5:00 AM. El despertador altera la madrugada. La ducha fría estremece la realidad. Una oficina espera los cansados cuerpos para albergar la dependencia. El sueño de unas monedas que paguen la libertad pignorada cada mes. La maldición de un antiguo paraíso cuando el dios que heredó estos demonios te condenó al trabajo. El trabajo, dicen ellos, es la base de tu vida. El trabajo, piensan Alberto Beltrán y tú, lo hizo dios como castigo. Pero la oficina te atenaza mientras tus sueños se diluyen entre copas de agua mineral.
Como tú, miles de seres desempeñan silencios. Cumplen tareas. Sueñan con ser el empleado del mes y ganar la gracia pasajera de tu jefe de turno. Sobre tus hombros descansa la eficacia y el fracaso. Serás el culpable de la rentabilidad, pero nunca tus manos ostentarán las ganancias. Nunca subes la voz, sabes que eso garantiza tu otro contrato. Nunca contradices las órdenes, las cumples todas, incluso aquellas que destruyen a tus iguales. Haces del miedo una prédica, mientras sueñas en comprar un boleto para visitar las playas dentro de dos años. Dices merecerlo.
5:00 AM. El despertador de nuevo. La costumbre hace que te levantes y merodees en tu estrecha habitación. Te miras al espejo y tu cara trasluce una mueca de insatisfacción. Frente a ti está el más cumplidor, el más eficiente, el más asertivo, el ejemplo univoco de la prospectiva laboral. No logras entenderlo. Miras la mesita de noche en donde reposa el tercer el memorando y empiezas a diligenciar una nueva hoja de vida. Una lágrima testifica tu dolor.
Y con estas metáfora evidencia el oficio de escritor que viene desarrollando desde ese anhelando silencio de escritor que pocos son (mos) capaces de guardar. Su poesía de forma compacta parece estar pulida con el tiempo y sin la prisa por publicar, como contradiciendo una época en donde se confunde el escritor con el publicador. A veces su voz suena comprometida con el mundo depredado, como cuando dice:
Milenarias piedras derretidas
estiran sus manos hacia el cielo,
huyen de la fiebre de mineros.
A veces, el tono de sus versos nos hace pensar en la búsqueda de un lugar perdido, el retorno a la placenta de nuestro destino, por eso escribe:
Una soga nos trae al mundo
atados para siempre a nuestro destino.
Y así, pausadamente, Alirio nos va conduciendo en el centro de sus imágenes, para dejarnos a la deriva de un poema poblado de insectos, de luz y de preguntas.
Su poemario El tiempo líquido de las mariposas, le valió el Premio Nacional de Poesía Porfirio Barba Jacob, Quinta Versión, 2011, Envigado (Antioquia), y con ello reafirma que detrás de su obra se erige un trabajo delicado, como de otras épocas.
Aquí queda pues, algunos poemas de este trabajo:
NACIMIENTO
No alargues la mano
contra tu gusano prójimo;
déjalo tejer su sueño
en las hojas del roble.
Quizás tú habites su capullo
y él esté velando tu nacimiento,
tu confundida especie de la nada,
tu premura por ser luz y alas.
UNA SOGA NOS TRAE AL MUNDO
Una soga nos trae al mundo
atados para siempre a nuestro destino.
Llegamos como lluvia
a desempacar maletas de llanto;
descendemos de la oscuridad
a la inmensidad de otra noche
y a veces nos perdemos en la claridad del día.
Somos ancla de una nave extraña,
quizás piedra vencida en el camino
o recuerdo anudado al cuello
de otro desterrado en el patíbulo.
Una soga nos trae al mundo.
EL DIMINUTO BANQUETE DE LA ARAÑA
“porque tan sólo el diminuto banquete de la araña
basta para romper el equilibrio de todo el cielo”.
Una gran lucha por LA VIDA se está librando hoy desde todos los espacios de la palabra y la acción; del Tolima para el mundo, el mensaje es claro, no queremos existir en un mundo que no podremos llamar mundo, porque lo que tendremos será desolación, muerte, hambre, sequías, pandemias, dolor…
Desde hace algunos años, varios grupos, agremiaciones, colectivos y comunidades, nos hemos levantado en contra del proyecto minero La Colosa de la empresa sudafricana Anglo Gold Ashanti, ubicado en los territorios cercanos al municipio de Cajamarca del departamento del Tolima; y hemos planteado con vehemencia que el problema de la mega minería y las zona impactadas por su acción no solamente es en términos ambientales, sino también sociales, culturales y políticos; que la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos, al ser vulneradas y violentadas de manera indiscriminada por el capital trasnacional, es un elemento fundamental para llegar a la raíz del problema minero en Colombia; que el concubinato de las empresas transnacionales en Colombia con la fuerza pública y el paramilitarismo en muchas ocasiones, ha sido evidente en los territorios nacionales, como en el sur de Bolívar y el Chocó en donde han construido escenarios de muerte, silencio y oscuridad.
Lo que nos lleva firmemente a pensar que como en otras ocasiones la historia se repetirá; con suficiencia técnico-científica hemos demostrado que los daños ambientales son irreparables en los ecosistemas impactados por las acciones de las criminales transnacionales de la minería y los saqueadores de nuestras riquezas naturales.
Frente a la muerte, LA VIDA, y no descansaremos hasta VENCER, Cajamarca, fundamentalmente es un territorio agrícola de vocación, generaciones de hombres y mujeres se han levantado desde su tierra, han construido su mundo y han pensado su vida desde el campo, desde la digna y honrosa labor del campesino; pero los sucesivos gobiernos han despreciado el campo, lo han vendido y lo han ofertado de la manera más vulgar; la lucha en contra de la mega minera es de una sola bandera: LA VIDA, y ella no tienen color porque los tiene todos, los de la tierra, de los hombres, de los niños, de las mujeres y los amigos; la lucha que hoy libramos en Ibagué no sólo es por Cajamarca, es por el mundo, es la misma lucha que elevamos en Marmato, El Quimbo, Santurbán, Ituango y en cualquier lugar donde la depredación del mundo mercantilizado anteponga sus intereses de acumulación de capital frente a LA VIDA, la dignidad y la autonomía de los pueblos; igual que ante las imposiciones del Plan Nacional de Desarrollo, al intento por acabar la Universidad Pública mediante la Reforma a la Ley 30, la criminalización de la protesta pública, legitima forma de lucha del pueblo, cada vez más socavada por la lógica del capitalismo mundial.
Por lo mismo nos negamos rotundamente a que las expresiones de resistencia popular y comunitaria que se han levantado en contra de la mega minería en Colombia, y ahora en el Tolima, sean preñadas de apuestas electorales oportunistas y ramplonas que buscan posicionar sus candidatos y no una lucha transparente y digna por LA VIDA.
Como Anticapitalistas, marchamos por la vida, por la esperanza, y como pueblo repudiamos cualquier intento politiquero de apropiarse del movimiento y mucho menos de hablar por la gente.
Reafirmado en el Tolima, para el mundo.
Corriente Anticapitalista Ibagué -Corriente Ecosocialista - Corriente Anticapitalista Nacional
Una vieja broma de escritores dice “publiqué en la editorial Bolsillo propio” y el chiste terminó en una editorial verdadera Editorial El Propio Bolsillo que publicó inclusive a Jaime Jaramillo Escobar, María Cristina Restrepo, Luis Fernando Macías Zuluaga, entre otros.
Con la invención de la imprenta creció el ánimo de los escritores por divulgar sus obras aunque los costos alejaban a los más pobres. Hoy en día las cosas son más fáciles y la pululación de editoriales de garaje facilita las cosas. Hay quien imprima, hay quien quiere publicar y los costos son accesibles. Todo está dado.
Publicar representa someterse al escrutinio público, dialogar con la tradición, salir del anonimato en algunos casos y el primer paso para adquirir cierta visibilidad o para desaparecer definitivamente. La mayoría de los libros no alcanzan siquiera una segunda edición. Publicar a monto propio significa en la mayoría de los casos perder la inversión o recuperarla en muchos años, regalar los libros a gente que nunca los leerá, guardar cajas en la casa generando estorbo porque no se cuenta con los medios para distribuirlos y ahí el escritor termina su proceso de corrector, editor y distribuidor.
Llegar a vivir de la escritura es oficio para unos pocos. Se requiere de talento y una buena editorial que lo apoye o, la mayoría de las veces, simplemente lo segundo. No hay que descuidar las que se enriquecen y a los autores sólo le llegan algunas migajas.
Y publicar de bolsillo propio no es que sea un pecado, no por lo menos para quien escribe. El pecado radica en la cultura, que se ve llena de objetos defectuosos, mal terminados, mal editados y sin ningún valor estético. El pecado también radica en que muchos editores se dedican a ensalzar a polluelos de escritor, haciéndoles creer que son grandes poetas, narradores, cuentistas y demás. No hay ningún proceso de selección serio más allá de que el pseudoescritor tenga disponible unos cuantos ahorritos para invertir o gastar en una edición. Esto ha creado a cientos de enanos de escritor que se dedican al ego antes que a la obra, que se preocupan en publicar cuanto borrador de taller o de clase hacen sin siquiera hacerle correcciones. El escritor tolimense César Pérez Pinzón decía que hay quienes quieren ser escritores y hay quienes quieren escribir. Los verdaderos escritores son los segundos, como ha sucedido con un buen escritor que vive en el anonimato con una obra de gran calibre y sin ningún afán por publicar: Jacobo Reyes Godoy, quien seguramente el tiempo le hará justicia. Hay otros que publican en cuanto folletín, hoja, revista, periódico o cualquier cosa impresa para posar de escritores.
En cuanto a los editores vemos cómo andan a la caza de ellos para mirar cómo les sacan su dinero (son inocentes, al fin y al cabo, ese es su negocio). Dos casos: hace unos años se presentó el lanzamiento de un libro de “poesía” en la Biblioteca Darío Echandía con bombos y platillos. La autora dijo en su lanzamiento: “yo no sabía que era poeta hasta que el señor X descubrió unos “papeles sueltos” que tenía en mi escritorio; papeles que yo escribía en mi tiempo libre como secretaria y él se dio cuenta que yo tenía talento”. Era cierto, sólo papeles. Otra perla: hace unos días El boletín informativo de la Universidad del Tolima, algunos periódicos locales e inclusive alcaldes y decanos, celebraban que un tolimense ganó una convocatoria internacional llamada Antología de poetas hispanoamericanos y españoles Editada por Lord Byron editores en España, editora perteneciente a Leo Zelada, poeta peruano, según se reclama. Este señor lleva años enviando falsas convocatorias por internet disfrazadas de concurso, cautivando a incautos aspirantes de escritor, haciéndoles creer que han sido seleccionados para integrar tan “prestigioso proyecto editorial”. En 2010 decía Zelada “Cuando inicié este proyecto editorial de publicar a los exponentes de la nueva poesía hispanoamericana nunca pensé que en menos de un año llegaríamos a la tercera edición. Quiero agradecer antes que todo a los poetas que en forma desprendida y desinteresada confiaron en este proyecto autogestionario e independiente.[1]
Con esta argucia ha publicado decenas de antologías de cuento, poesía y ensayo. La cosa es que cada seleccionado debe pagar 200 euros para el envío de sus cinco libros. ¡Hagan cuentas! 200 Euros por 35 autores da 7000 euros. Y sólo tiene que publicar 175 libros y enviarlos. La ganancia es de más de 4000 euros por antología. Igual negocio hace una editorial que se hace llamar INSTITUTO CULTURAL LATINOAMERICANO, con varias publicaciones al año con diferentes nombres como Antología poética del sur y elegidos 2011 con este mismo sistema. Lo increíble es que en la provincia (y no nos gusta el término) ven una publicación de estas como la gran hazaña, con frases como “ahora el poeta X entró a dialogar con la poesía universal”. Sin entrar a investigar y sin corroborar las fuentes. Esto sucede porque generalmente quienes hablan de cultura son modelos, principiantes de periodismo, políticos, fotógrafos, y toda clase de gente que nunca ha estudiado arte. Las cosas que hay que ver.
No se trata de irse lanza en ristre contra la autoedición por bolsillo propio. Esto no está mal ni debe ser visto como algo indecoroso. Grandes escritores se han dado a conocer de esta manera, tampoco se debe juzgar a los editores, pues es su negocio y muchas veces ellos ofrecen las oportunidades que las grandes editoriales, signadas por el mercado y la moda, no ofrecen a escritores serios y de oficio.
Una Carta abierta defiende la poesía escrita en español. Firmada por más de 200 personas, alerta de los efectos perniciosos del marketing sobre la poesía y señala la pluralidad como alternativa necesaria.
Cansados de los maniqueísmos simplificadores que tanto daño ha hecho y están haciendo a la poesía que se escribe en España y Latinoamérica, un grupo de lectores, críticos y poetas han redactado una «Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas» que se desarrollan en nuestro idioma.
En ella, se reivindica una concepción amplia, inclusiva y plural de la escritura poética, así como una actitud de exigencia moral y apertura intelectual que esté a la altura de las herencias, cuestiones y búsquedas actuales, y que permita reinventar y re-imaginar el futuro individual y colectivo, al margen de las leyes mercantilistas que imponen su particular dictadura a una labor, la labor poética, que debería ser independiente.
Contexto en que surge
En España, el mercado ha invadido el espacio de la poesía, imponiendo a ésta sus leyes: La búsqueda de ganancias por encima de todas las cosas ha hecho que diversos actores del mercado editorial desplieguen numerosas estrategias de marketing, entre las que pueden contarse desde la invención de poéticas banales hasta la fabricación de impostadas antologías. Todas estas estrategias se han destinado a la captación de “lectores homologados”, dentro de supuestos sectores de recepción. Pero el mercantilismo de la poesía en España no ha tenido efecto sólo en el mundo editorial, sino también en el ámbito de lo público, concretamente, en el de los premios de poesía pagados con fondos públicos, tal y como ya denunciaron en 2007 un grupo de poetas, en carta enviada entonces al Ministro de cultura español: “Dado que su Ministerio está impulsando la necesaria reforma democrática de los medios artísticos y culturales de titularidad pública, mediante la aplicación de un Código de Buenas Prácticas, los abajo firmantes le pedimos que haga extensiva esta iniciativa a los ámbitos literarios de nuestro país que, directa o indirectamente, son de titularidad o financiación pública, y sobre los que se ha ido extendiendo poco a poco, mediante el consentimiento pasivo o cómplice, una serie de conductas que no pueden ser calificadas más que como corrupción, en la medida en que el dinero público acaba utilizándose para beneficio de unos pocos o desviándose hacia manos privadas sin posibilidad de control legal ni democrático alguno”.
En definitiva, la devoradora y aparentemente infinita espiral del marketing está golpeando a la poesía desde distintos frentes, haciendo de ella un “objeto de consumo” tan “vendible” como el detergente o los automóviles.
A modo de denuncia
En este contexto, los firmantes de la «Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas» pretenden, por un lado, denunciar uno de los efectos del mercantilismo sobre la poesía.
En concreto, quieren denunciar el peligro que entraña el mercado para las poéticas ricas y diversas que se hacen, practican y desarrollan en español en el momento actual: el potencial empobrecimiento de la poesía en general (de la que se escribe y de la que se publica), derivado del encumbramiento de fórmulas poéticas preestablecidas y más “asequibles” o “atractivas” para un supuesto lector “pasivo”, del que el mercado parece esperar que se acerque a la poesía sin espíritu crítico alguno, a modo de individuo consumista y no de vibrante buscador.
Los firmantes consideran, por el contrario, que la diversidad de poéticas es garantía de una riqueza cultural no homologable, reflejo de una sociedad que cuenta con capacidad de arriesgarse para cuestionarse, conocer, desvelar, inventar, etc., en este caso concreto a través del lenguaje y del pensamiento, elementos esenciales de la labor poética. Esta pluralidad no debería diluirse en la confusión y el ruido de las estrategias mercantilistas hacia la poesía.
Como muro de contención
Jenaro Talens afirmaba en el libro "Poesía Hispánica Contemporánea. Ensayos y Poemas" que: “Si el pensamiento no puede captar directamente lo infinito, debe entonces recorrer lo infinito en todas las direcciones”. Llevada esta idea al ámbito de la poesía, para los poetas resulta crucial mantener una libertad de recorrido, en la que formular su tradición y su apuesta, el espacio y camino de su propia voz.
En este sentido, la «Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas» pretende hacer las veces de muro de contención contra la homologación de las poéticas, fomentada por los movimientos y demandas del mercado. Sus firmantes consideran que debe frenarse la erosión de “la pluralidad poética heredada” y que es necesario defender “el trabajo y legado creativo, teórico y vital de muchas poéticas y poetas precedentes”.
Las palabras y la intención de esta Carta se expresan en unos cuantos párrafos y se sostienen mediante firmas. Aspiran a salvaguardar y respaldar los posicionamientos libres de cada poeta, lector o crítico, sin adscripiciones a escuela o tendencia poéticas alguna.
CARTA ABIERTA EN DEFENSA DE LA PLURALIDAD Y CONVIVENCIA DE POÉTICAS
La realidad no es legible de manera evidente. Las ideas y teorías no reflejan sino que traducen la realidad, pudiendo traducirla de manera errónea. Nuestra realidad no es otra cosa que nuestra idea de la realidad. Del mismo modo, importa no ser realista en un sentido trivial (adaptarse a lo inmediato), ni irrealista en el mismo sentido (sustraerse de las coacciones de la realidad); lo que conviene es ser realista en el sentido complejo del término: comprender la incertidumbre de lo real, saber que existe una porción de lo posible aún invisible en lo real. Edgar Morin.
El lenguaje poético es un patrimonio colectivo. Una urdimbre tejida en la arena de la diversidad. Nuestras tradiciones literarias siempre se han visto atravesadas por múltiples mutaciones que han ayudado a componer y descomponer el ovillado paisaje de la palabra. No en vano la palabra recoge la complejidad genésica de nuestra existencia. Así ha sido en el caso de la lengua española. Las literatura(s) panhispánica(s) (de acá y allá, en diálogo unas veces, aisladas otras) siempre han manifestado en su devenir histórico la riqueza de lo plural, el desborde de lo conectivo. No existe una deriva única de lo poético. Nunca se produjo una voz homogénea para toda nuestra tradición. Las tentativas de encerrar el lenguaje literario dentro de límites inamovibles han dado como resultado estructuras cerradas de pensamiento que trabajan en contra de la propia y esencial condición de la palabra.
Las personas que firmamos esta carta creemos firmemente en esta pluralidad poética heredada –a la que hemos tratado de contribuir activamente con nuestro propio trabajo– y por eso nos mostramos resistentes a cualquier forma de cierre normativo. Creemos necesario alzar un muro de contención ante actitudes que pretenden reproducir debates que «ya» no son legítimos –que, en realidad, nunca lo fueron– porque representan en sí mismos una agresión a esa misma pluralidad conquistada, al trabajo y legado creativo, teórico y vital de muchas poéticas y poetas precedentes y que recogen de manera natural el legado incuestionable de los padres de la modernidad poética: del romanticismo inglés y alemán al surrealismo pasando por Baudelaire, Rimbaud y Mallarmé. Ha costado mucho desterrar de nuestro campo literario el cainismo y la exclusión. No vamos a consentir ahora que vuelvan a reproducirse estrategias envenenadas similares. El debate de poéticas es necesario, útil el contraste filosófico, intelectual, en torno a la creación, pero siempre en el marco de un respeto escrupuloso a la diversidad y el disenso.
Por todo ello queremos reivindicar como legítimo y propio de la(s) poética(s) panhispánica(s) actual(es) los siguientes elementos:
- Escritura(s). En plural. Modos del lenguaje que se encuentran. Ningún programa prescriptivo. Huellas. Rescoldos a modo de conceptos, de cruces, de intuiciones. Ninguna tabla de la ley. No sabemos. Quizá sean un modo de operar, de practicar la literatura. Ese acontecimiento ignoto. No sabemos. Disparan la semilla de lo por hacer y de lo hecho. No sabemos. Mueven a la acción.
- Tradicion(es). En plural. Linajes incrustados, desde siempre, en nuestra modernidad, en nuestra memoria literaria. Linajes que se activan y se iluminan desde el presente y de los que debemos hacernos merecedores. Como afirmó Eliot, la tradición «no se puede heredar, y si la deseas debes obtenerla con gran esfuerzo». Cada poeta se forja y construye su tradición, su propia cadena de ejemplos y magisterios, y este esfuerzo es en sí mismo un acto poético, una intervención en el mundo. Puede ocurrir –y de hecho ocurre– que este esfuerzo ponga a prueba nuestra capacidad de asunción cognitiva o de mera comprensión, incluso a lo largo de toda una vida de esfuerzo. La dignidad e inteligencia vitales consiste entonces en asumir esta discapacidad en vez de darle el formato autoexculpatorio de lo incomprensible, lo hermético, lo bárbaro y despreciable. Imposible simplificarla, esencializarla, despotenciarla a través de marbetes o etiquetas reductoras. Imposible normativizarla en interés propio, mediante operaciones espurias de exclusión o ninguneo. Voces habitadas para nuestro presente y nuestro futuro.
- Heterodoxia(s). En plural. Nunca una lectura unívoca de lo poético, no podemos aceptar como obvio ni la desaparición del habla ni el habla homogeneizada. La palabra poética implica desborde, intersubjetividad, entramado conectivo, intersticio, complejidad. Y significa todo ello porque dialoga con lo humano.
- Poética(s). En plural. No hay una poética una que convierta a las demás en otras. No hay norma, no hay centro natural o tácito. Queremos (re)afirmar y defender el deseo y la probada capacidad de convivencia de poéticas diversas que han demostrado en los últimos años su resistencia a la codificación. No precisamos para construir o apuntalar una identidad la negación del Otro. No vivimos la alteridad como amenaza, sino como nutriente y condición necesaria para la construcción de nuestra posible identidad colectiva y personal.
- Hibridez y Diversidad(es). En plural. Creemos que la poesía no es mercancía, no es hija de la rentabilidad económica. Tampoco de las ideologías. La poesía es una multiplicidad de pájaros, aves raris, aves migratorias, que ponen su nido en lo alto, alejado del manoseo y voracidad de las alimañas y carroñeros. No podemos, por tanto, hablar de «una» poesía, sino de «poe-diversidad», en constante vuelo, en constante cruce, en constante mestizaje. Y no enjaulada, sino libre, puede ser del mundo, desde el mundo, con el mundo. Pero siempre «haciendo mundo».
- Pensamiento(s). En plural. Desconfiamos de los falsos dualismos (razón y emoción, realismo e irracionalismo, público y privado, naturaleza y cultura…) en los que se ha querido encerrar lo poético. Se trataría, como dice Miguel Casado, de «ampliar la noción de pensamiento, extenderla a todos los movimientos de la mente, a uno y otro lado de la conciencia, a todos los movimientos interiores del lenguaje que de modo constante nos recorren y atraviesan». En definitiva: destacar el carácter desestabilizador y genésico de la palabra poética como apertura del pensamiento.
- Realidad(es). En plural. La relación de lenguaje y realidad es compleja, porque ambas son complejas de por sí y más cuando se relacionan, influyen, comunican. Es simplista y equívoco detenerse en un estilo o propuesta, en una sola manera de abordar esa difícil exploración de la materia (humana y no humana) que llegará a ser poema.
- Subjetividad(es). En plural. Sin menoscabo de que cada uno/a pueda o quiera llevar la voz poética adonde crea conveniente. Todas las formas de enunciación tienen sentido y no seremos nosotros quienes juzguemos la pertinencia de lo que cabe o de lo que debe desaparecer.
- Emoción(es). En plural. No codificadas, no predeterminadas en un calculado ejercicio de causa-efecto practicado desde las inevitables limitaciones del poeta sino trascendidas y reveladas junto a él en un proceso que hermana escritura y lectura, que convierte al lector en agente activo y co-productor de sentido.
- Lector(es). Recepciones. Por todo lo anterior reivindicamos el respeto a la inteligencia y creatividad lectoras, a la libérrima capacidad de sorprenderse y sorprendernos de aquel que generosamente se acerca a un texto para darle vida; a su derecho inalienable de que nada ni nadie se haga garante ni faro de sus emociones, su criterio, su infinita libertad.
Así, queremos reivindicar la convivencia de poéticas, la pertinencia del debate crítico, la belleza de la pluralidad como alimento de lo creativo. Y rechazamos de manera frontal cualquier estrategia de apropiación, simplificación o reduccionismo literario.
Y para que así conste lo firmamos en Madrid, a 17 de mayo de 2011.
Hay días en que los sucesos me sorprenden y me pregunto si en verdad yo trabajo en una Universidad, o si es que un extraño se ha apoderado de mi mente y sólo estoy gastando mis días en una fábrica de silencios. Justo ayer releía un texto titulado Las pupilas de la Universidad. El principio de razón y la idea de la Universidad, de Jacques Derrida, por lo tanto amanecí dispuesto a debatir de aquello tan ambiguo para el momento histórico: La razón de ser de la Universidad. Derrida lo plantea así: “Si la Universidad es una institución de ciencia y de enseñanza ¿debe, y según qué ritmo, ir más allá de la memoria y de la mirada? ¿Debe acompasadamente, y según qué compás, cerrar la vista o limitar la perspectiva para oír mejor y para aprender mejor?”
Estas ideas quedaron girando en el depositario de mis argumentos. Pensar en la universidad para qué, me es urgente, pero la realidad es mezquina. Justo ahora me entero que esa institución llamada universidad, la misma de los debates académicos, la misma que es convocada a resistir frente a los embates del mercado, la misma que está impelida a coadyuvar a solucionar los males sociales, está administrada y guiada por entes (en el mejor sentido filosófico de la palabra) que no alcanzan siquiera a dilucidar la categoría: ser universitario.
Por eso, y por no tener espacio para argumentar la razón de ser de la universidad debido a la atrocidad de la cotidianidad, sólo me limitaré a denunciar una prueba tajante de por qué no deberíamos ostentar el título de universidad. Durante la última época la Universidad del Tolima se ha convertido en un espacio en donde el debate argumentado es un fantasma, recuerdo de otros tiempos calcinados por el odio. Las ideas fueron reemplazadas por el grito, el argumento se hizo cinismo y el cinismo engendró la emboscada certera; la astuta guerra por la obtención llevó a muchos a sacrificar sus ideales por un leve acomodamiento de las fuerzas. Ahora vivimos en el reino del silencio y la sospecha. Aquí es normal que todos callen, ya que el silencio es garantía de sobrevivir. Olvidan todos cuán leve es la vida y el hombre sombra insignificante comparado con el cosmos. Nuestro hoy no está registrado en el girar del universo, por eso llamo a nuestra cotidianidad una forma de la atrocidad. Yo mismo seré nombrado enemigo por decir lo anterior y todos lo aceptarán.
¿A qué se deben mis adjetivos? Hoy me enteré que una ex alumna del programa de lengua castellana del IDEAD, quien venía laborando como supernumeraria durante más o menos 4 años fue retirada de allí. Ser supernumerario ya es una afrenta contra la dignidad humana y los partidarios de tales formas de contratación sólo pueden justificarse dentro de las lógicas aberrantes del mundo del mercado. Pero agreguemos a esto los motivos del despido de la egresada de un programa del mismo IDEAD, cuya tesis alguna vez asesoré y cuyo calificación fue meritoria. Ella está siendo juzgada por tener vínculos con personas que han sido opositores a la actual (y ya demasiado prolongada) administración; ni más ni menos, es la compañera del hijo de uno de los más enconados críticos de lo que hoy llamamos universidad. Mónica Tovar, egresada a quien me refiero, fue despedida cuando se encontraba en estado de embarazo, tuvo que ser re-contratada porque la ley así lo obliga, pero luego, en un acto que sólo puede ser visto como retaliación, despedida de nuevo. ¿Podría ante estos argumentos sentarme a dialogar con Derrida sobre la razón de ser de la Universidad?
La universidad, ese espacio que debería ser un campus, esa idea que debería ser un ethos, no puede ser posible cuando acciones de este calibre suceden y todos permanecemos impávidos en nuestra fábrica de silencios. ¡Todos callen!, esa es una orden implícita en nuestros leves contratos. Pero ante la injusticia el silencio no es factible. ¿Por qué olvidan quienes ostentan el poder hoy, lo insignificantes que son sus vidas frente al generoso universo? ¿En dónde están los adalides de los derechos humanos, los sindicatos de trabajadores, las organizaciones libertarias, la asociación de supernumerarios, los intelectuales, ustedes los mismo que mañana serán objeto de la arbitrariedad?
Yo no puedo seguir hablando con Derrida sobre la idea de Universidad, mientras en la fábrica de silencios en donde laboro, un ser humano es tratado sin la dignidad que le es propia, porque si eso no se logra en la Universidad… ¿En dónde será posible?
Hijos del neoliberalismo –en realidad neoconservadores- han sido educados para obedecer, aceptar y aplicar las ordenanzas de un capitalismo mordaz. Alabar y no rechazar son sus slogans. Con tales actitudes aspiran a fortalecer los regímenes antes que a mostrar sus debilidades. Son los nuevos técnicos del pensamiento. Alfabetizados en las tecnologías, han hecho de éstas un tótem supremo desde las cuales creen conocer en profundidad el mundo, la realidad del mismo. Despolitizados, des-socializados, individualistas y tecnócratas, se estremecen ante la palabra confrontación. Seguidores del pensamiento utensiliar, son monaguillos que vuelven culto los reglamentos autoritarios de la educación. Son los baby teacher de las universidades: eficaces, eficientes, autómatas bilingües, “todo terreno”, choferes de las tecnologías. Gestionan sin queja la dictadura normativa de las llamadas investigaciones universitarias. Hijos del neoliberalismo, baby teacher de las instituciones.
En Colombia, existen grandes laboratorios que los producen en serie y se reproducen exponencialmente. Todos han egresado de universidades que les tocó sufrir el azote de la Ley 30, la cual no sólo impulsó una agresiva privatización, sino que las ahogó en su misma sustancia al obligarlas a llevar un plan acelerado de acreditación acorde a las exigencias del mercado global. Como consecuencia, se desmontaron currículos, se ajustaron los planes de estudio a nefastos objetivos y se desterró todo proyecto de una pedagogía crítica y renovadora.
En varios aspectos, los discursos doctrinales, religiosos, moralistas y políticos de esta primera década del siglo XXI, se asemejan a los de la llamada Regeneración de la República Conservadora impuesta en el país desde 1880 hasta 1930: servidumbre hacendaria y partidista, maniqueísmos religiosos y morales, conservadurismo, ideología imperial y papal, controles a la educación, censura camuflada, obstáculos a la modernidad crítico-creativa, centralismo intelectual, rechazo a la autonomía del intelectual disidente.
Todas las pocas conquistas de autonomía universitaria, docente, estudiantil, e intelectual lograda en los años sesenta hasta mediados de los ochenta, fueron diluyéndose y cambiándose por una adaptación servicial e integrada al “nuevo orden global”. La consolidación de la economía de mercado, del poder de los medios masivos de comunicación, de las tecnologías digitales, la urbanización e inmigración masiva, la privatización en serie y en serio, la banalización de la cultura, son algunos contextos sobre los cuales se desarrolló y se llevó a cabo el pensamiento neo-conservador de última hora. Como consecuencias observamos el paso de los intelectuales críticos a los baby teacher “todo terreno”, adaptados al son que les toquen.
Desde aproximadamente 1990 un cambio radical ha impactado en las estructuras universitarias. Todos sus estamentos han sido lentamente transformados. El neoliberalismo atrapó las libertades colectivas e individuales que todavía eran posibles en las instituciones tanto públicas como privadas. Así, los profesores, estudiantes e intelectuales entraron a un espacio de mayor control. Se impuso un lenguaje administrativo y ecónomo. Con ello se pasó de una activa reflexión a la sumisión de la gestión. Entonces, conceptos tales como, eficiencia, eficacia, competitividad, flexibilización, administración e insumos, entraron a formar parte del lenguaje en los ámbitos educativos. Como resultado tenemos un nuevo tipo de intelectual: el docente eficiente con lenguaje ecónomo. El denominado “relevo generacional”, es decir, jóvenes profesores que reemplazan a los viejos intelectuales de vanguardia crítica, y el nombramiento de economistas y de administradores en los mandos medios de dirección académica, garantizan las reformas curriculares acorde con las demandas neoliberales. Golpe bajo al trabajo crítico y humanista; ganancia para el trabajo administrativo. Burócratas contra intelectuales.
De manera que la Universidad se adapta a las exigencias del mercado edificando el llamado por algunos teóricos “capitalismo académico”: una “Universidad emprendedora”, lo que quiere decir subordinada a la mercantilización de sus componentes. El “capitalismo académico”, el cual ha sido impuesto como política central por los países de élite, asume la educación como industria, fábrica, como businnes university. La Universidad queda reducida a un bazar de servicios educativos y de bienes simbólicos y culturales, con clientes y accionistas (los estudiantes), con obreros y asalariados (los profesores), con productos (los resultados de las investigaciones, los saberes y conocimientos) y gerentes ecónomos, administradores (directivas). En este bazar universitario a los logros académicos de los profesores se les evalúa o controla de forma cuantitativa, es decir, por la cantidad de productos de investigación, de publicaciones, de cátedras, de participación en eventos. Al profesorado se le trata como a un insumo, un objeto consumible y consumidor. Las lógicas de la comercialización de la eficacia y de las competencias de rentabilidad dominan el territorio.
¿Dónde la autonomía crítica del docente intelectual? Los baby teacher dan la respuesta: son cosas del pasado dicen; peticiones de una historia muerta, enterrada. En su lenguaje dan un no a la memoria y un sí al “ahorismo” consumible, adaptado. La instrucción y formación de docentes que hacen de la tecnocracia algo plenipotenciario, o bien que asumen la modernización tecnológica, impuesta desde arriba, con preocupante ingenuidad, es una de las más grandes heridas en el corazón de la academia. Ante la reflexión se propone la gestión; frente al debate político y cultural se irrumpe con una relajación pragmática; contra una actitud de confrontación y diferencia, se establece una postura de adaptación, aceptación y confort académico. Es la “mercadización” de lo social, de lo educativo, donde triunfan las dinámicas de lo administrativo, del “gerencialismo”. De esta forma, la paranoia, la autocensura y el conformismo se reivindican en estos escenarios empresariales de hipervigilancia y control competitivo.
El ascenso del pensamiento neoconservador y de la globalización económica neoliberal ha contribuido a crear este tipo de docente universitario adaptado y adaptable. De modo que al joven docente le han otorgado un papel de legitimador político, cultural y moral de los regímenes hegemónicos. Atrás quedaron los tiempos del intelectual disidente, las posiciones libertarias. ¡Oh baby teacher, bienvenidos al futuro!
Un día más calendado entre las fiestas paganas de la miseria celebró el día del docente. Hoy parece que esa palabra ya no significa mucho en el escenario del mundo del mercado, ahora poco importa la idoneidad de quien ejerce el arte de ayudar a interrogar el mundo de los otros, por el contrario cada vez más los espacios académicos son ocupados por personas cuyo trabajo con el saber es apenas ilusorio. El mercado, a quién poco le interesa el saber, pero si el conocimiento, hace del maestro un títere. Le condiciona su aprendizaje guiándolo por caminos pocos críticos, le diseña currículos en donde prima la apariencia y el lenguaje tecnicista, pero no le permite avizorar el abismo del mundo de la vida. Luego, cuando lo ha diplomado, le ofrece un mundo de trabajo paupérrimo.
Miles de docentes viven afanados por cumplir con los designios de los aparatos escolares. Preparan clases en formatos, se uniforman, hacen uniformar a sus estudiantes, cuidan el lenguaje (el impuesto), elaboran pruebas que miden la adaptación de los niños y jóvenes, callan, se acomodan, esperan y sufren la exclusión.
Los maestros de otrora, preocupados por el mundo, por las injusticias y por la inequidad, parecen seres de museo, ahora son apenas hombres y mujeres que se ajustan a la demanda del consumo. Miles de maestros de escuela en Colombia, reciben apenas el 60% del salario mínimo, en el mejor de los casos, por orientar un grado o más con todas las asignaturas, y debe responder ante el saber de aquello que no sabe.
Por lo tanto la escuela está cada vez más lejos de convertirse en el lugar ideal para la formación del ser humano y se erige como el espacio para la dominación, ya que es guiado por un sujeto cooptado, y nadie puede ayudar a ser libre siendo un esclavo. Antes de celebrar un día del maestro, invito a que se reflexione qué significa serlo en tiempos cuando lo menos que importa es el saber, el real sentido de la vida, porque como lo dijo Celestin Freinet: "No podéis preparar a vuestros alumnos para que construyan mañana el mundo de sus sueños, si vosotros ya no creéis en esos sueños; no podéis prepararlos para la vida, si no creéis en ella; no podríais mostrar el camino, si os habéis sentado, cansados y desalentados en la encrucijada de los caminos."
EL BLOG TUTOR VIRTUAL, EL CUAL HE VENIDO ADMINISTRANDO DESDE EL AÑO 2005, Y QUE SE HA CONSTITUIDO EN UN ESPACIO DE PENSAMIENTO CRÌTICO Y DE DEBATE ARGUMENTADO, HA SIDO OBJETO DE SABOTAJES, ASÌ COMO MI CORREO ELECTRÒNICO DE LA CUENTA DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA.
TAL VEZ DENTRO DE LA LÒGICA QUE HACE UNOS MESES DENUNCIÈ EN UN ARTÌCULO TÌTULADO "SIN SILENCIO Y SIN INOCENTES", LA POLICÌA VIRTUAL DEL PENSAMIENTO ÙNICO SE SIENTE INCOMODA ANTE EL DEBATE PÙBLICO QUE AQUÌ SE PROPONE, YA QUE LA MAYORÌA DE LOS CONTRADICTORES JAMÀS SE ASOMAN AL DEBATE PÙBLICO, POR EL CONTRARIO ESCUDAN SUS ACTOS BAJO SEUDONIMOS Y CALIFICATIVOS QUE EMPOBRECEN LA POSIBILIDAD DE CONSTRUIR LA VERDADERA POLÌTICA.
Ejecución “extrajudicial” de Bin Laden y cinismo estelar de Occidente
Si es verdad que Bin Laden ha sido asesinado por una cuadrilla de mercenarios norteamericanos, un grupo de militares profesionales, “voluntarios” a lo estadounidense, trabajadores de las muerte en cualquier caso, estamos entonces ante el “eterno retorno” de una aberración histórica: el Terrorismo de Imperio.
Se ejecuta al Enemigo, sin que se le conceda la más básica de las garantías del Estado de Derecho: la presunción de inocencia. No habrá de ser juzgado, no podrá “defenderse”, como a todo ciudadano se le asegura, según la teoría, según nuestras leyes, las leyes del llamado Mundo Libre, proclamas de unas Democracias Occidentales con las manos anegadas en sangre. Se le elimina, sin más.
Ante Bin Laden no funciona la “presunción de inocencia”; ni la reclamamos, pues nos creemos como estólidos todo lo que los poderes han dicho de él. No funciona la exigencia del Juicio, el requerimiento de una “captura” y de una “entrega” a los Tribunales...
El terrorismo de Imperio mata desde la impunidad, y buena parte del Planeta celebra sus crímenes. Desde esta perspectiva, ¿por qué se persiguió a los GAL en España? Hacían lo mismo: asesinar a sus tan odiados enemigos, al margen de toda legalidad, al margen del Estado de Derecho, aceptando el monto de los defenestrados por error y de las víctimas “colaterales”.
Hoy alcanzamos extremos insuperables de doblez, de sarcasmo... Estamos, como otras veces, pero ahora casi sin protesta, ante lo que un cine comercial denominó “la Ley del Oeste”: matas a tu adversario, sencillamente porque puedes y porque tu voluntad es soberana, y todo el mundo, degradado en público, te aplaude.
Yo, que nunca he creído en el liberalismo político, porque concibo la “democracia representativa” como un engendro falsario, expediente insustituible de la dominación social, denuncio esta forma pérfida de proceder: los “nuestros” se saltan sus propias reglas ciudadanistas, su tan engañoso discurso de los Derechos Humanos, y, tranquilamente, eliminan a quien les estorba. Sin juicio, sin cautelas jurídicas, sin “legalidad internacional”...
Queremos matar a Gadafi, también. Y a otros... Estamos ante una forma de masacre muy conocida, en la que se ha prodigado, valga el ejemplo, el Estado de Israel, “suprimiendo” selectivamente a cuantos le plantaban cara con firmeza.
Así se da el “terrorismo de Imperio”, así se alarga la cuenta de los “ejecutados por el Imperio”; así aniquilamos a cuantos se enfrentan con vigor a los intereses económicos, sociales, políticos, geo-políticos, geo-estratégicos, culturales, “civilizatorios”, de Occidente -y Occidente somos “nosotros”, los más feos de los hombres, como diría Nietzsche.
Hoy nos sentimos muy orgullosos de haber matado. Hoy se ha evidenciado que nuestros ideales son de mentira, que nos constituye la hipocresía y el cinismo, que estamos podridos desde hace siglos y que solo nos cabe “esperar el fin” -morir de nosotros mismos.
Repugnancia de saber lo que somos y de estar donde estamos... ¿Cómo no repugnarnos?
Libro: Ensayistas contemporáneos: Aproximaciones a una valoración de la literatura latinoamericana. Biblioteca Libanense de cultura. Bogotá, 2011. 234 p. Vol. 7.
En un esfuerzo de la Biblioteca Libanense de Cultura y su director Carlos Flaminio Rivera, del Ministerio de Cultura, La Secretaría Cultural del Tolima y la Alcaldía del Líbano, será presentado el libro Ensayistas contemporáneos: Aproximaciones a una valoración de la literatura latinoamericana; en el marco de la 24 Feria Internacional del Libro de Bogotá, el día 14 de mayo.
La idea surgida de las conversaciones académicas de algunos estudiantes de la Maestría en Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira en convenio con la Universidad del Tolima, fue liderada por Albeiro Arias, quien se dio a la tarea de convocar 21 voces, distantes en espacios pero cercanas en preocupaciones académicas, para debatir mediante un ejercicio ensayístico sobre las preocupaciones literarias de diferentes latitudes latinoamericanas. Esta mixtura resulta atractiva al encontrarse agrupados académicos de larga trayectoria universitaria, creadores de varios géneros y nuevas voces que se disponen desde el ejercicio crítico literario a profundizar en las obras de autores latinoamericanos.
Por lo tanto, en este libro encontrarán de entrada a personajes tan experimentados como Lauro Zavala, escritor y académico mexicano conocido internacionalmente en el campo teórico del minicuento, pero también como semiótico y cinéfilo; y Fernando Cruz Kronfly de la Universidad del Valle, cuya larga trayectoria en el campo de la literatura lo convierte en una de los grandes narradores colombianos del momento. De otro lado, encontramos variadas voces del ámbito universitario como Cristo Rafael Figueroa, Óscar Torres Duque y Jaime Alejandro Rodríguez, docentes de la Universidad Javeriana; César Valencia Solanilla, Diana Vela, Rigoberto Gil Montoya y Alfredo Abad de la Universidad Tecnológica de Pereira; Betty Osorio de la Universidad de los Andes; Betuel Bonilla Rojas de la Universidad Surcolombiana; Wiston Morales Chavarro de la Universidad de Cartagena; María Mercedes Jaramillo de la Fitchburg State Collage. Igualmente la Universidad del Tolima aporta un buen número de ensayos con los docentes Libardo Vargas Celemín, Jorge Ladino Gaitán y Leonardo Monroy, profesores de planta; así como Gabriel Arturo Castro catedrático de la Facultad de Educación, Nelson Guzmán Romero y Carlos Arturo Gamboa, tutores del Instituto de Educación a Distancia de la misma universidad. Completan el panorama Albeiro Arias (Compilador) y Celedonio Orjuela Duarte.
Este variado collage de escrituras, se convierten entonces en un buen pretexto para rastrear las diferentes miradas sobre el quehacer literario desde la crítica, pero también desde el oficio mismo de escritor, ya que en su totalidad, los autores presentados han transitado por el mundo de los diferentes géneros literarios como creadores.
Los temas abordados son tan variados como las procedencias, edades y preocupaciones de los ensayistas, quizás intentar una línea semántica entre ellos sea vano, lo que si se puede decir es que reflejan una constante preocupación por revivir el asunto de los estudios literarios en tiempos cuando lo humano parece relegado al olvido. El esfuerzo de unir voces distantes, de apostarle a los rizomáticos encuentros entre académicos de las universidades, de abordar la literatura por los cuernos, son los que hacen posible una invitación a la lectura de Ensayistas contemporáneos: Aproximaciones a una valoración de la literatura latinoamericana; luego los textos, en su inevitable designio, circularán y serán ellos quienes dialoguen o hagan enmudecer a los lectores.
El siguiente es el contenido del libro:
Formas de metaficción en el cuento hispanoamericano Lauro Zavala
La aldea encantada Fernando Cruz Kronfly
Necesidad y vigencia de la teoría literaria/debates y reformulaciones contemporáneas en Hispanoamérica y Colombia Cristo Rafael Figueroa Sánchez
La ciudad de los sujetos liminales: Una aproximación a la novela Opio en las nubes de Rafael Chaparro Madiedo Albeiro Arias
El rol de la mujer en los contratos sociales María Mercedes Jaramillo
La ontología diseminativa de Funes el memorioso Alfredo Abad T
El pensamiento del indio que se educó dentro de las selvas colombianas de Manuel Quintín Lame. Etnopoética e historia Betty Osorio
Infancia masculina y exilio. Una lectura de lo marginal en las primeras novelas de Virgilio Piñera, Reinaldo Arenas, Manuel Puig y Fernando Vallejo Óscar Torres Duque
José Eustacio Rivera: Un escritor de Latinoamérica para el mundo Betuel Bonilla Rojas
Cada uno en su lugar: Segregación urbana en la narrativa corta de Enrique Congrains Martín Diana Vela
Tragedia y humor en Augusto Monterroso y Julio Cortázar Jaime Alejandro Rodríguez
Como una pintura nos iremos borrando: la lírica y el legado de Netzahualcóyotl Jorge Ladino Gaitán Bayona
Tomás Eloy Martínez: Por los caminos de Walsh Rigoberto Gil Montoya
Las relaciones entre sociología, literatura e historia en la obra de Rafael Gutiérrez Girardot Leonardo Monroy Zuluaga
Literatura precolombina: la visión de los vencidos César Valencia Solanilla
Realismo mágico, humor, conflicto de género y violencia en La aldea de las viudas Libardo Vargas Celemín
La visión de América a través de la novela El árbol imaginado de Carlos Flaminio Rivera: Ficciones de la real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada Nelson Romero Guzmán
Ramos sucre: Estética y metafísica Winston Morales Chavarro
Horacio Quiroga: La selva del escritor Gabriel Arturo Castro
Las ciudades reinventadas: Construcción de un imaginario a través del rock Suramericano Carlos Arturo Gamboa Bobadilla
112 días sólo un hombre. Vallejo tras las rejas Celedonio Orjuela Duarte