octubre 11, 2010

EL PROFE GAMBOA

Nota Aclaratoria: Este texto fue enviado por una ex-alumna y me dijo que debía aclarar algo, que no estaba enamorada de mi.

Por: Paola Andrea Trujillo –Comunicadora-


El profe Gamboa no parece un profesor, más bien parece un neo-hippie que se quedó durmiendo en la nostalgia de los ideales. Al profe Gamboa lo encuentra uno siempre aceitando muchos proyectos, hoy con los salmones, mañana con los de literatura, otro día leyendo poemas en algún parque. Hace una semana lo vi en un colegio de Ibagué riéndose con cientos de estudiantes, más tarde lo encontré leyendo al lado de William Ospina y por la noche estaba tomando “birras” con los amigos. Ese es el profe Gamboa, alguien a quién no le interesan las figuraciones, pero si las acciones. El profe Gamboa puede llegar a tu salón de clases y cuando esperas que te pregunte por las lecturas, saca de su bolso un libro de poemas y empieza a leerte, a encantarte; luego te dice: “bueno, ahora si aburrámonos, qué teníamos para hoy” El profe Gamboa nos dice, “ustedes tienen los sentidos atrofiados, no son capaces de hablar el lenguaje de los árboles, no pueden sentir el olor de una gota de agua”, el profe Gamboa parece que estuviera loco. Si hay algo difícil es ver enojado al profe Gamboa, porque mantiene haciendo apuntes que logra sacarle sonrisas hasta a los escépticos. Se burla de él mismo y sus ironías desbordan las realidades de nuestros problemas, siempre tiene un apunte agudo sobre la situación del país, sobre los políticos...

Cierta vez escuché que les dijo a unos estudiantes:

- ¿Ustedes saben cuál es la diferencia entre un pupitre y una cama?
- Si, contestaron algunos
- Entonces ¿por qué vienen al salón a dormir?

Esas son las formas en que el profe Gamboa les reclama a los estudiantes. El profe Gamboa escribe poesía, cuenta cuentos, hace ensayos, tiene muchos blogs, hace crítica política, enseña, trabaja en un puesto pírrico en la UT, un puesto que en nada se parece a sus actitudes, orienta estudiantes, lidera proyectos de investigación, hace chiste, bebe cerveza en LyS, va a conciertos, fuma en los parques, edita revistas, bromea, da ideas, el profe Gamboa es incansable. Dice que lo que más le produce alergia es la mediocridad y el pensamiento plano. Suele decir que hay gente que no puede distinguir “entre una pérdida y una perdida”. El profe Gamboa no parece tener enemigos, todos los queremos, incluso aquellas como yo que después de hacer un trabajo para la clase me estampó un feo uno, y luego se río y me dijo, fresca, “repítalo hasta que llegue a cinco”. El profe Gamboa es así, vital, sensible, amigo, soñador, un poco loco, crítico al máximo, responsable con sus proyectos, pero sobre todo, y eso es lo que me llevó a escribir esta nota, es alguien que uno quisiera que estuviera clonado para que la universidad, la ciudad y quizás el mundo, tuviera más esperanzas. Recuerdo que él me dijo hace años cuando fue docente en uno de mis cursos: “El día que me levante sin ganas de cambiar el mundo, es porque el mundo ya me cambió”. La semana pasada lo vi de nuevo en los eventos de Ibagué en flor, con su cola de cabello recogido, una manilla de salamandra y una risa optimista, leyendo poesía, comprometido con una sociedad que crítica pero que quiere transformar, entonces entendí que el mundo todavía no había cambiado al profe Gamboa.

Ibagué, Octubre de 2010.

1 comentario:

bibig dijo...

va a sonar en chiste pero es muy serio: qué fortuna conocerlo profesor Gramboa!!!