julio 13, 2016

RESISTIR ES EL ÚNICO CAMINO

Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Lo único peor que un dictador, es su soberbia.
J. C. Escobar

No se puede obligar a nadie a luchar, solo daré ejemplo luchando.
Carlos A. Gamboa

Las horas pasan, los minutos se hacen pesados. Las rodillas empiezan a tambalearse. El mareo sube hasta la cabeza como una oleada tibia, como un cosquilleo que roba energía. Debes respirar profundo, concentrarte.
Las mañanas son tranquilas, el aire frío del amanecer tranquiliza la piel. He tenido sueños recurrentes de paisajes, de montañas, de ríos que humedecen mi rostro. Al despertar en las madrugadas, en mi carpa, he creído estar acampando en alguna ladera del Combeima, cerca al Nevado del Tolima, luego el cerebro se resetea y escucho el lento gemir de mis compañeros de huelga.
De día las personas llegan como una oleada de abejas que transportan energía. Nos abrazan, nos cuentan sus preocupaciones, nos traen noticias del campus de la universidad; estar tanto tiempo en un mismo lugar me hace pensar que para morir es suficiente un metro cuadrado ¿no entiendo por qué la gente necesita tantas cosas?
Los mensajes para alimentar la fortaleza llegan de cada rincón. Por lo correos, por las redes sociales, por el celular. La tecnología sirve para extender la solidaridad, los mensajeros binarios llegan por miles; no hay muchas fuerzas para devolverlos cargados de agradecimientos.
Me he quedado mucho tiempo mirando los rostros. Los de mis cercanos, los de mis amigos, los de aquellos compañeros de trabajo que quizás apenas un día saludé. Sus rostros dicen lo que sus bocas callan. Hay mucha angustia en las miradas, muchos deseos de que no claudiquemos, mucha preocupación por nuestros cuerpos que musitan una melodía lenta al desplazarse.
He podido explorar más a fondo la mezquindad humana; algunos, apenas un puñado de alfileres en la pradera, se han burlado de nosotros, han convertido sus miedos en mofas que hieren el corazón del luchador, han antepuesto el interés pusilánime del tiempo ante la vida misma que dicen amar y celebrar. Los excuso pero no los comprendo, no cambiaría la vida de nadie por un imperio.
Las horas siguen su lento transcurrir, se hacen más lentas, se arrastran por las baldosas, se escurren por las paredes. Las enfermeras vienen y van, sus sonrisas alimentan el palpitar de los osciloscopios, sus agujas parecen avispones en la piel. Me siento más chuzado que el telefono de Piedad Córdoba.
Mis compañeros de huelga se han convertido en una cofradía de anécdotas. La mayoría de ellos antes eran rostros en el campus, quizás hasta rostros nunca vistos, pero me hacen recordar aquello de que “cada hombre es una historia”. Su generosidad, arrojo y desprendimiento es un tesoro para esta universidad, para este territorio, para este mundo.
Mis amigos, constantemente, me hacen llamados a que no me mueva tanto, a que no escriba. Entonces suelo escabullirme de madrugada a ordenar palabras, como un campesino que de noche salta el broche y va a la ciudad en busca de placeres. Creo que nunca podré hacer huelga de palabras, no he nacido para ser sumo sacerdote del silencio.
Un nuevo día empieza a descender desde las montañas. Consumo otro trago de suero comercial. Froto mis manos mientras pienso que en la distancia alguien padece nuestra osadía, pero muchos celebran nuestro rito acuoso de resistencia. Ayer mi hijo Jhon Alex, quien apenas tiene catorce limpios años, me envío un mensaje pidiendo permiso para unirse a la huelga como respaldo, su arrojo es bofetadas para tantas cobardías.
El inventario es muy extenso, mis dedos padecen cansancio de teclado. Son cerca de 170 horas de huelga de hambre. Aún no logramos derribar el dique de la indolencia, parece que el poder está recubierto con una capa de insensible plomo. Entonces vuelvo a recordar lo que dicen los miles de rostros que nos han venido a saludar: No se puede claudicar. Es inevitable, resistir es el único camino.
Teatrino Parque Ducuara
Universidad del Tolima
Julio 13. 4:00 AM

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Profesor Gamboa,

No dejo de admirarlos por habersen hecho cargo de tan pesada cobardía, y por el brillo candente de sus palabras. No puedo decirle adelante, sin sentir un profundo dolor en mi alma! No se hasta donde pueda llegar toda esta situación!, pero estoy profundamente convencida que no se mueve un solo cabello de nuestra cabeza sin que el Dios del Cielo lo sepa!. Como también de que todo tiene un principio y un final. Ruego a ese Dios en el que creo, que les guarde y que esto termine pronto!

Con admiración y respeto!

Deyssi Acosta Rubiano

Anónimo dijo...

Mucho ánimo Carlitos, con la fuerza de mi ser, te envio toda la energía que necesitas para salir adelante.

Cordial saludo,

GLORIA SORAYA ARIAS RAMIREZ
Coordinadora CREAD Espinal y Girardot.
IDEAD - Universidad del Tolima.
Cel: 3106256917

Anónimo dijo...

Profesor Carlos,

Usted con todos los compañeros que tan valientemente han decidido hacer esta huelga de hambre que se convierte en el mejor de los testimonios de su compromiso y pasión por esta Universidad, me han despertado un sentimiento de profundo respeto. Gracias a todos por hacer lo que muchos no nos atrevemos a hacer, por cobardía, por menos compromiso, por menos gallardía. Valoro el sacrificio que ustedes han hecho, porque han despertado la conciencia de toda una comunidad y aunque no lo vean la ciudad y otras latitudes se han movido y han empezado a pensar que aquí un grupo de 9 valientes fueron capaces de mover el alcalde, el obispo, profesores, estudiantes, ciudadanos, en fin más de lo que ustedes se puedan imaginar. Aprecio profundamente lo que se han atrevido a hacer y les animo, oro a Dios por fortaleza física y emocional para ustedes.

Con profundo aprecio,

Sandra Patricia Lastra R.

Anónimo dijo...

No soy de muchas palabras, pero quiero decirle que admiro su valentía y coraje. Pienso que uno debe hacer lo que siente su corazón, y tener
la firme convicción de que lo hecho dará algún fruto.

Ruby Gómez Gutiérrez
Vicerrectoría Académica
Universidad del Tolima

Anónimo dijo...

Carlitos de todos los escritos que le he leído, este en especial me ha llegado el alma, me trasportó al lugar de agonía, de sufrimientos y el sacrificio que están haciendo. Mi más sincera admiración para usted y mis otros compañeros de lucha, profesores, funcionarios y estudiantes.

Un fuerte abrazo de oso...

Silvia Patricia Mosquera Celis
Una más que confía y apoya las decisiones tomadas

Anónimo dijo...

Con toda la admiración que le tengo , me permito rogarle que no siga de esa manera luchando ...la vida de todos ustedes no vale la pena ser entregada por la terquedad de algunos...me duele mucho ver como los procesos se agudizan para lograr cambiar las mentalidades de los que quieren un poder mas que una vida y una institución. Los admiro pero por amor a DIOS no se den látigos de luchas que de pronto tienen un mal final ...piense en todos los que los aman sus hijos sus esposas sus familias..¿.Vale la pena esa entrega cuando ni el gobernador da la cara ..manifiestesen de otra manera pero no entreguen la vida. Me despido con la esperanza que al finalizar la tarde y cuando el ocaso quiera ser la única compañía ya todo esto haya terminado y regresen a sus hogares como los héroes del pensamiento y de la academia. ......un abrazo de corazón

Luz mery trujillo rivera

Anónimo dijo...

Heróico

Marco Tulio Polanco Salcedo

Anónimo dijo...

Estimado Carlos,
permítame felicitarlo por ser fiel a sus convicciones y luchar por sus ideales, para mi es difícil el comprender el sacrificio que ustedes están haciendo y que la comunidad que los rodea sea tan indeferente en muchos aspectos, cuando escucho a algunos compañeros decir "respaldamos a quienes están en la huelga de hambre", pienso que es un discurso fácil, ¿no sería más sensato unírseles y así padecer lo que ustedes padecen y de esta manera lograr una mayor presión para que los puntos de exigencia sean atendidos con mayor prontitud?.
Reconozco en esta forma de lucha la no transgresión de los derechos de los demás miembros de la comunidad universitaria y deseo que todo conduzca al fortalecimiento de nuestra Universidad del Tolima.
Espero que tanto para ti como para tus compañeros huelguistas llegue pronto el final de los padecimientos y en ese momento disfruten de la satisfacción de que valió la pena tanto esfuerzo.
Los mejores deseos.
Un saludo....

Omar Giovanni Rosero

Anónimo dijo...

Profesor Carlos,

Desde el momento en que lo conocí supe a medias su historia de vida y lo conocí como Docente, desde ese entonces siempre lo he admirado por su personalidad su esencia y por lo que realmente es como ser humano, coherente y consecuente con lo que piensa, con sus actos y con lo que escribe.

Hoy lo admiro mucho más, por esta batalla que han decidido emprender en nombre de muchos, que quizás ni han dimensionado su valor, valentía y su coraje. Cada quien piensa lo que quiere y cada quien vive su historia a su manera, pero Ustedes han dejado un legado importante en la historia de la Universidad, les reconozco su sentido de pertenencia y tan bien deseo que los directivos tomen conciencia de la verdadera crisis y de los límites de la situación, porque es triste que en esta situación tengan que pasar necesidades quienes no tienen ninguna responsabilidad. Ésta se ha convertido en una cuota dolorosa y de sacrificio que decidieron tomar ante la indolencia de muchos.

Sólo me resta pedirle a mi Dios, que les de fortaleza y que cuide sus vidas. Fuerza Fortaleza y Admiración de mi parte para todos.

Y para Usted Profe, del que no solo aprendí en las aulas de clase la importancia y el deseo del saber consiente y consecuente, mi sincera admiración respeto y mejor energía para esta etapa, que día a día se torna con más dificultad, y solo Ustedes quienes se encuentran en tan difícil situación sienten y viven de cuerpo y alma este momento.

Con admiración y respeto, para Usted y los demás compañeros huelguitas.

Cordialmente,
NATALI OSPINA HERNANDEZ.
Auxiliar Administrativo Prog. Admon. Financiera
Instituto de Educación a Distancia - Universidad del Tolima

Anónimo dijo...

Amigo mío. Hermano mío, camarada mía. Cada día te admiro más. En esta tierra lejana donde estoy, también he sentido el palpito de tu corazón que llega, toca el mío y muever fibras de dolor y de esperanza. La lucha colectiva es una reivindicación del amparo de la vida. Te quiero mucho. Espero con mucho deseo que pronto cese este hostigamiento de injusticia educativa y humana.

Dra. María Elena Rivas Arenas
PhD. En Ciencias Pedagógicas

Anónimo dijo...

Carlos, Imposible no estremecerse hasta las lagrimas, imposible quedarse callado y pasar de largo como si nada, solo nos queda la esperanza de que en este pequeño mundo de nuestra universidad en donde la palabra,debiera ser reina y soberana,ésta recobre, cuanto antes su poder y logre lo que al parecer ni los hechos han podido: Derrocar la indiferencia.

¡ANIMO, ANIMO!, fuerza, resistencia, palabras fáciles para nosotros los de fuera.... pero para ustedes que han pasado ese pequeño umbral en donde la palabra se vuelve carne a través del sufrimiento, hoy no tengo mas que darles sino MIL Y MIL GRACIAS, por recordarme que en realidad no hay mayor amor que ese de estar dispuesto inclusive, a dar la vida por otro...otro al cual ni siquiera conozco...otro que seguramente no haría lo mismo por mi...mi abrazo solidario siempre con ustedes.

Madeleine Cecilia Olivella Fernandez

Anónimo dijo...

Profesor,
Duele mucho ver la indiferencia de algunos ante lo que hacen como huelguistas; de nuevo, y como lo ha escuchado muchas veces, no cualquiera hace algo tan sacrificial.

A muchos nos preocupan sus estados de salud y las posibles repercusiones.
Les envío mi más sincero abrazo de apoyo y mi compañía las veces que lo he hecho y que seguiré haciendo mientras pueda, pero por favor...si ya el cuerpo se adolece más que la mente, sea egoísta por un ratito y deténgase. A lo mejor no querrá leer esto porque sé que todos los mensajes que recibe son de resistencia, y eso mismo apoyo, más cuando la vida de seres humanos como ustedes está en riesgo, el panorama cambia.

MUCHOS de nosotros los admiramos profundamente y les agradecemos por tener la valentía que no tenemos.

Cuídense...por favor!
Dios los proteja.

-----
Milena Castellanos Mendoza
Docente Universidad del Tolima
Facultad de Educación

Anónimo dijo...


Muy buen texto, Carlos Arturo...

Luis Eduardo Chamorro Rodriguez

Anónimo dijo...

Carlos otra vez que buen texto. Quiero comentarle que ante el anuncio de clara Lopez de que el rector va a renunciar el 31 de julio de 2016, -obviamente como usted sabrá- no se puede confiar. Asimismo, quiero expresarle que sus esfuerzos por construir movimiento no serán en vano y serán esos esfuerzos junto con el movimiento universitario los que lleven a la rectoría alguien capaz de reformar de manera profunda la universidad. El movimiento está en legítimo derecho de proponer y tener un candidato a la rectoría, por ello no dude, si así lo considera, postularse como candidato, yo lo apoyaría. Por último, es menester colocar la lucha y el movimiento por encima de cualquier candidato, pues lo que se defiende es el programa de reforma profunda.

Posdata: me disculpo por no poder asistir estos días, empero las necesidades materiales de un recién graduado amenazan con una huelga de hambre involuntaria.

iván corredor

Anónimo dijo...

Ando un poco mal de salud, pero, pensándote permanentemente. Abrazos para ti y los compañeros que están contigo.

Leonor Córdoba Andrade
Profesora Asociada Departamento de Estudios Interdisciplinarios
Universidad del Tolima

Anónimo dijo...

Carlos buenas tardes, gracias por deleitarnos con esa poéticas y sensibles lecturas. Mi saludo de solidaridad en la distacia.


MARÍA SORMÉRIDA BERRIO

Anónimo dijo...

Animo profe Gamboa....pero cuídese mucho su salud y piense en sus hijos...ud no los puede dejar solos....

los medios de comunicación han estado presentes?

yo la verdad es que en mi cuento como rectora apenas lucho por no terminar en la cárcel por una demanda jiiii

Deseándole muchos éxitos


SANDRA M.

Anónimo dijo...

Ayer, anoche todos nos contagiamos de esperanza al ver que ustedes son capas de luchar por todos nosotros, un abrazo de valor, que Dios los aliente, el aplauso y el gracias de anoche salieron del fondo del alma.

Gladys Meza Quintero

Anónimo dijo...

Carlos

Hace tiempo leo sus mensajes, como textos que coloca dentro de una botella y arroja en el mar de sus contactos. Los he seguido, la gran mayoría los he compartido, incluso, con mis estudiantes de comunicación en clase, se han convertido en una inspiración, en un valioso punto de reflexión. Ahora que está escribiendo con sus acciones no me queda más que expresarle mi admiración. Le leía el sábado pasado en la mañana, le he vuelto a leer el mensaje de ayer: me siento unido a su causa y la de los demás compañeros que están compartiendo uno de los signos más difíciles de entender, porque en medio de una insostenible situación como la de la UT expresan de qué son capaces quienes la llevan de una manera tan profunda, tan propia: la casa que está siendo saqueada tiene dolientes capaces de luchar por ella y no sólo inquilinos eventuales que la habitan de paso saqueando su despensa y llevándose lo mejor que tiene: la esperanza de poder formar un mejor futuro. No me he acercado a saludarlo, no me he atrevido; los veo a la distancia y bajo la mirada, su gesto heroico me conmueve porque el martirio me recuerda las causas de otros y otras que han llevado los ideales y las luchas hasta el extremo. Mañana, con los estudiantes de enfermería de primer semestre, volveré a hablar de ustedes; mañana en el colegio en el que trabajo en las mañanas oraré con mis estudiantes por su fortaleza, porque puedan resistir hasta conseguir aquello que ha sido propuesto por las peticiones del triestamentario... No hay amor más grande que dar la vida por lo que se ama.

Un abrazo fraternal.

Fabio Moncada