplazamiento Forzado” que coordina Luis Jorge Garay, y concluye que el despojo de las tierras supera los 6,6 millones de hectáreas. La evidente diferencia de tierras apunta a propiciar el protagonismo de los grandes inversionistas nacionales y extranjeros que recibirán estos campos a título de concesión. De hecho, el Estatuto Rural que impulsó el gobierno de Uribe y que fue derogado por la Corte Constitucional por no haber cumplido con el requisito de la consulta previa a las comunidades étnicas, incluye las Zonas de Inversión Empresarial, figura jurídica mediante la cual se entregaban por concesión y a perpetuidad las tierras fértiles a los capitalistas rurales en toda la geografía nacional. Después de la aprobación de la ley de víctimas, los discursos oficiales se orientan a justificar ante el Congreso de la República una versión similar al Estatuto Rural uribista. Adicionalmente, las tierras devueltas estarán condicionadas a que los campesinos de manera obligatoria se asocien en proyectos vinculados con la agro-exportación, los cluster empresariales y las cadenas productivas de las grandes empresas transnacionales. El proyecto persigue la formalización del mapa de la propiedad rural “post-conflicto”, el mapa del despojo, para adecuar el mercado de tierras a las exigencias de la globalización neoliberal tanto en inversiones agro-exportadoras como en la explotación de hidrocarburos y minerales. Esta adecuación, a su vez, es el escalón previo a la titularización financiera de la producción y comercialización de la agricultura. En el diseño gubernamental el mercado de capitales encontrará otra área de expansión en el campo globalizado y los operadores financieros en las bolsas de valores saludarán las nuevas posibilidades de negocios que abren los derivados agrícolas.

Sin embargo, a causa de la presión internacional, de las denuncias sobre la violación sistemática a los derechos humanos en el campo y el hecho de ostentar el vergonzoso título de ser el segundo país en el mundo en número de desplazados internos, el actual gobierno se ha visto obligado a reconocer el destierro de millones de compatriotas y promete con el retorno a sus lugares de origen. Insistimos que se trata de una política residual, secundaria, cuyo objetivo principal es legitimar la transición a la globalización de la agricultura.


4)La crisis del Polo Democrático Alternativo y la Tendencia Eco-socialista

La grave crisis por la que atraviesa el PDA obedece en primer lugar a la conspiración envolvente orquestada desde el poder del establecimiento político, el cual ha utilizado todos los medios para destruir la oposición política e impedir las posibilidades de gobierno de la izquierda democrática. Lamentablemente este proceso destructivo contó con el apoyo de dos factores que han minado sus posibilidades históricas: a) la conducta de Gustavo Petro se desplazó hacia el centro-derecha y se ha empecinado en un “acuerdo político” con las élites. Su salida es sólo una solución parcial que devela las intenciones del Establecimiento. b) la incondicionalidad del Comité Ejecutivo Nacional con la Alcaldía de Samuel Moreno ante las graves acusaciones de corrupción y clientelismo; de otra parte, durante su mandato el alcalde Moreno se ha caracterizado por desligarse del Partido en la definición de sus políticas, violando los compromisos adquiridos desde cuando se oficializó su candidatura. Además, su gobernabilidad está inscrita dentro del modelo de ciudad neoliberal y clientelista que impulsaron las anteriores administraciones.

La crisis del Polo contiene diversos problemas estructurales. El PDA desde su origen ha sido un frente de partidos y organizaciones políticas que surgió por necesidad de las exigencias legales para la participación electoral. Hasta ahora no ha trascendido de su proyecto electoral. Ello explica en parte la sistemática ausencia de organicidad que se compensa con una severa centralización burocrática donde predominan el parlamentarismo y el clientelismo. Su funcionamiento ha sido reducido al logro de “consensos por arriba”, sin articulaciones con el movimiento social, sin reglas y respeto por la democracia de las bases y de los militantes. A pesar de sus limitaciones el PDA desempeña un papel muy importante en la transformación democrática de Colombia, y hoy es la única fuerza política de oposición con reconocimiento de masas y que como canal de expresión política es una formación de la organización y movilización de los ciudadanos y trabadores.
Los socialistas consideramos necesario defender el PDA como conquista política de los oprimidos. Para ello, proponemos en primer lugar declarar el estado de emergencia y promover la más amplia democratización. Valoramos la idea de llamar a todos y todas los militantes y simpatizantes a realizar asambleas locales y regionales amplias en dónde se discuta el actual estado de cosas y se formulen propuestas alternativas en la perspectiva de convocar el Congreso del PDA a más tardar en el primer semestre del 2011. El propósito es generar un giro político acorde con los retos y la complejidad de los problemas del momento político. Nuestra propuesta busca construir la máxima democratización y deliberación del partido para proyectar su potencia creadora. En este sentido, promovemos que la reunión de Dirección Nacional de enero 21del 2011 asuma los retos de la crisis, la organización del partido y la participación en la plataforma de lucha social, los procesos electorales y las reglas de juego para convocar el Congreso del Partido. Necesitamos un Polo que piense el país y trace una estrategia de lucha ante la política del Imperio y la globalización neoliberal. Requerimos una amplia movilización social contra el paquete de ajuste y un fortalecimiento de nuestra estrategia para enfrentar el Imperio, el gobierno neoliberal y el gran capital.
La Tendencia Eco-socialista y los socialistas en general, convocamos a la ciudadanía y a los trabajadores a hacer realidad estos propósitos.

Firman:

CORRIENTE ECOSOCIALISTA DE BOGOTÁ:
PRESENTES POR EL SOCIALISMO-CALI;
MOVIMIENTO 14 DE JUNIO:
CORRIENTE ECOSOCIALISTA VALLE DEL CAUCA:
CÍRCULOS SOCIALISTAS DE ANTIOQUIA : .
CORRIENTE ANTICAPITALISTA. IBAGUÉ-TOLIMA:
COLECTIVO SOCIALISTA DE TIERRA ADENTRO—CAUCA:
ESPACIO CRÍTICO—BARRANQUILLA:
COLECTIVO ECOSOCIALISTA-HUILA:
ASOCIACION JUVENIL BOICOT- META

diciembre 13, 2010

AVANCES EN EL CAMBIO AMBIENTAL GLOBAL

W. Neil Adger
Tyndall Centre for Climate Change Research,
School of Environmental Sciences,
University of East Anglia, UK

Katrina Brown
Declan Conway
School of International Development,
University of East Anglia, UK
Traducción: Profesor Alex Rivillas -UT-

1. Dos décadas de cambio ambiental global

Este ensayo corresponde al vigésimo aniversario de la revista “Cambio Ambiental Global”. Estos 20 años también han visto aparecer distintos acuerdos ambientales globales. Para el 2012 se cumplirán también dos décadas de la Cumbre de la Tierra de Río, la cual representó el momento cumbre del optimismo de 200 países sobre su capacidad de promulgar una acción colectiva significativa sobre la sostenibilidad ambiental. Sin embargo, hoy, la crisis ambiental es más aguda, más difícil de gestionar y más extendida que nunca, a pesar de que el conocimiento científico es muchos más amplio que antes.

Rockström et al. (2009), por ejemplo, sugiere que hemos excedido los límites del planeta por tres aspectos de cambio ambiental inducido por el hombre: cambio climático, pérdida de biodiversidad, y cambios en el ciclo global del nitrógeno. Sin embargo, las contribuciones más corrientes a esta revista han subrayado que los cambios globales se manifiestan a escalas diversas e interrelacionadas. En este sentido, la economía del carbono tiene consecuencias que van más allá de los impactos sobre el ciclo global del carbono. Tal como hemos argumentado, la crisis desplegada por el derrame de petróleo en el Golfo de México ha demostrado que la dependencia hacia el combustible fósil tiene consecuencias significativas e indeseables sobre los ecosistemas y las sociedades ubicados en los lugares donde se extraen dichos recursos. El valor monetario de los servicios ecosistémicos en la productividad del delta del Mississippi ha sido estimada en 31.000 dólares por ha. (Talberth and Posner, 2010). Estos ecosistemas y su valor no monetario se encuentran amenazados a corto y largo plazo. Muy probablemente el petróleo residual hará disminuir el valor de los servicios ecosistémicos de pantanos, humedales y aguas costeras en las próximas décadas. Actualmente, la producción primaria en las áreas del delta ha sido afectada significativamente, impactando directamente sobre la pesca y los sistemas biológicos, sin considerar aún los residuos tóxicos del petróleo (Talberth and Posner, 2010). Impactos similares son evidentes después de las décadas transcurridas desde el deliberado derrame de petróleo en Kuwait en 1990, y el derrame del Exxon Valdez en Alaska a finales de los ochenta. Aún así, estos derrames pueden ser modestos en comparación con aquellos relacionados con la contaminación de petróleo de largo plazo en el delta del Níger, el cual ha recibido una atención mucho menor en el escenario global. La gobernanza del riesgo a escala global y sus jurisdicciones territoriales, particularmente relacionadas con la dependencia económica (aún sin solución) de los combustibles fósiles, sigue siendo, en nuestra opinión, el mayor desafío de orden global. Sin embargo, a pesar de 20 años de persistencia del problema, y de distintas ideas provenientes de la ciencia política, economía, geografía y otras disciplinas, en realidad, muy pocos progresos se pueden derivar en términos de acción.

No obstante, la noción de progreso es en sí misma problemática. ¿El progreso del mundo puede transitar otras vías que no sean aquellas que se manifiesten en resultados materiales? Pogge (2008) ha afirmado con convicción que el progreso moral es real y que está a nuestro alcance. Cita asuntos tales como el principio del sufragio universal y la abolición de la esclavitud, los cuales representan ejemplos de cómo el progreso puede ser medido, a pesar de que la desigualdad de género y la esclavitud aún persisten alrededor del mundo. Esto sugiere que el fenómeno de la abolición de la esclavitud solamente sucedió cuando los intereses del capital lo permitieron. Sin embargo, Pogge (2008) y otros sugieren que la aparición de estos fenómenos solo pueden ser explicados racionalmente en virtud de cambios en el orden moral, y que el mismo progreso puede, potencialmente, ser empleado para ejercer presión para la erradicación de la pobreza global.

El mecanismo primordial mediante el cual el progreso moral se hace presente parecer ser la reducción de la distancia moral entre las acciones y las consecuencias de los individuos. ¿Hay evidencia de tales acciones? Singer (2009) expone el caso de que no hay distinción moral entre salvar una vida a través de una acción directa y adoptar medidas para evitar el daño sobre aquellos con los que no se tiene una relación directa. Y también desmantela las objeciones a esta noción universal de responsabilidad por los demás, que frecuentemente se plantean: la ciudadanía, la difusión de la responsabilidad, o la falta de relaciones de causalidad directa entre las acciones y las consecuencias. Rifkin (2009) despliega argumentos similares y examina empíricamente cómo la distancia moral ha sido reducida mediante el incremento de la empatía entre las personas, esto es, la esfera de las relaciones humanas se ha ampliado del parentesco y la tribu a la totalidad de la humanidad.

Rifkin arguye que esta expansión del conocimiento de nuestros vecinos y sociedades solamente ha sido posible, desgraciadamente, con la expansión masiva del uso de los recursos energéticos. Asimismo, interpreta esta evolución como una tensión entre la empatía y la entropía. Las generaciones más jóvenes en particular, arguye Rifkin, están siendo impulsadas “a un cosmopolitismo global y a una sensibilidad empática universal” mediante un compromiso con el mundo que se desarrolla a través de los nuevos medios de comunicación, tales como Facebook, y la movilidad global. No obstante, se puede estar sobrevalorando estos argumentos. ¿La gente se puede identificar con los ecosistemas del mundo, involucrándose a distancias remotas a través de la televisión y la prensa? ¿Puede reducirse la distancia moral mediante el consumo del medio ambiente experimentado por otro? Sicólogos tales como Kahn et al. (2009) han sugerido, por ejemplo, que la sustitución de la naturaleza tecnologizada por la naturaleza “real” tiene, en sí mismo, un impacto negativo sobre el bienestar individual. Adicionalmente, varios casos no prueban que la empatía y la reducción de la distancia moral estén directamente relacionadas, por ejemplo, con la respuesta frente a la contaminación por derrame de petróleo en el Golfo de México y el Delta del Níger. Más bien lo que muestra es la adhesión a un lugar y una localización “de lo que importa a la gente”, lo que representa fuerzas poderosas en las tendencias cosmopolitas de la vida moderna. El apego a un lugar ha sido subestimado y pasado por alto en los debates sobre la adaptación a los cambios y a las relaciones del individuo con la tecnología. Devine-Wright (2009), muestra por ejemplo que la gente está dispuesta a proteger su lugar, incluso si tal protección del lugar está en oposición a las conductas pro-ambientales tales como la ubicación de parques eólicos.

Es fácil por tanto desesperar ante la falta de avances en los siguientes dos aspectos: primero, el progreso material hacia la sostenibilidad ambiental medido a través de los ecosistemas y los sistemas biogeoquímicos, descargas de contaminantes, y desde la nueva emergencia y re-emergencia de viejas enfermedades, más otros temas en la dirección indeseable. Segundo, la idea misma de progreso en la sociedad es difícil de sostener, cuando Hamilton (2010) sugiere que estamos en la posición de negar muchos problemas y aferrados a un modelo de progreso que enfatiza en la prosperidad a través del crecimiento, antes que considerar seriamente otras alternativas (Jackson, 2009) ilustra esta aparente paradoja en la figura 1.


En este contexto, ¿podemos entonces afirmar que la investigación interdisciplinaria sobre el cambio ambiental global no tiene importancia? Los ensayos de este número especial dedicado a nuestro aniversario, valoran y cuestionan la pertinencia y la contribución potencial del marco de análisis global del cambio ambiental.

2. El caso contra el cambio ambiental global

El discurso del cambio ambiental global contiene un curioso valor seductor. Apela a una amplia escala retórica (‘salvar el planeta’) y a una amplia escala de intervención. No obstante, como se discutió arriba, la distancia de los tomadores de decisiones de sus consecuencias conexas, conduce a la despersonalización y, algunas veces, a una visión despolitizada de la historia y la acción humana. Sin embargo, la tierra tiene muchos sistemas físicos y biológicos que realmente operan a escala global o planetaria. Pero es esta tensión creativa (entre lo global y las consecuencias concretas) la que ha estado en el corazón de los debates de la comunidad que investiga el cambio global, con relación al debate ‘contra’ el ‘cambio ambiental global’, el cual se realiza desde la perspectiva de la escala humana y sus consecuencias en este amplio proceso. En los ensayos que siguen, Hulme (2010), Berkhout (2010) y Ostrom (2010) hacen patente, de una manera u otra, los peligros del enfoque excesivo en el marco global del cambio ambiental. Hulme sugiere que los métodos científicos buscan universalizar el conocimiento, pero también que tienden a una ‘construcción del conocimiento de instinto globalizador sobre el cambio ambiental’. Ilustra este cambio demostrando cómo el conocimiento global es materializado, cómo la aplicación del conocimiento es globalizada y concluye que tales tendencias soportan una globalización de los valores. Un ejemplo sobre estos valores globales es la creación de mercados mundiales mediante instituciones globales para los servicios ecosistémicos y las emisiones planetarias de carbono a la atmósfera. Algunos verían entonces un valor positivo en el conocimiento globalizador. No obstante, Hulme (2010), quizás reflejando los sentimientos de Scott (1998), sugiere que la mirada global de los gobiernos hace invisible la escala humana. Los resultados de tal invisibilización es que los ecosistemas son evaluados solamente por sus funciones instrumentales, y que las relaciones de poder global, movilizadas mediante los mercados globales y las instituciones, subestiman el valor del lugar, la identidad y la comunidad que actualmente constituye y contiene las interacciones del hombre con su ambiente.

Si las instituciones globales creadas para gestionar los problemas ambientales fueran exitosas, quizás podríamos desestimar sus tendencias universales. Ostrom (2010) arguye sin embargo que las instituciones de escala global no han pasado la prueba, son lentas y están esclerotizadas para hacerle frente a las crisis y desastres ambientales. No es suficiente asumir que la escasez de recursos, o la amenaza de desastres a gran escala, generarán, mágicamente en los sitios donde no existía, la demanda de la cooperación mundial para enfrentar los problemas ambientales. Ostrom arguye que los discursos del cambio climático han sido dominados por instituciones globalizadas, y no han sido capaces de aprender de o interactuar positivamente con los estados, comunidades, individuos y asociaciones que tienen en sus manos las soluciones para la descarbonización de la sociedad moderna. Patt (2010), por ejemplo, sostiene que la gobernanza regional de la energía es necesaria para iniciar una transformación del sistema energético que depende de los combustibles fósiles. Un enfoque plural podría fomentar la experimentación y aprendizaje, y facilitaría la acción individual y los compromisos. De hecho, esto podría ser un paso para acortar la distancia que nos separa de la solución.

3. Retos para el cambio ambiental global

Estos y otros temas representan retos enormes y profundos para la revista. Como Berkhout (2010) señala, el papel de las ciencias, y sus normas, actitudes y prácticas están siendo redefinidas en nuestro campo. Berkhout llama a que las posturas defensivas de las ciencias del pasado sean reemplazadas por nuevas perspectivas más positivas, que involucren cambios en las formas mediante las cuales los principios de las ciencias son aplicados. Para ello emplea la reciente controversia sobre en torno a la ciencia del clima, a fin de examinar lo que pudo haber cambiado en las relaciones entre ciencia, política y medios de comunicación. Identifica así tres importantes cambios: los procedimientos de la ciencia del clima se han abierto al escrutinio público, la ciencia del clima se ha politizado profundamente, como en el caso de los políticos y países que mayores compromisos tienen con la política del clima, y nuevos medios de comunicación han permitido el ingreso de muchas voces, a veces influyentes en el debate del clima. Pero, ¿en qué medida estos cambios afectarán de modo prolongado y relevante los modos de interacción entre la ciencia, la política y los medios de comunicación? En efecto, es demasiado pronto para responder esta cuestión. Los resultados de las mediciones recientes sobre el cambio climático en América del norte sugieren que en enero de 2010 hubo un gran incremento del cambio climático respecto a junio de 2010, el cual mostró una ligera disminución (Leiserowitz et al., 2010). Sin embargo, la revisión permanente del IPCC (InterAcademy Council, 2010), critican estas interpretaciones (Henderson-Sellers, 2010), y con un mejor escrutinio (Hulme and Mahony, 2010), es probable que se produzcan cambios en la evaluación inicial de los resultados. Una mayor apertura a los procesos de seguimiento del cambio ambiental, se extenderá a todas las evaluaciones científicas internacionales, y cuestiones similares se plantearán en relación con los juicios de expertos y la legitimidad de las representaciones de los actores implicados. La perspectiva de la interferencia deliberada en el sistema terrestre mediante obras de geoingeniería complicará mucho más los retos planteados.

La ciencia debe estar abierta al escrutinio público y nuestra revista puede contribuir a un debate público bien informado y a la discusión sobre la magnitud y dinámicas del cambio ambiental, sus impactos y respuestas sociales. Para ello debemos hacer todo lo posible para fomentar una geografía de la inclusión y facilitar la incorporación de perspectivas y visiones plurales. El ensayo de Turner (2010) discute estos temas en el marco de la ciencia de la sostenibilidad, e insiste en la necesidad de construir puentes entre especializaciones (y especialistas) en la gestión del cambio ambiental. Turner usa el marco de la ciencia de la sostenibilidad y sus componentes clave en los sistemas socio-ambientales, los servicios ambientales y compensaciones respectivas, a fin de comparar los conceptos y las comprensiones sobre la vulnerabilidad y la resiliencia. De este modo, sugiere que la comprensión de las compensaciones puede ser un camino clave hacia una ciencia más útil de los sistemas socio-ambientales.

4. Los progresos en el cambio ambiental global

Desde 1990 la población mundial ha pasado, aproximadamente, de 5.300 a 6.800 millones, con un incremento sostenido de la economía mundial, y acompañado de un incremento total y per capita en el consumo de muchos países del mundo, especialmente en Brasil, Rusia, India y China. Sin embargo, nuestro mundo sigue siendo asimétrico en el acceso a recursos y al consumo per capita tanto entre países como en los países mismos. Una revisión de los trabajos más citados en esta revista, muestra la importancia de cinco temas comunes: las causas e impactos del cambio sistémico y acumulativo, conceptos transversales tales como vulnerabilidad y resiliencia, métodos de administración, control y política, y diferentes perspectivas sobre el cambio climático.

La comunidad científica ha documentado y cuantificado claramente el cambio ambiental global, mejorando los modelos para comprender las consecuencias futuras de nuestras acciones, a pesar de las enormes incertidumbres que persisten. Las comunidades también han desarrollado herramientas para cuantificar nuestra huella ecológica y los efectos de nuestros estilos de vida más allá del entorno inmediato (Rees, 1992; Hoekstra and Hung, 2005), y que tienen un inmenso potencial para entender nuestras interconexiones a distintas escalas, tanto en términos biofísicos como socioeconómicos, lo que en efecto, tal como sugiere Rifkin (2009), puede contribuir a mejorar la empatía del sistema humano-ambiental. Pero quizás es en la frontera entre las percepciones individuales y colectivas, y en las acciones ambientales que avanzan poco a poco, donde existe un gran potencial para enfrentar los desafíos que al menos comprendemos bien. La investigación interdisciplinaria sobre el cambio ambiental global debe asumir un mayor compromiso con las éticas, y las ciencias psicológicas y comportamentales, a fin de entender las motivaciones y los cambios conductuales en sus contextos socioeconómicos y políticos, y las formas institucionales y gobernanzas que puedan fomentar nuevas tecnologías e ideas de ‘progreso’ en el cambio ambiental.

Referencias

• Berkhout, F., 2010. Reconstructing boundaries and reason in the climate debate. Global Environmental Change 20, 565–569.
• Devine-Wright, P., 2009. Rethinking NIMBYism: the role of place attachment and place identity in explaining place-protective action. Journal of Community & Applied Social Psychology 19, 426–441.
• Hamilton, C., 2010. Requiem for a Species: WhyWe Resist the Truth About Climate Change. Earthscan, London.
• Henderson-Sellers, A., 2010. Circling from virtuous to vicious: how the IPCC stopped helping and began hindering adaptive behaviour. In: 2010 Climate Adaptation Futures Conference. Gold Coast, July Abstract (accessed at 14th July 2010)http://www.nccarf.edu.au/conference2010/wp-content/uploads/3968-YRD-NCCARFConfProgram2010_WEB.pdf.
• Hoekstra, A.Y., Hung, P.Q., 2005. Globalisation of water resources: international virtual water flows in relation to crop trade. Global Environmental Change 15, 45–56.
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• Hulme, M., Mahony, M., 2010. Climate change: what do we know about the IPCC? Progress in Physical Geography 34, 1–14.
• InterAcademy Council, 2010. http://reviewipcc.interacademycouncil.net/ (accessed at 14th July 2010).
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• Kahn, P.H., Severson, R.L., Ruckert, J.H., 2009. The human relation with nature and technological nature. Current Directions in Psychological Science 18, 37–42.
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• Ostrom, E., 2010. Polycentric systems for coping with collective action and global environmental change. Global Environmental Change 20, 550–557.
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• Pogge, T., 2008. World Poverty and Human Rights, 2nd ed. Polity, Cambridge.
• Rees, W.E., 1992. Ecological footprints and appropriated carrying capacity: what urban economics leaves out. Environment and Urbanisation 4, 121–130.
• Rifkin, J., 2009. The Empathic Civilization: The Race to Global Consciousness in a World in Crisis. Tarcher, New York.
• Rockstro¨m, J., Steffen, W., Noone, K., Persson, A˚ ., Stuart Chapin, F.I., Lambin, E.F.,
• Lenton, T.M., Scheffer, M., Folke, C., Schellnhuber, H.J., Nykvist, B., Wit, C.A.D., Hughes, T., Leeuw, S.V.D., Rodhe, H., So¨ rlin, S., Snyder, P.K., Costanza, R., Svedin, U., Falkenmark, M., Karlberg, L., Corell, R.W., Fabry, V.J., Hansen, J., Walker, B., Liverman, D., Richardson, K., Crutzen, P., Foley, J.A., 2009. A safe operating space for humanity. Nature 461, 472–475.
• Scott, J.C., 1998. Seeing Like a State: How Certain Schemes to Improve the Human Condition Have Failed. Yale University Press, New Haven.
• Singer, P., 2009. The Life You Could Save: Acting Now to End World Poverty. Random House, New York.
• Talberth, J., Posner, S., 2010. Ecosystem Services and the Gulf Disaster. World Resources Institute, Washington, DC. Available at http://www.wri.org/stories/2010/07/ecosystem-services-and-gulf-disaster (accessed at 14th July 2010).
• Turner II, B.L., 2010. Vulnerability and resilience: coalescing or paralleling approaches for sustainability science? Global Environmental Change 20, 570–576.

Correo de contacto: n.adger@uea.ac.uk (W.N. Adger)

julio16 de 2010