junio 01, 2011

LA POESÍA CONTRA EL MERCADO

El mercado y el poeta

Una Carta abierta defiende la poesía escrita en español. Firmada por más de 200 personas, alerta de los efectos perniciosos del marketing sobre la poesía y señala la pluralidad como alternativa necesaria.

Tomado de: Megatendencias
Cansados de los maniqueísmos simplificadores que tanto daño ha hecho y están haciendo a la poesía que se escribe en España y Latinoamérica, un grupo de lectores, críticos y poetas han redactado una «Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas» que se desarrollan en nuestro idioma.


En ella, se reivindica una concepción amplia, inclusiva y plural de la escritura poética, así como una actitud de exigencia moral y apertura intelectual que esté a la altura de las herencias, cuestiones y búsquedas actuales, y que permita reinventar y re-imaginar el futuro individual y colectivo, al margen de las leyes mercantilistas que imponen su particular dictadura a una labor, la labor poética, que debería ser independiente.


Contexto en que surge


En España, el mercado ha invadido el espacio de la poesía, imponiendo a ésta sus leyes: La búsqueda de ganancias por encima de todas las cosas ha hecho que diversos actores del mercado editorial desplieguen numerosas estrategias de marketing, entre las que pueden contarse desde la invención de poéticas banales hasta la fabricación de impostadas antologías. Todas estas estrategias se han destinado a la captación de “lectores homologados”, dentro de supuestos sectores de recepción.

Pero el mercantilismo de la poesía en España no ha tenido efecto sólo en el mundo editorial, sino también en el ámbito de lo público, concretamente, en el de los premios de poesía pagados con fondos públicos, tal y como ya denunciaron en 2007 un grupo de poetas, en carta enviada entonces al Ministro de cultura español: “Dado que su Ministerio está impulsando la necesaria reforma democrática de los medios artísticos y culturales de titularidad pública, mediante la aplicación de un Código de Buenas Prácticas, los abajo firmantes le pedimos que haga extensiva esta iniciativa a los ámbitos literarios de nuestro país que, directa o indirectamente, son de titularidad o financiación pública, y sobre los que se ha ido extendiendo poco a poco, mediante el consentimiento pasivo o cómplice, una serie de conductas que no pueden ser calificadas más que como corrupción, en la medida en que el dinero público acaba utilizándose para beneficio de unos pocos o desviándose hacia manos privadas sin posibilidad de control legal ni democrático alguno”.


En definitiva, la devoradora y aparentemente infinita espiral del marketing está golpeando a la poesía desde distintos frentes, haciendo de ella un “objeto de consumo” tan “vendible” como el detergente o los automóviles.


A modo de denuncia


En este contexto, los firmantes de la «Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas» pretenden, por un lado, denunciar uno de los efectos del mercantilismo sobre la poesía.


En concreto, quieren denunciar el peligro que entraña el mercado para las poéticas ricas y diversas que se hacen, practican y desarrollan en español en el momento actual: el potencial empobrecimiento de la poesía en general (de la que se escribe y de la que se publica), derivado del encumbramiento de fórmulas poéticas preestablecidas y más “asequibles” o “atractivas” para un supuesto lector “pasivo”, del que el mercado parece esperar que se acerque a la poesía sin espíritu crítico alguno, a modo de individuo consumista y no de vibrante buscador.


Los firmantes consideran, por el contrario, que la diversidad de poéticas es garantía de una riqueza cultural no homologable, reflejo de una sociedad que cuenta con capacidad de arriesgarse para cuestionarse, conocer, desvelar, inventar, etc., en este caso concreto a través del lenguaje y del pensamiento, elementos esenciales de la labor poética. Esta pluralidad no debería diluirse en la confusión y el ruido de las estrategias mercantilistas hacia la poesía.


Como muro de contención


Jenaro Talens afirmaba en el libro "Poesía Hispánica Contemporánea. Ensayos y Poemas" que: “Si el pensamiento no puede captar directamente lo infinito, debe entonces recorrer lo infinito en todas las direcciones”. Llevada esta idea al ámbito de la poesía, para los poetas resulta crucial mantener una libertad de recorrido, en la que formular su tradición y su apuesta, el espacio y camino de su propia voz.


En este sentido, la «Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas» pretende hacer las veces de muro de contención contra la homologación de las poéticas, fomentada por los movimientos y demandas del mercado. Sus firmantes consideran que debe frenarse la erosión de “la pluralidad poética heredada” y que es necesario defender “el trabajo y legado creativo, teórico y vital de muchas poéticas y poetas precedentes”.


Las palabras y la intención de esta Carta se expresan en unos cuantos párrafos y se sostienen mediante firmas. Aspiran a salvaguardar y respaldar los posicionamientos libres de cada poeta, lector o crítico, sin adscripiciones a escuela o tendencia poéticas alguna.

CARTA ABIERTA EN DEFENSA DE LA PLURALIDAD Y CONVIVENCIA DE POÉTICAS

La realidad no es legible de manera evidente. Las ideas y teorías no reflejan sino que traducen la realidad, pudiendo traducirla de manera errónea. Nuestra realidad no es otra cosa que nuestra idea de la realidad. Del mismo modo, importa no ser realista en un sentido trivial (adaptarse a lo inmediato), ni irrealista en el mismo sentido (sustraerse de las coacciones de la realidad); lo que conviene es ser realista en el sentido complejo del término: comprender la incertidumbre de lo real, saber que existe una porción de lo posible aún invisible en lo real. Edgar Morin.



El lenguaje poético es un patrimonio colectivo. Una urdimbre tejida en la arena de la diversidad. Nuestras tradiciones literarias siempre se han visto atravesadas por múltiples mutaciones que han ayudado a componer y descomponer el ovillado paisaje de la palabra. No en vano la palabra recoge la complejidad genésica de nuestra existencia. Así ha sido en el caso de la lengua española. Las literatura(s) panhispánica(s) (de acá y allá, en diálogo unas veces, aisladas otras) siempre han manifestado en su devenir histórico la riqueza de lo plural, el desborde de lo conectivo. No existe una deriva única de lo poético. Nunca se produjo una voz homogénea para toda nuestra tradición. Las tentativas de encerrar el lenguaje literario dentro de límites inamovibles han dado como resultado estructuras cerradas de pensamiento que trabajan en contra de la propia y esencial condición de la palabra.


Las personas que firmamos esta carta creemos firmemente en esta pluralidad poética heredada –a la que hemos tratado de contribuir activamente con nuestro propio trabajo– y por eso nos mostramos resistentes a cualquier forma de cierre normativo. Creemos necesario alzar un muro de contención ante actitudes que pretenden reproducir debates que «ya» no son legítimos –que, en realidad, nunca lo fueron– porque representan en sí mismos una agresión a esa misma pluralidad conquistada, al trabajo y legado creativo, teórico y vital de muchas poéticas y poetas precedentes y que recogen de manera natural el legado incuestionable de los padres de la modernidad poética: del romanticismo inglés y alemán al surrealismo pasando por Baudelaire, Rimbaud y Mallarmé. Ha costado mucho desterrar de nuestro campo literario el cainismo y la exclusión. No vamos a consentir ahora que vuelvan a reproducirse estrategias envenenadas similares. El debate de poéticas es necesario, útil el contraste filosófico, intelectual, en torno a la creación, pero siempre en el marco de un respeto escrupuloso a la diversidad y el disenso.


Por todo ello queremos reivindicar como legítimo y propio de la(s) poética(s) panhispánica(s) actual(es) los siguientes elementos:


- Escritura(s). En plural. Modos del lenguaje que se encuentran. Ningún programa prescriptivo. Huellas. Rescoldos a modo de conceptos, de cruces, de intuiciones. Ninguna tabla de la ley. No sabemos. Quizá sean un modo de operar, de practicar la literatura. Ese acontecimiento ignoto. No sabemos. Disparan la semilla de lo por hacer y de lo hecho. No sabemos. Mueven a la acción.


- Tradicion(es). En plural. Linajes incrustados, desde siempre, en nuestra modernidad, en nuestra memoria literaria. Linajes que se activan y se iluminan desde el presente y de los que debemos hacernos merecedores. Como afirmó Eliot, la tradición «no se puede heredar, y si la deseas debes obtenerla con gran esfuerzo». Cada poeta se forja y construye su tradición, su propia cadena de ejemplos y magisterios, y este esfuerzo es en sí mismo un acto poético, una intervención en el mundo. Puede ocurrir –y de hecho ocurre– que este esfuerzo ponga a prueba nuestra capacidad de asunción cognitiva o de mera comprensión, incluso a lo largo de toda una vida de esfuerzo. La dignidad e inteligencia vitales consiste entonces en asumir esta discapacidad en vez de darle el formato autoexculpatorio de lo incomprensible, lo hermético, lo bárbaro y despreciable. Imposible simplificarla, esencializarla, despotenciarla a través de marbetes o etiquetas reductoras. Imposible normativizarla en interés propio, mediante operaciones espurias de exclusión o ninguneo. Voces habitadas para nuestro presente y nuestro futuro.


- Heterodoxia(s). En plural. Nunca una lectura unívoca de lo poético, no podemos aceptar como obvio ni la desaparición del habla ni el habla homogeneizada. La palabra poética implica desborde, intersubjetividad, entramado conectivo, intersticio, complejidad. Y significa todo ello porque dialoga con lo humano.


- Poética(s). En plural. No hay una poética una que convierta a las demás en otras. No hay norma, no hay centro natural o tácito. Queremos (re)afirmar y defender el deseo y la probada capacidad de convivencia de poéticas diversas que han demostrado en los últimos años su resistencia a la codificación. No precisamos para construir o apuntalar una identidad la negación del Otro. No vivimos la alteridad como amenaza, sino como nutriente y condición necesaria para la construcción de nuestra posible identidad colectiva y personal.


- Hibridez y Diversidad(es). En plural. Creemos que la poesía no es mercancía, no es hija de la rentabilidad económica. Tampoco de las ideologías. La poesía es una multiplicidad de pájaros, aves raris, aves migratorias, que ponen su nido en lo alto, alejado del manoseo y voracidad de las alimañas y carroñeros. No podemos, por tanto, hablar de «una» poesía, sino de «poe-diversidad», en constante vuelo, en constante cruce, en constante mestizaje. Y no enjaulada, sino libre, puede ser del mundo, desde el mundo, con el mundo. Pero siempre «haciendo mundo».


- Pensamiento(s). En plural. Desconfiamos de los falsos dualismos (razón y emoción, realismo e irracionalismo, público y privado, naturaleza y cultura…) en los que se ha querido encerrar lo poético. Se trataría, como dice Miguel Casado, de «ampliar la noción de pensamiento, extenderla a todos los movimientos de la mente, a uno y otro lado de la conciencia, a todos los movimientos interiores del lenguaje que de modo constante nos recorren y atraviesan». En definitiva: destacar el carácter desestabilizador y genésico de la palabra poética como apertura del pensamiento.


- Realidad(es). En plural. La relación de lenguaje y realidad es compleja, porque ambas son complejas de por sí y más cuando se relacionan, influyen, comunican. Es simplista y equívoco detenerse en un estilo o propuesta, en una sola manera de abordar esa difícil exploración de la materia (humana y no humana) que llegará a ser poema.


- Subjetividad(es). En plural. Sin menoscabo de que cada uno/a pueda o quiera llevar la voz poética adonde crea conveniente. Todas las formas de enunciación tienen sentido y no seremos nosotros quienes juzguemos la pertinencia de lo que cabe o de lo que debe desaparecer.


- Emoción(es). En plural. No codificadas, no predeterminadas en un calculado ejercicio de causa-efecto practicado desde las inevitables limitaciones del poeta sino trascendidas y reveladas junto a él en un proceso que hermana escritura y lectura, que convierte al lector en agente activo y co-productor de sentido.


- Lector(es). Recepciones. Por todo lo anterior reivindicamos el respeto a la inteligencia y creatividad lectoras, a la libérrima capacidad de sorprenderse y sorprendernos de aquel que generosamente se acerca a un texto para darle vida; a su derecho inalienable de que nada ni nadie se haga garante ni faro de sus emociones, su criterio, su infinita libertad.


Así, queremos reivindicar la convivencia de poéticas, la pertinencia del debate crítico, la belleza de la pluralidad como alimento de lo creativo. Y rechazamos de manera frontal cualquier estrategia de apropiación, simplificación o reduccionismo literario.


Y para que así conste lo firmamos en Madrid, a 17 de mayo de 2011.

mayo 23, 2011

UNA FÁBRICA DE SILENCIOS LLAMADA UNIVERSIDAD


Secretaria de la Fábrica de Silencios
Por: Carlos Arturo Gamboa
Hay días en que los sucesos me sorprenden y me pregunto si en verdad yo trabajo en una Universidad, o si es que un extraño se ha apoderado de mi mente y sólo estoy  gastando mis días en una fábrica de silencios.  Justo ayer releía un texto titulado Las pupilas de la Universidad. El principio de razón y la idea de la Universidad, de Jacques Derrida, por lo tanto amanecí dispuesto a debatir de aquello tan ambiguo para el momento histórico: La razón de ser de la Universidad. Derrida lo plantea así: Si la Universidad es una institución de ciencia y de enseñanza ¿debe, y según qué ritmo, ir más allá de la memoria y de la mirada? ¿Debe acompasadamente, y según qué compás, cerrar la vista o limitar la perspectiva para oír mejor y para aprender mejor?
Estas ideas quedaron girando en el depositario de mis argumentos. Pensar en la universidad para qué, me es urgente, pero la realidad es mezquina. Justo ahora me entero que esa institución llamada universidad, la misma de los debates académicos, la misma que es convocada a resistir frente a los embates del mercado, la misma que está impelida a coadyuvar a solucionar los males sociales, está administrada y guiada por entes (en el mejor sentido filosófico de la palabra) que no alcanzan siquiera a dilucidar la categoría: ser universitario.
Por eso, y por no tener espacio para argumentar la razón de ser de la universidad debido a la atrocidad de la cotidianidad, sólo me limitaré a denunciar una prueba tajante de por qué no deberíamos ostentar el título de universidad. Durante la última época la Universidad del Tolima se ha convertido en un espacio en donde el debate argumentado es un fantasma, recuerdo de otros tiempos calcinados por el odio. Las ideas fueron reemplazadas por el grito, el argumento se hizo cinismo y el cinismo engendró la emboscada certera; la astuta guerra por la obtención llevó a muchos a sacrificar sus ideales por un leve acomodamiento de las fuerzas. Ahora vivimos en el reino del silencio y la sospecha. Aquí es normal que todos callen, ya que el silencio es garantía de sobrevivir. Olvidan todos cuán leve es la vida y el hombre sombra insignificante comparado con el cosmos. Nuestro hoy no está registrado en el girar del universo, por eso llamo a nuestra cotidianidad una forma de la atrocidad. Yo mismo seré nombrado enemigo por decir lo anterior y todos lo aceptarán.
¿A qué se deben mis adjetivos? Hoy me enteré que una ex alumna del programa de lengua castellana del IDEAD, quien venía laborando como supernumeraria durante más o menos 4 años fue retirada de allí. Ser supernumerario ya es una afrenta contra la dignidad humana y los partidarios de tales formas de contratación sólo pueden justificarse dentro de las lógicas aberrantes del mundo del mercado.  Pero agreguemos a esto los motivos del despido de la egresada de un programa del mismo IDEAD, cuya tesis alguna vez asesoré y cuyo calificación fue meritoria. Ella está siendo juzgada por tener vínculos con personas que han sido opositores a la actual (y ya demasiado prolongada) administración; ni más ni menos, es la compañera del hijo de uno de los más enconados críticos de lo que hoy llamamos universidad. Mónica Tovar, egresada a quien me refiero, fue despedida cuando se encontraba en estado de embarazo, tuvo que ser re-contratada porque la ley así lo obliga, pero luego, en un acto que sólo puede ser visto como retaliación, despedida de nuevo. ¿Podría ante estos argumentos sentarme a dialogar con Derrida sobre la razón de ser de la Universidad?
 La universidad, ese espacio que debería ser un campus, esa idea que debería ser un ethos, no puede ser posible cuando acciones de este calibre suceden y todos permanecemos impávidos en nuestra fábrica de silencios. ¡Todos callen!, esa es una orden implícita en nuestros leves contratos. Pero ante la injusticia el silencio no es factible. ¿Por qué olvidan quienes ostentan el poder hoy, lo insignificantes que son  sus vidas frente al generoso universo? ¿En dónde están los adalides de los derechos humanos, los sindicatos de trabajadores, las organizaciones libertarias, la asociación de supernumerarios, los intelectuales, ustedes los mismo que mañana serán objeto de la arbitrariedad?
Yo no puedo seguir hablando con Derrida sobre la idea de Universidad, mientras en la fábrica de silencios en donde laboro, un ser humano es tratado sin la dignidad que le es propia, porque si eso no se logra en la Universidad… ¿En dónde será posible?
Ibagué. Mayo 23-2011

mayo 19, 2011

Los Baby Teachers: Hijos del Neoliberalismo

Por: Carlos Fajardo Fajardo
Confabulación Periódico Virtual
Hijos del neoliberalismo –en realidad neoconservadores- han sido educados para obedecer, aceptar y aplicar las ordenanzas de un capitalismo mordaz. Alabar y no rechazar son sus slogans. Con tales actitudes aspiran a fortalecer los regímenes antes que a mostrar sus debilidades. Son los nuevos técnicos del pensamiento. Alfabetizados en las tecnologías, han hecho de éstas un tótem supremo desde las cuales creen conocer en profundidad el mundo, la realidad del mismo. Despolitizados, des-socializados, individualistas y tecnócratas, se estremecen ante la palabra confrontación. Seguidores del pensamiento utensiliar, son monaguillos que vuelven culto los reglamentos autoritarios de la educación. Son los baby teacher de las universidades: eficaces, eficientes, autómatas bilingües, “todo terreno”, choferes de las tecnologías. Gestionan sin queja la dictadura normativa de las llamadas investigaciones universitarias. Hijos del neoliberalismo, baby teacher de las instituciones.
En Colombia, existen grandes laboratorios que los producen en serie y se reproducen exponencialmente. Todos han egresado de universidades que les tocó sufrir el azote de la Ley 30, la cual no sólo impulsó una agresiva privatización, sino que las ahogó en su misma sustancia al obligarlas a llevar un plan acelerado de acreditación acorde a las exigencias del mercado global. Como consecuencia, se desmontaron currículos, se ajustaron los planes de estudio a nefastos objetivos y se  desterró todo proyecto de una pedagogía crítica y renovadora. 
En varios aspectos, los discursos doctrinales, religiosos, moralistas y políticos de esta primera década del siglo XXI, se asemejan a los de la llamada Regeneración de la República Conservadora impuesta en el país desde 1880 hasta 1930: servidumbre hacendaria y partidista, maniqueísmos religiosos y morales, conservadurismo, ideología imperial y papal, controles a la educación, censura camuflada, obstáculos a la modernidad crítico-creativa, centralismo intelectual, rechazo a la autonomía del intelectual disidente.
Todas las pocas conquistas de autonomía universitaria, docente, estudiantil, e intelectual lograda en los años sesenta hasta mediados de los ochenta, fueron diluyéndose y cambiándose por una adaptación servicial e integrada al “nuevo orden global”. La consolidación de la economía de mercado, del poder de los medios masivos de comunicación, de las tecnologías digitales, la urbanización e inmigración masiva, la privatización en serie y en serio, la banalización de la cultura, son algunos contextos sobre los cuales se desarrolló y se llevó a cabo el pensamiento neo-conservador de última hora. Como  consecuencias observamos  el paso de  los intelectuales críticos a los baby teacher  “todo terreno”, adaptados al son que les toquen.
Desde aproximadamente 1990 un cambio radical ha impactado en las estructuras universitarias. Todos sus estamentos han sido lentamente transformados. El neoliberalismo atrapó las libertades colectivas e individuales que todavía eran posibles en las instituciones tanto públicas como privadas. Así, los profesores, estudiantes e intelectuales entraron a un espacio de mayor control. Se impuso un lenguaje administrativo y ecónomo. Con ello se pasó de una activa reflexión a la sumisión de la gestión. Entonces, conceptos tales como, eficiencia, eficacia, competitividad, flexibilización, administración e insumos, entraron a formar parte del lenguaje en los ámbitos educativos. Como resultado tenemos un nuevo tipo de intelectual: el docente eficiente con lenguaje ecónomo. El denominado “relevo generacional”, es decir, jóvenes profesores que reemplazan a los viejos intelectuales de vanguardia crítica, y el nombramiento de economistas y de administradores en los mandos medios de dirección académica, garantizan las reformas curriculares acorde con las demandas neoliberales. Golpe bajo al trabajo crítico y humanista; ganancia  para el trabajo administrativo. Burócratas contra intelectuales.
De manera que la Universidad se adapta a las exigencias del mercado edificando el llamado por algunos teóricos “capitalismo académico”: una “Universidad emprendedora”, lo que quiere decir subordinada a la mercantilización de sus componentes. El “capitalismo académico”, el cual ha sido impuesto como política central por los países de élite, asume la educación como industria, fábrica, como businnes university. La Universidad queda reducida a un bazar de servicios educativos y de bienes simbólicos y culturales, con clientes y accionistas (los estudiantes), con obreros y asalariados (los profesores), con productos (los resultados de las investigaciones, los saberes y conocimientos) y gerentes ecónomos, administradores (directivas). En este bazar universitario a los logros académicos de los profesores se les evalúa o controla de forma cuantitativa, es decir, por la cantidad de productos de investigación, de publicaciones, de cátedras, de participación en eventos. Al profesorado se le trata como a un insumo, un objeto consumible y consumidor. Las lógicas de la comercialización de la eficacia y de las competencias de rentabilidad dominan el territorio.
¿Dónde la autonomía crítica del docente intelectual? Los baby teacher dan la respuesta: son cosas del pasado dicen; peticiones de una historia muerta, enterrada. En su lenguaje dan un no a la memoria y un sí al “ahorismo” consumible, adaptado. La instrucción y formación de docentes que hacen de la tecnocracia algo plenipotenciario, o bien que asumen la modernización tecnológica, impuesta desde arriba, con preocupante ingenuidad, es una de las más grandes heridas en el corazón de la academia. Ante la reflexión se propone la gestión; frente al debate político y cultural se irrumpe con una relajación pragmática; contra una actitud de confrontación y diferencia, se establece una postura de adaptación, aceptación y confort académico. Es la “mercadización” de lo social, de lo educativo, donde triunfan las dinámicas de lo administrativo, del “gerencialismo”. De esta forma, la paranoia, la autocensura y el conformismo se reivindican en estos escenarios empresariales de hipervigilancia y control competitivo.
El ascenso del pensamiento neoconservador y de la globalización económica neoliberal ha contribuido a crear este tipo de docente universitario adaptado y adaptable. De modo que al joven docente le han otorgado un papel de legitimador político, cultural y moral de los regímenes hegemónicos. Atrás quedaron los tiempos del intelectual disidente, las posiciones libertarias. ¡Oh baby teacher, bienvenidos al futuro!

mayo 16, 2011

¿DÓNDE ESTÁN LOS MAESTROS?



 Por: Carlos Arturo Gamboa
Un día más calendado entre las fiestas paganas de la miseria celebró el día del docente. Hoy parece que esa palabra ya no significa mucho en el escenario del mundo del mercado, ahora poco importa la idoneidad de quien ejerce el arte de ayudar a interrogar el mundo de los otros, por el contrario cada vez más los espacios académicos son ocupados por personas cuyo trabajo con el saber es apenas ilusorio. El mercado, a quién poco le interesa el saber, pero si el conocimiento, hace del maestro un títere. Le condiciona su aprendizaje guiándolo por caminos pocos críticos, le diseña currículos en donde prima la apariencia y el lenguaje tecnicista, pero no le permite avizorar el abismo del mundo de la vida. Luego, cuando lo ha diplomado, le ofrece un mundo de trabajo paupérrimo.
Miles de docentes viven afanados por cumplir con los designios de los aparatos escolares. Preparan clases en formatos, se uniforman, hacen uniformar a sus estudiantes, cuidan el lenguaje (el impuesto), elaboran pruebas que miden la adaptación de los niños y jóvenes, callan, se acomodan, esperan y sufren la exclusión.
Los maestros de otrora, preocupados por el mundo, por las injusticias y por la inequidad, parecen seres de museo, ahora son apenas hombres y mujeres que se ajustan a la demanda del consumo. Miles de maestros de escuela en Colombia, reciben apenas el 60% del salario mínimo, en el mejor de los casos, por orientar un grado o más con todas las asignaturas, y debe responder ante el saber de aquello que no sabe.
Por lo tanto la escuela está cada vez más lejos de convertirse en el lugar ideal para la formación del ser humano y se erige como el espacio para la dominación, ya que es guiado por un sujeto cooptado, y nadie puede ayudar a ser libre siendo un esclavo. Antes de celebrar un día del maestro, invito a que se reflexione qué significa serlo en tiempos cuando lo menos que importa es el saber, el real sentido de la vida, porque como lo dijo Celestin Freinet: "No podéis preparar a vuestros alumnos para que construyan mañana el mundo de sus sueños, si vosotros ya no creéis en esos sueños; no podéis prepararlos para la vida, si no creéis en ella; no podríais mostrar el camino, si os habéis sentado, cansados y desalentados en la encrucijada de los caminos."

LLEUS INFÀMES


Por: Carlos Arturo Gamboa.

Han procedido
Como alacranes en la noche
O desmedidas serpientes amorfas
Cual sus sueños.

Han levantado murallas
Cuya infamia supera el bárbaro
Enfrentado a un antiguo
Código Persa.

Han mutilado sus palabras
Para enrarecer el cielo deshabitado
De formas, mientras en la mañana
Latía un corazón.

Han exprimido sus cerebros
Con epítetos inciertos
Cuya pronunciación haría enmudecer
Los laberintos del tosco Hades.

Y sus demacrados fonemas
Apenas alcanzaron la potencia
De una brizna escondida en los arbustos.
Entonces sonreí.

Mayo 11 de 2011.

mayo 14, 2011

SABOTAJE

EL BLOG TUTOR VIRTUAL, EL CUAL HE VENIDO ADMINISTRANDO DESDE EL AÑO 2005, Y QUE SE HA CONSTITUIDO EN UN ESPACIO DE PENSAMIENTO CRÌTICO Y DE DEBATE ARGUMENTADO, HA SIDO OBJETO DE SABOTAJES, ASÌ COMO MI CORREO ELECTRÒNICO DE LA CUENTA DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA.

TAL VEZ DENTRO DE LA LÒGICA QUE HACE UNOS MESES DENUNCIÈ EN UN ARTÌCULO TÌTULADO "SIN SILENCIO Y SIN INOCENTES", LA POLICÌA VIRTUAL DEL PENSAMIENTO ÙNICO SE SIENTE INCOMODA ANTE EL DEBATE PÙBLICO QUE AQUÌ SE PROPONE, YA QUE LA MAYORÌA DE LOS CONTRADICTORES JAMÀS SE ASOMAN AL DEBATE PÙBLICO, POR EL CONTRARIO ESCUDAN SUS ACTOS BAJO SEUDONIMOS Y CALIFICATIVOS QUE EMPOBRECEN LA POSIBILIDAD DE CONSTRUIR LA VERDADERA POLÌTICA.

 BOGOTÀ, MAYO 14 DE 2011.

mayo 09, 2011

TERRORISMO DE IMPERIO


Por: Pedro García Olivo - La Haine

Ejecución “extrajudicial” de Bin Laden y cinismo estelar de Occidente
Si es verdad que Bin Laden ha sido asesinado por una cuadrilla de mercenarios norteamericanos, un grupo de militares profesionales, “voluntarios” a lo estadounidense, trabajadores de las muerte en cualquier caso, estamos entonces ante el “eterno retorno” de una aberración histórica: el Terrorismo de Imperio.
Se ejecuta al Enemigo, sin que se le conceda la más básica de las garantías del Estado de Derecho: la presunción de inocencia. No habrá de ser juzgado, no podrá “defenderse”, como a todo ciudadano se le asegura, según la teoría, según nuestras leyes, las leyes del llamado Mundo Libre, proclamas de unas Democracias Occidentales con las manos anegadas en sangre. Se le elimina, sin más.
Ante Bin Laden no funciona la “presunción de inocencia”; ni la reclamamos, pues nos creemos como estólidos todo lo que los poderes han dicho de él. No funciona la exigencia del Juicio, el requerimiento de una “captura” y de una “entrega” a los Tribunales...
El terrorismo de Imperio mata desde la impunidad, y buena parte del Planeta celebra sus crímenes. Desde esta perspectiva, ¿por qué se persiguió a los GAL en España? Hacían lo mismo: asesinar a sus tan odiados enemigos, al margen de toda legalidad, al margen del Estado de Derecho, aceptando el monto de los defenestrados por error y de las víctimas “colaterales”.
Hoy alcanzamos extremos insuperables de doblez, de sarcasmo... Estamos, como otras veces, pero ahora casi sin protesta, ante lo que un cine comercial denominó “la Ley del Oeste”: matas a tu adversario, sencillamente porque puedes y porque tu voluntad es soberana, y todo el mundo, degradado en público, te aplaude.
Yo, que nunca he creído en el liberalismo político, porque concibo la “democracia representativa” como un engendro falsario, expediente insustituible de la dominación social, denuncio esta forma pérfida de proceder: los “nuestros” se saltan sus propias reglas ciudadanistas, su tan engañoso discurso de los Derechos Humanos, y, tranquilamente, eliminan a quien les estorba. Sin juicio, sin cautelas jurídicas, sin “legalidad internacional”...
Queremos matar a Gadafi, también. Y a otros... Estamos ante una forma de masacre muy conocida, en la que se ha prodigado, valga el ejemplo, el Estado de Israel, “suprimiendo” selectivamente a cuantos le plantaban cara con firmeza.
Así se da el “terrorismo de Imperio”, así se alarga la cuenta de los “ejecutados por el Imperio”; así aniquilamos a cuantos se enfrentan con vigor a los intereses económicos, sociales, políticos, geo-políticos, geo-estratégicos, culturales, “civilizatorios”, de Occidente -y Occidente somos “nosotros”, los más feos de los hombres, como diría Nietzsche.
Hoy nos sentimos muy orgullosos de haber matado. Hoy se ha evidenciado que nuestros ideales son de mentira, que nos constituye la hipocresía y el cinismo, que estamos podridos desde hace siglos y que solo nos cabe “esperar el fin” -morir de nosotros mismos.
Repugnancia de saber lo que somos y de estar donde estamos... ¿Cómo no repugnarnos?

www.pedrogarciaolivoliteratura.com

abril 29, 2011

VOCES COMO RIZOMAS


Por: Carlos Arturo Gamboa.

Libro: Ensayistas contemporáneos: Aproximaciones a una valoración de la literatura latinoamericana. Biblioteca Libanense de cultura.  Bogotá, 2011. 234 p. Vol. 7.

En un esfuerzo de la Biblioteca Libanense de Cultura y su director Carlos Flaminio Rivera, del Ministerio de Cultura, La Secretaría Cultural del Tolima y la Alcaldía del Líbano, será presentado el libro Ensayistas contemporáneos: Aproximaciones a una valoración de la literatura latinoamericana; en el marco de la 24 Feria Internacional del Libro de Bogotá, el día 14 de mayo.

La idea surgida de las conversaciones académicas de algunos estudiantes de la Maestría en Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira en convenio con la Universidad del Tolima, fue liderada por Albeiro Arias, quien se dio a la tarea de convocar 21 voces, distantes en espacios pero cercanas en preocupaciones académicas, para debatir mediante un ejercicio ensayístico sobre las preocupaciones literarias de diferentes latitudes latinoamericanas. Esta mixtura resulta atractiva al encontrarse agrupados académicos de larga trayectoria universitaria, creadores de varios géneros y nuevas voces que se disponen desde el ejercicio crítico literario a profundizar en las obras de autores latinoamericanos.

Por lo tanto, en este libro encontrarán de entrada a personajes tan experimentados como Lauro Zavala, escritor y académico mexicano conocido internacionalmente en el campo teórico del minicuento, pero también como semiótico y cinéfilo; y Fernando Cruz Kronfly de la Universidad del Valle, cuya larga trayectoria en el campo de la literatura lo convierte en una de los grandes narradores colombianos del momento. De otro lado, encontramos variadas voces del ámbito universitario como Cristo Rafael Figueroa, Óscar Torres Duque y Jaime Alejandro Rodríguez, docentes de la Universidad Javeriana; César Valencia Solanilla, Diana Vela, Rigoberto Gil Montoya y Alfredo Abad de la Universidad Tecnológica de Pereira; Betty Osorio de la Universidad de los Andes; Betuel Bonilla Rojas de la Universidad Surcolombiana; Wiston Morales Chavarro de la Universidad de Cartagena; María Mercedes Jaramillo de la Fitchburg State Collage. Igualmente la Universidad del Tolima aporta un buen número de ensayos con los docentes Libardo Vargas Celemín, Jorge Ladino Gaitán y Leonardo Monroy, profesores de planta; así como Gabriel Arturo Castro catedrático de la Facultad de Educación, Nelson Guzmán Romero y Carlos Arturo Gamboa, tutores del Instituto de Educación a Distancia de la misma universidad. Completan el panorama Albeiro Arias (Compilador) y Celedonio Orjuela Duarte.

Este variado collage de escrituras, se convierten entonces en un buen pretexto para rastrear las diferentes miradas sobre el quehacer literario desde la crítica, pero también desde el oficio mismo de escritor, ya que en su totalidad, los autores presentados han transitado por el mundo de los diferentes géneros literarios como creadores.

Los temas abordados son tan variados como las procedencias, edades y preocupaciones de los ensayistas, quizás intentar una línea semántica entre ellos sea vano, lo que si se puede decir es que reflejan una constante preocupación por revivir el asunto de los estudios literarios en tiempos cuando lo humano parece relegado al olvido. El esfuerzo de unir voces distantes, de apostarle a los rizomáticos encuentros entre académicos de las universidades, de abordar la literatura por los cuernos, son los que hacen posible una invitación a la lectura de Ensayistas contemporáneos: Aproximaciones a una valoración de la literatura latinoamericana; luego los textos, en su inevitable designio, circularán y serán ellos quienes dialoguen  o hagan enmudecer a los lectores.

El siguiente es el contenido del libro:

Formas de metaficción en el cuento hispanoamericano Lauro Zavala

La aldea encantada Fernando Cruz Kronfly

Necesidad y vigencia de la teoría literaria/debates y reformulaciones contemporáneas en Hispanoamérica y Colombia Cristo Rafael Figueroa Sánchez

La ciudad de los sujetos liminales: Una aproximación a la novela Opio en las nubes de Rafael Chaparro Madiedo Albeiro Arias

El rol de la mujer en los contratos sociales María Mercedes Jaramillo

La ontología diseminativa de Funes el memorioso Alfredo Abad T

El pensamiento del indio que se educó dentro de las selvas colombianas de Manuel Quintín Lame. Etnopoética e historia Betty Osorio

Infancia masculina y exilio. Una lectura de lo marginal en las primeras novelas de Virgilio Piñera, Reinaldo Arenas, Manuel Puig y Fernando Vallejo Óscar Torres Duque

José Eustacio Rivera: Un escritor de Latinoamérica para el mundo Betuel Bonilla Rojas

Cada uno en su lugar: Segregación urbana en la narrativa corta de Enrique Congrains Martín Diana Vela

Tragedia y humor en Augusto Monterroso y Julio Cortázar Jaime Alejandro Rodríguez

Como una pintura nos iremos borrando: la lírica y el legado de Netzahualcóyotl  Jorge Ladino Gaitán Bayona

Tomás Eloy Martínez: Por los caminos de Walsh Rigoberto Gil Montoya

Las relaciones entre sociología, literatura e historia en la obra de Rafael Gutiérrez Girardot Leonardo Monroy Zuluaga

Literatura precolombina: la visión de los vencidos César Valencia Solanilla

Realismo mágico, humor, conflicto de género y violencia en La aldea de las viudas Libardo Vargas Celemín

La visión de América a través de la novela El árbol imaginado de Carlos Flaminio Rivera: Ficciones de la real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada  Nelson Romero Guzmán

Ramos sucre: Estética y metafísica Winston Morales Chavarro

Horacio Quiroga: La selva del escritor Gabriel Arturo Castro

Las ciudades reinventadas: Construcción de un imaginario a través del rock Suramericano Carlos Arturo Gamboa Bobadilla

112 días sólo un hombre. Vallejo tras las rejas Celedonio Orjuela Duarte


abril 27, 2011

DE LA FEALDAD DE LA VIDA, A LA BELLEZA DE LA MUERTE

Artículo publicado en Facetas, Magazín del Nuevo Día (Ver Aqui)
Por: Carlos Arturo Gamboa B.
En uno de sus magistrales cuentos Borges lanza una sentencia., como todas las suyas, contundente y ambigua: “La muerte (o su alusión), hace preciosos y patéticos a los hombres”. Lleva a pensar esta frase que enfrentado el ser humano a su última hora, el mundo retorna a él como una visión fantasmagórica, desposeída de tiempo y espacio, como si en aquel momento pudiera acceder por fin a una mirada total de su existencia, el Aleph de su vida. Este es el tema central del cuento Lateral sur del escritor ibaguereño Elmer Hernández Espinosa, quien mediante el juego total de las palabras reconstruye el mundo fragmentando de un adolescente enfrentado al rito final de la existencia: la muerte.
La voz que narra en Lateral sur , es una voz agonística construyendo su ulterior diálogo con la vida, con su madre y consigo mismo. Una voz que retorna a su cotidianidad y al mundo de la vida para expresar con el miedo y la alegría propios de quien está frente al mayor reto de su existencia. Ambientado en la ciudad, el cuento deja entrever las tensiones propias del joven marginado, aficionado al fútbol y sometido a los trances propios de una época desencantada. ¿Qué sentido tienen ser joven en una pequeña ciudad alejada del mundo seudo-civilizado pero marcado por su devenir? Hernández parece dar cuenta de manera directa a este interrogante. La voz principal, desprovista de un nombre, como millones de jóvenes que hacen parte de esa multitud invisible que puebla los parques de la modernidad, va tejiendo su vida al ritmo de la secularidad del adulto; por ello se enfrenta a las normas establecidas: “…cuando salté a la pista tres policías trotaron hacia mi con los bolillos en la mano. Y corrí, corrí mucho y los dejé atrás, bien atrás...”, pequeño triunfo, rebelde suceso que marca la vida cuando se es joven y se lucha ante la imposición del adulto. Esta escena viene de nuevo a la mente del joven que agoniza en el asfalto, y allí se contempla realizado, aplaudido por la muchedumbre del estadio quien ve en esa pequeña trasgresión un acto liberador, acto que todos quisieran realizar pero que personificado en aquel joven se convierte por un momento en la liberación de todos.
El eje central es la imagen-símbolo de la madre concebida desde una retrospección de esos segundos de agonía, los cuales la narración expande para lograr un instante discursivo que el lector puede concebir mayor al tiempo del suceso narrado. Tomar una instantánea y la ampliarla para extraer de ella todo el mundo significante que la construye, es el juego que el autor nos propone; y allí, la figura materna abre el relato y lo cierra, logrando una totalidad discursiva que ata los hilos de la narración y provocan al lector de entrada: “Cómo explicarle, mamá, ese afán que me oprime el pecho y que me empuja…”, indicio ineluctable del ser enfrentado a su destino, sin escapatoria porque ese día debería enfrentar los ojos de la muerte/belleza: “Yo me quedo con los ojos. Si yo tuviera que coleccionar algo coleccionaría miradas”
De frente a su destino pero aún ignorando su suerte, el protagonista sabe que detrás de las miradas hay un misterio, más allá del cuerpo como metáfora del consumo a él le interesa el lenguaje de los ojos: “Me gusta mirarles los ojos a las muchachas y dejar que la mirada se escurra de los ojos a los pies. Pero me gusta empezar y quedarme un rato en sus ojos, aunque ellas no me miren, y no me miran, mamá, o me miran con desdén”
Y al mirar-se en los ojos de esa joven universitaria y descubrir el origen mismo de su existencia (aquellos ojos eran remembranza de los ojos de su madre), el protagonista intuye, quizás por un momento, que ha logrado descifrar la razón de su existencia y por eso dice sentir “unas ganas raras de irme y de quedarme”. Entonces la muerte cabalgando sobre ruedas irrumpe aquel segundo de belleza y empieza el juego atemporal del relato, para finalizar rodeado de una muchedumbre, como aquella tarde en el estadio cuando todos aplaudían su osadía.
El relato enmarcado en el destino trágico no permite al protagonista degustar un segundo de felicidad más allá de esa risa final de la joven que acepta el cumplido de sus palabras; como en el mundo real, la brecha social impide que aquellos destinos vayan más allá del simple encuentro para luego alejarse, y en vez de la derrota total frente a esa realidad el destino trae la muerte como solución. Sólo queda entonces el miedo de la reacción de su madre, los recuerdos de su breve existencia, su mundo juvenil truncado, pero sin ninguna queja interior, sin ningún resentimiento, como quien acepta de golpe su destino.
Sólo le acongoja la imagen recobrada de su madre en este instante ulterior, cuando reciba la noticia, cuando él no pueda regresar “para terminar de hacer las arepas”, entonces concibe el futuro porque ya está en el sin-tiempo: “Creo que usted se quitará el trapo de la cabeza y que rodarán las tajadas de papa por el piso. Creo que usted llorará y le dolerá la cabeza. Pobre mamá”
Lateral sur está construido desde la lectura de lo cotidiano, del mundo del joven, de una mirada rápida sobre nuestras realidades sociales, pero a la vez quedan sus ecos retumbando en los oídos del lector. Hernández logra sintetizar con fuerza la existencia breve, la atemporalidad y el enfrentamiento al destino desmitificado, características propias del mundo que denominamos moderno, y a través de giros poéticos hacer ver esa preciosidad del ser ante la muerte de la cual Borges nos hablara.

Referencias bibliográficas
BORGES, Jorge Luis. (1980) “El inmortal” En: Nueva Antología personal. Club Brugera. Barcelona.
HERNÁNDEZ ESPINOSA, Elmer. (2009) "Lateral sur". En: Revista IDEALES. Universidad del Tolima. IDEAD. Año 2. No. 3. Ibagué.

abril 25, 2011

PUBLICAR PARA QUÉ?


Artículo publicado en Facetas, Magazín del nuevo día.
Versión digital I y II
Por: Carlos Arturo Gamboa B.
I
Han llegado a mis manos los ejemplares recién editados de la Colección Soledad Rengifo: Antología poetas inéditos y Antología cuentistas inéditos, que según las especificaciones están patrocinados por la Alcaldía Municipal de Ibagué, La Secretaría de Cultura de Ibagué y La Corporación Festiva de los Ocobos y son diseñados e impresos por Caza del Libro, con un tiraje de 1000 ejemplares de cada título. Debo decir que de entrada el diseño de la carátula con sus multivariados colores, que pretenden jugar a la invocación de un rancio amor por la ciudad, no atrae a los lectores; en una breve lectura, encuentra un lector precoz, que hay descuido textual, errores de transcripción y casi que un nulo diseño, los textos parecen más que editados, amontonados.
Ahora bien, ignoro la forma en que se realizó esta convocatoria, las bases y criterios de selección, si es que los hubo; pero algo queda claro en los títulos, se trata de escritores inéditos, lo cual no necesariamente significa jóvenes, con estas premisas leo y deseo que un esfuerzo tan loable como el de editar libros, impulsar escritores inéditos e invertir los dineros públicos en cultura, tuviesen un aceptable resultado.
II
La Antología poetas inéditos, es un compendio de cinco voces (bueno muchos ruidos), cuyo patrón de agrupamiento no se puede inferir en la lectura, porque cuando se selecciona una antología la variable estética debe ser tenida en cuenta, al menos como pretexto. De entrada el prólogo, desmedido como todos, anuncia un trabajo con la presencia de: “Las frases sorprendentes, las metáforas insólitas que designan lo innombrable, las imágenes veladas en donde se alude”, con este preámbulo uno no espera menos que encontrar en esas páginas siguientes los poetas de la ciudad letrada del futuro. Pero que desencanto, de entrada un joven aspirante a poeta, cuyas cartas de Rilke parece nunca haber recibido, nos sorprende (por haber sido incluido) con versos como:
Así eras para mí
Si no la desgracia de mi realidad
Cómo te has metido en mí
Sin ni siquiera tu pecho he podido tocar. (Pág. 11)
Basten estas líneas para preguntar de nuevo: ¿Cuáles fueron los criterios de selección? Conozco mejores poemas de niños y jóvenes, que seguramente hubiesen podido llenar con algo de poesía esas 28 páginas iniciales que pertenecen a Diego Fernando Moya, cuyo oficio de juntar palabras es excusable, pero no la de los compiladores que lo incluyen dentro de un nuevo panorama poético. Es que el arte de la poesía necesita evadir el lugar común o al menos evitar el ritmillo de balada de Raphael, como en el poema Estar enamorado es:
Estar enamorado es
Mirarle, morirte y morderte los labios
Estar enamorado es
Jamás decirle que la amas
Estar enamorado es cruel. (Pág. 27)
Como cruel sería seguir hablando de estos 28 textos que parecen extraídos del diario alucinante de un hombre que quiere ser poeta, pero que jamás lo será, si no es capaz de re-construir las palabras y reducir su verborrea.
Después encontramos a la autora María del Rosario Laverde, cuyos textos cortos al menos permiten respirar y tomar impulso para continuar la travesía por el libro. Incluidos como poemas, algunos textos, o casi todos, parecen más pertenecer al género de la minificción, como el titulado Samsa:
Has amanecido convertido en un insecto,
Acostado sobre tu caparazón
Mueves tus ocho patas en señal de auxilio
Nadie ve en ti al que solías ser
Tu metamorfosis ha finalizado con éxito
La escoba asesina se precipitará sobre tu cabeza
En cualquier momento. (Pág. 39)
Si en Rosario hayamos más estética, creo que su trabajo debió ser incluido en la Antología de Cuentistas.
Encontramos luego los trabajos de Damián Guayara, quien se atreve en 15 textos a desafiar mi parsimonia lectora, que ya a estas alturas se debate entre abandonar el libro y olvidar este comentario. El nihilismo urbano de sus textos algo abona a su descuido en el uso de las palabras en estribillos tan poco logrados como el siguiente:
Rasgando las pieles, debajo de las pieles
Lamiendo el edén, lamiendo el edén. (Pág. 45)
O su intento iconoclasta, tan trajinado, que por posicionar la moraleja olvida la esencia, como en A un dios abyecto:
Señor, recoge tus cosas
Tus santos y tus angelitos
Toma unas largas vacaciones
O por favor pégate un tiro! (Pág. 47)
Sin embargo, en sus textos hay una muestra de un mayor esfuerzo por la búsqueda de la palabra, por huirle a las imágenes petrificadas y es quizás en el poema titulado A una mujer, en donde mejor lo logra:
Porque llevas la sangre de Lilith
Y no la de la sumisa Eva
No sufres de sueños impuestos
Ni eres coleccionista de cadenas.
Sobre las fálicas reglas  tus deseos vuelan. (Pág.57)
El cuarto trabajo, perteneciente a Alfonso Durán Rincón, sorprende por ciertos giros del lenguaje que logra en momentos renovar las imágenes, reflejando con ello la aspereza de ser un habitante de estos tiempos, como en el poema titulado Canción de la mañana:
Se me hace tarde para
Salir a la esfera
Debo peinarme la columna vertebral
Lavarme las muecas
Vestirme con baldosas
Y desayunar olvidos. (Pág. 58)
Los poemas de Durán atraen al lector, casi siempre contienen una imagen renovadora, pero en ocasiones se expanden demasiado, la concreción será un buen camino.
Finalmente encontramos la obra poética de Alirio Quimbayo, y aquí si podemos hablar con seguridad de poesía. Textos madurados por el tiempo, imágenes pulidas por la no prisa de la publicación:
La sombra digiere la luz
Que la hoja convirtió en sangre
Para que la hormiga
Indagara el verso. (Pág. 69)
La mayoría de sus 27 textos exhalan poesía, para hablar de la ciudad, como en La calle y su doble:
La calle es la celestina gratuita
De las sombras que se aman
Cuando se asaltan a besos
En sus laberintos y espejos. (Pág. 84)
O para presentar la voz poética de nuestras profundas realidades:
El poder copula en su sarcófago
Con la prostituta ley.
Su traje de camaleón oculta su soledad
Y todo lo que toca con su lengua desparece,
Menos la miseria de los pueblos. (Pág. 83)
En general, la Antología se cierra como debió haberse abierto, con poesía. Sólo que a veces las mixturas resultan lamentables.
III
De entrada la Antología cuentistas inéditos presenta un panorama distinto, con 18 autores incluidos brinda un panorama más amplio de los muchos seres que juegan a la narración en estos lares, aunque con los mismos descuidos de edición que se refleja en párrafos repetidos, cortes de texto, constantes errores de ortografía e inclusión de algunos textos que no son cuentos, ni siquiera relatos, quizás anécdotas. Al no existir un trabajo mínimo de unidad los textos se presentan de manera que un lector, que quisiese bucear en la nueva narrativa, se podría asfixiar muy pronto.
Los temas recurrentes son la ciudad, el desencanto y las tramoyas del amor, algunas veces bien abordados desde historias en las que resuenan antiguas escrituras del mundo de lo mítico, intertextualidades y asuntos cotidianos que logran cierta tensión narrativa. Para evitar palabrerías acotaré sobre aquellos en los que se pueden detener con gusto los lectores.  En el texto titulado Carácter de los dioses, de Daniel Mauricio Montoya, el tema de la dialógica cultura se hace presente, para llevarnos  a reflexionar sobre imposibilidad de un destino cosmogónico; y en Los dos moribundos, el autor juega a establecer conexiones metafísicas que tejen el destino en sus esencias: la vida y la muerte. En placenta, Daniel Padilla nos enfrenta a un tríptico de relaciones entre la historia de Jonás expulsado, una relación de erotismo dependiente y un monólogo interior femenino; igual relación mítica se presenta en su cuento Sibila por medio del cual se recrea el mundo del cristianismo en confrontación con el paganismo antiguo. Así mismo, en esa constante intertextualidad de los relatos, Fredy Hernán Díaz nos ofrece un relato corto titulado Troya.
Otro escenario narrativo que se asoma entre los textos es el de elaboraciones de corte policiaco, con asuntos psicológicos, con protagonistas asesinos o en tránsito de serlos; a ellos pertenece relatos como La vida de la cigarra, de Edgar Mauricio Romero; Bendita, de Jorge Homez Villegas y Venganza de las flores, de Omar Alejandro González, en este último la técnica de la novela negra se encuentra bien asumida presentando un relato por episodios que tejen una trama y al final el lector puede dilucidar aquella cuidadosa arquitectura; suerte que no corre otro texto suyo, Pétreos silentes, en el cual el final parece extraído de un mundo menor al de su trama narrativa.
En los textos de Fabio Andrés Bastidas; El edén y Artista, se encuentran buenos escenarios narrativos, pero historias no concretas, quizás por aquello que Roberto Rubiano nos aclara: “El arte de contar cuentos está muy relacionado con el encantamiento, con la suspensión de la credulidad”. Los temas del amor frustrado, la ciudad y los trajines que niegan los cuerpos, hace su aparición en el cuento Cronología de Jorge Isaac Romero, y El espíritu o el miedo de Carlos Augusto Vargas; ciertos sarpullidos de nihilismo en Rolling Around y Candilejas, de Leonardo Arturo Mora; y la búsqueda de un lugar y el tema del amor o más bien del duelo perpetuo, se hallan en los relatos de la única mujer (extraño suceso, pero esperado) de la antología, Carolina Uribe Salas.
Los demás textos poco o nada dicen de las nuevas fuerzas narrativas que inundan la ciudad y de las cuales muchas voces debieron estar presentes en esta antología si el trabajo de selección hubiese sido más serio.
La existencia de nuevas voces requieren los esfuerzos de lugares de enunciación, pero es imperativo la decantación, para que quienes asumen el trabajo de la escritura como una responsabilidad con la palabra, puedan ofrecer sus permutaciones al escaso público lector, además, si de cuentística se trata no se puede olvidar aquella sentencia de Ricardo Piglia: “El cuento es un relato que encierra un relato secreto. No se trata de un sentido oculto que dependa de la interpretación: el enigma no es otra cosa que una historia que se cuenta de un modo enigmático.”
IV
Hay que apoyar los nuevos y viejos narradores, las inevitables voces poéticas en construcción y es vital publicar para asumir el reto de otro lector, pero toca tener cuidado de, como dicen en los círculos de escritores, no pasar del anonimato al desprestigio. Entonces es inevitable preguntar: ¿publicar para qué?
Referentes bibliográficos
COLECCIÓN SOLEDAD RENGIFO. (2010) Antología cuentistas inéditos. Caza del Libro. Ibagué.
COLECCIÓN SOLEDAD RENGIFO. (2010) Antología poetas inéditos.  Caza del libro. Ibagué.
BONILLA ROJAS, Betuel. (2009) El arte del cuento. Trilce Editores. Bogotá.