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abril 19, 2020

Meet: Relato de una Experiencia Pedagógica


Por: Marien Alexandra Gil Serna
Secretaría Académica y Docente Catedrática
Instituto de Educación a Distancia – Universidad del Tolima

“Promover una pedagogía para la formación del profesorado supone tener en cuenta la experiencia y traer al aula relatos de experiencias educativas. Son estas narraciones, propias y ajenas, las que nos permiten conectar con las dimensiones subjetivas de quienes las viven y con las circunstancias en que se producen. Una conexión que nos pone a pensar de manera singular: apegados a la experiencia.”
Jesús Contreras Domingo
Las narrativas pedagógicas, son una invitación a hacer de la experiencia y de las vivencias singulares pretextos para reflexionar sobre nuestra práctica como docentes y configurar con ellas saberes personales, que se convierten en nuestras maletas de viaje en el aula de clase. Desde hace más de un año, he emprendido el viaje pedagógico de explorar la formación de formadores desde las narrativas pedagógicas; es así, como los cursos de práctica pedagógica que vivencio en el programa de Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana del IDEAD, se han convertido en una fábrica de relatos, emanados de la experiencia misma de los estudiantes, quienes desde sus narrativas se descubren a sí mismo en su devenir como maestros.
Hoy, quiero compartir con ustedes una serie de fragmentos de narrativas dibujadas por mis estudiantes, a partir de la experiencia de encuentros mediados por Tic, a la que nos vimos avocados por la pandemia mundial del Covid-19. Aquí, los estudiantes del curso de Práctica Pedagógica II, tejen un tapiz de experiencias de una vivencia que ha de transformar sus vidas y su configuración de subjetividades como maestros en formación.
Empezaré citando a Freire, en Cartas a quien pretende enseñar, ya que ese fue el libro en torno al cual giró nuestro primer encuentro:
 Asumir el miedo es no huir de él, es analizar su razón de ser, es medir la relación entre lo que lo causa y nuestra capacidad de respuesta. Asumir el miedo es no esconderlo, solamente así podremos vencerlo. (2002, pp. 88)
Miedo es lo que nos circunda en estos tiempos: miedo al afuera, miedo al otro, miedo al virus, miedo al contagio, miedo a las clases virtuales, miedo a estar en casa. Con ese miedo latente mis estudiantes se conectaron a nuestra primera tutoría virtual, así lo expresa Karen:

Las expectativas ante lo desconocido, siempre nos harán fusionar sensaciones por un lado de miedo, nerviosismo o incertidumbre y por otro de certeza –esperando hacer lo correcto-, llenos de valor y tratando de encontrar la calma. Es por esto que, en la sesión de hoy sábado 21 de marzo de 2020, la modalidad virtual implementada en la clase de Prácticas II, me invitó ante la dificultad de emergencia sanitaria enfrentada en la realidad social a nivel mundial, a no sucumbir, a encontrar otros senderos y sobre todo a mantenerme dispuesta de ayudar, siempre cuidando de sí y del otro, así sea en la distancia. (Karen Adriana Montoya)

Karen nos invita a pensar sobre los muros que nosotros mismos construimos, de pronto esa era la barrera que muchos teníamos con las estrategias mediadas por TIC. Un muro construido con nuestros miedos, con nuestros prejuicios, con nuestra resistencia a salir de lo cotidiano. Después de la primera experiencia de encuentro, a través de la herramienta Meet, nos dimos cuenta que el asunto no era tan difícil, que era posible el encuentro, que era posible desde lo virtual seguir tejiendo la imprescindible relación entre estudiantes y maestros. Lyda algo nos narra al respecto:

Ya cuando iniciamos clase a la 1: pm, mi expectativa cambió porque las herramientas TIC que utilizaron las profes son muy buenas, ya que la clase fue más didáctica y se pudo interactuar mejor, aunque sentía un poco de nervios y timidez me gustó mucho la interacción de las profes porque fueron muy didácticas y su metodología fue muy buena, a pesar de las fallas de la red se realizó la tutoría con éxito y todos quedamos satisfechos. (Lyda Fernanda Vargas)

Como en toda clase la incertidumbre está a flor de piel y la realidad se torna resbaladiza. Al igual que en la puesta en escena presencial, esta puesta en escena virtual también tiene sus altibajos. A veces el internet no funciona como deseamos, a veces debemos esperar un poco a que los compañeros resuelvan asuntos técnicos, a veces el audio no funciona, a veces, a veces, a veces… Pero cuantas veces también en nuestra aula de clase presencial el video proyector se apaga, el interne no funciona, el computador falla. En este punto le daré la voz a María:

En un inicio tenía una perspectiva baja, pensando que quizás se iba a dificultar la clase en caso tal que no sirviera la herramienta virtual propuesta por la docente, y ya en el transcurso de la clase mis perspectivas iban cambiando para bien; tanto, que propuse a otros docentes de otras materias implementar esta herramienta. (María Lisbeth Valencia)

Pero esa realidad resbaladiza también nos sorprende y resulta que, a veces, también las cosas salen bien. Esta vez, parece que las cosas salieron bien, logramos conectarnos en línea 23 estudiantes y la docente, logramos hablar un poco de Freire, pudimos ver nuestros rostros, e incluso conocer un poco más al otro, ver los contornos de sus hogares, así lo lee Marilin:

Me pareció muy bueno el medio por el que nos comunicamos, la conversación fue muy fluida al igual que la participación de mis compañeros de estudio, fue muy chévere ver a mis compañeros desde otro ángulo, ya que vi que también tienen vida. Porque al verlos en las clases presenciales se ven diferentes. (Marilin Cortes)

Tengo claro que la herramienta no es el fin. Meet, fue tan solo un medio, a través del cual nuestro vínculo permaneció vivo. Karen uso una bella metáfora:

El uso de las TIC fue, por tanto, el hilo que sujetamos cada participante, buscando tejer y confeccionar ideas respecto a su utilidad y su interacción. Y hay que decir, en ambos casos el tejido avanzó, pero no culminó. Por ahora, sólo resta esperar el próximo encuentro que, de acuerdo con las medidas implementadas desde el gobierno nacional, nos permitirá extender dicho trabajo arduo, pero que estoy segura dará un lienzo fuerte sobre el cual podamos re-escribirnos. (Karen Adriana Montoya)

Las mediaciones nos permitieron sujetar los hilos que nos vinculan como comunidad académica, para seguir tejiendo esta experiencia de devenir maestros juntos. Es claro que esta experiencia mundial de llevar la escuela a la virtualidad, como camino para mantener viva la educación, nos llevará a re-escribir y re-descubrir nuevas formas de ser maestros y estudiantes. Hoy puedo decir, que el Covid-19 nos quitó la libertad de salir de casa, en incluso la libertar de estar en contacto físico con el otro; pero no nos quitó el vínculo entre maestro y estudiante. Para el IDEAD, este vínculo sigue vivo y muy seguramente emerja, al finalizar este aislamiento, fortalecido. Anabeiba, así lo expresa:

Lo que experimenté fue una alegría, porque así fuera por internet, al menos nos pudimos ver y escuchar.
Para finalizar, lo que imaginé fue que sería aburrido, pero en realidad fue muy interesante. No es igual que en presencial así que ese aspecto le dio algo novedoso. (Anabeiba Varón)

En medio del caos y de la hasta ahora incomprensible pandemia, las tutorías mediadas son una “poiesis”, una manera de resistir y re-crear, de mantener viva la esperanza en nuestros proyectos y en nuestros sueños, de retener, en palabras de Jaqueline, algo de nuestra normalidad:

Es grato el poder observar que ante esta calamidad que se está viviendo aún podemos contar con un aspecto normal de nuestra vida como lo son los encuentros tutoriales. ya que en nuestra modalidad este es el único espacio físico que compartimos con la mayoría de nuestros compañeros y que estas se sigan haciendo es un acto significativo; ya que retomando una de las anteriores reflexiones puedo presenciar como la profesión para la cual nos estamos formando es necesaria aun en tiempos difíciles (Jaqueline Peña)

Por último, esta puesta en escena de encuentros tutoriales mediados fue también “una especia de lección de vida” para este grupo de maestros en formación, una reafirmación de que el maestro también se configura desde sus experiencias vitales, desde las lecturas que hacemos de los contextos (Freire) y las re-escrituras del mismo. Así lo narran Indira y Cristhian:

En conclusión, este espacio me llena de agrado al convencerme que para un buen maestro no hay impedimento alguno, que un buen tutor busca las herramientas necesarias para llevar a cabo su clase, un buen maestro hace lo posible por facilitar el proceso de enseñanza. (Indira Tatiana Amaya)

No niego mi incredulidad sobre la idea de reemplazar las tutorías presenciales por virtuales. Hablando con franqueza, en primera instancia no daba mi voto de confianza a desarrollar las clases virtuales, prefería que se aplazaran las tutorías, creo que era ese miedo en mi interior a lo desconocido o quizás mi acomodo y confort. Pero hoy pude vivir una nueva experiencia, admiro a la Universidad por buscar diferentes metodologías haciendo uso de las TIC, a los profesores por su compromiso, lo cual me hizo cambiar mi pensamiento.
Creo que es una gran herramienta, sentí mucha incertidumbre, pero me llevó un gran concepto "La educación se puede desarrollar en cualquier ámbito y con cualquier medio, siempre y cuando las personas decidan que así sea". (Cristhian Castro)

Grupo de Práctica Pedagógica II. Marzo 7 de 2020. Acuerdo Pedagógico. Antes de el decreto de la cuarentena. 


enero 04, 2012

CULTURA

Los nuevos años sólo podrán ser nuevos, si derrotamos las viejas formas de la mezquindad humana. Este texto del ensayista William Ospina deja para el lector un sabor amargo de realidad, pero el espíritu abierto a los principios de esperanza y de resistencia.

Por: William Ospina
Hay personas aparentemente ociosas que se fijan en cuánta agua de una bañera es desplazada por un cuerpo sólido que entra en ella.
Hubo quien frotando ramas por azar descubrió que era posible producir fuego. Hubo quien a partir de los diez dedos de sus manos concibió el sistema decimal. Y allí donde todo el mundo está habituado a ver que las manzanas caen de los árboles, algún día apareció alguien que se preguntó por qué caían.
Quizá no hay nada más provechoso en el mundo que la ociosa creatividad que no busca ser rentable, la libre meditación, el “conectar los puntos” como lo llamaba Steve Jobs, “la imaginación irresponsable” como la llamaba Jorge Luis Borges, la curiosidad, la percepción de los detalles y de los matices, las artes combinatorias, la sensibilidad que se deja herir por las formas del mundo y que produce de repente el lampo di genio de alguna síntesis benéfica.
Por ese camino la humanidad consiguió su poder sobre el fuego, descubrió la rueda y la palanca, halló los números y los alfabetos, inventó la medicina, dibujó las constelaciones, midió la Tierra, alcanzó la geometría y a través de ella obtuvo el estatuto básico de las ciencias. Por ese camino la humanidad pasó de los conjuros a los poemas, de las anécdotas a los relatos y a las novelas, del silbo del viento en las cañas a las sinfonías de Mahler, de la superstición a las religiones, de los cálculos al cálculo y de las explicaciones rudimentarias a los vastos sistemas filosóficos: de las discusiones en las esquinas de Atenas al “palacio de precisos cristales” de Kant, a la catedral espiritual de Hegel, al cosmos divino de Spinoza y a las exquisitas arquitecturas de Schopenhauer, donde todo está sostenido por todo.
Inventar la silla, la mesa, la almohada, la puerta, la ventana, la utilización del frío para conservar los alimentos o los diez pasos inauditos que llevan desde la siembra del café hasta la densa infusión del color de la noche; fingir el mundo en colores de aceite sobre un lienzo o con tinta sobre un papel, inventar el lienzo y el papel, llegar a los mapas y a los libros, a las oraciones y a los funerales, pasar de la balsa al trasatlántico, del dragón de papel a los transbordadores espaciales, de las danzas guerreras a los carnavales planetarios, es lo que llamamos la cultura. Y también es la cultura la conciencia lúcida que critica, el ciudadano indignado que reclama, el individuo que se sabe digno de heredar todas las conquistas de la civilización.
Ella nos ha traído desde esas incómodas cavernas hasta los salones iluminados de lámparas, con diálogo apacible, con licores y cenas, mirando la medida del tiempo en la muñeca, arrancando las hojas últimas de los calendarios y hablando de esas cosas impalpables y refinadas que son la felicidad y el futuro, con todos los verbos y las figuras gramaticales en regla, y con la certeza casi absoluta de que los proyectos bien concebidos se realizarán en esos tiempos hipotéticos.
Fue Paul Valery quien dijo que “el hombre es absurdo por lo que busca y es grande por lo que encuentra”. Fue Auden quien dijo que “el artesano sabe siempre qué tipo de objeto piensa elaborar y reproducir, en tanto que el artista sólo sabe lo que busca cuando lo encuentra”. Ello significa que para encontrar las cosas a menudo hay que avanzar a ciegas, presintiendo, intuyendo, equivocándose, recibiendo la memoria de las edades, dando pasos sobre las huellas de otros. Ello significa también que la primera vez, cuando el artesano hizo su invento, descubrió su diseño, era también un artista creador. Y que el artista, obedeciendo a leyes secretas, oye voces, sigue pálpitos, conecta puntos, y de viejos inventos obtiene nuevas conclusiones.
Tal vez por eso suena tan mal cuando los políticos llegan con el cuento de que la cultura debe ser rentable y autosostenible, y que todo invento es propiedad privada. Con los inventos de la cultura trabaja y es rentable toda la civilización. Nadie nos cobra por usar las cifras, las letras, las palabras, todavía no nos pasan la cuenta mensual los propietarios de la gramática por utilizar los verbos y los adjetivos, aunque, como van las cosas, eso ya llegará. Alguna multinacional ingeniosa aliada con algún gobierno corto de espíritu privatizará los grandes bienes universales de la cultura, como han privatizado las obras de Van Gogh, con las que él pagaba a duras penas su plato de sopa, para que sean ahora la imagen de las tarjetas de crédito; como quieren privatizar el agua, los secretos del cuerpo, el viento y las semillas.
Oscuros banqueros especulan, tortuosas corporaciones trafican, los Estados son saqueados sin escrúpulos, la tierra es objeto de valorizaciones y destinaciones ocultas, las burbujas financieras estallan, malos manejos y malos gobiernos precipitan a las sociedades en la recesión y en la crisis, el tesoro público se convierte en la tabla de salvación de los capitales privados, y llega por fin el infierno tan temido de las vacas flacas y ya no del recorte, sino de la mutilación de los presupuestos.
¿Recortarán por fin donde hace falta? ¿Controlarán la corrupción? ¿Mejorarán el recaudo fiscal? ¿Vigilarán las contrataciones, se abstendrán de guerras infames, de espionajes onerosos, de operaciones fraudulentas, harán que paguen por fin los responsables? Claro que no. Una vez más recortarán donde se recorta siempre, en la cultura, en la educación, en la justicia, el estímulo a la creatividad será el gasto inoficioso que hay que controlar.
Los mandatarios sólo deberían hacer lo que les mandemos. Pero ellos saben bien que, para ponerlos en su sitio, nada nos hace tanta falta como la cultura que nos recortan.

junio 08, 2011

EL TIEMPO LÍQUIDO DE LAS MARIPOSAS


Por: Carlos Arturo Gamboa
Dice Alirio Quimbayo en uno de sus poemas:

Me refugio en las palabras;
Caverna donde el silencio es fuego.

Y con estas metáfora evidencia el oficio de escritor que viene desarrollando desde ese anhelando silencio de escritor que pocos son (mos) capaces de guardar. Su poesía de forma compacta parece estar pulida con el tiempo y sin la prisa por publicar, como contradiciendo una época en donde se confunde el escritor con el publicador.  A veces su voz suena comprometida con el mundo depredado, como cuando dice:

Milenarias piedras derretidas
estiran sus manos hacia el cielo,
huyen de la fiebre de mineros.

A veces, el tono de sus versos nos hace pensar en la búsqueda de un lugar perdido, el retorno a la placenta de nuestro destino, por eso escribe:

Una soga nos trae al mundo
atados para siempre a nuestro destino.

Y así, pausadamente, Alirio nos va conduciendo en el centro de sus imágenes, para dejarnos a la deriva de un poema poblado de insectos, de luz y de preguntas.

Su poemario El tiempo líquido de las mariposas, le valió el Premio  Nacional de Poesía Porfirio Barba Jacob,  Quinta Versión, 2011, Envigado (Antioquia), y con ello reafirma que detrás de su obra se erige un trabajo delicado, como de otras épocas.

Aquí queda pues, algunos poemas de este trabajo:

NACIMIENTO
 No alargues la mano
contra tu gusano prójimo;
déjalo tejer su sueño
en las hojas del roble.
Quizás tú habites su capullo
y él esté velando tu nacimiento,
tu confundida especie de la nada,
tu premura por ser luz y alas.

UNA SOGA NOS TRAE AL MUNDO

Una soga nos trae al mundo
atados para siempre a nuestro destino.
Llegamos como lluvia
a desempacar maletas de llanto;
descendemos de la oscuridad
a la inmensidad de otra noche
y a veces nos perdemos en la claridad del día.
Somos ancla de una nave extraña,
quizás piedra vencida en el camino
o recuerdo anudado al cuello
de otro desterrado en el patíbulo.
Una soga nos trae al mundo.

EL DIMINUTO BANQUETE DE LA ARAÑA

“porque tan sólo el diminuto banquete de la araña
basta para romper el equilibrio de todo el cielo”.
                                          Federico García Lorca


Agazapado en el cráter de un volcán
el instinto es lava. Desfile de mujeres
con los brazos abiertos en cruz
hacen visibles a los ausentes;
parpadeo de águilas, ojos de fuego y azufre 
donde fluyen ríos de metales líquidos,
raíces de pueblos flotando a la deriva 
entre la honradez de un lunes
y la señal de ceniza en la frente.
Milenarias piedras derretidas
estiran sus manos hacia el cielo,
huyen de la fiebre de mineros.
En noviembre cavan fosas en las horas
hasta hallar sus propios cuerpos abandonados;
desentierran destellos de diamantes de sangre.

ME REFUGIO EN LAS PALABRAS

Me refugio en las palabras,
con sus ramas hago mi nido;
flotan mis ideas entre sus significados
ocultas a los ojos de las hordas
de segadores; vienen con su hoz
a redimir el tiempo de las voces milenarias.
Me refugio en las palabras;
caverna donde el silencio es fuego,
la noche, un sendero de fantasmas
tanteando puertas y ventanas
hasta hallar el verbo exacto
en las nervaduras de las hojas.

CUANDO LOS ÁNGELES POLILLAS FUNDARON EL MUNDO.

Más de un insecto no cree en el fin del mundo;
ellos lo fundaron. Zumbaron sin cesar
hasta que le dieron origen.
Los insectos fueron larvas de planeta;
luego, crisálidas envueltas en incertidumbres
finalmente, explosión de mariposas,
espiral de ángeles polillas.
Han revoloteado sin hallar los límites
de la esfera. Han trasegado la podredumbre
de los mamotretos inútiles que otros escribas
han discernido con sus argumentos vegetales;
han sobrevivido a la lluvia ácida,
al horno ardiente de Hiroshima
y reposan en los cementerios
de autos en su ley insecta.

LA CIUDAD DE LAS HORMIGAS

Poco a poco la noche se hormiguea;
trepa las piernas de Cándida, 
deshoja la ciudad, devora sus rincones;
asalta sus ramas 
y le arrebata los frutos al día.
Caen en sus calles las promesas
podridas que nadie habrá de saborear.
La ciudad se estremece toda
al sentir los cuchillos
clavados en sus entrañas.
Alarga su mano en los andenes,
limpia sus ojos en los semáforos
y hunde sus raíces como dedos
en el fango de estridencias y fugas.
La noche es una hormiga,
pasa con trozos de ciudad
en sus maletas. 

APUNTES PARA UN TRATADO DEL OCIO.

Si todos resucitaran al tiempo
enloquecerían los sepultureros;
se fatigarían en vano abriendo fosas
donde la muerte se obstina
en no dejarse enterrar.
Se desplomaría el culto de los muertos,
las funerarias cerrarían las puertas
del infierno, los hospitales serían hostales
donde el ocio sería tratado como epidemia,
la desnutrición como pérdida de tiempo
y la locura como falta de imaginación.
 

septiembre 08, 2010

PREMIO NACIONAL DE POESÍA PARA ESCRITOR TOLIMENSE ESTUDIANTE DE MAESTRIA EN LITERATURA UTP-UT


El miércoles 8 de septiembre de 2010 en el marco del V Encuentro Nacional de Universidades organizado por  la Universidad Tecnológica de Pereira y la Universidad del Área Andina , John Jairo Carvajal, fundador y director de la revista literaria Polifonía, hace entrega de la estatuilla y el premio al ganador del Concurso Nacional de Poesía Universitaria “ El Quijote de Acero”, el escritor tolimense Alirio Quimbayo Durán ganador de la tercera versión de este importante concurso, con el poemario:  “Residencia en la otra orilla”. El jurado estuvo integrado por el poeta y ensayista Gabriel Arturo Castro, el investigador y crítico literario Carlos Alberto Castrillón y el escritor Fernando Cruz Kronfly. 

Alirio Quimbayo ha sido catedrático de la Facultad de Educación de la Universidad del Tolima y tutor pedagógico del IDEAD. Ha orientado áreas relacionadas con la Literatura, la lingüística, la semiótica y la pedagogía. También fue docente de la Universidad de Cundinamarca, la Universidad Libre y la Universidad Cooperativa de Colombia. Es coautor del libro de crítica literaria “Discurso de Género en la Novelística de Flor Romero”, con prólogo de Jonathan Titler, editado con el auspicio de UNEDA y UNESCO en el 2000 y presentado en la Feria Internacional del Libro en Bogotá por Bogdan Piotrowski.

Entre sus cuentos inéditos están: “La última faena” y “El embarazo de la Reina Termita” inspirado en la historia de Liliana Cáceres. Ha recopilado sus minicuentos con el título: “Puntos de fuga”. Sus poemarios inéditos: “En la memoria del espejo”, “La noche desnuda” y “Residencia en la otra orilla”, con el cual obtuvo “El Quijote de acero”  2010.

Aquí una muestra de su trabajo:

FUGACIDAD

Basta un parpadeo para que el rayo

ya no ascienda al cielo

como escalera.

A veces basta  una pregunta

para fulminar cualquier argumento.

No es suficiente un abrazo

para sentir que nos amamos

los unos a los otros.

Una mirada nos basta.

Así como una explosión de llanto nos basta

para saber  que la Tierra ha dado a luz

otro hombre de barro.  

EL ROPAJE DE LAS PALABRAS

 

El agua habla sin cesar y nunca se repite.

                                                  Octavio Paz

 

Las palabras

son ideas vestidas de sonidos.

Se cansan de habitar entre los árboles

y se lanzan al abismo

como frutos que alcanzaron ya su madurez.

La piel de las palabras es canto

y su pulpa jugoso cuento.

Los niños las comen como frases

cuando los abuelos pelan sus relatos.

Así, las palabras semillas

germinan en los no espacios

y aguzan sus siete sentidos

para sobrevivir en la jungla

del silencio.

Se repiten para derrotar el olvido.

Las palabras son ideas

vestidas de sonidos.

 

EL HAMBRE

 

A Paulo Freire y Ángel Rama

devorando las calles de América Latina.

 

El hambre es una vieja nigromante

de la ciudad invisible.

Sus manos husmean entre las escrituras

el destino de los miserables

no invitados al banquete de las hienas.

El hambre, a veces, se disfraza de tigre

y sus rugidos devoran cebras.

Otras veces se viste de sequía

y sus fauces consumen el paisaje.

Ojo de águila es el hambre

que desciende sobre las favelas.

Sus garras destrozan ilusiones

y sus graznidos pueblan de grafitis

los muros de la ciudad letrada.

El hambre es la nigromante,

anuncia en la ciudad invisible

quién será el próximo fantasma. 

 

EL SACERDOTE DESCIENDE

 POR LOS CÍRCULOS DE LA CEBOLLA

 

Te despiertas sobresaltado por las profecías mayas.

Tu corazón es el cosmos latiendo

como un pulsar en las garras del jaguar.

En tus ojos la escala de Jacob sube como el rayo.

Hablas el lenguaje de las lagartijas

y trazas petroglifos. Tus demonios urbanos

como murciélagos cautivos revolotean arriba

y en los círculos de la cebolla rebanada por Dios

reconoces los pasos invisibles de Dante.

Has alimentado el fuego de tu propia pira

y te consume la culpa de haber amado

 más allá del bien y el mal.

Nadie te condena. Nadie te absuelve.

Sólo tu voz te llama.  

 

RESIDENCIA EN LA OTRA ORILLA

 

Construiste tu residencia en la otra orilla

de la página. Piedra sobre piedra fundaste la idea.

Levantaste las paredes como un canto general

y en la chimenea quemaste, al fin, tu exilio. 

Con fragmentos de historias erigiste las columnas de fuego;

pusiste por cielo imágenes olvidadas de los ghettos

y encerraste en los laberintos de las horas

tus monstruos recién engendrados.

Con las palabras no pronunciadas

has edificado tu refugio.

Habitas en la otra orilla.

 

LA LENGUA DEL CAMALEÓN


 Los  camaleones eligen sus colores

para las ciudades que sus ojos

asimétricos diseñan.

Su larga lengua atrapa discursos moscas

que engullen con hostias;

por eso su palabra es sagrada.

Los camaleones nunca pierden su tiempo,

siempre están inventando bosques

sin árboles. Los camaleones son piedras,

hojas secas, mariposas vitrales,

ramas podridas, palabra lodo.

Trazan caminos sobre arena movediza

donde germinan los discursos moscas.