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abril 27, 2026

VICKY DÁVILA: UNA LECCIÓN PARA EL PERIODISMO

 


Por: Carlos Arturo Gamboa Bobadilla

Docente Universidad del Tolima

Uno escucha a la actual Vicky Dávila y ya no sabe cuál voz escucha.

Ella empezó siendo una periodista referente en Colombia, admirada por un sector que la consideró como la imagen de una mujer independiente y exitosa en su campo.

Luego, con el pasar (y el pesar) de los años, terminó en Revista Semana siendo una voz panfletaria contra el gobierno de Petro. Hay quienes afirman que se debió a que ya la periodista había desaparecido y estaba incubándose la candidata del Grupo Gilinski, y claro, su periodismo ya no buscaba la imparcialidad, sino la construcción de su plataforma política.

Después, como se evidenciaba a pesar de sus negacionismos, se lanzó de lleno como candidata presidencial, con un prometedor inicio en su popularidad, pero sin la experiencia mínima en el sector público, ni en la política del mundo real, en donde no se perdona nada.

Con el tiempo se fue desinflando, hasta caer en esa amplia coalición que no era más que la plataforma que Álvaro Uribe diseñó para poder tener un protagonismo que de entrada no poseía. Por eso traicionó a Cabal y su esposo; debía imponer una candidata que pareciera de centro, así actuara en la rancia derecha, es decir, Paloma. Así Vicky Dávila terminó siendo la reina del “me divierte”, el único premio que cosechó de todo ese tiempo de embrujo.

Al perder estrepitosamente en aquella consulta, quedando con un déficit económico, político y profesional muy alto, le tocó reversar e intentar volver al periodismo, solo que la reversa no funciona como ella cree. Ahora carga el estigma de una voz demasiado parcializada, con deudas políticas, sin un lugar en el periodismo medio serio de este país y jugando a ser política, periodista y oposición, todo al mismo tiempo.

Por eso al escuchar a Vicky Dávila hoy, uno siente que está de frente a Gerión, aquel monstruo mitológico griego de tres cabezas y un solo cuerpo, el cual se desplaza penosamente, pues todo el tiempo recibe órdenes sensoriales contrarias e incoherentes. Sirva este trasegar de Vicky Dávila para entender cómo alguien se puede perder en los laberintos en los cuales se confunden fama, liderazgo, política y ambigüedad. Sirva también de ejemplo para quienes desean ejercer un periodismo ético; mejor espejo de lo que no se debe hacer no van a encontrar.

 


abril 10, 2026

SERVICIO MILITAR EN COLOMBIA, UNA RADIOGRAFÍA DEL CAMBIO

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

En Colombia, durante la guerra de los mil días, se hizo cotidiano el reclutamiento forzoso de jóvenes para su incorporación al ejército. Esta práctica se mantuvo vigente hasta la actualidad, con algunas flexibilizaciones parciales en diversos momentos de la historia. Lo cierto es que siempre fueron los pobres quienes engrosaron las filas del ejército legal, así como los grupos ilegales en Colombia.

Los más privilegiados, que en Colombia han sido los ricos y la gente del común con amigos influyentes, siempre evadieron el servicio militar; por lo tanto, nunca fue "obligatorio", como se predicaba comúnmente, aunque para los pobres sí. Al contrario, la objeción de conciencia rara vez era respetada, y miles de casos de maltratos, acoso, suicidio y evasiones se daban en el ejército, con una silenciosa aceptación social, porque siempre se promulgó el valor y la importancia de “servir a la patria”.

Incluso la Constitución Política de 1991 continuó asumiendo el servicio militar como un deber sagrado del ciudadano colombiano, eso sí, del ciudadano de a pie, porque nunca vimos a los hijos de los millonarios en Tolemaida, a no ser para dar un paseo en los helicópteros, acompañados del general amigo de turno.

Hoy las fuerzas militares parecen modernizarse (por fin) en este aspecto. Desde 2017, con la Ley 1861, se empezaron a flexibilizar las incorporaciones al servicio militar, se abrió paso al respeto (aunque no del todo) de la objeción de conciencia, y se empezó a generar una actitud diferente a la figura de "remiso", esa marca cainezca de quien por alguna circunstancia evadía el servicio militar. En el año 2025, mediante el Decreto 1075, se ahondó en esta flexibilización, avanzando también en el mejoramiento de las condiciones generales de la prestación del servicio, así como el aumento del salario para el soldado raso.

No obstante, es hasta ahora, (la noticia se emitió en marzo de 2026), que se anuncia que el servicio militar deja de ser obligatorio, se tornará 100% voluntario, tendrá una remuneración digna y los jóvenes ya no serán cazados en las esquinas de los barrios más pobres del país para ser reclutados. Este cambio se debe a que, con el mejoramiento de las condiciones del servicio militar, muchos jóvenes han optado por asumir este servicio de manera consciente y como una salida a las pocas oportunidades de subsistencia que existen para ellos.

Este nuevo enfoque traerá un cambio real y simbólico para las fuerzas militares, porque nada digno se construye con seres no dignificados. Esperemos que a futuro, sin importar la línea ideológica del gobierno de turno, esta idea se siga manteniendo y no volvamos a la manía que se tuvo de incentivar la guerra con jóvenes pobres, mal alimentados, mal remunerados y sin la libertad de decisión.

marzo 24, 2026

Las redes sociales: el pozo de los deseos esquizofrénicos

 


Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universitario

Desde su aparición, las redes sociales se fortalecieron rápidamente como escenarios comunicativos y, en parte, esto se debió a la sensación de libertad que se tejió en ellas. Decir lo que el hablante desea decir, sin grandes restricciones, era el sueño que la «sociedad de opinión» no esperaba cumplir tan pronto. Pero se dio, y este fenómeno desató el delirio colectivo comunicativo que hoy vivimos y padecemos.

Y si el panorama ya era preocupante para la posibilidad de construir relatos veraces, ahora aparece en escena la inteligencia artificial como herramienta propicia para darle forma a los delirios. Si deseas que alguien muera, tienes una herramienta digital y un clic disponibles para que tu deseo se haga noticia falsa con encubrimiento verdadero, porque sabemos que "una imagen vale más que mil palabras". ¿Y si la imagen es falsa? Pues parece que no importa, mientras y cuando el deseo individual o colectivo sea satisfecho.

De esa manera, las denominadas redes sociales se van tornando en antisociales, porque el objetivo de comunicar con veracidad se desplaza para mentir, para satisfacer el oscuro pozo de los deseos. Ya no se trata solo de luchas ideológicas, se trata del sacrificio de la veracidad a cambio de la concretización de los perversos deseos que habitan en la conciencia social.

Por eso abundan (y son consumidas) millones de noticias falsas que en el fondo satisfacen el deseo de quienes las producen y quienes las difunden.   ¿Quieres matar al tirano que odias? ¿Deseas ver prisionera a una mujer que está por fuera de tu gama de valores? ¿Añoras ver un ídolo caer en desgracia? ¿Quieres ver triunfar al político que admiras? Es muy fácil, todos esos deseos están a tu alcance; haces clic y la imagen construye el muerto, la prisionera, el ídolo caído, el político triunfante. Hoy los humanos actuamos de co-creadores de falsedades, como si fuésemos hijos de Loki, el dios mitológico nórdico de la mentira.

Hoy todos nuestros deseos, individuales y colectivos, se pueden escenificar en el teatro virtual; el problema es que ya muy pocos somos conscientes de la ficción y sus implicaciones; ahora todo parece ser real y verdadero. De seguro, con esta manía desbordada, estamos fortaleciendo una sociedad esquizofrénica. 

La verdad yace enterrada y ni siquiera tenemos certeza de dónde está su tumba, para ir a visitarla.

marzo 17, 2026

LA MASACRE DE LA RUBIERA, UN DOLOR QUE PERVIVE

 


Por: Carlos Arturo Gamboa Bobadilla

Docente universitario

 

La historia colombiana está llena de atrocidades, muchas de ellas condenadas al olvido, lo cual nos hace más atroces. Una de estas dolorosas realidades ocurrió un 27 de diciembre de 1967 en el hato La Rubiera, ubicado en el departamento de Arauca, en límites entre Colombia y Venezuela.

Los hechos narran que varios colonos, con el fin de apropiarse de las tierras de la comunidad de la etnia Sikuani, elaboraron una celada digna de los libros de los horrores humanos. Invitaron a los indígenas a un agasajo, con el pretexto de establecer lazos de amistad. Una vez allí, procedieron a matarlos a sangre fría con pistolas, machetes y garrotes. El saldo: 16 indígenas masacrados, entre ellos mujeres y niños. Al parecer, dos de ellos que sobrevivieron fueron quienes dieron a conocer el resultado de aquella barbarie.

Es increíble pensar que esto sucedió dos años antes de que los humanos fuéramos a la luna, un hecho que refleja nuestra agónica lucha entre civilización y barbarie. Pero es más aterrador aún recordar la defensa que establecieron los abogados de los victimarios que dio origen a aquella sentencia que, no más de escucharla, hiela la sangre: “Yo no sabía que era malo matar indios”. Al final, debido a la tenacidad de la comunidad indígena, los culpables recibieron condena, aunque no tan ejemplar como debió ser.

Uno de los ensañamientos contra los indígenas (aunque también contra los campesinos) ha sido la posesión de la tierra. Esa guerra por el despojo ha sido una constante en nuestra historia de violencias; de ahí surge el desplazamiento, la desaparición y los múltiples vejámenes que sus efectos producen. Estos fenómenos también han producido nichos de resistencia, defensa de los territorios y, por supuesto, han sido caldo de cultivo para nuevas violencias.

No obstante, aún pervive en la población colombiana un resquemor hacia los indígenas, afortunadamente cada vez menor, pero en la cultura subyace ese racismo disfrazado que surge en momentos como el de la actual coyuntura política. Hace unos meses aparecieron carteles amenazantes y bloques de energúmenos promoviendo la agresión contra la Minga indígena en los alrededores de la Universidad Nacional en Bogotá.   No pocas personas, con formación universitaria, he escuchado expresarse verbalmente y en escritos en redes, tildando a los indígenas de viciosos, zánganos y mil cosas más.   Calificativos que evidencian que aún estamos lejos de aceptar que somos un país pluriétnico, como lo dictamina nuestra Constitución Política. Hay que recordar hasta la saciedad que, por muy blanquitos o españolizados que nos sintamos, somos aborígenes.

Recordar la masacre de la Rubiera como un hecho atroz y real es avivar nuestra memoria y pensar que aún necesitamos afirmarnos como nación, porque si el dolor pasado y el actual de nuestras etnias no nos conmueven, algo sigue muy dañado en el seno de nuestra sociedad.

Posdata: El cantautor llanero Nelson Morales compuso una elegía popular que narra aquella masacre. Pueden escucharla en este link: https://www.youtube.com/watch?v=44g8avUO5Ug&list=RD44g8avUO5Ug&start_radio=1

marzo 13, 2026

¿SUMAR VOTOS O MANTENER LA COHERENCIA POLÍTICA?

 


Por: Carlos Arturo Gamboa Bobadilla

Docente Universidad del Tolima

En el juego político hay quienes optan por mantenerse coherentes a unas ideas aunque tarden en alcanzar los escenarios de poder. Otros, en cambio, mutan constantemente, acción que desde Lampedusa se ha llamado gatopardismo. Las ideas cambian de piel, pero en el fondo siguen siendo lo que son.

Este fenómeno es evidente en acciones como las de Abelardo de la Espriella, quien se volvió ultrarreligioso en un par de meses, solo porque en el toldo de los religiosos hay un buen caudal de votos. Uribe prefirió a Paloma, incluso traicionó a Cabal, Lafaurie y a la extrema extrema, porque él sabe que la única opción que le queda es hacerse pasar por una mansa oveja de la derecha menos radical; en eso es en lo que quiere convertir a Paloma. Pero en el fondo, Cabal, Paloma y Abelardo son papas del mismo costal, con algunos gradientes diferenciales.

Ahora con Oviedo se da el mismo fenómeno. Él pudo optar por tratar de darle vida a un centro que solo existe en el imaginario transitorio porque se compone de fragmentos de izquierda y derecha, más un grupo de indecisos; es decir, es una fuerza que se caracteriza por su ambivalencia, factor que siempre los termina dejando a la deriva; de ahí la metáfora realista en la que siempre terminan “huyendo a ver las ballenas”. Oviedo no se traicionó, decidió reafirmarse en lo que es, un técnico de derecha no radical, que por cuestiones del momento terminó copando un escenario político polarizado en el cual él pareciera ser de centro. Pero no olviden que de esos políticos transitorios hay mil ejemplos; me acuerdo ahora de Lucho el embolador o Angelino Garzón. Como surgen, se olvidan, precisamente por su ambigüedad.

Por el otro lado, está la política que se hace basada en la coherencia de las ideas, y ahí se sitúa la fórmula presidencial de Iván Cepeda, quien pudo optar por un personaje que lo acercara a la derecha moderada, como un empresario de esos que cultivan un enfoque social y que creen que la riqueza se debe redistribuir. Aunque no parezca, de esos también existen varios y buenos. Pero Cepeda prefirió quedarse con la base social; eso es Aida Quilcué, un símbolo de los escenarios de lucha y transformación de base. Cepeda, prefiero sumar coherencia y no solo votos, al menos en esta fase de la contienda.

Veremos cómo el país votante valora cada acción, porque esto no se trata de sumar personas y creer que ellas se vuelven votos de manera utilitaria; la política no es así de simple. Muchos van a las urnas movidos por símbolos sujetos al cambio. Por ejemplo, los votantes que vociferan odio hacia lo que denominan “ideología de género”, los machistas que abundan en la ultraderecha, aquellos que todo lo que ven diferente a lo que son lo convierten en comunismo, quienes creen que el homosexualismo es una aberración excremental, los que piensan que los pobres son pobres porque quieren y mil prejuiciosos más: ¿terminarán votando en contra de su opinión o cambiarán de opinión por la coyuntura política?

Recuerdo que cierta vez sectores alternativos votaron por Juan Manuel Santos por un punto de honor: La paz. En otro momento, muchos votaron en contra de la paz para respaldar a un líder (Uribe) que no creía en la paz, o más bien no le convenía esa paz, porque lo ponía en riesgo ante la justicia, como al final sucedió.

Así es la política, vive en movimiento, está sujeta a los ires y venires y a veces lo olvidamos. Por eso, el 31 de mayo tendremos una radiografía más cercana a la realidad y entonces veremos qué resultados arrojó cada estrategia y qué nuevas estrategias se plantearán camino a la Casa de Nariño, porque aún hay muchos elementos que pueden alterar la percepción ciudadana, que, aunque no parezca, cada vez se cualifica más.

noviembre 18, 2025

BREVES LECCIONES SOBRE LA UNIVERSIDAD

 


 Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

 

I

En este momento de la historia, el primer deber de la universidad es sobrevivir.

II

Desde el movimiento de Córdoba, -más de cien años después-, se sigue añorando la libertad de cátedra. Nunca estuvo tan ausente; debe ser porque ahora muy pocos docentes la desean.

III

En un mundo repleto de incertidumbres, las universidades siguen emitiendo verdades; sospecho que ese es su grave error. El principal objetivo de un claustro educativo debería ser dudar.

IV

No hay aprendizaje sin desacato a la ignorancia, que casi siempre se refleja en lo establecido. ¿Es factible aprender a volar temiendo las alturas? ¿Será posible cultivar el conocimiento en una universidad sumisa?

V

Pululan tantas teorías pedagógicas y didácticas que la implementación de las mismas puede fácilmente hacer inviable la universidad.

VI

La universidad y los sujetos vivimos tiempos distintos. Las instituciones son del siglo XIX, los docentes enseñan para el siglo XX y los estudiantes están sumergidos en el siglo XXI. La atemporalidad es nuestro drama.

noviembre 12, 2025

Sede sur de la Universidad del Tolima: tradición y nuevos retos

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

"Hace años se venía gestando un sueño, el de abrir la Universidad del Tolima a las regiones", dijo alguien en medios a propósito de la noticia de la reactivación del plan de apertura de la sede sur. La grata noticia engalana el cumpleaños número ochenta de la Universidad del Tolima.

No obstante, toca recordar que hace más de 40 años la Universidad del Tolima tiene ascendencia en varias de nuestras regiones. Especialmente a través del Instituto de Educación a Distancia (IDEAD), cuya presencia ha sido histórica en casi todos los municipios del departamento del Tolima, y muchos más de Colombia.

Siendo así, la apertura de la licitación para la construcción de la sede sur de la Universidad del Tolima se instala en una tradición que desde los años setenta, con el plan de extramuros, se ha interiorizado en el ADN del principal claustro académico de educación superior del Tolima: ir a las regiones con propuestas de formación superior. No más basta recordar que el actual plan de gestión del Instituto se titula “IDEAD en los territorios”.

Por citar algunas de las zonas de impacto de esta nueva apuesta, hay que recordar que en Chaparral (1987), Rioblanco (1989) y Planadas (1995) se han ofertado programas de formación superior hace más de tres décadas, lo cual es tierra abonada para esta nueva fase en la que no solamente se podrán llevar programas en la modalidad a distancia, virtuales u oferta de Educación Continuada, como lo ha venido haciendo el IDEAD, sino que además se podrán aperturar programas bajo la modalidad presencial. En esto último es donde está el gran avance de tener una sede propia en el sur (Chaparral), así como se proyecta una sede en el norte (Marquita).

Esta nueva ruta de impacto beneficiará en gran medida la cobertura de educación superior en el Tolima y debe marcar un hito en la transformación de las prácticas de una universidad regional que hace rato dejó de serlo y que, por su presencia en el país, presenta las condiciones e impactos de un claustro del orden nacional. De seguro a esta nueva sede llegarán estudiantes de muchas otras regiones, como ocurre actualmente en los programas ofertados en la sede presencial de Ibagué, porque en este momento la educación y sus múltiples modalidades han borrado las fronteras territoriales y, paradójicamente, es cuando más debemos hacer presencia en las regiones.

Aspectos como la gestión docente y administrativa agrupadas en el campus de Santa Helena o los programas de investigación localizados deberán ser replanteados, rompiendo la lógica centralizada en la ciudad capital, lo cual hasta ahora ha primado en la visión directiva de privilegiar el centro sobre las periferias. Es necesario replantear esa visión para avanzar en la consolidación de un Alma Mater que en su totalidad hable, construya y piense desde las regiones, papel que le había sido delegado, a regañadientes y muchas veces sin los soportes adecuados, al Instituto de Educación a Distancia.

Si tanto la sede sur como la sede norte se consolidan en el corto plazo, deben acompañarse de nuevos programas, enfocados en las líneas de desarrollo de futuro, con formación tecnológica y posgradual de alto impacto. Ampliar el eje de acción implica ensanchar la visión institucional. Vienen muchos desafíos, retos que necesariamente deben oxigenar la octogenaria universidad que se ha visto beneficiada por los impactos de las políticas educativas del gobierno nacional actual y las exigencias de un tiempo cambiante.

Será bebiendo de la tradición y evaluando el presente que las nuevas sedes de la Universidad del Tolima consolidarán el futuro de un Tolima más abierto y presto a la formación superior. Esto se hará con programas pertinentes, calidad en contexto y escenarios de equidad para la construcción del conocimiento y la recuperación de los saberes de nuestros territorios, que deben coadyuvar a la solución de sus múltiples problemáticas.

noviembre 11, 2025

BREVES LECCIONES SOBRE EL PODER

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima.

I

Si deseas obtener poder, ocupar un cargo de poder, tienes que conocer lo que la gente necesita y decir lo que la gente quiere oír. Conectarte con el pueblo, con las mayorías, ganar su voluntad. La masa es una fuerza creadora y dinamizadora constante de escenarios de poder.

II

Si ya estás en el poder y deseas mantenerte en él, debes hacer lo contrario a lo que la masa quiere, porque el poder busca un beneficio para sí mismo, conformando una clase elitista. El poder se alimenta de sí mismo y de esa manera crece ilimitadamente. El poder por el poder es la máxima aspiración de ese ciclo.

III

Si lo que quieres es transformar desde el poder, debes escuchar a la masa, actuar en consonancia con sus necesidades y hacer los cambios requeridos. Para lograr ese objetivo político real, debes renunciar a seguir en el poder. El precio de ejercer el poder y transformar es negar, desde el poder, el beneficio individual del poder. La única manera de romper el ciclo caníbal del poder es destruirlo, en beneficio de la real política que se manifiesta en los cambios que la masa reclama.

IV

Siempre será más sencillo llegar al poder que transformar desde el poder.

octubre 30, 2025

Homenaje a la historia de los libros

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

 

Hay libros que hablan de libros, y por lo tanto son metalibros, como este que les voy a reseñar. Se trata de El infinito en un junco, de la escritora española Irene Vallejo. Aunque Irene no solo nos pasea por los recovecos atemporales por donde ha circulado el libro desde su invención, sino que también usa ese hilo de Ariadna para recrearnos bellos y trágicos episodios de la invención de la escritura, del nacimiento de la lectura y de la evolución de eso que hoy conocemos como cultura letrada.

Usando un acervo de información muy completa sobre las culturas griegas y romanas, la autora nos va paseando por los caminos que tejió la leyenda de Alejandro el Grande como excusa para depositarnos en el epicentro de la metáfora más propicia para el hábitat de los libros: la biblioteca de Alejandría. Y desde allí, y con sobresaliente destreza narrativa, dosificación de datos y habilidad poética, nos ofrece una extensa panorámica de esa fascinante historia.

Hablar de los libros es hablar de la humanidad, sus sueños, derrotas y utopías; de eso da fe cada página de este libro, por eso a través de cada subcapítulo vamos obteniendo una herramienta más para guardar en la alforja de la expedición a la que la autora nos invita. Mesopotamia, Roma, África, Europa, Asía, cada lugar palpita en los relatos de la transformación de esos rústicos trazos de las cuevas en tablillas, en pergaminos, en rollos, en papiros, en bibliotecas, en guerras, en nombres de emperadores letrados y gobernantes ignorantes. En navíos que llevan por el mundo el naciente invento que se encargará de guardar la memoria de los pueblos, sin que los emisarios sepan lo vital de aquella empresa para el futuro de la humanidad.

Anécdotas y ficciones, datos y testimonios extraídos de los libros son las herramientas predilectas de la autora para engancharnos a su apuesta, para llevarnos plácidamente por esta extensa, pero entretenida ruta. El saber enciclopédico de Irene Vallejo, así como sus pesquisas investigativas, hacen que El infinito en un junco sea un compendio elaborado de relatos que no se queda en un discurso, sino que se abre a la imagen poética, a la argumentación histórica, al relato académico y, por supuesto, a la forma ensayística, como bastión de su engranaje.

Este es un libro de esos que te exige un ritmo sosegado; la idea no es llegar rápido al final, más bien se trata de degustar en cada recodo del camino las mieles que ofrece. Un libro que hace amar los libros, y a quienes ya los amamos, nos reafirma en ese propósito. Un libro que nos recuerda que los libros no dejarán de existir porque es uno de los mejores inventos del ser humano, porque garantizan la memoria de la misma humanidad. Como la autora lo afirma varias veces, también es un homenaje a los miles y miles de hombres y mujeres que durante siglos de oscuridad protegieron el saber de los libros, aun a costa de su propia vida.

Hoy, cuando escuchamos que otro imperio en decadencia vuelve al constante delirio dictatorial de satanizar los libros (me refiero a la noticia de Trump en EE. UU., prohibiendo la obra de Gabriel García Márquez en las escuelas, junto a cerca de 4500 títulos más), El infinito en un junco nos recuerda que muchas ruinas de imperios han resguardado los textos de la humanidad. De eso son testigo los libros que perduraron bajo los escombros de Pompeya y Herculano, quienes con el paso de los siglos se erigen como vestigio de aquella catástrofe. Los seres de esos tiempos ya no están, pero el recuerdo de ellos vive en los papiros, porque, como concluye la autora: “La invención de los libros ha sido tal vez el mayor triunfo en nuestra tenaz lucha contra la destrucción”.

octubre 25, 2025

Respuestas necesarias para un debate con altura

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

Este texto reflexivo lo escribo como respuesta a algunos conocidos, amigos o internautas que suelen pasar por el muro de Facebook que lleva mi nombre (no digo mi muro porque eso es Mark Zuckerberg); también a otros que comentan en mi blog (Vórtice Virtual) y responden a mi WhatsApp. Algunos de ellos suelen preguntar: ¿por qué “soy petrista”?, ¿“por qué apoyo este gobierno”? y ¿“cuáles son los logros de Petro”?, entre otros interrogantes. Como me guía un espíritu pedagógico, no me gusta dejar preguntas en el limbo, porque, por lo general, cuando no se responde, el emisor llena ese vacío con cualquier discurso. Por eso intentaré, de manera muy concisa, dejar mis reflexiones sobre estos temas:

1.      Aclaro de entrada que no avalo el insulto, la amenaza y la violencia discursiva que a veces se generan como respuesta a algunas de mis publicaciones, sobre todo en esos falsos debates entre los lectores. En general, esas “respuestas” sin argumentos, carentes de valor de diálogo, son inocuas para mí, y deben serlo para todos.

2.      No soy comunista, ni guerrillero, ni petrista estúpido, ni todas esas ligerezas que se dicen de alguien cuando no se comparte el lugar de enunciación. Toca aclararlo; muchos navegantes de la inmensa red viven de poner calificativos.

3.      Aclaro que no soy petrista porque no sigo ciegamente a Petro; nunca he seguido así a nadie, ni a hombres sobre la tierra, ni a dioses en el firmamento. Solo comparto y adhiero a algunas líneas de trabajo que este gobierno, en cabeza de Petro, ha venido desarrollando.

4.      Sobre los logros que este gobierno ha alcanzado, empiezo por aclarar que nunca esperé que en cuatro años de gobierno un país de 200 años de injusticias, corrupción, violencia e inequidades se transformara 100%. Como no soy creyente, tampoco soy ingenuo. De ahí que valore algunos avances y logros que marcan una nueva manera de gobernar en el país, que aún posee vicios anteriores, que no todo es color de rosa, pero que a mi parecer, y de muchas más personas en Colombia, han generado un quiebre y que debe mantenerse para algún día ver cambios más profundos. Estos logros por resaltar son:

a) Gobernar con un enfoque más social, es decir, implementando políticas pensando en los más necesitados, no en los pocos eternos dueños del poder.

b) Aumento del salario mínimo a unos montos significativos, lo cual genera mayores ingresos a los asalariados, que son la mayoría de la fuerza laboral del país. Muchos de quienes critican furibundamente a Petro han sido favorecidos con esta política.

c) Recuperación de pagos de horas nocturnas, dominicales y otros derechos antes vulnerados.

d) Entrega de tierras a los campesinos. Nunca un gobierno le devolvió tanta tierra a quienes la trabajan; al contrario, antes se las quitaban con mil argucias y formas de violencia. El número de hectáreas entregadas ronda las 100 mil.

e) Reactivación de los tranvías. No hay países desarrollados sin vías férreas para carga y transporte modernizados. En Colombia los cerraron para darles campo a los consorcios de carreteras y peajes.

f) Fortalecimiento de la gratuidad educativa. La educación pública jamás volverá a ser un bien privado.

g) Aumento de transferencias para las universidades públicas y el sistema educativo en general. Soy un convencido de que la educación es un campo necesario para alcanzar el cambio cultural de un país; por lo tanto, me parece vital esa inversión.

h) Aumento del pago para los soldados rasos.

i) Disminución del desempleo.

j) Mantenimiento a la baja de la inflación, aspecto que podría ser aún más positivo si el Banco de la República bajara las tasas de interés.

k) Disminución de la tasa de la pobreza (del 41% al 31%). Esto significa que muchos colombianos, cientos de miles, tienen un poco más de ingresos para vivir.

l) Finalización de la tercerización para las madres comunitarias; eso se traduce en estabilidad y dignificación del trabajo.

m) Implementación de salario para los aprendices del SENA.

n) Aumento del crédito bancario a bajos intereses para pequeños propietarios de tierras, no como el famoso Agroingreso, que fueron subsidios para los terratenientes.

o) Incremento exponencial de las divisas por turismo, lo cual significa que la imagen de Colombia ha mejorado en el exterior.

p) Récord en exportaciones agrícolas, lo cual habla de la reactivación del campo.

q) Récord, con números muy destacables, sobre la incautación de drogas y lucha contra el narcotráfico. Ronda el número en 2.500 toneladas de cocaína, sin contar otras drogas.

r) Inicio de cambio de política de elementos altamente contaminantes como el carbón y el petróleo. El mundo entero va hacia allá.

s) Apoyo real a regiones olvidadas como Guajira y Chocó, con agua potable, energía, obras de infraestructura y salud. Destacables los puestos de salud flotantes en el Pacífico y la planta de energía en La Guajira.

t) Avance en la relación con otros países del mundo para romper la econo-dependencia de EEUU. Latinoamérica va hacia allá, excepto los países aún arrodillados a Trump.

u) Reducción de la deforestación, esto debido a una política que combate la tala para ganadería, extracción de madera y minería ilegal. Cifras de disminución superiores al 50%; a futuro, esto es mucho oxígeno para el mundo.

v) Liderazgos internacionales en la agenda de cambios planetarios (transición energética, redefinición de la lucha antidrogas, derechos humanos, entre otros).

w) Reducción de la mortalidad materna; las cifras superan el 50%.

x) Retorno de la mesada 14 para miembros de la Fuerza Pública y próximamente para los docentes del Magisterio.

y) Aumento de recursos para las regiones, un hecho real del cual, en las regiones que son gobernadas por opositores, no se habla.

z) Insistencia, terca, desagradecida y contra viento y marea, en los procesos de PAZ. Todos quienes estemos hastiados de tanta violencia debemos agradecer cada esfuerzo que se haga en pro de la PAZ.

Se me acabó el alfabeto en esta enumeración de aspectos concretos que son avances en una concepción de gobierno centrada en los más necesitados. Estos logros se han hecho a pesar de tener en contra las mayorías del Congreso que han detenido las reformas de fondo, con los ataques a diario de los medios de las élites (que son propiedad de los más ricos del país), con una estrategia de desprestigio en redes, con un ataque internacional encabezado por Trump y los secuaces de la derecha y ultraderecha colombiana, con las tensiones de su equipo de trabajo que muchas veces responde a una agenda particular y no a una idea de cambio. Y por supuesto, a las fallas de Petro, de sus directrices, de sus salidas en falso y su tono pendenciero e incendiario en muchas ocasiones.

Posdata uno: Los datos acá compilados están en los informes presentados por el gobierno, en los medios de comunicación, incluso en los medios con tendencia a la oposición, como El Tiempo, El Espectador, RCN y Caracol. También en la prensa y medios televisivos internacionales y en la crítica de analistas de toda índole ideológica.

Posdata dos: Invito siempre al debate con argumentos, sobre todo a quienes hacemos parte de la academia, de los entornos pedagógicos y a quienes compartimos el sueño de un día tener un mejor país, no solo para unos, para todos. Debatir no nos hace enemigos, nos hace diferentes, muchas veces con más puntos de encuentro que diferencias reales.

 

septiembre 15, 2025

Un poeta (en estado crudo), la reciente película colombiana de Simón Mesa Soto

 


Por: Nelson Romero Guzmán

Profesor Universidad del Tolima, IDEAD

 El título de la película es escueto: Un poeta, como si desde ya nos anunciara su retrato. Y precisamente, uno de los logros del cortometraje es la verosimilitud del protagonista Óscar Restrepo con el estereotipo del poeta fracasado en vida y obra. Por su parte, el acierto del actor Ubeimar Ríos, pareciera coincidir de manera física y existencial con la realidad y la fábula del personaje que encarna. Además, el realismo de las escenas se muestra en la ambientación del marco de la Medellín marginal de sus zonas urbanas con sus nichos de bajo mundo. De esta manera, el director colombiano Simón Mesa Soto crea un personaje poeta que no encaja en la familia, en la sociedad ni en la poesía misma. Con la aparente sencillez de un poeta crudo, que se mueve en escenarios callejeros lánguidos y una narración sarcástica punzada por el humor burlesco, Simón Mesa logra llevarse el premio de la Sección Un Certain Regard del Festival de Cine de Cannes.

 Una de las grandes apuestas del director de la película, fue haber optado por la construcción precisa del prototipo del poeta visto como el artista fracasado, al que Óscar Restrepo encarna de manera perfecta: un ser crudo, feo, grotesco, bufón, contrahecho, pero fascinante,  venido como anillo al dedo para mostrar la imagen social desgarradora del poeta que nos heredó el siglo XIX, configurado por Rimbaud como "el gran maldito, el que se siembra verrugas en el rostro" o como “el Gran Criminal”, que se vale del método visionario de la autodestrucción, pero que, en el caso de Óscar, contrario al genio de Rimbaud, a sus 54 años vive vaciado de la Musa, proscrito de la poesía y mantenido por su anciana madre, su único refugio de comprensión y ternura. De ahí que su papel sea el de exponerse permanentemente al rechazo social, a la burla, a la expulsión del cenáculo literario, a la explotación de los avivatos de los festivales de poesía, al veto de la familia, hundido en el alcoholismo y hasta soportando la violencia física y el señalamiento de mal poeta. Se trata de una película donde todos los actores sufren al poeta y nadie se ríe; solo reímos los espectadores una risa cómplice, cortada de repente por escenas truculentas que provocan la conmiseración y la repulsión por el personaje.

 Lo que por otra parte enriquece al protagonista de Un poeta (porque la mayor fuerza de la película es su personaje protagónico), es la atmósfera melodramática del humor negro, la estética del grotesco y la extravagancia, acentuados estos rasgos por el manejo del primer y primerísimo plano de las fotografías que hacen ver el alma turbada del poeta a través de la exageración de sus más mínimas expresiones: la mirada profunda y desencantada detrás los lentes de sus gafas, sus gestos de frustración, su barba descuidada, sus ademanes de aflicción, su dentadura irregular, su figura maltrecha, su indumentaria descuidada, su caminar caricaturesco y la intemperie de cuerpo y espíritu, en fin, su profunda soledad y rechazo, como apuesta visual de los valores más decadentes de un poeta, tal como aparece en la representación de la sociedad misma que lo juzga y rechaza. Los bares, el alcohol, la noche y los andenes son sus hábitats naturales.

 El hecho principal que desencadena los componentes de la trama, ocurre cuando Óscar llega a ser contratado en la Escuela de Poesía donde es profesor de un taller, en la temporada en que se organiza un Festival de Poesía. Es justamente en dicha escuela donde conoce a la adolescente Yurlady, estudiante de bachillerato que también asiste a las secciones de los talleres. Aquí vale la pena preguntarse: ¿es un rodaje sobre el poeta sin poesía en una “sociedad de poetas”? La cinta intriga fuertemente a este despropósito. Yurlady, la antagonista de Óscar, es una muchacha talentosa para escribir poesía, pero a su vez manifiesta abiertamente que sus rumbos en la vida son otros. Sin embargo, Yurlady se convierte para Óscar en una obsesión, ya que él transfiere en ella la conquista de sus ideales, al pretender transparentarse y verse en el talento de su estudiante como un poeta verdadero, donde por fin cree encontrar alivio a sus frustraciones literarias. Óscar, entonces, viene a ser el perfecto poeta sin poesía; Yurlady, por su parte, es la otra cara: la poesía sin poeta. Al final ella renuncia a ser la media naranja poética de Óscar. Aquí el director Simón Mesa construye un juego cautivador y una crítica oculta demoledora, poco perceptible, sobre el destino del poeta. El sacrificio de Óscar por Yurlady lo lleva a ponerla por encima del bienestar material y afectivo de su propia hija Alisson, quien vive con su madre en estrechez económica, pero Óscar prefiere convertirse en protector de Yurdaly al descubrir su talento poético y concentra sus esfuerzos materiales para que la muchacha pueda tener momentos holgados que le permitan dedicarse a la poesía, lo que al final resulta siendo otro de sus sueños frustrados. Así que la gesta de este antihéroe del cine es vivir la poesía como una hazaña superior a su propia vida, sacrificando los valores de su familia, aunque en lo más profundo llega a descubrir que no representa los ideales de la poesía, porque sus versos son bastante pobres, como se muestran en la película. Así, Óscar resulta siendo el sacrificado por la poesía, el gran fracasado que encuentra en Yurlady el talento que él mismo no tiene y lo hace por momentos suyo como rey en cuerpo ajeno. Pero los sueños de la adolescente están en otra orilla, ya que para ella son más importantes los proyectos materialmente vitales que los artísticos. La poesía, entonces, para citar al poeta Hölderlin, reencarna en Yurlady el más inocente de todos los bienes y, por el contrario, en Óscar, el más peligroso. Moraleja: No vale la pena sacrificarse, entregar su vida por la poesía. Si bien la poesía anda errante por el mundo, la morada de su ser está definitivamente en el lenguaje, como lo escribió Heidegger, y es allí donde hay que ir tras su encuentro; su sacrificio impone la sencillez y el silencio, solo así el poeta podrá convertirse en la casa de su ser. Por eso Óscar es más el bufón del arte que el poeta auténtico; encarna el escándalo del poeta y no el silencio de la poesía, en fin, resulta engañado por la poesía y pasa a ser un espejismo del poeta, su cascarón vacío. 

 Pues bien, esta parte de la trama de la película Un poeta nos lleva a pensar que el protagonista Óscar, es un poeta con carencia de poesía, aunque la sienta en lo profundo de su alma y la viva de una manera tragicómica. Pero si aceptamos que funge de poeta, con todo, es un poeta sincero, porque al menos reconoce no tiene talento. El anverso de Óscar en esta “sociedad de poetas” es el poeta burócrata, que al igual carece de poesía, aunque viva aplaudido y coronado de banquetes; el artista burócrata, que el ojo del espectador no ve, pero lo atisba o se le revela muy en su interior, es quien vive de las mieles del poder, sabe ocultar su fracaso y se escuda en la higiene, en los buenos modales, pasa por decente, aplica las reglas de glamour en sus relaciones sociales, es respetado y hasta admirado por los incautos. Este poeta burócrata es el rescate de Óscar al menos en su apariencia física. Generalmente es excelente para fundar Festivales y Escuelas. Encaja perfectamente en la sociedad, se le cree y además vive de la producción comercial de la poesía. Este poeta burócrata (oculto detrás de Óscar), es el que Simón Mesa Soto deja entrever y denuncia en su película a través de sus personajes secundarios que lo sugieren. Fíjese que, en la película, el protagonista los expone, pues ellos ven en el mismo Óscar la mancha de la Escuela de Poesía como institución. Esto ocurre cuando en la Fiesta del Festival de poesía, Yurdaly termina borracha por su propia cuenta, pero culpan al poeta de la embriaguez de la joven, además de ser golpeado por los mismos dueños del festival, quienes ofrecen dinero a los padres de la adolescente para no ser denunciados ante la ley. Óscar defiende su inocencia y se opone a la entrega del dinero, sometiéndose a la verdad, pues es claro que defiende la poesía, poniendo así la inocencia del poeta por encima de los peligros del poeta burócrata quien, a través de la promoción de la poesía, busca su propia riqueza económica.

 El director de Un poeta nos arrastra a reconstruir la imagen del artista en el contexto social de la gran ironía del capitalismo, esto es, el poeta instrumentalizado, mercantilizado, pese a que el verdadero artista no es un mercader. De ahí que en la película se deslicen de manera sutil, planos de personajes icónicos de la literatura colombiana convertidos en estampas de billetes: el poeta José Asunción Silva y el novelista Gabriel García Márquez, de los que Óscar es devoto, principalmente de Silva, de quien aspira ser su réplica y por eso en una escena aparece dibujándose el corazón en su pecho. Pero vuelvo a la gran ironía que es la del poeta captado por el capitalismo: Silva, suicidado por la insolvencia económica mientras agonizaba el siglo XIX, ahora puesto a circular en el mundo del mercado como un valor de cambio: el billete de $5.000; por su parte, Gabo, arruinado económicamente mientras escribía Cien años de soledad, es rescatado con su sonrisa de costeño satisfecho en el billete de $50.000, siendo estas las formas socarronas del homenaje, a través de las cuales el capitalismo explota la figura del artista, creando a su vez una plusvalía simbólica del capital. Así es como el capitalismo voraz copta el espíritu del artista sufrido y, al poner su estampa en el billete, le devuelve al arte su falsa recompensa. 

 Al haberse logrado en la película la puesta en sociedad del estereotipo del artista fracasado, con los tintes de humor y tragedia a través de un personaje que lo encarna con fuerza, como tomado directamente de la realidad, sin maquillajes, ¿es permitido preguntarse, ya en las afueras del cinema, si en la película de Simón Mesa Soto ganó el cine, pero perdió la poesía? Pues sí y no. Es indudable que la poesía del cine está presente en la película de diferentes maneras: la semiótica de planos en movimiento, piezas musicales intercaladas a la narración, el recaudo fotográfico de los primeros planos del protagonista convertidos en poesía visual que emana emociones, entre otros recursos. Más bien la ausencia de la poesía está muy a propósito en el poeta protagonista, que es otra cosa. Entonces la poesía no es el fracaso, es su liberación, y esto lo logra el cineasta Simón Mesa a través de sus personajes Óscar, el poeta, y de Yurdali, su aprendiz, que son a su vez contradicciones y complementos de la trama.

agosto 30, 2025

Cuando se trata de educar niños, hasta los libertarios se vuelven godos

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

 

Esta reflexión la hago a partir de un hecho noticioso. La noticia que se divulgó por redes el 21 de agosto de 2025 anunciaba lo siguiente: “El Salvador impone nuevo reglamento escolar. Saludo obligatorio, uniforme impecable y corte de cabello adecuado”. La nota parecía extraída de un viejo manual educativo digno del siglo XIX, con una visión bastante retrógrada de lo que debe ser un modelo educativo para el siglo XXI. Desconozco la reglamentación general aprobada que contiene estos elementos, por lo cual no comentaré nada al respecto; lo que sí me causó gran inquietud como educador que soy es ver la cantidad de comentarios favorables en torno a los aspectos mencionados.

Muchos usuarios de la red avalaban, casi con histeria, la acción de imponer el saludo obligatorio, el uniforme y el corte de cabello adecuado, como fundamental para la educación de una generación que, en palabras de ellos, se está perdiendo por falta de valores, lo que está destruyendo la sociedad. Y es ahí donde quiero resaltar algunos aspectos.

Primero toca recordar que “imponer” no es educar, al menos en el diccionario de una pedagogía que busca la construcción de un mejor sujeto, para un mejor mundo. Imponer implica desconocer el deseo del otro, su individualidad, su particularidad. El sujeto, sujetado por unas reglas como imperativo educativo, desconoce el yo para construir una sociedad uniforme en la cual todos piensen lo mismo y actúen igual. Es la arcaica idea de la educación como fábrica, decantada en aquella imagen que hizo famosa la agrupación Pink Floyd en su video “Another brick inthe wall”.

La escuela hace años experimentó esa idea retrógrada que acá se celebra como gran novedad. No más recordemos la advertencia que hacía Hannah Arendt en “La banalidad del mal” sobre cómo se construyeron las personalidades de los administradores de los campos de concentración nazis: Bien educados, bien peluqueados, bien hablados, bien instrumentalizados en función del mal. En el modelo que muchos celebran, se cree que un niño que saluda es mejor que uno que no lo hace, que llevar el pelo distinto al corte impuesto es una falta y que el uniforme determina al sujeto.

Más allá de la discusión pedagógica, que se puede solventar invitando a leer tantas páginas de discusión en torno al verdadero valor de educar; lo que más alerta es ver cómo la democracia sigue siendo asediada por discursos mesiánicos, totalitarios y dictatoriales. La historia nos muestra cómo restringir la educación ha sido el sueño de todo totalitarismo para imponer la “escuela del pensamiento único”, como lo devela George Orwell en su aclamada novela “1984”, en un mundo en el cual el Ministerio de la Verdad y la Policía del Pensamiento velan por ese ideal.

Pero lo que más me sorprendió en el seguimiento que hice en redes de esta noticia es que muchos educadores estaban de acuerdo con las tres sentencias: saludo respetuoso, uniforme limpio y corte adecuado. Es como si esos docentes añoraran el viejo manual de urbanidad que calificaba a los sujetos según el cumplimiento de sus líneas, sin importar su personalidad. Decía los viejos: «Lo importante es la fachada, no ser, sino aparentar». ¿Cuántos asesinos bien vestidos, bien hablados, bien educados ha visto desfilar la historia?

Ahora bien, la noticia se logra entender a profundidad cuando descubrimos que la ministra de Educación de El Salvador es una militar, quien tiene la misión de “fortalecer la disciplina y los valores cívicos”. ¿Para qué privilegiar el conocimiento en las escuelas públicas? Con que los niños se sepan comportar y obedecer, el futuro del régimen está garantizado. A los profesores obnubilados por estas medidas les recomiendo leer algunos textos como “Pedagogía del oprimido” o “La educación como práctica de la libertad” de Paulo Freire, aunque, si no se quieren sentir muy extraños leyendo libros de gente sospechosamente de izquierda, pueden leer “Lecciones de los maestros” de George Steiner, o “Mal de escuela” de Daniel Pennac.  Y si gusta poco de la lectura, al menos vean una película como “La lengua de las mariposas”, “La ola” o “El último vagón del tren”, para que logren entender que educar es todo lo contrario a encasillar en un uniforme, en un corte de cabello o en un saludo.

Por mi parte, lo que noto en esta medida de Bukele es el advenimiento de una dictadura light impuesta por un sujeto cuya melomanía y creencias religiosas ha proyectado la imagen de un país creado a su semejanza. Bukele, más allá de tener contentos a muchos habitantes de El Salvador, ahora se considera un mesías capaz de cambiar la conducta de los niños para crear la sociedad del futuro. Ojalá los adoradores de este sujeto, que por ahora abundan, se puedan ver la serie “El cuento de la criada” antes de que Bukele, mediante otro decreto, empiece a prohibir este tipo de relatos por contradecir su visión de mundo.

No olvidemos que el deseo de un dictador es que todos se parezcan a lo que él cree, empezando por su aspecto físico, de ahí la idea de limpieza del uniforme y del corte de cabello adecuado. El "otro" debe ser una prolongación de sus deseos, una copia. Si no lo logra con modelos educativos llamativos ante el amplio público, lo hará más tarde con la imposición de otras fuerzas más represivas. Y el día lejos no está; ya logró un cambio en la Constitución para perpetuarse en el poder; ahora quiere modelarlo todo a su antojo, contando con el beneplácito de muchos sujetos en cuyo espíritu no hay cabida para la libertad humana. Ver que muchos aplauden esta medida me hizo acordar del adagio que reza: “Cuando se trata de educar niños, hasta los libertarios se vuelven godos”.

agosto 27, 2025

Drogas ilícitas: guerras perdidas y excusas perfectas

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

 

Por estos días vuelve a los medios el discurso sobre certificación en la lucha contra las drogas, y viene acompañado de la pretensión de Trump de intervenir a Venezuela bajo la acusación de promover el narcotráfico. Es decir, las drogas ilícitas siguen estando en el centro del debate geopolítico, como ocurre desde el año 1971, cuando Richard Nixon introdujo el tema en la agenda internacional.

A estas alturas del siglo XXI, todos sabemos que las drogas ilícitas son un gran negocio y los carteles son multinacionales muy rentables. Pero lo que muchos olvidan es que estas empresas ilegales son la representación más contundente del capitalismo. Generan un producto que posee alta demanda y se comportan como una estructura transnacional. Existen, dentro del negocio, los obreros rasos que reciben la menor parte de la plusvalía, mientras que los intermediarios y, sobre todo, los dueños del macrobusiness son quienes se enriquecen de verdad. Si el tráfico de drogas ilegales se parece tanto a las empresas legales, ¿por qué están prohibidas?

Hay múltiples razones que siempre se arguyen, como que este tipo de drogas son dañinas para la salud; pero la Coca-Cola también, y los alimentos procesados, y el azúcar y mil productos más que circulan libremente por el mundo. También se suele decir que los consumidores de drogas se ponen locos, igual que hacen los defensores de caudillos religiosos o líderes políticos, y cada día estos abundan más y nadie los prohíbe.

También se afirma que las drogas ilícitas hacen que las personas caigan en un estado de enajenación, como pasa con el exagerado consumo de las redes sociales o los adoradores ciegos de guías charlatanes, sin importar la ideología que vendan. Y para enajenados tenemos millones de espectadores que siguen los más banales realities frente a las pantallas que adormecen.

Muchos, desde el punto de vista jurídico, afirman que las drogas terminan generando un entramado que multiplica los problemas legales, aunque no superior a los impactos legales de la política, esa otra droga peligrosa y adictiva. Hay quienes afirman que las drogas ilícitas bajan la productividad laboral, desconociendo que en entornos laborales como Wall Street se presentan los más altos consumos de cocaína y nadie puede decir que WS no es productivo. Y si la excusa es que el consumo de drogas produce problemas mentales, no se han detenido a ver lo angustioso y enfermizo que resulta vivir en pleno siglo XXI.

Así pues, la actitud frente a las drogas ilícitas pasa por la mayor hipocresía construida en estos siglos. Sí, hacen daño, como el alcohol y el cigarrillo. Sí, producen muertes, como las grasas saturadas. ¿Prohibiremos entonces todos estos productos? ¿Meteremos a la cárcel a alguien por atragantarse de papas fritas, hamburguesas y Coca-Cola, las causantes en gran parte de los problemas de obesidad crónica? Hay algo en esta supuesta lucha que no cuadra. ¿Qué se esconde entonces detrás de tan cacareada y poco efectiva lucha contra las drogas ilícitas?

Es muy conocida aquella afirmación de John Ehrlichman, antiguo asesor de Nixon, quien dijo sin sonrojarse, por allá por el año de 1994, que “La guerra contra las drogas en sí misma fue diseñada para atacar a los negros y a los hippies”, es decir, fue una estrategia encubierta con fines distintos a los mostrados al gran público. Esa es la razón de ser de que, después de 54 años y de un total fracaso en el balance global, la llamada lucha contra las drogas siga siendo un eje central de la geopolítica de EE. UU. contra países, especialmente de Latinoamérica. Este eslogan cubierto de una falsa moralidad sirve como escudo de guerra para intervenir en otros países, sobre todo si esos países poseen bienes materiales necesarios para alimentar la gran máquina de fabricar dinero en el Norte y pobreza en el Sur.

Hoy en día, la variedad de drogas sintéticas inunda el mercado, muchas de ellas producidas en laboratorios que funcionan en suelo estadounidense; por eso las drogas clásicas como la marihuana y la cocaína son apenas el génesis de un negocio soportado por la cultura del consumo de productos malsanos que agobia el mundo. El tabaco, por ejemplo, reportó alrededor de 8 millones de muertos en el año 2024, mientras que cerca de 11 millones de personas murieron por consumo de comida chatarra en el mundo ese mismo año. De los cerca de 300 millones de consumidores de droga que existen actualmente en el mundo, cerca de unos 3 millones mueren por causas directas como sobredosis o enfermedades concomitantes, pero incluyendo el alcohol entre las drogas causantes.

En donde sí se presentan aumentos de muertes por causas de las drogas ilícitas es en el campo directo del tráfico; es decir, en las diferentes subdivisiones de la gran empresa. La lucha entre carteles, el asesinato de policías, la muerte de cultivadores, de transportadores, de distribuidores, entre muchos actores, marca una tendencia al aumento, que claramente se corresponde con el aumento del consumo. Es un hecho real: el consumo recreativo crece de manera regulada, mientras que el consumo prohibido se dispara de manera incontrolada. Al no existir una regulación, el mercado crece a sus anchas y el neoliberalismo es feliz con estas divisas que penetran infinidad de negocios, campañas políticas, jueces y organizaciones encargadas de su control.

En el fondo, si el Informe Mundial sobre las Drogas 2024 de las Naciones Unidas muestra un crecimiento de población consumidora y de producción de drogas ilícitas, se está ratificando lo que muchos sabemos: esta es una guerra perdida, pero que sirve como cortina para otros intereses. Solo basta ver el tablero geopolítico para entenderlo más claramente.   El futuro de las drogas en el mundo pasa por la regulación y la legalización, como ocurrió con el alcohol, el cigarrillo y, más recientemente, la marihuana en muchos lugares del planeta. Solo que mantener el eslogan de “lucha contra las drogas” sirve a otros intereses y cuenta con la falsa moralidad de quienes aún las conciben como un símbolo de maldad, no como parte de la cultura de consumo; más en un tiempo esquizoide en el cual muchos requieren estar narcotizados para soportar la realidad.

agosto 15, 2025

Cobertura de programas universitarios en los territorios, la apuesta de futuro para el Tolima

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

Recién se ha dado a conocer la noticia de un significativo avance en la ampliación de cobertura para el año 2025 de programas académicos de la Universidad del Tolima, en lo que corresponde a la oferta del Instituto de Educación a Distancia (IDEAD). La noticia no es menor teniendo en cuenta el impacto contundente de estos programas para mejorar los indicadores de acceso a la educación superior del departamento del Tolima, porque, como es conocido, los porcentajes se encuentran por debajo de la media nacional. Esto indica que los tolimenses que desean acceder a un programa de formación en educación superior tienen menos opciones que en otros departamentos, solo un poco por encima de La Guajira y El Chocó.

Durante años, la Universidad del Tolima ha procurado políticas buscando estrechar estas brechas, pero es esencialmente a través del Instituto de Educación a Distancia que se está haciendo realidad. Lo anterior se debe a que, a pesar de que actualmente el sistema público goza de gratuidad en la matrícula, muchos aspirantes aún no pueden acceder a la oferta debido a que deben desplazarse a la sede de la Universidad del Tolima en Ibagué, lo cual es costoso por temas como pagos de arriendo y manutención, la cual no puede ser cubierta por la mayoría de las familias, sobre todo por la población rural. Igualmente, la competencia de pruebas de Estado para el ingreso impide que la diáspora educativa acceda a estos programas y ocurre, como en Medicina, que los cupos se quedan en su mayoría en manos de población estudiantil procedente de otros departamentos.

Si bien el IDEAD, bajo la premisa de que no se debe esperar que el estudiante vaya a la universidad, sino que debe ser la universidad la que vaya a donde está el estudiante, ha logrado llevar programas a varios municipios del Tolima, el impacto aún no es suficiente. Esto se debe en parte al modelo de cobertura que se ha estado implementando, las exigencias del MEN para abrir programas y la falta de apoyo institucional de los territorios. Si entendemos que la educación es un derecho y, por lo tanto, un compromiso de todos, se deben aunar esfuerzos con tal propósito. A continuación vemos la nueva oferta del IDEAD:

Tabla: ampliación de cobertura IDEAD, 2025. 

Es así como, en la nueva oferta que presenta el IDEAD-UT, se encuentra la génesis de ese nuevo modelo que ayudará a reducir las brechas, yendo a los territorios en donde más se requiere la presencia de la universidad y ofreciendo programas pertinentes que impacten el desarrollo de las regiones. El caso más contundente se da en Icononzo, municipio en el que se tendrán dos programas de alto impacto: Ingeniería de Sistemas e Ingeniería en Agroecología, ambos apalancados por el programa nacional Educación Superior en Tu Colegio, con la convergencia de la alcaldía municipal, el departamento del Tolima y, por supuesto, el esfuerzo del IDEAD y la Universidad del Tolima. En ese modelo, el IDEAD garantiza la presencia de los programas con toda la logística académica y administrativa que esto demanda; el Ministerio de Educación genera una partida, distinta a las transferencias de ley, es decir, nuevos recursos que apalancan estos nuevos cupos; y el municipio, en este caso, paga la inscripción de cincuenta aspirantes de Icononzo. Con los cupos ofertados (ver tabla), la Universidad del Tolima recibe cerca de 1900 millones de pesos, que ingresan a hacer base en el presupuesto general.

En este modelo de convergencia educativa encontramos la clave para superar los índices de exclusión de formación superior de nuestro departamento, porque dejarle la tarea solamente a la universidad o al IDEAD es no comprender las variables del momento y las necesidades educativas en contexto. Si la universidad diseña y oferta programas pertinentes para el desarrollo de las regiones, bienvenidos sean los esfuerzos del gobierno nacional, departamental y municipal en esa misión. Esperamos que las alcaldías de Planadas, Purificación y Chaparral emulen el buen ejemplo de Icononzo y no dejen solo al IDEAD y sus estudiantes en estos proyectos. Las necesidades son múltiples, como interconexión, apoyo psicosocial y bienestar.

Bajo estas premisas, muchos municipios cuyos indicadores de población que ingresa a estudios superiores son muy bajos pueden articular y activar este modelo, no solo para tener un Centro de Atención Tutorial (CAT) en su municipio, sino también para preparar a sus estudiantes para acceder a los cupos en el CAT más cercano, para subsidiar transporte y alimentación, para ofrecer una línea de apoyo institucional que garantice programas con manifiesto impacto en el desarrollo social, cultural y económico para sus territorios. Además, acercando la universidad a los contextos de los estudiantes, se minimiza la fuga de talentos y de profesionales formados. Igual, la normatividad de la universidad debe pensar maneras de priorizar los cupos para personas de esos territorios; lo que implica modificar el sistema de acceso.

Por ello, siendo el Sur y el Oriente del Tolima, y en particular Icononzo, el punto de avanzada de este modelo, justo en unas zonas cuyo historial de exclusiones condujo a la proliferación de violencias y que gracias al acuerdo de paz se generaron nuevas oportunidades, el impacto de esta propuesta es más que pertinente. Solo resta felicitar al IDEAD, en cabeza de su directora Marien Gil y su equipo de trabajo, al alcalde de Icononzo, Hugo Nelson Jiménez, al programa del gobierno nacional y a la Universidad del Tolima en su conjunto, por entender el panorama actual y apostar por una cobertura distinta, con enfoque territorial y equitativa.

No lejos estará el día en que los profesores de planta de la Universidad del Tolima, replicando el ejemplo del accionar de catedráticos durante más de 40 años, desborden el encierro de la sede de Santa Helena y vayan a los territorios a contribuir a estos procesos de formación tan urgentes, como otrora lo hiciera con el programa Extramuros. Para ello es necesario actualizar las normatividades internas, casi siempre estancadas frente a los cambios de la realidad. Quizás también con apuestas innovadoras se puedan replantear algunos programas de la modalidad presencial y, avanzando con la modalidad híbrida, llevarlos a dichos territorios. Esta es una manera efectiva de darle respuesta a las necesidades del momento, del entorno y de los nuevos modelos que deben delinear la universidad del futuro, pero del futuro inmediato.