noviembre 20, 2012

PISANDO LOS CALLOS DEL PATRIOTISMO TRASNOCHADO



Por: Carlos Arturo Gamboa
Colombia suele indignarse de vez en vez, casi siempre cuando un árbitro nos pita un penalti en contra, o “nos roban” la corona de Miss Universo; sin embargo le importa poco que las multinacionales se llevan nuestro oro y nos dejen su contaminación, que los gringos tengan bases militares en nuestro territorio o que los banqueros se queden con el dinero de la mayoría. Creo que todo esto se debe a la formación de un patriotismo trasnochado, heredado de la antigua gesta poética de don Miguel Antonio Caro, quien nos insta con el siguiente cuarteto:
¡Patria! Te adoro en mi silencio mudo,
y temo profanar tu nombre santo.
Por ti he gozado y padecido tanto
cuanto lengua mortal decir no pudo.

Y así, desde finales del siglo XIX, seguimos en un silencio mudo, sin reclamar mientras los gringos se llevaron el canal de Panamá y después el carbón, el níquel, el uranio, el café, la marimba y la cocaína. Ahora, en una nueva cruzada por el desarrollo del país, se llevan nuestros minerales y seguimos “en modo de silencio mudo”. Pero la delimitación de aguas territoriales con Nicaragua desató ese patriotismo barato, ahora sentimos que nos han robado nuestro mar y desde los medios de comunicación se propaga el virus del patriotismo, y vuelve Caro a repetir:
No te pido el amparo de tu escudo,
sino la dulce sombra de tu manto:
quiero en tu seno derramar mi llanto,
vivir, morir en ti pobre y desnudo.

De ese patriotismo estoy cansado, de aquel que nos hace derramar el llanto y morir pobres y desnudos, mientras los dueños de la verdadera patria ríen a carcajadas, viven a lo millonario y sólo se desnudan en sus bacanales. Esa patria que ellos desean que nos duela sólo les interesa cuando aumenta el índice productivo de sus arcas. Por lo demás la patria mía es más parecida a la que describe Serrat en Vagabundear:
No me siento extranjero en ningún lugar,
donde haya lumbre y vino tengo mi hogar,
y para no olvidarme de lo que fui,
mi patria y mi guitarra las llevo en mí,
una es fuerte y es fiel, la otra un papel.

Y mientras en los grandes medios, en el Congreso y en las redes sociales los colombianos se rasgan las vestiduras por perder unos kilómetros de mar, que quizás si les pertenecían a los nicaragüenses; ciento de tracto-mulas se llevan el país para empacarlo en los conteiner que parten de la costa Caribe, mientras una parranda vallenata canta “que bonita es esta vida, aunque a veces duela tanto”, y como no pertenezco a los herederos del masoquismo patriótico, prefiero repetir con Iván Tabau:
Nací
En un tiempo y en un triste país:
Abjuro para siempre
Jamás de aquella patria
Donde un millón de muertos velaban el cadáver
De los supervivientes.

Luego de esto mejor me callo, no vaya ser que esta horda de patriotas me obligue a huir para sobrevivir en uno de esos lejanos cayos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Carlos:
Así es nuestra colombianidad. Ahora Uribe despierta la necesidad de que los Tribunales Internacionales (que en el caso de él sería Corte Penal Internacional) no tienen nada que decir o decidir sobre los asuntos que son relacionados con derecho internacional. Será que está preparando un ambiente propicio para él?
saludo.
Nestor Roberto Cardozo Erlam

Anónimo dijo...

Hola carlitos:

Que reconfortante es leer tus correos y ver como el mundo no te cambia y sí luchas por crear conciencia. Que bueno es ver como ese don que Dios le dio, ha logrado dar frutos con la sabiduría que lo identifica y cada día lo hace único.

FELICITACIONES Y NUNCA DEJE SU ESENCIA

Su amiga de siempre
Nancy

Norma Lucía dijo...

Excelente reflexión, sentipensante. Me identifico totalmente.

Anónimo dijo...

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