febrero 11, 2026

La adolescencia como autodestrucción

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Escritor colombiano / Docente Universidad del Tolima.

 

A veces en los anaqueles duermen los mejores libros sin ser abiertos; igual pasa con ciertas películas o series televisivas que no alcanzan un gran rating en el momento de su estreno, pero quedan alojadas en las plataformas y de vez en cuando algún curioso espectador da cuenta de ellas. Es lo que sucedió en este caso cuando encontré, en Netflix, la serie de dos temporadas y 16 capítulos titulada “The End of the F***ing World”, que data de los años 2017-2019.

La serie presenta la historia de dos adolescentes (James y Alyssa), quienes se encuentran palpitando en esa edad en la cual el mundo parece no contener los elementos mínimos para albergar la inquietud de esa esplendorosa y terrible etapa de la vida. Se encuentran para atraerse y rechazarse, pero no es simple encuentro hormonal; es la coincidencia de dos temperamentos guiados por la autodestrucción, el nihilismo y la búsqueda de un lugar fijo en el mundo. Lo que viene después de ese encuentro es cine puro, aunque sea una serie.

Huidas, preguntas, crímenes, dudas, fugas y todos esos elementos dramáticos de la historia convierten a los despabilados jóvenes en una reencarnación más letrada de Bonnie y Clyde, con un lenguaje más obsceno pero, por lo mismo, más sincero; con una búsqueda más desesperada y con la esperanza de hallar algo que aún no se sabe qué es. “The End of the F***ing World” nos muestra ese mundo actual en el cual los sueños juveniles poseen un destino claro y prefijado, pero cuya ruta no configura los deseos de los jóvenes. Las familias colapsadas son el síntoma de un tiempo en el cual se sobrevive, pero no se vive, atados a las demandas de una sociedad que pareciera estar dispuesta a que nadie sea feliz y que, en una especie de venganza colectiva, nos quiere conducir a todos al mismo pantano de la cotidianidad.

El humor negro y la ironía son los escenarios predilectos para contar la historia, acompañada de una banda sonora pulcra a cargo de Graham Coxon, quien fuera guitarrista de Blur. La fotografía también destaca, aportando unos tonos secos que van con la sensación de tristeza y pérdida constante que transmite la trama. Todo esto dirigido por Jonathan Entwistle y Lucy Tcherniak, quienes aciertan ordenando cada uno de los elementos.

La serie da vida a la novela gráfica del mismo nombre, de la autoría de Charles Forsman (1982), un dibujante estadounidense, quien es autor de otros trabajos llevados a la pantalla como “Esta mierda me supera”. Los actores principales que dan vida a los dos adolescentes hacen un trabajo superlativo y, en parte, gracias a ellos logramos conectarnos con ese mundo que nos proponen los directores y el autor; se trata de Jessica Barden y Alex Lawther.

En definitiva, “The End of the F***ing World” es una joya que da vueltas por ahí en el mundo algorítmico de las plataformas actuales en espera de que espectadores ansiosos de buenas historias y buenos montajes la saquen de su famoso anonimato.

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