diciembre 09, 2013

LAS LECCIONES ACADÉMICAS DEL CONCURSO DOCENTE (VERSIÓN UT)


Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Provocación
Las universidades deben ser instituciones que no solo enseñen, sino que además aprendan. En el primer campo debemos preguntarnos ¿qué y para qué enseñamos?,y en el segundo debemos iniciar por aceptar lo mucho que ignoramos.  Gutiérrez Girardot afirmaba que la universidad, igual que la iglesia y las fuerzas militares, son las más reacias en transformarse, quizás debido a sus orígenes hegemónicos. Las tres son instituciones de élite. A las otras dos no les interesa cambiar, porque al hacerlo solo les quedaría un camino: desaparecer; pero la universidad, y más si es pública, debe entender el papel formativo en relación con el contexto y con la historia, no para amoldarse a ellos, sino para interpretarlos y “cambiar, cambiando”.
En ese sentido, los procesos de los concursos docentes universitarios pueden ser fuente de interpretación de las limitantes de una institución cuyos propósitos deben ser la inclusión, la ética y la academia, conceptos contrarios a los que priman: la exclusión, la deshonestidad y el enfoque administrativista. Para todos es reconocido que una comunidad académica profesoral se fortalece contando con docentes idóneos en sus disciplinas, trasparentes en su proceder y responsables de sus actos formativos, no solo hacia afuera, sino hacia adentro. El orden de enunciación de estos pilares no implica el orden de primacía.
Un breve panorama nacional
Los concursos docentes de las universidades públicas colombianas han terminado siendo un proceso que emula las triquiñuelas politiqueras de sus regiones, con favorecimientos, construcción de indicadores evaluativos que no responden a las necesidades básicas de la comunidad, tráfico de puntos que a última hora inflan hojas de vida que se asemejan a las burbujas financieras con las que el mundo del mercado nos roba los sueños, y exclusión del pensamiento crítico por medio de talanqueras que tienen mucha relación con el fortalecimiento de la idea “universidad empresa”. Prima entonces el perfil de un docente universitario que produzca puntos, que publique en revistas indexadas, que ostente titulaciones y que guarde un silencio respetuoso ante los organismos externos e internos que co-regulan y deforman la esencia de la universidad.
Distractores como el bilingüismo con una profunda y sospechosa inclinación por el inglés, hacen que la comunidad universitaria se prive de profesores idóneos, como es el caso del Universidad del Quindío en donde la prueba consta de 100 preguntas y se excluye a quien no alcance un nivel del 60%, lo cual causa un efecto de “plazas desiertas”.Así mismo, la “definición de perfiles con absurdas características excluyentes” (ASPU Risaralda, 2013, p. 17), es otra de las estrategias más usadas como en el caso de Universidad Tecnológica de Pereira; soportados en normativas obtusas que favorecen a unos y elimina a otros.
Estos elementos, entre otros más que necesitamos investigar y debatir a nivel nacional, no es un problema solo de nuestro sistema educativo, es un problema instalado en nuestros ethos ycampus debido a las lógicas globales que los tecnócratas obedecen sin detenerse un momento a reflexionar. En Argentina, por ejemplo, hace ya varios años se viene investigando el tema, y los hallazgos parecen calcados a los padecidos hoy en Colombia. Veamos lo que concluye Da Silva (2011):
El régimen jurídico de los concursos docentes requiere un profundo debate y reflexión, pues está en una profunda crisis debido a: 1) la lentitud, 2) la falta de probidad de quienes los sustancian, 3) un mecanismo de selección en el que prevalece la pertenencia a un partido político antes que los antecedentes académicos y profesionales. […] Los concursos son procedimientos que pueden prestarse a múltiples irregularidades. A veces, simplemente son la búsqueda de un candidato predeterminado, la cual se advierte en la etapa de convocatoria, es decir, en cuanto al armado del perfil del candidato buscado, en la elección de determinados requisitos, en la ponderación de ciertos antecedentes en desmedro de otros, lo que en definitiva enmascara un carácter subjetivo. También, en esta etapa, se pueden apreciar anormalidades en la conformación del Jurado que juzgará los antecedentes y examinará a los concursantes en las pruebas de oposición.

Observemos cualquier universidad colombiana y solo tendremos que extrapolar este estudio para ratificarlo.
El caso de la Universidad del Tolima
Tomando como base el último concurso realizado para proveer plazas docentes de planta, en la Universidad del Tolima, podemos evidenciar unos ejemplos que nos demuestran el estado de la crisis de la comunidad académica.  De entrada la elaboración de los perfiles no se correspondieron a la necesidades reales de fortalecimiento de las líneas estratégicas de la docencia, la investigación y la proyección social de la universidad, no más basta decir que si ni siquiera se contaba con un Plan de Desarrollo, mucho menos se iba a poder tener un norte real que resolviera la pregunta ¿hacia dónde vamos? Aun así, los mismos mecanismo con que fueron elaborados esos perfiles dejan en evidencia una fractura conceptual en torno a la definición misma de los campos de acción de las disciplinas; por ejemplo, se grita a todo pulmón en los rincones del discurso oficial-académico, que la universidad debe propender por las inter-multi y transdisciplinariedad, pero cuando se elaboran los perfiles quedamos atrapados en la ciega y solitaria disciplina. ¿No es mejor tener un docente que sea capaz de movilizarse en los distintos departamentos y facultades, que un esclavo de su pequeño campo de saber? Pues sí, pero eso implica abrir los perfiles, oxigenar la academia con múltiples miradas, pero esa acción sacrificaría “el amiguismo académico” que de entrada elabora perfiles teledirigidos; en algunos casos, rumoran los docentes, solo hizo falta la foto o el número de cédula en el perfil. Abrir los perfiles es un acto en dirección de la democracia real, más aún si logramos deslindarnos de la falsa idea de que existe una correlación directa entre titulaciones y excelencia académica. Conocemos miles de casos de docentes, sobre todo catedráticos, que no poseen maestrías o doctorados, pero su labor en el campo de la docencia es fundamental para el sostenimiento del proyecto académico universitario.
Otro aspecto fundamental ocupan los mecanismos de evaluación que se implementan para la selección del docente. Si de entrada el perfil excluye a muchos, los parámetros de “medición” parecen ser los apuntes de un delirante abogado que hace leyes para contradecir las que acaba de aprobar. Calificar la “actitud pedagógica” no es más que generar un mecanismo para que te excluyan, o para que te premien si eres amigo de los decanos o administradores de turno, porque esa “actitud pedagógica” no es algo concreto que se pueda evaluar, sino una categoría abstracta con la que se puede operar de manera anti-ética. ¿Cómo “valorar” la actitud pedagógica de un ingeniero Vs la actitud pedagógica de un Licenciado? ¿A quién le puedo reclamar si considero que mi “actitud pedagógica” fue mal valorada?
Aspecto similar sufre esa categoría denominada “producción intelectual”, la cual significa producción académica avalada por el sistema excluyente con regulaciones como el Decreto 1279. Si Gabo hubiese querido ser docente universitario de alguna asignatura como “Literatura latinoamericana”, su hoja de vida no habría sido bien puenteada, pues su aporte intelectual no cumple los estándares. Seguro algún joven doctorado en Literatura, cuyas disertaciones se hubiesen basado en las obras de Gabo, lo superaría fácilmente.
La designación de los evaluadores de hojas de vida y de saberes, es otra de las fisuras con la que cuenta el concurso. Para el caso de la evaluación de hojas de vida, aunque la Universidad el Tolima asume heterónomamente el Decreto 1279, no tiene un Manual de Asignación de Puntaje, lo cual equivale a que el evaluador navegue sin brújula.  Para el caso de los productos artísticos, por ejemplo, las formas de evaluación son demasiado ambiguas. Y en el caso de la designación de los jurados nos encontramos ante una sospechosa bruma de cambios a última hora, de manotazos antiéticos, de preferencias y de amañamientos. Los nombres de los jurados deben ser publicados incluso antes de que empiece el concurso y no deben ser alterados. El problema se profundiza cuando observamos una comunidad fracturada, con tendencias a la exclusión, con miedo al debate, en donde se confunden posturas políticas, ideológicas y académicas, bajo el lema de enemigos.
El siguiente ejemplo va como muestra de esta incoherencia que solo puede generar sospechas: En la convocatoria IDEAD-P-10-16-1, el señor Carlos David Leal Castro ocupó el puesto 32, con una calificación de 16.5 en hoja de vida. Este mismo docente fue designado jurado, a última hora, del concurso CE-P-05-3. Las anomalías que enuncio son las siguientes: Si se es concursante de alguna plaza, ¿no debería declararse impedido para ser jurado? En los dos concurso me encontraba como candidato, luego en uno él era mi contrincante y en el otro mi evaluador. En el primer concurso le aventajaba por cerca de 12 puntos (en hoja de vida) pero en el otro, de la Facultad de Educación, él me evaluaba. ¿Tiene esto alguna lógica? Finalmente, al parecer, dicho jurado evaluaba mis conocimientos en literatura y él es magister en educación. ¿Quién lo designó jurado? Las reclamaciones serían infructuosas, solo deseo invitar a la reflexión con este caso. Ojalá la Vicerrectoría Académica nos aclare este tipo de situaciones.
Ahora bien, haciendo un breve análisis de las plazas ocupadas y declaradas desiertas, obtenemos la siguiente tabla:
Figura 1. Análisis numérico del concurso docente UT-2013.
Fuente: El autor
Para empezar tenemos que el porcentaje de efectividad del concurso docente apenas fue del 36.2% de manera global, pero hubo Facultades en donde no se superó el 20 % (Salud, Tecnologías y Artes). Con un total de 63.8 de plazas desiertas la convocatoria puede ser catalogada como “un fiasco académico-administrativo” ya que de 105 plazas proyectadas solo tendremos, en el 2014, 38 docentes para reforzar la planta académica de una universidad que requiere urgente contratar profesores de planta, más aun sabiendo que durante el 2014 se pensionarán cerca de 70 maestros. Es decir, ni siquiera podemos tener docentes necesarios para suplir las vacantes que quedarán.
Mención aparte merecen esas Facultades en donde las plazas desiertas superan el 70% (Administración, Salud, Tecnologías y Ciencias Humanas y Artes). ¿Los responsables darán explicaciones? El problema no es de simples números y porcentajes, es de la necesidad que tiene la Universidad del Tolima de contratar docentes de planta. ¿Qué les diremos a los estudiantes? ¿Y los costos del concurso? Se pagaron honorarios para jurados, hoteles, aviones, etc.
Faltan muchos más elementos de análisis. Esperamos que como comunidad no nos limitemos a “comentar en los pasillos”, sino que asumamos este concurso como un escenario de aprendizaje. Ojalá que el miedo a la crítica y la denuncia no impida que empecemos a transformar la vida docente de nuestra universidad, porque si no aprendemos las lecciones académicas de este proceso, posiblemente la próxima convocatoria será otro fracaso como el aquí evidenciado. No vale el argumento que suele primar: “es que la oposición todo lo critica”, son los hechos, los números y la cotidianidad quienes nos muestra la real crisis de comunidad académica de la Universidad del Tolima.

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Referencias bibliográficas

ASPU RISARALDA. (2013) ¿Concurso docente o ingreso indecente? En: La palabra. No. 2. Septiembre de 2013, pp. 16-19.
DA SILVA, Carlos Alberto. (2011) Los concursos docentes universitarios: Análisis doctrinario – jurisprudencial. Argentina: Universidad de Buenos Aires. Disponible en internet: http://alumnosmdag.blogspot.com/2011/01/los-concursos-docentes-universitarios.html.

diciembre 06, 2013

TRANSCURRIR UT (DICIEMBRE 6 DE 2013)




Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Catedrático Universidad del Tolima

1.

Mientras algunos compran y acomodan sus bolas navideñas, visten árboles artificiales y preparan pesebres, en la Universidad del Tolima la comunidad no sale del asombro frente a la arremetida del rector Herman Muñoz y sus “ambiciosos” Reyes Magos que han emprendido un plan de retaliación contra la Asociación Sindical de Profesores. ¿Navidad negra? Esta afrenta al pensamiento crítico ha estado alentada por los falsos rumores de los edecanes de heteronomía, expertos en difamaciones que han divulgado el rumor de que los docentes han “falsificado diplomas”, son corruptos, no hacen nada. Pues toca decirle a la comunidad y a la región, que los docentes que ellos “quieren expulsar” de la Universidad del Tolima, y que son Directivos de ASPU, han cometido graves errores: Han denunciado la corrupción, han levantado su voz de protesta ante la crisis universitaria, han gritado públicamente sus diferencias, han liderado procesos contra la megaminería, y eso es un enorme pecado, porque el poder se cree sacro-santo, más en épocas navideñas. Los profesores solo tienen algunos estudios internacionales que no han podido ser convalidados debido a las engorrosas legalidades del sistema educativo colombiano, seudo-legalidades que los abogados de la Administración usan como pretexto para ocultar sus verdaderas intenciones persecutorias. Si nos informamos un poco, encontraremos que varias universidades públicas han solucionado estos problemas, no expulsando los docentes, sino entendiendo que no es culpa de ellos, que los tan nombrados procesos de globalización educativa tienen muchas talanqueras para homologar, validar y equiparar saberes. Frente a los otros argumentos usados para desprestigiar los docentes, invito a que busquen la trayectoria de los profesores Gantiva y Martínez, si quieren para que no hagan mucho esfuerzo, péguense una pasadita por la bodega de google.com.

2.

Hernando Andrés Clavijo, estudiante de séptimo semestre de Administración de Empresas de la Universidad del Tolima, sufre el embate de quienes consideran la creatividad de la denuncia un acto digno de ser “disciplinado”. En tiempos como estos cuando defender lo público es un acto imperativo para cualquier sujeto universitario, pretender acallar las voces y perseguir el pensamiento crítico es inaceptable. No puede esta Facultad tan importante y sus miembros caer en la lógica de los “reducidores de cabezas del pensamiento crítico”, quienes ven encarnaciones de demonios en todo aquel que exprese una idea distinta. Colocar un ataúd a manera de performance no es un delito, es un reclamo a la lenta muerte de lo público, pero si no vemos más allá de nuestras limitadas ventanas, podremos confundir un libre derecho a la protesta con amenazas, y ese es el discurso de los tiranos. Si perseguimos al que protesta y da la cara ¿qué argumentos tenemos para criticar a quien la oculta?

3.

En la entrada de la Universidad del Tolima encontré un cartel cuyo mensaje debería retumbar los oídos de la comunidad: “La universidad no termina aquí”. Ojalá lea ese mensaje la reina de la proyección social, que confunde la interacción con informes de gestión recogidos de las distintas dependencias, en donde la “eventotitis” es el síntoma que evidencia la grave enfermedad conceptual. La Universidad del Tolima es una potencia de esa interacción social, solo basta mirar hacia el IDEAD, pero aún no ha llegado un rector que sea capaz de dilucidar esa fortaleza y apostarle de lleno a ella.

4.

Me dicen, pero no pude verificar, que algunos estudiantes de artes fueron recriminados por hacer una muestra de dibujos eróticos de corte homosexual. No es de extrañar porque habitamos la Universidad Medieval del Tolima, en donde es más fácil encontrar un escapulario que un libro.

5

El próximo lunes 9 de diciembre el becario de la Facultad de Humanidades y Artes, Albeiro Arias, hará la presentación de dos libros: Poesía del Tolima (1905-1955). Bibliografía y panorama de autores; y Desterrados de la Luz. Ambos libros son productos de sendos premios recibidos por el autor. Bienvenidos estos dos nuevos textos que contribuyen a fortalecer la producción académica de la región y de la Universidad del Tolima. La presentación será en el Auditorio Los Ocobos (antigua sede de Cooperamos) a las 6:30 PM.

6.

El viernes 6 de diciembre a las 5:00. En el Parque Ducuara de la Universidad del Tolima, se darán cita distintas expresiones críticas del pensamiento universitario para encender una vela contra la persecución: Contra los osos depredadores de Salmones, contra los decanos que censuran a los estudiantes que se expresan libremente, contra el rector y su cofradía de “reducidores de cabezas críticas”. Encenderemos una vela porque no podrán apagar nuestros sueños.

diciembre 02, 2013

TIRAN LA PIEDRA Y ESCONDEN LA MANO


Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Catedrático Universidad del Tolima
Vice-presidente ASPU Seccional Tolima

Mientras en el auditorio del bloque 33 de la Universidad del Tolima, los profesores Renán Vega Cantor y Miguel Ángel Beltrán, el pasado 29 de noviembre, disertaban sobre cómo esa falsa idea de legalidad burguesa es usada contra el pensamiento crítico convirtiéndose en el mayor pretexto para erradicar las voces disonantes de la sociedad, el rector encargado David Benítez, emitía un comunicado con el cual intentaba “disfrazar” la persecución a los miembros del sindicato de profesores ASPU -Tolima, amparado en una interpretación dislocada del Decreto 1279 de 2002, interpretación que mutó en los últimos meses, puesto que cuando  asistimos a la Comisión Académico-Laboral (de la cual hice parte) conjunta entre miembros de ASPU y el hoy rector encargado y su asesor jurídico, el señor Alfonso Andrés Covaleda, la argumentación al respecto era distinta, e incluso las salidas planteadas eran verdaderamente autónomas como consta en las actas levantadas en dichas reuniones.
Lo primero que tocaría responderle a ese comunicado es que su amañamiento es de tal tamaño, que provocaría el hundimiento de otro Titanic. Desnudaré algunas de estas falacias, a riesgo de que los “reducidores de cabezas críticas de la Universidad del Tolima”, de las cuales parecen ser miembros honorarios el señor Miguel Espinosa, el Decano Germán Calderón, todos sus súbitos que crecen en la medida que crecen sus favores, y el inquisidor Covaleda, soliciten mi cabeza en un platillo navideño. Pues es así, el mismo Decreto dice cositas que estos señores no nos cuentan, por ejemplo: “Se da un plazo máximo de cinco (5) meses, contados a partir de la vigencia de este decreto, para que los Consejos Superiores Universitarios expidan las normas que les corresponden de acuerdo con este decreto y actualicen los estatutos docentes (Artículo 63) Si las sumas no me fallan, entre el 2002 y el 2013 ha transcurrido más de una década sin que se actualice el Estatuto Docente de la Universidad del Tolima, incluso cuando el MEN recientemente visitó la UT para acreditación, una de las acciones urgentes que reclamó fue la actualización de estatutos y reglamentos, pero eso no se hace, porque esa contradicción jurídica garantiza el caos y el favorecimiento a unos y el castigo a los críticos.
Así mismo, el “Grupo de Seguimiento al régimen salarial y prestacional de los profesores universitarios”, creado mediante el Artículo 62, elaboró las disposiciones necesarias para que dicho Decreto empezara a operar, de esa manera se plantea la creación de CIARP y la expedición del Manual de Asignación de Puntajes de cada universidad; ¡pues atérrense la Universidad del Tolima no tiene ese manual, después de más de una década!, es tanto así que en el reciente concurso docente muchos evaluadores de hojas de vida no tenían un instrumento al cual recurrir para aclarar dudas. Sin Estatutos reformados, sin Manual de asignación de puntaje, ¿cómo entonces se toman las decisiones sobre títulos, puntajes y salarios de los docentes en la Universidad del Tolima? Pues esa duda la planteamos en la Comisión Académico-Laboral y se avanzó, sobre todo los miembros de ASPU presentamos una propuesta con mecanismos puntuales para clarificar estos procesos, sin embargo la Comisión fue desconocida y ahora con estas disposiciones, es atacada.
Ahora bien, si como lo dice el rector encargado, David Benítez, en el comunicado; los funcionarios públicos debemos darle estricto cumplimiento a los deberes establecidos en la Constitución y en la ley”, ¿por qué él y su asesor Covaleda no nos muestran y/o explica a qué se deben estos “incumplimientos”? ¿Cuáles procesos se han iniciado por no cumplir estas disposiciones?  Ni hay explicaciones válidas, ni procesos. Si se disfrazan los ataques al profesorado con este Decreto, es porque no pueden argumentar desde otro lugar, es que no pueden decirle a la comunidad y a la región que la única salida para solucionar los problemas que encuentran quienes están al frente de la administración, es la tesis “de la mano dura”, que en lenguaje real significa, “echar a los que no están de mi lado”.
Si tan legales son, Benítez y Covaleda el dúo dinámico de la legalidad, por qué no nos explican, a los cerca de 1500 catedráticos, cuál es la razón que les impide cumplir la Sentencia C-614 que ampara nuestros derechos laborales, y por el contrario se sigue permitiendo descaradamente que se despidan los docentes. ¿Ya abrieron procesos disciplinarios contra quienes ordenaron terminar el contrato de los 135 catedráticos de medicina y enfermería? ¿Se van a disciplinar ustedes mismos por ser quienes más violentan la ley que dicen defender? ¿Van a abrir proceso contra el rector titular Herman Muñoz por incumplir el pliego recién firmado con ASPU y ratificado mediante la Resolución Número 1337 del 4 de octubre de 2013? Todo es, como decían los eminentes profesores invitados, Renán y Beltrán, una farsa del poder para perseguir, porque la inquisición sigue viva y cerca tenemos nuestros inquisidores.
Finalmente, el rector encargado se escuda en su discurso seudo-demócrata para decir que “Hago un llamado al respeto, a la cordura y a resolver nuestras diferencias por la vía pacífica”, cuando él y sus secuaces no respetan al docente, maltratan los catedráticos, no respetan la academia, han perdido la cordura creyendo que rodeados de “gañanes” y “leguleyos” pueden construir universidad, y violentan la vida,  el cuerpo y la mente de los sujetos que nos negamos a ver el patrimonio público tolimense educativo transitar hacia la debacle. Tiran la piedra y esconden la mano.
Posdata: A Los funcionarios y profesores que han hecho llegar a este espacio documentos y denuncias sobre irregularidades en la Universidad del Tolima, les agradezco su confianza, revisaremos, investigaremos, denunciaremos. A los demás, que me cuentan tantas atrocidades en los pasillos, los invito a que denuncien, o a que hagan llegar sus pruebas, no dejemos que el miedo les permita cabalgar tranquilos a los corruptos. La Universidad del Tolima es de todos, no de ellos.

noviembre 28, 2013

TRANSCURRIR UT (NOVIEMBRE 29 DE 2013)



Por: Carlos Arturo Gamboa Bobadilla

Catedrático Universidad del Tolima

Vice-presidente ASPU Tolima

1.

Un grandioso regalo enviaron a la Asociación Sindical de Profesores Universitarios, ASPU Tolima, en sus cuarenta años, el Rector de la Universidad del Tolima, Herman Muñoz, a quien parece habérsele olvidado lo que significa ser profesor universitario, y el escudero de sus dos manos derechas, David Benítez. Dos procesos nuevos contra miembros de la Junta Directiva, procesos parapetados en las leguleyadas propias del vicio politiquero regional. Convencidos de que la solución es judicializar el pensamiento argumentado y atizados por la tribu reducidora de cabezas críticas, la dirección de la Universidad una vez más demuestra que es peor un gobernante que renunció a las ideas de izquierda, que un derechoso convencido.

Ambientes de persecución de este talante solo tienen parangón con los emprendidos en los años setentas, cuando cerraron la Facultad de bellas artes y despidieron al profesorado; lo diferente es que el rector de ese entonces no se hacía llamar demócrata, ni predicaba la excelencia académica y mucho menos estaba rodeado de vergonzantes soldados del poder, que vociferan la universidad como territorio de paz, cuando persiguen, estigmatizan y están dispuestos a deshacerse por cualquier medio de todo aquel que huela a diferente, que no se arrodille a mendigar sus sobras de pasajero poder.

2.

Con estos procesos, emprendidos contra los Profesores Jorge Gantiva, y Alexander Rivillas, ya casi toda la Junta Directiva está intentando ser “disciplinada”, junto a muchos otros miembros del sindicato. Mientras tanto los corruptos, los que han depredado la universidad con contratos amañados, los que vegetan a la sombra del poder, siguen campantes. Debe ser que el proyecto de Universidad que tienen en sus mentes es que el ethos y el campus se parezcan al Congreso colombiano, en donde reina la impunidad, la mezquindad y el despilfarro, mientras la mayoría observa el deterioro del bien público.

¿Al final quién pierde con estos actos de soberbia y persecución? La comunidad y el erario público. Es necesario recordar que hace algunos años la emprendieron contra el Director del Centro Cultural, y mediante artilugios lo despidieron. Luego él demandó, como es de esperarse en estos casos de persecución, la Universidad perdió el litigio. ¿Quiénes pagaron el alto costo de la demanda? ¿Los culpables? No. usted, yo, los estudiantes con sus matrículas. Los perseguidores ya no estaban en el poder, se habían ido enriquecidos con el bien público. Ese es el juego. Por eso la mayoría no debería permanecer impávida ante estas arbitrarias decisiones.

3.

Para completar el cuadro dantesco que pincelan los Directivos de la Universidad del Tolima, 135 mal llamados “catedráticos”, fueron despedidos hasta nueva orden, esto debido a que los estudiantes de Medicina y Enfermería se encuentran defendiendo el Derecho a la Salud Pública y por lo tanto se declararon en Asamblea Permanente. Los profesores a quienes les cancelaron el contrato, violando sus derechos laborales, deberán recuperar las clases cuando los estudiantes retornen a normalidad académica. Mientras tanto su navidad será negra, como lo fue para muchos en el 2011 cuando igual acción fue aplicada para cerca de 800 catedráticos. ¿Ese era el nuevo proyecto de “Universidad eminentemente académica” que nos prometió esta administración en época de campaña? Menos mal pertenezco a esa gran mayoría que no le creyó. ¿Qué dicen hoy sus votantes? ¿Qué dice el Consejo Superior que lo designó con la promesa de sacar de la crisis el Alma Mater?

Además, los restantes mala llamados “catedráticos” debemos laborar una semana más, pues alargaron el calendario académico, pero obvio no nos pagaran esa otra semana de trabajo.


4.

Estos últimos hechos demuestran que la administración de la Universidad se burló del pliego de peticiones firmado con ASPU. Han incumplido ya tres demandas: no han respetado la comisión de reclamos laborales, siguen maltratando los docentes mal llamados catedráticos y no respeta el ejercicio sindical. ¿Ignora la administración la gravedad que estos hechos representan frente al Ministerio del Trabajo y el Ministerio de Educación? Pues parece ser que prima más el odio visceral por la diferencia, por el pensamiento crítico, que la viabilidad de la universidad pública.

5.

Podemos hacer un pequeño balance de la “grandiosas” obras por las cuales esta administración será recordada en su primer año de gobierno. 1. Acabaron con la Revista El Salmón, una de las publicaciones críticas universitarias más antiguas de Colombia. 2. Abrieron, según informes de profesores, cerca de diez nuevos procesos disciplinarios contra expresiones críticas. Ni una contra los corruptos. 3. Despidieron 135 docentes de Medicina y Enfermería. 4. Garabatearon un Plan de Desarrollo y un PEI a espaldas de la comunidad universitaria, documentos en los cuales la universidad que describen parece de otro planeta. 5. Abrieron un concurso docente para 110 plazas y apenas cerca del 40% se llenaron, eso sí, los costos por pago de jurados, desplazamientos y demás si fue del 110%. Estos cinco puntos son muestra suficiente para entender qué nos espera los dos años entrantes ¿Y así quieren reelegirse?

6.

A pesar del clima adverso, quien camina construyendo futuro debe continuar por su sendero. Por eso la Asociación Sindical de Profesores Universitarios de la Universidad del Tolima, continúa en su evento de celebración de sus 40 años de lucha por la reivindicación de la universidad pública y la dignidad docente. En ese marco se celebrará la conferencia a dos voces titulada: Capitalismo, despojo, universidad: las tareas del pensamiento crítico; la cual será impartida por los profesores Miguel Ángel Beltrán y Renán Vega Cantor, dos profesores e intelectuales que conocen el exilio y la persecución por pensar críticamente. Al caer la noche disfrutaremos de un concierto dirigido por el maestro Zambrano, otro de nuestros ilustres afiliados. Estos eventos se llevarán a cabo a partir de las tres de la tarde en el Auditorio del Bloque 33, de la tan maltratada Universidad del Tolima.

noviembre 18, 2013

TRANSCURRIR UT (NOVIEMBRE 18 DE 2013)



Por: Carlos Arturo Gamboa Bobadilla

1.

Malos vientos soplan de nuevo contra el proyecto Salmón, revista contracultural que durante más de una década ha alimentado el escaso espíritu crítico de la Universidad del Tolima. Siempre enfrentada a los pírricos presupuestos que las administraciones de turno destinan al fortalecimiento del mundo cultural, la Revista Salmón ha tenido que batirse a aletazo limpio contra los osos depredadores, sin importar el color ideológico de sus garras. No se concibe que una expresión “distinta” deba estar mendigando para sobrevivir, sobre todo cuando al observar el panorama vemos que las expresiones estudiantiles escasean, y se apoyan acciones siempre que estás conserven el discurso políticamente correcto, para que no afecte los oídos sordos de quienes consolidan su poder comprado conciencias. No vale que la revista sea anti-minera y la administración de turno se jacte de este discurso, o que en sus páginas se formen estudiantes que garabatean angustias existenciales y dramas de resistencia, cada semestre se hace más difícil desovar.

2

Aun en contra de la corriente desfinancia-peces, el próximo viernes 22 de noviembre, a las 6:30 PM; (una buena hora para dejar de respirar), se llevará a cabo en la Universidad del Tolima el lanzamiento del número 22 de la Revista Salmón. Se hará un homenaje a un pez caído bajo las balas hechas del plomo que le extraen a la tierra, el campesino Pedro César García.

3.

En la Universidad del Tolima se celebró la fiesta de los graduados, acto que permitió conocer algunas personalidades que han transitado por esta Alma Mater. En la editorial del “catálogo” de graduados reconocidos, el rector afirma que: “Es importante que una comunidad tenga conocimiento de las ejecutorias de sus integrantes”, lo cual comparto y me permite preguntar: ¿Por qué la notoria ausencia de egresados del IDEAD?, ¿sólo un miembro destacado en 30 años de existencia de la “facultad” más grande de la Universidad del Tolima?, creo que el desconocimiento del impacto social del IDEAD queda de nuevo al descubierto; además el ser reconocido como egresado no debe implicar solo el ostentar muchos diplomas o cargos, apuesto más por la fuerza creadora de muchos egresados de los programas del IDEAD que luchan en las regiones por construir una sociedad más justa. Ellos son dignos de todo el reconocimiento, así no aparezcan en los catálogos.  

4.

Una curiosidad del evento de egresados: En un volante que repartieron con algunas convenciones para que los visitantes ubicaran su Unidad Académica, el IDEAD se identificaba con el color “verde militar”. Eso eran otros tiempos del IDEAD, ¿cierto? Es que la semiótica siempre permite descubrir algo más allá de lo que se observa a primera vista.

Otra curiosidad: La mayoría de egresados que asistimos al evento somos funcionarios, profesores, catedráticos y administrativos de la Universidad del Tolima, ¿será por eso que no nos reinventamos? ¿Endogamia?

5.

Se siguen escuchando voces de totalitaristas que claman mano dura contra las expresiones críticas de la Universidad del Tolima. Se escuchan rumores que en un Consejo Académico el amo y señor de los gritos pidió destitución de profesores contradictores. A este ritmo pronto tendremos al procurador Ordoñez impartiendo clases de Constitución Política Colombiana en la UT, traído por sus admiradores.