abril 08, 2013

LA REINVENCIÓN DE LA POLÍTICA: LA PAZ EN SU LABERINTO



POR: JORGE GANTIVA SILVA.
-
Filósofo Universidad Nacional de Colombia
Profesor Titular Universidad del Tolima
Publicado en la Revista Izquierda No.32. Abril 2013. (pp 4-9)


A la memoria de Hugo Chávez,
comandante de la paz,
y Jorge Eliécer Gaitán, Tribuno del pueblo.

El momento histórico de la paz

Tras múltiples avatares, el proceso para dar por “terminado el conflicto armado” en Colombia constituye un acontecimiento histórico que despierta múltiples reacciones, posiciones y emociones: respaldos, simpatías, odios y repulsiones. Para propios y extrañosel inicio de los diálogos de paz pudo haber sido una sorpresa, una “jugada maestra”; hoy, sin lugar a dudas, es un camino cierto y realizable. En opinión de algunos, las FARC  carecían de voluntad para abrir estos diálogos; les parecía “inimaginable” e “imposible” lograr una “hoja de ruta” de la paz; no pocos, las consideraban subsumidas en una “guerra infinita” que les impedía asumir este reto político. No obstante, la realidad es otra. La insurgencia ha ido produciendo un giro histórico que aún tiene desconcertados a la extrema derecha y la izquierda agrupada en el Polo. Por la “naturaleza” del conflicto interno era de esperarse la reacción negativa de los diversos sectores del latifundio armado, de las élites hacendatarias reaccionarias y de las tendencias de extrema derecha. Se trata de fuerzas que disputan la hegemonía del poder como fracciones del capital en una sociedad “abigarrada” como la colombiana. El presidente Santos como jefe de este proceso expresa la lógica del gran capital transnacional para la “terminación del conflicto”: una apuesta que compromete la subsistencia estratégica de estos dos contendientes. Este proceso ha demostrado que su “curso de acción” es irreversible, pese a los odios, las divisiones, los realinderamientos de las élites y sectores de la derecha y de la izquierda. No cabe duda de que este fenómeno representa el asunto crucial de la sociedad colombiana que despierta la potencialidad, el choque de perspectivas y el camino histórico de la posibilidad de la negociación política del conflicto interno colombiano.

Son muchos los peligros, los riesgos y las limitaciones. Su eje de inflexión radica justamente en el “punto de no retorno” que las partes están comprometidas a concluir con éxito. La extrema derecha jugará a desestabilizar el país y creará un bloque de poder, político, electoral y armado que buscará torpedear los acuerdos de paz e intentará disputar la hegemonía como fracción del capital ligada al latifundio armado. Aún son imprevisibles los escenarios de esta confrontación.

Sin embargo, Colombia ya sabe que la paz es un camino de altibajos, contrastes y coherencias. Conoce además los rigores de la estrategia de la “guerra sucia” y del paramilitarismo. El temor y el terror siguen gravitando sobre la cabeza de la sociedad civil.La movilización ciudadana, la participación popular y el entusiasmo de la sociedad civil podrían desatar el “nudo gordiano” de la polarización y el pesimismo. El compromiso ciudadano, la movilización popular, el respaldo internacional, la potencia del sujeto plural y la organización de la sociedad civil marcarían un horizonte cierto y viable.

Reinvención de la política

La paz encuentra una sociedad despolitizada, dormida y fracturada. La noción de “crisis política” se confunde con la idea de la crisis de la política. Por supuesto, no es un caprichoso juego de palabras. Es un asunto crucial del pensamiento, de la estrategia y de paz. La crisis de la política alude al agotamiento de ciertas formas de pensar y actuar formalizadas y objetivadas en la cultura occidental, las cuales representan un momento del desarrollo histórico del capitalismo. Su crítica y transformación son cruciales para fundamentar un proceso de paz. Su reinvención no nace de la noche a la mañana; ni depende de la magia formal de expertos y tecnologías. Se trata de la superación de la forma fetichizada, instrumental y pragmática de la política, basada en la representación”, la delegación, la jerarquización y el juego de poder omnímodo del Leviatán desalmado y despótico. La manera como ha operado tradicionalmente la política la descalifica como proyecto de transformación. No se trata tampoco de inventar una política de ángeles, sino de crear otra política que articule ética y política, proyecto histórico y organización social, modelo económico y participación ciudadana, territorios y autonomía sobre la base de la construcción de Lo común que en modo alguno está referido a la síntesis de petitorios, ni universales vacíos de generalizaciones. La superación de la crisis de la política es un asunto estratégico del proceso de paz, en la medida en que busca resolver de manera creadora las dimensiones estructurales que originaron el conflicto y exigen potenciar un sujeto plural como fuerza participante en dicha transformación.

La política es la forma como se puede cimentar el proyecto de la paz en la comunidad. Lo abierto, lo plural, lo participativo y lo creativo, sería su signo distintivo. Sin embargo, no es nada fácil. Transitar de la crítica de las armas al arma de la crítica exige recorrer el camino de la palabra, de Lo común, de la vida como creación individual y/o colectiva.

Despertar este entusiasmo por la política; asumirla como tal sería hacerse arte y parte en un escenario marcado por la desigualdad, la desconfianza y las asimetrías que operan contra la “parte sin parte” que el conflicto interno y la sociedad capitalista acentuaron destructivamente en los cuerpos, los territorios, los saberes y los lenguajes.

Reinventar la política sería superar la política-maquínica, los sistemas de representación y conculcación de la inmanencia autonómica de la subjetividad; y doblegar, por ende, la distorsión de la política como marketing, mera representación parlamentaria, aparatos electorales y estructuras jerárquicas de gamonales y caudillos. Se trata de construir un proceso de paz abierto al mundo que fundamente ontológicamente las transformaciones históricas. Las lecciones de los anteriores procesos de paz en Colombia y en el mundo ilustran que sin un horizonte de perspectivas creadoras; sin una política, arraigada en la territorialidad de las comunidades y del sujeto plural; sin la visión estratégica  contrahegemónica, los procesos terminan anquilosados en la reproducción del Establecimiento, de las prácticas caudillistas, de las neocorporativización de la paz. Atrapados en el asistencialismo y la cooptación del régimen renuncian al proyecto histórico, como sucedió con la AD-M19 a finales del siglo pasado. La idea de la paz es cimentar esta posibilidad de transformación democrática que exige construir otra política en el horizonte del sujeto plural, de las comunidades, de los territorios y de la vida. Esta perspectiva potencia el sentido del poder constituyente y de la democracia profunda. La paz es la afirmación creadora de Lo común, esto es, de la política.

La izquierda en su eterna encrucijada

El proceso de paz encontró a la izquierda colombiana en su mayor dispersión y confusión. Su actitud sectaria, mezquina y pragmática la tiene sumida en una completa parálisis. Los esfuerzos por concretar frentes, partidos y movimientos han recorrido caminos fallidos. El predominio de la cooptación, del caudillismo, del desenfrenado parlamentarismo y de la renuncia de la política como estrategia, han desatado las formas más perversas y morbosas de la defección de las izquierdas. La múltiple acción envolvente tendida por el Establecimiento y el olvido de su proyecto histórico han conducido a perpetuar el odioso sistema de fragmentación, confusión y esclerosis. El proceso de paz constituye el campo de interpelación de la nueva política y el ejercicio creador de la potencia de Lo Común. En tiempos pasados se decía que no había enemigos a la izquierda; hoy, podría decirse que la izquierda conversa juega un papel de remozamiento de las élites y del régimen hacendatario y gran burgués; que la izquierda que otrora presumió constituirse como “alternativa”, como el Polo, se convirtió en un aparato burocrático-electoral, conservador ysectario ante los nuevos retos de la historia. La oposición a la Marcha del 9 de abril es un embeleco que encubre sus apetitos electorales y devela el grado de incomprensión del momento histórico. No entender que el proceso de paz constituye un campo abierto de posibilidades históricas para la transformación democrática, es seguir aferrados al discurso neoconservador de la satanización del conflicto, el desconocimiento de los avances de los diálogos en La Habana, el respaldo internacional, el significado de los territorios, de sus autonomías y de las comunidades. El miedo al proceso de paz radica en que la extrema derecha, como fracción del capital representada en el latifundio armado y el régimen señorial, y el sector de la izquierda caudillista y aparatista del Polo pierden su espacio político. En vez de comprender los nuevos tiempos y construir sus perspectivas desde el horizonte de la paz, quedan subsumidos en la lógica electoral y en la defensa de sus aparatos partidistas. No ven el país, desprecian Lo común, olvidan el interés nacional-popular. Al carecer de grandeza, pisotean la historia.
La nueva lógica del País Común

La gran marcha del 9 de abril es el gran termómetro del apoyo ciudadano y de la sociedad civil a los diálogos de paz. Movilizarse, apoyarla de manera entusiasta y creadora, es  aterrizarla en el suelo de la conciencia nacional y popular. Hacerla visible, comprensible, es enriquecerla en la vida de las comunidades y del pueblo. Sólo si este proceso se afirma en el “alma matinal” de una Colombia surgida de la política como potencia creadora, la paz no será exclusivamente el silenciamiento de los fusiles, sino el camino de transformar el país, de cimentar un horizonte del poder alternativo de territorios y comunidades.

Sólo la política de Lo Común nos abre este camino, y la paz podrá cimentar el proyecto de transformación histórica. Esta es la apuesta. Con sus riesgos y peligros. En medio de la voracidad del capitalismo transnacional, la paz es un campo de lucha hacia un País Común.

abril 04, 2013

APOYO DEL MUNDO A PIEDAD CÓRDOBA



3 de abril de 2013
A la opinión pública mundial, a las autoridades colombianas, en especial a los Magistrados de la Corte Constitucional.
Quienes firmamos esta carta, la dirigimos con profundo respeto y al tiempo con la convicción moral y el derecho que nos asiste para expresar nuestra solidaridad y señalar la gravedad de una decisión equivocada en contra de los derechos no sólo de la dirigente política Piedad Córdoba Ruíz sino de los derechos colectivos del pueblo colombiano a construir la paz.
Lo hacemos con la alarma causada por la información de prensa que da cuenta de la posibilidad de que el alto Tribunal constitucional pueda decidir negativamente la acción de tutela interpuesta por la ex Senadora Piedad Córdoba contra la decisión injusta e ilegítima dictada en 2010, hace dos años y medio, por el Procurador General de Colombia, en la que, desbordando su competencia, determinó sancionarla por 18 años, decretando una muerte política, a quien había sido legítimamente elegida por una parte importante de mujeres y hombres de Colombia.

La destitución e inhabilitación que le impusieron nos pareció y nos parece un exabrupto jurídico, ético y político, basado en pruebas manipuladas, como judicialmente está confirmado, con elementos obtenidos ilegalmente en una operación militar violatoria de los más elementales principios del derecho internacional y de los derechos humanos, al vejar la soberanía de un país vecino y amigo como es Ecuador, en la que con poderosos bombardeos se consumó una matanza tras la cual fueron recogidos unos ordenadores en los que supuestamente unos correos indicarían una indebida relación de Piedad Córdoba con la guerrilla de las FARC.
La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Colombia (18 de Mayo de 2011), determinó que el contenido demostrativo de esos elementos en archivos estáticos que no ligan un origen con un destino es ilegal: “Los documentos electrónicos hallados en los ordenadores de “Raúl Reyes” fueron recogidos por miembros de las Fuerzas Armadas colombianas, durante una inspección que hicieron en territorio ecuatoriano sin consultar con las autoridades de ese país, desatendiendo frontalmente el “debido proceso” que gobierna la producción de pruebas en el exterior, además de que quienes así procedieron ni siquiera tenían facultades de policía judicial”.
La presunción de inocencia, el derecho a la defensa, el conjunto de las garantías y del debido proceso no sólo se estarían violando de manera radical con una decisión que la hallara culpable, sino que se estaría violando su derecho y con ella el de una amplia parte de la población colombiana, a construir y participar activamente de la paz, tal y como lo reconocen instrumentos jurídicos suscritos por el Estado colombiano.
La decisión del Procurador, insistimos, no sólo viola los derechos políticos de Piedad Córdoba sino de los colombianos y las colombianas que votaron por ella como representante política. El derecho a ser elegido y a elegir, protegido irrestrictamente, como lo establece el artículo 23 de la Convención Americana de Derechos Humanos, entre otros tratados, señala la posibilidad de limitarlo por condena emitida por juez competente en un proceso penal, lo cual en absoluto no ha ocurrido, ni siquiera siendo llamada a un evento o instancia de tal naturaleza, lo cual prueba la arbitrariedad del acto del Procurador. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que si la sanción es aplicada por un órgano distinto a un juez penal competente o no se aplicó como consecuencia de un proceso penal en el que se hubieran cumplido las garantías previstas para la protección del debido proceso, se estaría incurriendo en una clara violación de los derechos a elegir del pueblo colombiano y a ser elegida de Piedad Córdoba, generando o pudiendo demandarse la responsabilidad del Estado colombiano.
Se estaría enviando un claro mensaje de obstrucción política y persecución, no sólo de la persona que puso en riesgo su vida para mediar y obtener la liberación de decenas de civiles y militares en manos de la guerrilla, como lo hizo exitosamente en una delicada tarea de años, reconocida mundialmente, sino de todos los que tienen como objetivo el cese de la violencia. En ello consistieron sus contactos y oficios, dentro de un trato político que contribuyó al indiscutible escenario que hoy día tenemos, el de un vivo y esperanzador proceso de paz entre el gobierno colombiano y las FARC.
Un tal mensaje de castigo es un mensaje de condena de ese proceso, pues si hoy se ahoga la participación de una destacada personalidad como Piedad Córdoba, en la vida política de su país en igualdad de condiciones ¿con qué garantías podrá contar esa gran parte del pueblo colombiano tradicionalmente excluida del poder político? Esa muerte política que equivale a una pena extrema que rompe con el avance del Estado de Derecho en Colombia, esa criminalización resultante, reforzaría lo que judicialmente ya ha sido comprobado en expedientes que obran contra redes y estructuras comprometidas en crímenes de lesa humanidad. Que por todos los medios, incluyendo atentados contra su vida y de sus asesores, interceptaciones de sus comunicaciones, hostigamiento y amenazas, ha existido un propósito espurio contra Piedad Córdoba.

Confiamos que una justa decisión de la Corte Constitucional no les dé la razón a quienes acudiendo a diversidad de métodos oprobiosos han buscado apartarla de las opciones y alternativas políticas a las que el pueblo colombiano tiene derecho para el logro de la paz.

Expectantes en que sabrán acoger dicha acción de tutela, y que conforme al ordenamiento legal colombiano se tendrán esas pruebas como violatorias del debido proceso, por lo tanto plenamente nulas, confiamos y demandamos con respeto que se le restituya a Piedad Córdoba Ruiz todos sus derechos políticos, su condición de Senadora de la República, cesando así este capítulo deshonroso de persecución política y de intolerancia inadmisible.
Por tanto, quienes suscribimos esta misiva pública desde la comunidad internacional, hacemos un llamado a la Corte Constitucional de Colombia, para que reestablezca la justicia, conscientes de los efectos no sólo hacia su persona y electores, sino de lo que significa política e históricamente para enaltecer así el servicio de la juridicidad a la vocación de paz y reconciliación, incompatibles con el quebrantamiento de los derechos fundamentales y de costosos principios de civilización como son la presunción de inocencia, el respeto al debido proceso y el ejercicio pleno de los derechos políticos.

ATENTAMENTE,

Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, Presidente SERPAJ-Argentina, miembro de la Comisión Ética para Colombia.  Federico Mayor Zaragoza, Ex Director General de la UNESCO, ex Ministro, Presidente Fundación Cultura de Paz, España. Heike Hänsel, Parlamentaria de Die Linke, presidenta de la Subcomisión de Naciones Unidas del Bundestag, Alemania. Mirta Acuña de Baravalle, Madre de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, Abuela de Plaza de Mayo, Miembro de la Comisión Ética para Colombia. Cayo Lara Moya, Coordinador Federal de Izquierda Unida, Diputado, Presidente del Grupo Parlamentario IU-ICV-CHA, Congreso de los Diputados, España. José Luis Centella Gómez, Secretario General del Partido Comunista de España, CE, Diputado, Portavoz del Grupo Parlamentario IU-ICV-CHA: La Izquierda Plural, Congreso de los Diputados, España. François Houtart, sacerdote, sociólogo, profesor emérito Universidad de Lovaina, Bélgica. Carlos Fernández Liria, filósofo, profesor Universidad Complutense de Madrid – España. Joan Josep Nuet i Pujals, Coordinador General de Esquerra Unida i Alternativa, Diputado IU Barcelona, Grupo Parlamentario IU-ICV-CHA, congreso de los Diputados, España. Ricardo Sixto Iglesias, Diputado IU Valencia, Grupo Parlamentario IU-ICV-CHA: La Izquierda Plural, Congreso de los Diputados, España. Belén Gopegui, escritora, España. Santiago Alba Rico, escritor, filósofo, Túnez, España. Agustín Velloso Santisteban, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, profesor universitario y escritor, España. Isaac Rosa, escritor, España. Constantino Bértolo, escritor, editor, España. Ángel Guerra Cabrera, Cuba/México, periodista y catedrático. Stephen Haymes, Universidad de Paul, Chicago, Estados Unidos. Gaspar Llamazares Trigo, Diputado IU Asturias, Grupo Parlamentario IU-ICV-CHA: La Izquierda Plural, Congreso de los Diputados, España. Ascensión de las Heras Ladera, Diputada IU Madrid, Grupo Parlamentario IU-ICV-CHA: La Izquierda Plural, congreso de los Diputados, España. Caridad García Álvarez, Diputada IU Madrid, Grupo Parlamentario IU-ICV-CHA: La Izquierda Plural, Congreso de los Diputados, España. Alberto Garzón Espinosa, Diputado IU Málaga, Grupo Parlamentario IU-ICV-CHA: La Izquierda Plural. Congreso de los Diputados, España. Chesus Yuste Cabello, Diputado CHA Zaragoza, Grupo Parlamentario IU-ICV-CHA: La Izquierda Plural. Congreso de los Diputados, España. Laia Ortiz Castellví, Diputada ICV Barcelona, Grupo Parlamentario IU-ICV-CHA: La Izquierda Plural. Congreso de los Diputados, España. Enrique Santiago Romero, abogado, jurista experto en derechos humanos y derecho internacional. Gilberto López y Rivas, Profesor-Investigador, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México. Paul Ríos, Coordinador de Lokarri, red ciudadana por la paz en el País Vasco. Aitziber Blanco, Lokarri, red ciudadana por la paz en el País Vasco. Juan Domingo Sánchez Estop, escritor, Bruselas, Bélgica. René Vázquez Díaz, escritor, Suecia. Igor Urrutikoetxea, Secretario de Relaciones Internacionales de la Central sindical vasca LAB y miembro del Consejo Presidencial de la Federación Sindical Mundial. Fabio Marcelli, investigador Instituto de Estudios Jurídico Internacionales del Consejo Nacional de Investigación, Director de la Asociación de Abogados Demócratas y miembro del Bureau de la Asociación Internacional. Julie Cánovas, Doctora, jurista experta en derecho internacional, Universidad de Borgoña, Francia. Salvador López Arnal, profesor, escritor, Catalunya, España. Gabriela Morales Gracia, jurista mexicana, experta en derechos humanos. Antonio Salamanca Serrano, escritor, doctor en filosofía y derecho, experto en derechos humanos, España / Ecuador. Mario Amorós, periodista, historiador, escritor, España. Steven Forti, periodista e investigador en Historia Contemporánea, Universitat Autònoma de Barcelona, España. Unai Aranzadi, Director de la agencia informativa Independent Docs, Suecia. Xabi Puerta, escritor y productor, Presidente de la Asociación Cultural Alfonso Sastre. Joaquim Arrufat Ibáñez, diputado de la Candidatura d’Unitat Popular-Alternativa d’Esquerres al Parlament de Catalunya. Carolina del Olmo, Directora de Cultura del Círculo de Bellas Artes, Madrid. Iñaki Markiegi Candina, Presidente Fundación Mundubat. Patricia Rivas Bufala, Periodista, España. Fausto Gianelli, abogado, experto en derecho internacional, Módena, Italia. Amaia Izko, abogada, portavoz de Sortu, País Vasco. José Antonio Gutiérrez D., Analista Político, Latin American Solidarity Centre, Dublín, Irlanda. Adolfo Araiz Flamarique, Abogado, Tafalla, País Vasco, España. Lux Barinagarrementeria Abogado, Donosita, País Vasco. José Mari Esparza, Editorial Txalaparta, Tafalla, País Vasco, España. Iñaki Soto, Director diario Gara, País Vasco. Joseba Álvarez, dirigente político, Portu, País Vasco. Iratxe Urízar, Behatokia, Observatorio Vasco de Derechos Humanos. Jon Iñarritu, Diputado Amaiur, Congreso de los Diputados, España. Iker Urbina, Diputado Amaiur, Congreso de los Diputados, España. Amalur Mendizábal, Senadora Amaiur, Senado de España. José Manuel Mariscal Cifuentes, Senador Izquierda Unida, Senado de España. Urko Aiartza, Senador Amaiur, Senado de España. Francisco Bello, Informativo digital Iniciativa Debate, España. Carlos Alberto Ruiz, jurista, experto en derechos humanos, España. Marina Albiol Guzmán, Diputada de Esquerra Unida en Les Corts Valencianes. Javier Moya, CEDSALA, Coordinación Valenciana de Solidaridad con Colombia. Bernardino Camilo da Silva - Abogado del Movimiento Sin Tierra – MST, Brasil. Carlos Fazio, catedrático Universidad Autónoma de Méjico - UNAM, Méjico, Grupo Paz con  Democracia, México y Red en Defensa de la Humanidad. Lorenzo Loncon, dirigente pueblo Mapuche, Argentina. Elizabeth Deligio, Charity Ryerson, Escuela de las Americas Watch, SOA Watch. Tica Font, Comisión Ética de la Verdad. Valerie Techer, France Amerique Latine. Carlos Arturo Gamboa, escritor y docente Universidad del Tolima, Colombia.
Siguen más de 150 firmas

abril 02, 2013

LOS FANTASMAS DEL PASADO



Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Suele vérselos en puestos de manejo de las universidades públicas y privadas, haciendo burocracia en las Facultades de Humanidades o de Educación, refundidos tras un escritorio público o simplemente acumulando puntos profesorales para poderse pensionar con un buen salario. Antes era beligerantes líderes  con remoquetes como Leninistas, Trotskistas, Maoístas, Marxistas y hasta Stalinistas. Leían libros que la policía tildaba de “instrucciones para terroristas” y que hoy apenas son incunables repletos de polvo, memorias históricas para investigadores de hemeroteca. Gritaban y luchaban por igualdad y justicia al lado de los obreros, de los campesinos, de los ciudadanos de a pie (descalzos). Escribían en alguna revista “roja-rojita”, la cual repartían clandestinamente en los bares de la ciudad, en las plazas públicas y en las manifestaciones a las cuales eran infaltables.

Suele vérselos bien vestidos, hasta usan corbata. Algunos se doctoraron en educación bajo la línea del pensamiento crítico. Leyeron  a Freire pero no lo entendieron, mucho menos lo aplicaron. Saben citar en varios idiomas y como lo dictan las normas. Publicaron algún librito en la Editorial Magisterio y escribieron para revistas educativas que unos pocos leían pero que luego fueron indexadas y ahora nadie lee. Otros tuvieron “la fortuna” de viajar al exterior, visitar quizás Moscú, ir a la Habana y volver cabizbajos porque resistir acarrea necesidades. Otros militaron en sus “partiditos de cuadrilátero” sin darse cuenta que mientras ellos cargaban las banderas sus jefes políticos se reunían con los gobernantes de turno a realizar “acuerdos estratégicos”, entonces un día decidieron ser los jefes y ahora se reúnen con los gobernantes de turno a  realizar “acuerdos estratégicos”.

Suele vérselos distantes, acomodados en sus sillas, renegando de la ideología, remarcando los errores del comunismo, disfrazando su acomodamiento con discursos tibios sobre las oportunidades de la educación y desplegando sus manos ante cualquier tajadita que el sistema les brinde para aumentar su tasa de retención a la entrega. Otros son fieles sirvientes del sistema, son los intermediarios ante cualquier conflicto, creen en el diálogo que desmoviliza, son expertos en tratar con fuerzas descontentas, son mediadores para lograr aclimatar el mundo en donde de todo siga igual. Otros son pro-capitalistas, así sin más.  

Suele vérselos por ahí deambulando. Son la carcoma de un tiempo que mató sus sueños. Son la sombra de una época cuyo desencanto parió estos hijos apolíticos y desencantados. Ellos nunca fueron y ahora quieren impedir que muchos sean. No creen en las luchas colectivas, sienten fobia por los sindicatos, miran con desprecio a los nuevos obreros del sistema (los grises empleados de oficinas), ocultan su pasado viendo noticias en CNN, juegan tenis y toman whisky, jamás volvieron a las barriadas a jugar tejo y a tomar cerveza,  no se miran al espejo demasiado tiempo  porque temen al fantasma de su pasado. 

Suele vérselos en muchas partes, afortunadamente no son eternos.

marzo 19, 2013

TRANSCURRIR UT (MARZO 19-2013)



Por: Carlos Arturo Gamboa B.

1.

La Universidad del Tolima por estos días “celebra” que algunos de sus programas fueron re-acreditados, lo cual significa en términos de la administración académica que ahora contamos con el salvoconducto, pero cabe preguntar ¿la realidad académica de dichos programas ha cambiado? ¿Fueron contratados nuevos docentes de planta? ¿Mejoró la infraestructura en estos cortos meses? ¿Se puso en marcha el sistema integrado de información? La respuestas a estas y otras preguntas develan el sentido mismo de la acreditación, más allá de impactar en la tan cacareada “calidad académica”, las acreditaciones son reflejo de la burocracia educativa nacional y como todos sabemos el lobby es la mediación preferida de estos procesos. Podemos entonces celebrar que ahora tenemos “amigos por conveniencia” en la sala de Conaces, pero no celebremos el simulacro.

2.

Empezó a circular el tan esperado Plan de Desarrollo 2013-2022. La comunidad universitaria que no participó en su construcción ahora “debe” participar en la “socialización”. De entrada, quienes planean de arriba hacia abajo deben saber que asumen la lógica de una participación pasiva, es decir seremos tele-espectadores de una función cuyo guión ya fue escrito y dirigido. En algunos eventos ya se sienten las tensiones y las preguntas giran en torno a varios aspectos: ¿Habrá cambios en ese plan elaborado por “expertos” cuando tenemos tres meses antes de su aprobación? ¿Por qué un Plan de Desarrollo para una década no asume una visión integradora de los actores universitarios y se limita a los ejes de campaña de la actual administración? ¿Cuál sería una metodología válida para recoger las propuestas que surgen desde diversas ópticas entre profesores, asociaciones gremiales, estudiantado y comunidad en general cuando el Plan está ya formulado? En sentido estricto el modelo de planeación escogido para la elaboración del Plan  de Desarrollo ya excluyó a las mayorías y socializarlo es apenas el remedo de una seudo-democracia participativa. Mejor apruébenlo y sean consecuentes con la apuesta de planeación de escritorio que eligieron.  

3.

Los nuevo “módulos estudiantiles” que fueron construidos y que sospecho terminarán siendo excelentes “jugaderos de cartas”, no sólo fueron erigidos en metal, negando con ello esa consigna de universidad ambiental que se intenta posicionar, sino que además, han afirmado algunas voces, costaron 80 millones cada uno. Las dos cuestiones demuestran que la Universidad sigue en la misma lógica de construir sin una mirada integral del campus y que las contrataciones de obras es el lugar preferido para la inflación de los costos. Y esto ocurre ante silencio de todos.

4.

El programa de Comunicación social-periodismo le apuesta a un ejercicio participativo distinto en este inframundo de decisiones inconsultas. Han decidido construir una nueva propuesta curricular y convocaron a los docentes de planta y catedráticos, en una especie de curricular ampliado, y ahora, por medio de asambleas, le apuesta a la posibilidad de la construcción colectiva con estudiantes, docentes y administrativos. Sabemos lo difícil que es forjar democracia real, pero creemos que ese es el camino. Ojalá estemos a la altura de los retos, porque esta región necesita comunicadores sociales y periodistas con un perfil que responda a los grandes problemas y que de una vez por toda construyan medios con autonomía y no recostados al árbol siempre frondoso de las pautas.