agosto 23, 2011

EXPRESIONES DE LA UNIVERSIDAD COMO BASTIÓN DEL PENSAMIENTO CRÍTICO


Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Es más fácil creer que pensar con espíritu crítico.
Ernst Fischer
La Universidad del Tolima, en medio de una crisis profunda, asediada por quienes buscan hacer del bien común un fortín de la burocracia y un oasis para el pensamiento único, aún conserva espacios en donde el pensamiento crítico sigue resistiendo, aún en contra de todas las lógicas de dominación. Por eso es grato anunciar dos eventos de trascendencia para el proyecto del pensar universitario, bastión de nuestro quehacer como universidad pública:
1.       El jueves 25 de agosto, a las 7:00 PM, en el auditorio de la música (bloque 33), se llevará a cabo el lanzamiento de la Revista Aquelarre, del Centro Cultural de la Universidad del Tolima, en su versión número 20. Esta revista, que se ha negado a pertenecer a los círculos de las simulaciones académicas, sostiene su proyecto por más de diez años, durante los cuales ha alimentado los debates políticos, filosóficos, pedagógicos y artísticos, que casi siempre están alejados del currículo universitario, el cual es dirigido por tecnócratas quienes cada día le apuestan más a las imposiciones de una sociedad preñada por el capitalismo.
2.       El evento Cátedra Libre, llega a su tercera versión, espacio construido por distintos actores académicos quienes desde el ejercicio del pensamiento, le apuestan a diversos temas de controversia universal y local.  Esta vez el tema que convoca a los conferencistas y participantes es: Pueblos originarios, territorios, pensamiento crítico y resistencia a los megaproyectos, como un homenaje a los maestros Orlando Fals Borda y Adolfo Sánchez Vásquez. Este evento se desarrollará, como ya es habitual, los días miércoles en el horario de 6:00 PM a 8:00 PM. La siguiente es la programación:

ASOQUIMBO: logros de la desobediencia civil y de la resistencia popular.
Profesor: Miller Dussán Calderón. Universidad Surcolombiana

7 DE SEPTIEMBRE
Orlando Fals Borda: la impugnación de la colonialidad y el sentido del socialismo raizal. Profesor: Jorge Gantiva Silva. Universidad del Tolima

14 DE SEPTIEMBRE
El nuevo imperialismo y el capitalismo transnacional.
Profesor: Andrew Higginbotton. Universidad de Kingston, Inglaterra

21 DE SEPTIEMBRE
Territorios subalternos, autogobierno local y epistemología emancipatoria en Latinoamérica.
Profesor: Alexander Martínez Rivillas Universidad del Tolima

28 DE SEPTIEMBRE
Adolfo Sánchez Vásquez y el pensamiento crítico latinoamericano.
Profesor: César Augusto Velandia Jagua. Universidad del Tolima

5 DE OCTUBRE
El arte y la estética en la obra de Adolfo Sánchez Vásquez.
Profesor: César Augusto Fonseca Árquez. Director Departamento Ciencias Sociales y Jurídicas. Universidad del Tolima

12 DE OCTUBRE
Defensa territorial y vida en medio de la guerra
Jorge Arias. Dirigente, cabildos indígenas del norte del Cauca, ACIN

19 DE OCTUBRE
El itinerario de nuestra escuela. Visión crítica de la educación en Colombia
Julio César Carrión Castro. Director Centro Cultural Universidad del Tolima

2 DE NOVIEMBRE
Narrativas de la desolación y la catástrofe
Profesor: Carlos Arturo Gamboa Bobadilla. Universidad del Tolima

9 DE NOVIEMBRE
La provincia y la Filosofía moderna en Colombia
Profesor: Numas Armando Gil. Universidad del Atlántico

Lugar: Aula Múltiple - 1er piso
Biblioteca Rafael Parga Cortés
Hora: 6:30 p.m.
Entrada libre

agosto 18, 2011

LOS GUEPETOS DEL MERCADO DEL ORO

Por: Carlos Arturo Gamboa

La parafernalia comunicativa de AngloGold Ashanti anda pregonando en volantes multicolores la historia de Pinocho. El slogan anuncia “No coma cuento” y podrías responder, entonces qué comeremos, ¿oro? Cínicamente anuncian que convertirán a Colombia “en un país minero”. Pues claro toca creerles, eso no es cuento, es la vil realidad, como también lo es que cuando el país sea un país minero (bueno por las titulaciones fraudulentas en el papel ya lo es), ellos lo venderán a las orgullosas damas londinenses que llevarán nuestra riqueza como colgantes en sus orejas. 
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Los mitos del cuentecito Anglogoldiano se basan en decirle a los ingenuos que se alimentan de sus migajas rutilantes, que: La Colosa no es una mina, es un proyecto de exploración. ¿Exploración de qué?  ¿De ideas, de sueños o de ganancias en quilates para el mercado? Señores riega cuenticos, ustedes ya han ganado millones en la bolsa de valores con la quimera de haber hallado una de las minas de oro más grande del mundo, no le saldrán a sus inversionistas con que se equivocaron. ¿Ingenuos? Anglogoldianos por favor, esta ya no es la lejana tierra en la que un antecesor de ustedes, don Andrés López de Galarza, vino a conquistar con espejitos. 
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Totalmente cierto, así el Hada se emberraque, La Colosa es una mina, está sobre zonas protegidas, el proyecto dejará miseria cuando ustedes se vayan con el oro y nos dejen las consecuencias, si es que antes no nos matan con mercurio por la posible contaminación a los cultivos y las fuentes hídricas.
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Guepeticos del mercado, si quieren construir muñecos de palo, para manipularlos a su antojo, al menos háganlos con madera de su país, dejen nuestro árboles quietos. Ustedes y sus parientes de la neo colonización no podrán vendernos sus cuenticos, recuerden que Pinocho tenía un corazón de fantasía, no de oro.
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Posdata: A última hora han venido apareciendo politiqueros declarándose ambientalistas, a esos no le coman cuento, ellos buscan votos, ustedes saben cuáles son los verdaderos líderes que han estado luchando desde antes, a ellos es deber apoyarlos en todos los escenarios, incluso en las urnas para construir poder Alternativo.

agosto 16, 2011

LA UNIVERSIDAD -Hogar de los lisiados al revés que aspiran a su redención-

 
Julio César Carrión Castro
 

Para Sebastián Gutiérrez, como un aporte a su
 incesante interrogación acerca de la  Universidad
 
 
En medio de dudosos aciertos y de indudables fracasos, a través de múltiples ambivalencias  políticas y culturales, se percibe en todos los programas educativos gubernamentales emprendidos en Colombia desde la época colonial y bajo el régimen republicano, hasta nuestros días, la instauración por parte de los sectores dominantes de esa doble estrategia de masificación y debilitamiento cultural que desde 1872 Federico Nietzsche señalara como una astucia de la economía.
 
Para Nietzsche la educación y la cultura estarían sometidas a “dos corrientes aparentemente contrarias pero de acción igualmente destructiva, y cuyos resultados confluyen en definitiva: por un lado la tendencia a ampliar y difundir lo más posible la cultura, y, por otro lado, la tendencia a restringir y a debilitar la misma cultura…1. Situación que hoy podemos evidenciar palmariamente en la publicidad de las instituciones educativas, en especial de las  universitarias, que se enorgullecen de sus proyectos de expansión a través del aumento de ofertas en estudios, cursos y carreras profesionales, de la más diversa índole y hasta carentes de sentido, cuando no por la “ampliación de cobertura” lograda gracias a la dispersión y metástasis de la llamada educación a distancia, que nos sirve para entender la total decadencia del proyecto de la Ilustración en materia educativa.
 
Según Nietzsche la tendencia a extender la cultura proviene precisamente de los dogmas de la economía política que ve en la masificación de la educación, la posibilidad de ampliar la productividad, la utilidad y la riqueza, por eso el auténtico problema de la cultura consistiría en educar cuantos más hombres corrientes fuese posible. La realización de estos objetivos economicistas reclama, entonces, una educación rápida; capacitar a los individuos de prisa, para que funcionen mejor en las labores productivas y puedan ganar dinero. Afirma Nietzsche: Un estado con el fin de asegurar su existencia procura extender lo más posible la cultura; pero la extensión de este tipo de cultura es en realidad una extensión de la barbarie, porque desde otro ángulo, lo que se propone es una reducción de la cultura, esto es, una restricción a las posibilidades del conocimiento, a la formación de seres humanos integrales, multidimensionales.
 
Con ello está señalando Nietzsche el advenimiento de una ciencia domesticada, manipulada por los intereses de dominio, el especialismo cientifista que atrofia al hombre, que niega, precisamente, la multidimensionalidad humana, y que sabe cubrir con un manto de orgullo ético y racionalista esta desviación. Se pregunta entonces: ¿Qué valor puede tener una ciencia que devora como un vampiro a sus criaturas? y denuncia la existencia de unos hombres de ciencia que no saben hablar más que de sus especialidades, olvidándose de la interrelación de todos los conocimientos y, por supuesto, de la existencia de la comunidad. Más tarde, en el capítulo  denominado De la redención, en la segunda parte de su obra Así habló Zaratustra, a este tipo de personas les denominará “lisiados al revés”, seres humanos a quienes les falta todo, excepto una cosa de la que tienen demasiado2.
 
En esta tarea de extensión-reducción de la cultura, los intelectuales integrales, los sabios, han venido a ser sustituidos por los periodistas; en el periodismo -afirma Nietzsche- confluyen las dos tendencias: en él se dan la mano la extensión de la cultura y la reducción de la cultura. El periódico se presenta incluso en el lugar de la cultura... viscoso tejido conjuntivo, que establece las articulaciones entre todas las formas de vida, todas las clases, todas las artes, todas las ciencias, y que es tan sólido y resistente como suele serlo precisamente el papel periódico.
 
Con los proyectos educativos centrados exclusivamente en la ampliación de cobertura, la masificación y el especialismo, se transitó de las propuestas forjadas por la Ilustración y de la formación integral de los individuos en los valores de la autonomía y los intereses emancipatorios, a la simple producción de sujetos informados y capacitados, meros apéndices de los procesos productivos.
 
Notas
1.- Nietzsche, Federico. Sobre el porvenir de nuestras escuelas. Tusquets Editores. Barcelona. España, 1980. Segunda Edición. p. 58 Ss.
 
2.- Nietzsche. Federico. Así habló Zaratustra. Alianza Editorial. Madrid España. 1984. p. 202.
 

 
Tomado de El itinerario de nuestra escuela. Una visión crítica de los procesos educativos en Colombia

agosto 10, 2011

LOS JÓVENES QUE QUIEREN VER ARDER EL MUNDO



Por: Carlos Arturo Gamboa
Hay hombres que no buscan nada tan lógico como dinero. No puedes comprarlos, intimidarlos, convencerlos ni negociar con ellos. Hay hombres que sólo quieren ver arder el mundo.
El Guasón (Batmán el caballero de la noche)

Es lugar común escuchar que la mayoría de los jóvenes están desconectados de la realidad, que la política no les interesa, que no asumen responsabilidades sociales. Pues bien, a mi parecer es cierto y tienen razón de hacerlo. La realidad atroz en que los habitantes del mundo deteriorado del siglo XXI nos sumimos, no me merece conexión, es mejor desconectarse para mirar de frente el desierto de lo real. La política que se pregona como modelo está diseñada para la unificación de un modus vivindi que se propague por el mundo como una plaga que se alimenta del planeta. Por eso los jóvenes no quieren asumir deberes en esa sociedad, por eso la quieren destruir.
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Los brotes en Londres y en Chile, sumados a dos años anteriores de revueltas juveniles, lo confirman. Dos modelos de desarrollo que son ejemplo para mostrar por el mundo, en realidad son formas elaboradas de la perversión del capital. Ante la imposibilidad de una dialéctica que haga entender a los gobiernos que llevan siglos equivocándose adrede para privilegiar a unos pocos, sólo es posible la desobediencia total.
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Seguirán llamándolos vándalos, terroristas, desadaptados. Ejercerán más fuerza de control sobre ellos. Le harán creer a los demás impávidos e inertes observadores que la culpa es de esos que están inundando las calles del planeta para derruir el sistema. La mayoría creerá en las mentiras elaboradas que se construyen auspiciadas por el capital y que el consumo contribuye a adormecer. Pero la otra realidad, la cara oculta de la tragedia humana, radica en un sistema perverso que viene en caída libre, que se desmorona, pero que se niega a morir porque eso le abriría las puertas a un nuevo mundo, porque no todos los valores de lo humano se cotizan en la bolsa.
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Esos jóvenes que hoy quieren ver arder el mundo, están construyendo sobre los estertores del sistema, la nueva política.

agosto 08, 2011

EL SALTO DEL SAPO: SÍNDROME NACIONAL

Por: Carlos Arturo Gamboa

Hay sapos que andan en busca de ser príncipes, por eso se dejan manosear de cualquier rey. Los batracios de la democracia mutan de color, sin temor a ser confundidos, en realidad son sapos con complejo de camaleones. Ellos sucumben al atractivo de la unidad nacional, vestigio elaborado del antiguo Frente Nacional que se repartió el país con las consecuencias que hoy lamentamos, le entregaron lo público a las mafias del narcotráfico, que pronto se apoderaron de la política y adquirieron motosierras made in USA para salvaguardar el orden del pensamiento único. La promesa de una nación desarrollada ha servido para mantener en la silla del poder a los gamonales de un país que se niegan a abandonar el legado santanderino que desde las guerras de la nunca lograda independencia se entronaron.
La mayoría asiste como espectadores impávidos a la devastación. Delegan en los oradores de la palabra engañosa el destino de un país que va en caída libre a convertirse en la prodigiosa despensa del mercado, en donde los de afuera se alimentan a costa del hambre de los moradores. Las fantasías de un desarrollo que construya democracia es otro cuentico chino, la democracia que elabore igualdad, es apenas sospechoso acomodamiento de las masas inertes que se niegan a asumir su deber de construir otras posibilidades en el planeta y les delegan el proyecto a los amos.
Es por eso que de vez en cuando aparecen en escena los sapitos con sus elaborados discursos que sólo dicen lo que la mayoría quiere oír, para después pegar el salto a los entramados del poder, en donde garantizan ser parte de la “francachela y comilona” de unos pocos. Por eso no es raro ver los sapos que otrora abanderaron discursos de igualdad, sentados en la mesa del dueño de la fábula, pregonando el discurso del rey, sin pensar mañana que serán alimento de los patos. El problema es mayor cuando nos damos cuenta que esos sapos se encuentran dispersos por todos los rincones de la nación y están dispuestos a sacrificar su color con tal de alcanzar sus sueños de poder, no hace falta sino que exista un postor para que un sapo vuele por el aire hacia su acomodamiento. Este es el síndrome nacional.

agosto 05, 2011

La universidad -Parque temático para el empequeñecimiento humano-


 Por: Julio César Carrión
Centro Cultural Universidad del Tolima
 
Para Sebastián Gutiérrez, como contribución
a sus reflexiones sobre el destino de la universidad   
 
Todo el proyecto civilizatorio de Occidente con sus predicamentos ancestrales (“conocimiento”, “saber”, “verdad”, “moral”, “Dios”, “amor”, “derecho”, “justicia”, “dignidad”, “humanismo”, “Ilustración”, “progreso”...) ha descansado sobre un cúmulo de engaños y falacias, de “falsos positivos”, esgrimidos contra los sectores considerados “inferiores”; pueblos razas o culturas y también frente al resto de los animales. Presunción que, bien sabemos, ha costado muy caro tanto a los animales, nuestros más cercanos parientes, como a la mayoría de los seres humanos, por cuenta de supuestas “verdades absolutas” que defienden y difunden delirantes caudillos comprometidos misionalmente en su realización.
 
Las peripecias históricas del concepto “inteligencia” (señaladas por Hans Magnus Enzensberger en el artículo  En el laberinto de la inteligencia. Una guía para idiotas) nos han llevado a querer fortalecer orgullosamente la distinción frente a los demás animales, “como si la evolución, con excepción de nosotros, sólo hubiera atinado a crear seres deficitarios dignos de compasión”. Peor aún, esta orgullosa perspectiva condujo, a la fijación de absurdas jerarquías de “inteligencia” entre los seres humanos. Jerarquías que se corresponden con las establecidas por los patrones culturales eurocéntricos, elaborados bajo las diversas convicciones político-religiosas, colonialistas, racistas y clasistas que han impuesto su hegemonía y dominio en diversas regiones y momentos y que lograron una mayor fundamentación teorética gracias a la intervención de aparatos ideológicos puestos a su servicio y, muy especialmente, a partir de la introducción de la  escuela, como mecanismo central para el logro de la obediencia y la subalternidad.
Es claro que el hombre mediante el recurso de la “inteligencia” terminó dotando de sentido y significación a cuanto le rodea, por ello construyó un universo simbólico: esa “realidad” que le atrapa no sólo a él sino al resto de los seres con quienes comparte la existencia. A partir de la invención del “conocimiento”, de la “razón” y de la “inteligencia”, se fraguaron proyectos como el de un “más allá” religioso, el del triunfo de la Ilustración o el de la conquista del “progreso”. Proyectos cómodamente sustentados en la validez de la cultura letrada que ha sabido imponerse, ya fuese por sus planteamientos metafísicos, por sus “argumentos racionales” o, simplemente por la violencia abierta y descarada impuesta sobre los “ignorantes”, los “analfabetas”, los “incultos”, en resumen, sobre los pueblos vencidos.
 Nuestro propósito es mostrar, precisamente, el fracaso de esa impositiva cultura letrada y del proyecto ilustrado, así como la falacia que encierra una  escuela que únicamente ha servido para homogeneizar, uniformar y calificar fuerza de trabajo: para empequeñecer y domesticar a los humanos, mientras publicitariamente dice contribuir a la realización de los intereses emancipatorios. Confrontamos asimismo la pedagogía porque históricamente sólo se ha centrado en la obediencia y la domesticidad. Siempre se nos ha enseñado a la fuerza por parte de los “ilustrados” (evangelizadores, cruzados, conquistadores, colonialistas, sacerdotes, maestros, empresarios, comerciantes, académicos, financistas y demás representantes de las “culturas superiores”) que sistemáticamente emprendieron sus procesos “civilizadores” contra los pueblos y las culturas periféricas, dueños antes de otros conocimientos, saberes y cosmovisiones que hoy están abiertamente subyugados y perdidos.
A partir de los procesos doctrinales, guerreros, colonialistas, mercantilistas, pedagógicos e “ilustrados”, se nos impuso el supuesto de que leer y escribir nos haría más dignos y más libres. A este principio básico de la “modernidad” simultáneamente se le sumaría el dogma del progreso, como destino manifiesto e insoslayable para todos los pueblos del mundo, y como explicación justificadora de la injerencia metropolitana e imperialista.
Ya Juan Jacobo Rousseau en su Discurso sobre las ciencias y las artes de 1750, contra la mayoritaria concepción optimista del “progreso”, enjuiciaría ese propósito civilizador sustentado en el avance de las ciencias y en el engañoso desarrollo de la tecnología, porque sabía que conduciría a la miseria social al alejar al hombre de su estado natural, convirtiéndolo en esclavo de velados intereses estatales y clasistas. Y en realidad los diversos Estados, a través de sus agentes, habrían de imponer la ideología del progreso como “dirección única” -para denunciarlo en los términos de Walter Benjamin-. Escuelas, -universidades-, fábricas y ejércitos forzarían la domesticación de sus analfabetas, para adecuarlos a los intereses, claros o difusos, del poder. “Los pueblos no aprendieron a leer y escribir porque les apeteciera, sino porque fueron obligados a ello”.
Como lo explica Peter Sloterdijk en su conferencia Normas para el parque humano, Federico Nietzsche en el capítulo denominado “De la virtud empequeñecedora” contenido en la tercera parte de su obra Así habló Zaratustra, señala esa doctrina de la felicidad y de la virtud que empequeñece a los seres humanos, refiriéndose al amaestramiento, a una educación programada para la regulación de los sujetos, para la individualidad resignada, para la masificación, la homogeneización y la uniformidad. Los hombres son criadores de hombres. La  educación se reduce a un  amaestramiento para empequeñecer, actividad fundamental de curas y maestros. La  escuela no es más que una institución especializada en la domesticación.
En última instancia la educación no ha sido más que sirvienta de los empresarios. La “Ilustración” que se ha propalado en las distintas aulas y planteles, no ha servido para la autonomía y la  emancipación, como -kantianamente- se propagandió, sino para una mayor subordinación de los seres humanos, cuando más para la obtención de títulos y diplomas que les permiten simular, competir y hasta conseguir un kafkiano empleo. Toda educación en la medida en que califica, discrimina, selecciona y excluye, estigmatizando a los analfabetos, a las amplias mayorías, marginadas reales de los procesos ilustrados, pero que participan activamente en el tan imbricado como inútil sistema educativo hoy mundializado.
Sloterdijk concluye: “los hombres del presente son ante todo una cosa: criadores exitosos que han logrado hacer del hombre salvaje el último hombre. Se comprende, de suyo, que semejante cosa no ha podido suceder únicamente con medios humanistas educativo-domesticadores-amaestradores”. También han existido otras antropotécnicas, quizás más eficaces, basadas en la seducción conceptual, en la manipulación mediática o en la infalible y brutal violencia cotidiana.
En todo caso el proyecto que originalmente consistía en erradicar el analfabetismo e imponer la civilización letrada -como una valiosa fórmula ideada para la superación de la obstinada animalidad de los humanos-, dado su fracaso contundente al no  lograrse la total domesticidad y ante la ausencia de una auténtica ilustración masiva en la escena universal, actualmente se ha modificado y, al parecer, nos encontramos con un renacer del analfabetismo, pero no como el de antes; ahora no son esos individuos llenos de ignorancia y tercamente ágrafos que antaño preocupaban y fastidiaban a los doctos y letrados, no se trata de esos peligrosos proletarios o campesinos que podrían llegar a asumir sus propios referentes teóricos y organizarse revolucionariamente, sino unos nuevos sujetos que no incomodan a nadie. Personajes pletóricos de la llamada “cultura de masas”, inmersos en la presunta erudición  mediática, formados en la información que difunde la “sociedad del conocimiento”, sujetos uniformes, homogeneizados, anónimos y dóciles que sólo saben seguir instrucciones y currículos, llenar planillas, presentar informes, responder cuestionarios. Individuos proclives a la “movilización total” y que se ajustan perfectamente al perfil de las trivialidades de la farándula, del entretenimiento y de las diversiones hábilmente direccionadas y que buscan afanosamente la “felicidad” en el cumplimiento del deber, en la competitividad, en la precariedad laboral y en el consumismo compulsivo. Cómodos habitantes de  este “parque humano”, que funcionan bajo las condiciones de una domesticidad total, bajo los lineamientos de una “servidumbre voluntaria”.
El poder que en busca de la regulación social, la normalización y el amaestramiento, que inicialmente operaba mediante técnicas de control y disciplinamiento, hoy se ejerce sobre la entera vida de los hombres, con dispositivos no necesariamente disciplinarios, ya que no se dirigen específicamente a los individuos, sino en general a la población, y a la especie. Se ha pasado así de la individuación a la masificación y a la politización de la vida natural. Fenómeno que no es exclusivo de los regímenes autoritarios ni de los  totalitarismos, sino de todas las estructuras políticas contemporáneas, incluidas aquellas reputadas como “democráticas” o “humanitarias”, inmersas también en la biopolítica, y no como “estados de excepción”, sino como cotidianidad jurídica y administrativa, extendida como paradigma funcional de todo el quehacer político de Occidente. 
Desde Aristóteles hasta Heidegger, como lo ha investigado Giorgio  Agamben, la máquina antropotecnológica ha continuado sus operaciones al interior del hombre instituyendo un "estado de excepción": en la Antigüedad se produce lo inhumano incluyendo en lo humano algo exterior, humanizando el animal (el esclavo, el bárbaro, el extranjero como figuras de un animal con forma de hombre) y en la Modernidad se excluye del hombre un ser ya hombre, se aísla lo no humano en el hombre, animalizando lo humano (el judío, el desahuciado, el delincuente, el marginal, el inmigrante, como figuras de lo animal en el hombre). Pero, en definitiva, afirma Agamben, "la humanización integral del animal coincide con la animalización integral del hombre". 
El conflicto entre humanidad y animalidad es el conflicto político decisivo de nuestra cultura y, por ello -concluye Agamben- la política occidental es desde sus orígenes biopolítica.

agosto 04, 2011

“DECISIONISMO” TRANSNACIONAL. LA UNIVERSIDAD: UN EMPORIO DEL CAPITAL

Por: Jorge Gantiva Silva
Filofoso Univerisdad Nacional
Profesor Titular Universidad del Tolima

 Texto Publicado en Revista Izquierda No.14. Agosto 2011.
El transformismo de la maquila transnacional

Coherente con su proyecto transnacional de convertir la educación en una mercancía, el gobierno de Juan Manuel Santos ha presentado al Congreso de la República la reforma de la educación superior en una versión más agresiva y “perfeccionada” en el marco de su estrategia de someter el país al gran capital, al TLC y a las corporaciones privadas nacionales e internacionales. Se trata de una ofensiva de la derecha “decisionista” que desprecia la discusión, la deliberación y la participación democrática, y pasa por encima de las tendencias y los logros del democratismo educativo. En su lógica de poner el país en la órbita del capitalismo mundial y de la mercantilización de la educación, ha puesto la universidad pública en el mercado mundial de los megaproyectos educativos.

Después de 17 años de existencia de la ley 30 de 1992, la educación superior sólo ha alcanzado el statu quo de privilegios de la universidad privada, los intereses de lucro y los negocios, ha incorporado las políticas de flexibilización y precarización del trabajo docente, ha extendido de manera abusiva la educación a distancia, ha lesionado severamente la autonomía y las libertades fundamentales, ha implantado el pensamiento único de las competencias y de los estándares y ha generado un proceso de desinstitucionalización y desgobierno en el conjunto de las universidades públicas. Sus resultados son mediocres; así como elocuentes son sus niveles de desigualdad, medianía académica y privatización.

Tras las imposiciones de la banca mundial y de la política neoliberal, la universidad colombiana quedó sumida en un profundo adocenamiento y subordinación. Durante este período ha sido dramática la forma como se desfiguró la universidad pública de su propósito de formar la personalidad histórica de Colombia y promover el desarrollo económico, la ciencia, la tecnología y la identidad cultural, postulados contemplados en las finalidades sociales del Estado que reclama el bloque constitucional. La universidad, otrora centro de saber y campo de redefinición de la identidad histórica y cultural, se trastocó en mercado de negocios y saberes funcionales de la maquila capitalista. La “idea de universidad”, proclamada por el democratismo internacional, fue desestimada por los “decididores” del mercado mundial, del pensamiento pragmático y de los negocios. La calidad convertida en una “palabra vacía” de lógicas macroeconómicas ha sido un manto ideológico de la política de control, homogeneización del saber y despojo del conocimiento. A lo largo de estos años, se legalizaron decenas de instituciones de garaje; muchas de ellas, se convirtieron en verdaderas “cuevas de Rolando” de corrupción y clientelismo. Bajo el recetario de la calidad, la universidad perdió irónicamente su estatus de saber, de libertad académica y universalidad de que gozaban al amparo de su autonomía. Particularmente desastroso ha sido el proceso de privatización y la política de precarización y flexibilización del trabajo de los docentes. Además de la desfinanciación y bancarización de la educación superior, la deuda contraída por el Estado sigue siendo una amenaza para su existencia.

El santismo del lucro y de los negocios

El proyecto de reforma de la educación superior que presentó el gobierno nacional al Congreso de la República, a mediados de julio, es una versión más agresiva y coherente de la que formuló en marzo del presente año. Esta iniciativa es una expresión del transformismo de la maquila capitalista, cuyo élan vital son los negocios, el ánimo de lucro, la explotación económica de los servicios educativos. Este proyecto hace parte del engranaje estratégico del reformismo institucional que promueve la política granburguesa de Juan Manuel Santos en el contexto de la globalización imperial. Como pieza clave en el proceso de formación del gran capital, esta reforma articula las locomotoras de la gran minería y de los agrocombustibles, la regla fiscal, el recorte de las regalías y del gasto del Estado para beneficiar el pago de los altos intereses y del capital de la deuda externa, las exigencias del TLC, la precarización del trabajo y de los salarios, la reforma tributaria, las Metas del Milenio, la política de competitividad, castigando el gasto social, la soberanía de Colombia y los derechos fundamentales de la población.

La novedad de Santos radica en el impulso reformista de la maquila capitalista transnacional que ha abierto la educación superior al mercado mundial de los servicios educativos. El gobierno de Juan Manuel Santos ha roto el democratismo
educativo que el bloque constitucional reconoce como patrimonio histórico de la nación. La ruptura del carácter público de la educación universitaria ha diluido la “idea de universidad” en una subasta de los servicios educativos, en un festín de los negocios y el holding de los servicios educativos de acuerdo con la lógica del mercado mundial. Este reformismo es una mascarada para profundizar la “terciarización” de la educación superior y universalizar la relación del capital en la formación, la investigación, la enseñanza y la cultura universitaria. El gobierno nacional ha decidido de manera enfática no renunciar a su estrategia transnacional de avalar las instituciones de educación superior con ánimo de lucro para abrir el campo de acción a las grandes corporaciones capitalistas internacionales, especialmente, norteamericanas. Esta reforma regresiva liquida la universidad pública, inicia una nueva fase del largo proceso de privatización y mercantilización bajo la dictadura de los organismos multilaterales. Según la euforia del gobierno, en “un país más competitivo es necesario ajustar la educación superior y cubrir las necesidades de acuerdo con las demandas de un
mundo cada vez más global”.

El embuste del mérito y de la vocación: la “terciarización” del saber

El proyecto de reforma de la educación superior reorganiza la totalidad del sistema universitario, centraliza el conjunto de sus instituciones y orientaciones, legitima el Plan Bolonia de movilidad, competencia y competitividad, legaliza el programa de “articulación” entre la educación media y la universidad, refuerza la estrategia de precarización y flexibilización del trabajo de los docentes, profundiza la política de bancarización de la educación superior. Su “alma” es el lucro, los negocios, la explotación capitalista, la mercantilización de la educación -proceso bastante adelantado bajo el “espíritu” avasallador del capital humano, de la competencia, de la estandarización y de la ideología de la “alta calidad”, del mérito y de la excelencia-. Colombia, desesperada por su notorio atraso y mediocre posición internacional en el campo de la educación superior, pretende entonces subsanar esta brecha histórica, sometiéndose a la lógica del mercado transnacional de los servicios educativos.

Desde hace más medio siglo, el Estado colombiano ha estado obsesionado por sobrepasar el nivel medio-bajo de sus resultados, sin poder mostrar un avance significativo, salvo su creciente dependencia respecto de las imposiciones internacionales. La calidad ha servido para todo, menos para producir un nivel de
formación, trabajo, cultura, investigación y conocimiento que pueda traducirse en el logro de las finalidades sociales del Estado, el desarrollo económico y social del país, la formación de la personalidad histórica de Colombia y la comprensión y solución de sus necesidades y expectativas. La calidad se ha convertido en una “palabra vacía” para legitimar una política social compensatoria, remedial, asistencial y de control de las prácticas y de los sujetos educativos, basada en la justificación de los empréstitos internacionales.

El proyecto de reforma de la Ley 30 encierra una falacia que el pensamiento crítico y la pedagogía consideran una regresión de fondo. Se trata de condicionar la garantía del derecho a la educación superior, y su reconocimiento como bien público según las nociones de “mérito” y “vocación”, dos expresiones ideológicas que sólo sirven para avalar la competencia y la desigualdad, esto es, legitimar la lógica del mercado y limitar los derechos. El “mérito” es una engañifa para reimplantar el premio y el castigo, para establecer un sistema de valorización jerárquica y excluyente, y para subordinar las prácticas de saber según la perspectiva de la utilidad y el provecho. La “vocación” constituye otra maniobra para encubrir una supuesta predestinación social y exaltar la individuación en una sociedad profundamente desigual. Ni el “mérito” ni la “vocación” son constitutivos del derecho fundamental a la educación superior.

Para el democratismo internacional el derecho a la educación no tiene otra prerrogativa que la condición de la dignidad de la persona, la libertad y la autonomía. Estas nociones -en manos de la tecnocracia y los agentes de la racionalización del gasto y de la estandarización- sólo sirven para acentuar la exclusión y la injusticia social. En el fondo, la retórica discursiva en torno a la calidad, el “mérito” y la “vocación” es un artificio ideológico para legitimar la política internacional de la “terciarización” de la educación superior establecida por la OMC, la OCDE y la banca mundial que establece una pobre educación para pobres, un despojo del conocimiento, una educación para el trabajo en una sociedad sin trabajo, una estandarización del saber según la maquila internacional, una profundización de la política de precarización y flexiblización del trabajo docente y una extensión abusiva de la educación a distancia, sin condiciones, recursos ni garantías. La ironía de la calidad de la educación superior radica en el contraste entre la parafernalia del andamiaje burocrático de control y mediciones econométricas con la “naturaleza” libre y autónoma de las prácticas de saber, las libertades y las condiciones para el desarrollo de la academia y de la investigación. Sus “resultados” no son sino un pálido reflejo de este desgarramiento. En general, el proyecto de reforma fortalece la universidad privada, los negocios y el lucro; alienta la idea de un pool de universidades estatales de alta calidad que compitan en el ranking internacional; a las restantes las somete al chantaje de su degradación y al delirio de la competencia por su reconocimiento. La reforma de la educación superior ahonda el proceso de deslegitimación de la universidad pública y destruye el precario bloque constitucional de la educación superior como derecho fundamental.

Este proyecto de reforma de la educación superior desatará grandes pasiones, luchas y movilizaciones. Como campo de interpelación de las sociedades y de los proyectos históricos expresa una subjetividad múltiple atravesada por el antagonismo y la pluralidad. El capitalismo de la maquila transnacional contraataca la educación pública como bien público, no sometido a las leyes del mercado. Esta disputa de enfoques constituye el centro de lucha, la “razón de ser”
de la universidad, entre la lógica de la educación superior como empresa capitalista y el proyecto de universidad como bien público no transable, como patrimonio histórico, basado en la libertad y la autonomía, en la “impertinencia” del saber y el ethos intelectual de su función social. He ahí la razón por la cual se “justifica rebelarse” contra la reforma de la maquila capitalista del gobierno de Juan Manuel Santos.

agosto 02, 2011

LA SELECCIÓN VA JUGANDO Y EL PÁIS VA OLVIDANDO


Por: Carlos Arturo Gamboa
La selección va jugando y el país va olvidando. Qué bueno es sumergirse en las oleadas de lo mediático dejándose arrastrar de lo efímero que por un momento se hace trascendental. Entre sueños de fama y alegrías de lo pasajero, nuestras vidas trascurren en el centro de los rieles de la monotonía. Un colombiano es tal porque madruga a comentarle a sus amigos de oficina las anécdotas de la novela la noche anterior, a describir con lujos de detalle las jugadas que el árbitro no sancionó en el partido de su selección, que como el país entero, siempre promete más de lo que cumple y al final siempre tiene una excusa “bolillezca” o sale con una maturanada. En un país en donde cada noche cae un nuevo capo de la corrupción es increíble escuchar en la mañana la frase compasiva del pueblo: “pobrecito”. Nuestro territorio está habitado por seres como nosotros que nos “arrancamos los cabellos en agonía” viendo un mendigo que ingresa a un restaurante y se roba una chuleta del plato de una señora bien vestida, pero toleramos con parsimonia de elefante enfermo que los corruptos devasten el país y se carguen las riquezas al exterior en sus locomotoras de seudo-desarrollo. Somos dignos en las conversaciones de buseta, en las filas de los bancos, en los halls de espera; pero cuando llega el momento de decidir nuestra amoral mezquindad se hace “la de la vista gorda” y terminamos apoyando a los maestros de las trampas, cuya tradición depredadora del país es legendaria. No más basta mirar los apoyos electoreros de los viejos gamonales de la corruptela a la “nueva generación” de políticos, que lo único que tienen nuevo, son las tecnologías de la corrupción. Afortunadamente no son todos, porque en medio de la jauría de cazadores de votos, algo habrá para elegir, pero soñar que lo hagamos es la utopía.

Pero no se preocupe, encienda su televisor, que la selección va jugando y el país va olvidando.

julio 25, 2011

E-LECCIONES

Por: Carlos Arturo Gamboa
La perversa idea de que la democracia son elecciones ha invadido el mundo de la seudo-política, que es el mundo político desdibujado al que la mayoría tiene acceso. Cada tiempo, como en un ciclo de alguna enfermedad incurable, los dispositivos del poder movilizan los engranajes de esa gran máquina que se alimenta de los sueños del pueblo. Votar pareciera ser el gran aporte que la masa le hace al Frankenstein  de la gobernanza. Votar pata botar. Cambiar la idea de pueblo por tres pesos. 
Los múltiples males que aquejan al pueblo, se convierten en la miel con la que los oradores adoban sus mentiras. No hay perversión mayor que usar los sueños de igualdad, de justicia, de bienestar, para apoderase de los botines que se alcanzan con los puestos públicos. Idea malformada de democracia más capitalismo, igual a corrupción. 
Creer en la democracia que se practica hoy es como esperar que las hormigas que cuidan el bulto de azúcar, jamás se auto-endulzarán. Sólo es posible una democracia profunda, en la que la idea prime sobre la acción misma de votar, el voto es un performance cuando se habla de política, el contenido y significado de la política está en la soberanía del pueblo, esa misma que le arrebata el politiquero en las urnas. Como diría Hubbard, “La democracia tiene por lo menos un mérito, y es que un miembro del parlamento no puede ser más incompetente que aquellos que le han votado”; pero la necesidad de un pueblo que sea consciente del rol de perfecto idiota al que le somete la democracia de votos, se ve truncada ante las múltiples formas de encarnación en bienes superfluos con que el aparato cautiva: puesticos pírricos, camisitas coloridas, promesas de futuro, pancartas que adormecen la mente, mentiras que a fuerza de ser enunciadas se han tornado en verdades, tamales, transportes, risas… La democracia del voto es un mercado persa, enajenación del pueblo frente a su único deber: La liberación.
Pronto anunciarán los altoparlantes del poder “Bienvenidos a la fiesta de la democracia”, y saldrán como estampida de borregos los zombis de la democracia a su festín de votos. Diría que la estupidez es circular, o mejor, recordando a Jim Morrison, alguien que si supo de grandes fiestas: “Yo creo en la democracia. No creo que tenga que haber un presidente. Yo creo que debería ser una democracia total.

julio 18, 2011

PREGÓN

Por: Carlos Arturo Gamboa

Con paso firme se pasea hoy la injusticia
Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más.
La violencia garantiza: "Todo seguirá igual".
Bertolt Brecht

En la aldea, inmensa como el lenguaje nunca pronunciado, el recuerdo de las luchas, encienden otras llamas. No hay tiempo para dudar frente al tirano, su mano ahorca la esperanza y nos conducen a las puertas del averno en donde Dante agoniza. Tú que mueres lentamente estacado a tu silencio ¿crees que el mundo ya está terminado? ¿Agotarás el aire en tus pulmones viendo a tus hijos morir por lo que ha sido devastado? Hombres sin ruta, despertad un instante. Levantad vuestras cabezas sobre al aire contaminado de la tarde, no podéis sucumbir al tiempo oscuro sin antes dar la última batalla.

julio 12, 2011

LA GALLINITA CORRUPTA III

Por: Carlos Arturo Gamboa
Desde que la Gallinita Corrupta debió abandonar la Granja de Nariño, se ha dedicado a pasear de nuevo los campos en donde había sembrado miseria. Después de haber empollado cuatro gigantes huevos, salió a predicar su evangelio mesiánico de seguridad demofáscica, mientras en el país de las lombrices seguían de cerca el discurso del nuevo gallo gangoso, esperando que la unidad de la granja ayudara a calmar el hambre, las persecuciones y las inundaciones. Como siempre las lombrices del país de la injusticia son más ingenuas que una monja en un cabaret.
El evangelio de la Gallinita Corrupta va de boca en boca, y según dicen las sangradas escrituras, sus discípulos han sido perseguidos a tal extremo que en cada cárcel del país hay una docena presos. Otros han ido a predicar su evangelio a tierras lejanas como Panamá y EEUU. Como un mesías destronado la Gallinita Corrupta se ha dedicado a vagar entre ciudades de fuertes botines electorales con el fin de cautivar futuros corruptos que quiera llenar sus arcas, ya que él es reconocido por antiguos milagros como la creación de la Ley 100 que enriqueció a las EPS; la multiplicación de los Agroingresos Seguros y conversión de tierras baldías en Zonas Francas. Algunos afirman que sus poderes son tales que era capaz de escuchar conversaciones inéditas de la oposición, crear pruebas fariseas, crear desmovilizaciones en donde no las había e incluso, caminó durante 8 años sobre aguas turbias. También multiplicó los peces gordos.
Ahora en su nueva predica, promete que esta vez sí derrotará a los Gavilanes de la montaña si le dan otros 8 años. Dice que sus huevos empollados están cabalgando como los cuatro jinetes del apocalipsis entre corrupción, miseria, injusticia y crímenes de lesa humanidad. Mientras cabalga, en burro de paso, por las montañas del país de la injusticia, y escucha cantar a los campesinos “ya no canta el gallo viejo como cantaba primero, porque ya llegó otro gallo, a cantar al gallinero”, sueña con volver a la Granja de Nariño a empollar la hecatombe que dejó latente. 
Y las pobres lombricitas aún creen en esos evangelios, sin darse cuenta que las Loco-motoras de su hijo el gallo gangoso, arrasan el país y prometen terminar de entregarle el poco territorio que nos queda a las Águilas del Norte y los Halcones Multinacionales. Definitivamente esta fábula no tiene moraleja, sólo millones de pendejos; porque como decía el cantautor Facundo, recién asesinado por las trasnacionales del crimen: “Por temprano que te levantes a donde quiera que tu vayas, ya está lleno de pendejos, y son peligrosos porque al ser mayoría eligen hasta al Presidente....!!!”
Vea aquí las fábulas anteriores:

julio 07, 2011

BREVE RETRATO DE NUESTRO TIEMPO

Por: Carlos Arturo Gamboa
Vivimos en el tiempo de la crisis de lo humano. Los sueños perversos de los dueños del mundo parecen llegar a la cúspide, pero ellos han trastocado el planeta para convertirlo en el surtidor de sus avaricias. Teniendo la tecnología para ofrecer equidad, sus estómagos se alimentan de los pobres Ellos, creyendo ser la raza superior han construido castillos de dinero y desde sus balcones levantan sus catalejos para buscar lugares para invadir, ni siquiera el aire es libre, ahora llenan sus pipetas con viento fresco para subastarlo. Lejos está el hombre hoy de entender lo vital que resulta el equilibrio, por eso tranza con todo, con el agua, con el verde que resiste al progreso, con los cuerpos y con las almas. Por cada lingote de oro que satura los bancos en Suiza, miles de personas mueren de inanición en los rincones del planeta. Por cada dólar que circula en las bolsas de valores, cientos de niños padecen la miseria. Ellos son la vergüenza de esta estirpe, la historia así lo testificará.
Los demás, los sin parte, los excluidos, los errabundos del mercado, los habitantes de la periferia del mundo del consumo, sufren en silencio y se amontonan a la puerta del gran edificio del progreso, sin darse cuenta que como conejillos son parte del gran experimento del totalitarismo del desarrollo. Algunos pocos luchan, se niegan a ser parte de ese mundo nodal, de ese discurso único que ha sembrado sus semillas en las mentes. Los pocos siguen, caminan, construyen nuevas alternativas y cada vez son más, responden al clamor de lo verdadero humano que ha sido devorado por la codicia de los pocos. Ellos, los que resisten sólo tienen una opción, seguir resistiendo, desde la palabra, desde las acciones, desde la construcción de otro mundo posible, en donde todos podamos vivir con dignidad. Con ellos toca estar hoy resistiendo hasta el extremo, porque también la historia los recordará como los seres que impidieron que el planeta sucumbiera ante el tsunami de nuestro tiempo. Ellos son lo humano, pequeña luz que titila y amenaza en convertirse en una gran hoguera.

julio 06, 2011

MARX POR PARTIDA DOBLE

Por: Ekkehard Knörer (Escritor y crítico Alemán)
Traducción: Ángel Ferrero
 ¿A quién pertenece el pensador que goza de un mayor interés en la actualidad? En dos conferencias simultáneas en Berlín lo reclamaron para sí tanto filósofos como el partido de La Izquierda. Ekkerhard Knörer escribió esta crónica mordaz para el semanario alemán Freitag.
 No cabe ni una aguja en el Audimax de la Universidad Humboldt de Berlín. Cientos de personas sentadas en las butacas, en el suelo, en los pasillos y, como el sitio ya no da más de sí, se ha habilitado una habitación en la que se retransmite en directo la conferencia. Jóvenes peinados a la moda conversan en lenguas extranjeras y dialectos alemanes, fotografían y se escriben mensajes con sus teléfonos móviles. Entre ellos también señoras y señores mayores y muy mayores, de apariencia indómita, explicando viejas batallitas. El interés despertado por la conferencia Re-thinking Marx era enorme desde hace dos semanas. El porqué, uno no acierta a explicárselo visto lo visto. 
 Ya la introducción de la organizadora de la conferencia, Rahel Jaeggi, resultó terriblemente soporífera. En extremo académica, tediosa, a veces sutil y a veces sutilmente un poco más tediosa que antes. Un acto sin llamadas a la revolución, sin discurso. Impacto cero. Un poco de teatro postdramático como ornamento vespertino. El desequilibrio entre el tono de los sabios oficiales de la Academia y el ímpetu de la mayoría del público resultaba ligeramente grotesco. Hasta el último de la fila acabó por darse cuenta de que la estrella no se encontraba en el atril sino en el título de la conferencia.
 Marx + mi tema favorito
Marx atrae a las masas. Si siempre las ha atraído o ahora las vuelve a atraer, tanto da: Audimax lleno hasta los topes. Con ello, aquel auditorio como lugar de reunión para Re-thinking Marx acabo casi por representar la tesis central de la conferencia. Para Jaeggi y sus invitados se trató más exactamente de poner cabeza abajo la onceava tesis de Feuerbacht, o según quien lo vea, sobre sus pies: “Los hombres han intentado cambiar el mundo con Marx; ¡de lo que se trata es de interpretarlo de otro modo!” En otras palabras: el objetivo era desandar la transformación de Marx e ir del político y revolucionario al pensador y filósofo (social).
Se eligió como forma de reunión la conferencia académica recargada de tintas, con grandes mesas de debate y minúsculos seminarios paralelos. Fue decepcionante oír cómo la mayoría de los conferenciantes se dedicó a intentar cazar a Marx con las redes de la Teoría contemporánea en mano, desde la teoría de género al poscolonialismo, o a emplearlo solamente como nota de pie de página de su tema favorito. La manera totalmente estrafalaria en que alguien como Terry Pinkard intentó convertir a Marx de manera póstuma nuevamente al hegelianismo fue una salida de tono, sí, pero en ningún caso la excepción. De Étienne Balibar al menos vino una referencia a los sucesos actuales en su gesto de aprobación amistosa de la revolución española. Por lo demás, business as usual. El día de la clausura las candilejas iluminaron muy bien a todos los participantes. Pero, ¿y Marx? Un poco pálido, allá, en la punta de la nariz, a lo lejos...
La conferencia fue por encima de todo eso: un evento políticamente institucional de algún interés, consciente de sus efectos al ponerse debajo del faro académico. Rahel Jaeggi ha sido recientemente nombrada para una de las cátedras de filosofía más vistosas de la República federal. En la Humboldt-Universität es la sucesora del muy publicitado, y en ningún caso de izquierdas, Volker Gerhardt, quien garabatea sobre nuevas construcciones teóricas y piensa en grandes y profundos temas. El reemplazo es una palma universitaria para la joven generación de la Teoría Crítica, en la que debe situarse a Jaeggi. Que nadie se asuste: no hay que temer en ningún caso una revolución. Pues al fin y al cabo la que en su momento tan radical Teoría Crítica es, en su versión actual post-Habermas, una filosofía social a menudo perseguida en el terreno del debate, pero en la disciplina académica muy aceptada en ramas como la estética y la teoría política.
En obras sólidas, trabajadas y fiables circula el pensamiento de sus actuales representantes sobre conceptos y constelaciones como el reconocimiento (Axel Honneth), la normatividad y la libertad (Christoph Menke) o la apropiación y alienación (Rahel Jaeggi). La vieja Escuela de Frankfurt encuentra así nuevos amigos en Francia, la mayoría de ellos invitados a la conferencia, aunque persiste hasta cierto punto la resistencia de las universidades alemanas al pensamiento francés. La todopoderosa comunidad investigadora alemana pone sus fondos –véase Re-thinking Marx– al servicio y a placer de estos últimos. Por otra parte, a esta suerte de moderados radicales de la filosofía social les falta el carisma y el poder de atracción extra-académicos. De tener alguno, les viene de prestado por el título de una conferencia en que figura el nombre de Marx, a quien repiensan bajo una audiencia selecta que, en cualquier caso, va menguando a medida que avanza el acto.
Žižek was here
Cambio de escenario. No cabe ni una aguja en el Astra Kulturhaus, en el barrio de Friedrichshain de Berlín, junto a las vías del S-Bahn. Cientos de personas sentadas en las butacas, en el suelo, en los pasillos, sólo que aquí no hay por ninguna parte retransmisión en directo. En el Astra Kulturhaus suena la música habitual. Bandas de indie como Eels y Death Cab For Cutie pasarán por aquí este mes. En el caluroso sábado pasado por la tarde la sala de actuaciones estaba sin embargo repleta de sillas. En el podio, a izquierda y a derecha, una bandera roja con la inscripción “La Izquierda” (DIE LINKE) en el centro. Al fondo, un puño cerrado sobre fondo negro, el cartel de la conferencia y su ingenioso título: Marx is Muss. [1]  
En la mesa de debate se sientan Janine Wissler, política de La Izquierda, quien sudó tinta, jovial, repitiendo las frases habituales que se requieren para este tipo de actos. Junto a ella Dietmar Dath, el declarado escritor de izquierdas radical guay, que en una ocasión trabajó en el sector de la cultura como jefe de redacción de Spex y redactor de cultura del Frankfurter Allgemeine Zeitung. [2] Luego vino Alex Callinicos, trotskista ortodoxo y, como tal, muy apreciado en los círculos correspondientes. Todos ellos sin embargo apenas eran la razón para el traslado vespertino del público de la conferencia de la Alte Feuerwache en Kreuzberg a la mayor y más hip Astra Kulturhaus. No, de la llamada a las masas era otro el responsable: Slavoj Žižek.
El esloveno está considerado como la mayor estrella de la Teoría de nuestra época, citado ampliamente en las universidades y fuera de ellas. El filósofo como stand-up comedian y artista de un pensamiento con el que se inflama a sí mismo una y otra vez. Un fuego fatuo, todo punchlines y errores gramaticales y gesticulación salvaje, alguien que considera todo un serio logro teórico si puede reformularlo en forma de chiste obsceno. Žižek no es solamente la estrella de la Teoría en su calidad de pensador magistral y performer de alto rendimiento; es también quien, junto con su compinche Alain Badiou, ha intentado traer de vuelta el comunismo al lenguaje filosófico.
En el podio todos estaban de acuerdo sobre la deseabilidad y posibilidad de alcanzar un comunismo democrático. Las revoluciones en el mundo árabe o las manifestaciones en España se toman con todas las preocupaciones como señales positivas. Sin embargo, Žižek no se estuvo de afirmar que el catálogo de reivindicaciones de la juventud española podría firmarlo de hecho cualquier fascista. En fin, todavía más necesario, se concluyó, es ofrecer teorías maduras como vanguardia de un pensamiento que, eventualmente, encuentre en las calles a las masas críticas.       
El Marx de Lafontaine
La conferencia Marx is Muss fue, en muchos sentidos, el complemento y la competencia de Re-thinking Marx. Aquí sin embargo también se buscaba una plan para la acción. La había organizado al fin y al cabo la agrupación Marx21, que en una ocasión se llamó Linksruck y hoy quiere agrupar el comunismo, la crítica al sistema y la oposición radical en el partido de La Izquierda, al que se incorporó en el 2007. No amagan su rabioso antisionismo –¡segunda Flotilla de Gaza, ahoi!– y en las redes y en en el próximo número de la revista Marx21 –mullida, cultural– se escribe amistosamente sobre Ken Loach o Stéphane Hessel, se brinda la oportunidad de escribir a figuras con un amplio capital cultural como Dath o Žižek al lado de veteranos como Elmar Altvater o Arno Klönne junto a Sahra Wagenknecht y Hans Modrow.     
La gente de Marx21 son, no menos que Jaeggy & Co en su campo, virtuosos de la creación de redes. En la actual lucha programática intrapartidaria han asestado con Marx is Muss un golpe certero. Para su conferencia inaugural invitaron a Oskar Lafontaine, quien envió en su discurso de apertura una clara señal a los camaradas: por una oposición radical y contra toda izquierda germano-oriental partidaria de las alianzas de gobierno. Marx21 reunió para secundar esta línea de actuación a su propia tropa y con Slajov Žižek animaron el cotarro. Al final pesó más la política partidaria que la teoría.  
Sea como fuere, está fuera de duda: Marx sigue siendo, cabeza abajo o sobre sus pies, de nuevo una estrella.
Notas del t.: [1] Juego de palabras de imposible traducción entre “Marxismus (marxismo) y Marx is muss (“Marx es un must” o “Marx es imprescindible”). [2] Spex es una conocida revista de música contemporánea independiente bimensual. El Frankfurter Allgemeine Zeitung es el mayor y más conocido diario económico de Alemania, de orientación conservadora.