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mayo 25, 2015

LA UNIVERSIDAD DE NARIÑO, UN AVANCE DEMOCRÁTICO QUE SE DEBE DEFENDER

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
La democracia en la comunidad universitaria es una especie de mito, dicen que existe pero nadie la ha visto. Al menos eso pensaba antes de visitar la Universidad de Nariño. Nada extraño tiene su campus porque al pasearse por él se encuentran edificios de aulas, auditorios, cafeterías, escenarios deportivos y muchas zonas verdes, esto último si se puede tildar como particular, porque los modelos de construcción basados en la soledad del concreto se han ido tomando las universidades.
Sin embargo, el panorama mental si se trastoca cuando se escucha decir al rector, Carlos Eugenio Solarte, que prefiere la democracia real que impulsa el proceso de la Reforma Universitaria, a la imposición de la pretendida Acreditación de Alta Calidad; y lo prefiere porque la reforma está instalada en la participación mediante procesos asamblearios en los cuales se discute y reconstruye  el estatuto de la universidad, mientras que el seudo-sueño de la acreditación, y esta es mi opinión, no es más que un embeleco instituido para hacernos creer que obteniendo la medallita seremos mejores, y de paso olvidamos el verdadero camino que debe transitar la universidad pública.
Luego uno se va sorprendiendo más cuando empieza a constatar que es cierto que en la Universidad de Nariño el rector es elegido por la comunidad y “designado” por el Consejo Superior, tradición de años que en nada contradice la Ley 30, el escudito anti-democrático que en las otras universidad, las fuerzas de poder, exhiben como prohibitorio. Pero también se escucha y constata de que lograron construir mediante proceso asambleario el Plan de Desarrollo 2008-2020 y en el 2013 construyeron el Proyecto Educativo Institucional (documento que requiere un análisis más detallado, debido a su propuesta incluyente y transformadora). Este en una de las páginas iniciales dice, considerando:
“Que la Comisión Académica de Reforma Universitaria elaboró la propuesta del Proyecto Educativo Institucional – PEI- ampliamente estudiada por las Facultades, Departamentos y Programas, discutida y aprobada por la Asamblea Universitaria”
Es así de real, está en los documentos institucionales como es el caso del PEI firmado por el Presidente del Consejo Superior, hay evidencias concretas de democracia; por lo cual la participación real deja de ser un mito y se torna tangible; y lo puedes comprobar en el campus, el ethos y en los documentos institucionales de la Universidad de Nariño.
Ahora bien, rumbo a San Juan de Pasto y cuando el avión está aterrizando sobre una hermosa meseta en el municipio de Chachagüí, se experimenta un ligero temblor de turbinas provocando la palidez propia de las turbulencias, entonces sabes que has llegado. Luego tus ojos disfrutan el verde paisaje que se enciende a la distancia, entre montañas que traen tonadas de historias milenarias, de culturas que reposan en las cumbres y que están siendo vigiladas por el volcán Galeras, la fiera dormida como algunos le dicen. La ciudad y su clima frío te ofrecen hermosas edificaciones elaboradas por manos antiguas que aun conservan su belleza y son testigos de otros tiempos, puedes saborear el cuy, calmar el frío de la noche con una jarra de hervido o atreverte a más y terminar chumado en algún tranquilo parque.
Para llegar a Pasto debes vencer el miedo a la turbulencia, de la misma manera que para apostarle a la democracia real, debes vencer el miedo que engendra la heteronomía institucional, debes comprender el verdadero papel de la Universidad Pública en nuestro contexto, debes entender que de esa manera se puede transitar por el camino de la potenciación del Sur. En la Universidad de Nariño se le apuesta a la democracia real, nada allí es ilegal, más aún, creo que es allí en donde  la Constitución Política Colombiana y su espíritu incluyente más se respeta. Por eso estaremos prontos a defender, profundizar e imitar esta idea de proceso democrático, porque cuando uno ve las bondades de estas apuestas, deja de tenerle miedo a las turbulencias y duerme tranquilo a la sombra del vigilante Galeras.


La Universidad de Nariño es ejemplo para las demás universidades públicas de Colombia, todos debemos a mirar hacia el Sur y entender que estamos en un tiempo en el cual nuestros mitos deben hacerse reales, la democracia universitaria es uno de ellos.

abril 22, 2013

CULTURA Y UNIVERSIDAD



Por: Julio César Carrión Castro

“¡Válame Dios! -dijo a esta sazón el barbero burlado- ¿Qué es posible que tanta gente honrada diga que ésta no es una bacía, sino yelmo? Cosa parece ésta que puede poner en admiración a toda una universidad, por  discreta que sea. Basta. Si es que esta bacía es yelmo, también debe de ser esta albarda jaez de caballo, como este señor ha dicho…”
El debate del yelmo de Mambrino
(Capítulo XLV- Primera parte de Don Quijote de la Mancha) 

El ya viejo ideal de la modernidad, que prometía apartar a los seres humanos del temor y de los mitos hasta alcanzar una sociedad alejada de todas las formas de represión, conformada por individuos ilustrados, autónomos y emancipados, capaces de valerse de su propio entendimiento, hoy ha decaído, frente al triunfo inobjetable de nuevos mitos, encarnados esta vez en la razón tecnológica. El camino hacia el desencantamiento del mundo, iluminado por la razón, devino en fe ciega hacia la ideología del progreso, entendido como el fortalecimiento del mundo de las cosas y el extrañamiento del mundo de la vida.
El entusiasmo generalizado por el desarrollo tecnológico, que triunfa en todos los ámbitos sociales, y particularmente en el mundillo académico y universitario, debe ser axiológicamente confrontado precisamente en estas casas de estudio, presentando la subjetividad, que encarna la dimensión estética, como una auténtica posibilidad para la construcción de la felicidad humana, más allá de la integración, de la homogeneidad, del uniformismo y de la extinción del individuo, bajo el poder de las masas, como hoy lo impone la razón instrumental y tecnocrática.
Freud planteaba en El malestar en la cultura, que el destino de los seres humanos depende, fundamentalmente, de la capacidad de la cultura para contrarrestar la violencia y la agresividad. Decía que corresponde a la dimensión estética (simbolizada en la figura mitológica de Eros) confrontar las fuerzas destructivas de la guerra y de la muerte (representadas por una criatura hija de la noche denominada Tánatos), que ejercen enorme presión sobre los individuos y sobre la sociedad, debido a la interiorización generalizada de los sentimientos de culpabilidad, que pesan sobre todos los mortales.
Las conclusiones de Freud en ese texto tienen plena validez y vigencia: el destino de la especie humana -afirma- será decidido por la circunstancia de si -y hasta qué punto- el desarrollo cultural logrará hacer frente a las perturbaciones de la vida colectiva emanadas del instinto de agresión y de autodestrucción. En este sentido, la época actual quizá merezca nuestro particular interés. Nuestros contemporáneos han llegado a tal extremo en el dominio de las fuerzas elementales que con su ayuda les sería fácil exterminarse mutuamente hasta el último hombre. Bien lo saben, y de ahí buena parte de su presente agitación, de su infelicidad y su angustia. Sólo nos queda esperar que la otra de ambas «potencias celestes», el eterno Eros, despliegue sus fuerzas para vencer en la lucha con su no menos inmortal adversario. Mas, ¿quién podría augurar el desenlace final?...”
La cultura, en su múltiple y universal significado, particularmente desde la dimensión estética que ella comporta, debería ser el elemento fundamental para dicha confrontación, procurando alcanzar en el espacio universitario, la formación tanto individual como social. Ello se alcanzaría mediante la promoción un nuevo tipo de educación, de un nuevo proyecto pedagógico, conducente a la reconstrucción de la perdida unidad de los seres humanos -hoy despedazados al arbitrio de los intereses del mercado, del consumo, de la productividad y agobiados con los falsos principios de la eficiencia, la eficacia y  la rentabilidad- y, al mismo tiempo, para  lograr la interacción efectiva de las personas con la comunidad y el entorno local y regional.
Para este nuevo proyecto educativo la construcción permanente de lo cultural, ha de significar, no sólo esa fatigosa búsqueda de los códigos de la modernidad y los aprendizajes básicos de una convivencia social basada en la competitividad, sino, una nueva opción para la dimensión estética, los saberes subyugados, las culturas populares, los imaginarios colectivos y todas aquellas formas alternativas de cultura, que sobreviven en un país multiétnico y pluricultural, a pesar del enorme peso específico de la homogeneización, del “pensamiento único” y del uniformismo cultural que imponen la globalización y la geopolítica de las transnacionales del poder del miedo y del conocimiento.
Entendemos que lo cultural no siempre ha logrado comprometer efectivamente al sistema educativo y menos aún a la educación superior, que en las universidades colombianas no se contribuye efectivamente a la construcción de la cultura. Así vemos, por ejemplo, cómo en los ostentosos y publicitados “planes de desarrollo” de estas instituciones, no se toma en cuenta el eje humanístico de la proyección cultural y política, ni se busca la necesaria intercomunicación con los imaginarios y los sectores populares, porque en estos “planes de desarrollo”, cargados de buenas intenciones compensatorias y remediales, sólo se observa un pormenorizado listado de lugares comunes con los cuales se pretende, exclusivamente, satisfacer los requerimientos establecidos para la “certificación” impuestos por los organismos burocráticos de control y por las entidades prestamistas internacionales.
Se vive ya en estos  guetos universitarios la percepción orwelliana de que “la guerra es la paz, la libertad la esclavitud y la ignorancia la fuerza”, consigna que se promueve mediante una regulación pormenorizada de las actividades, fijadas desde los lineamientos curriculares con sus estándares de calidad, la llamada evaluación de competencias y las indexaciones. No obstante asumimos obstinadamente -a pesar de todas estas carencias, deficiencias y hasta malas intenciones-, que una de las tareas fundamentales del quehacer universitario -más allá de los mandatos imperiales- ha de ser, precisamente, permitir que “el eterno Eros, despliegue sus fuerzas”, para vencer a su adversario Tánatos -la muerte-, establecido como principio de autodestrucción presente en los quehaceres cotidianos de esa visión profesionista que se difunde en las universidades, con la institución del nihilismo como habitual forma de conducta humana, con la banalización del mal y el constante rito en torno a la trivialidad que lleva a confundir la cultura con el eventismo ornamental y distractivo de los espectáculos faranduleros. En todo caso, el reclamo es para que en las universidades no se nos truequen los yelmos por bacías, ni se nos  impongan albardas de animal de carga, pero tampoco nos enjaecen con adornos de animales de paso…
Creo que se debe trabajar desde las universidades por superar esta supeditación, este calco, este calor de establo; luchar por alcanzar la restitución de la integralidad de los seres humanos y un nuevo Ethos político, social y cultural para nuestro país, como fervientemente lo reclamara el inolvidable maestro Guillermo Hoyos Vásquez.
Este compromiso, se exprese o no en los “planes de desarrollo”, se ha de emprender plenamente desde unas instituciones de educación superior que se obliguen, seriamente, a la formación de seres humanos integrales, multidimensionales, y no al mero cumplimiento de unos lineamientos establecidos para la titulación de profesionales carentes de ética, de conciencia social y extrañados del mundo de la vida.

febrero 04, 2013

EL PLAN "B" DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS



Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Catedrático Universidad del Tolima
Secretario ASPU-Tolima

En 1988, antes de la muy famosa y muy lesiva Ley 30 de 1992, se publicó el texto titulado La universidad a la deriva[1], el cual planteaba una serie de interrogantes sobre el futuro de la universidad pública, los cuales hoy, 25 años después, siguen latentes y sin respuesta. Desde entonces la universidad ha seguido, ya no tanto a la deriva, sino más bien timoneada por los intereses del macro-mercado internacional, cada vez más lejos del puerto en dónde su «razón de ser» espera, como Penélope, la llegada de un Odiseo que se perdió en las aguas turbulentas del capitalismo de los servicios.

La situación de la educación pública en general es compleja, pero casi siempre lo complejo es de una sencillez desconcertante¸ y en ese marco de reflexión el futuro que le espera a la Universidad Pública está condicionada a los avatares de un Estado cada vez menos autónomo y por lo tanto, heterónomo a las disposiciones del mercado. La cuestión no es de diagnósticos, consiste en «desobedecer para existir» o de subordinarse para desaparecer. Al contrario de lo que creen muchos tecnócratas de turno, quienes mediante argucias discursivas elaboran leyes, decretos y resoluciones para dar cumplimiento a los mandatos del Banco Mundial y demás estamentos del orbe-poder, la cuestión de la existencia de la Universidad Pública radica en abandonar el cauce de los ríos predeterminados y proponerle nuevas rutas. Obedecer las disposiciones es convertir la Universidad en un centro de reclutamiento en donde sólo se aprende lo que será usado en la guerra del conocimiento, por eso se invoca la eficiencia como principio regulador del aprendizaje. Desobedecer es reinventarse. El problema es que nadie quiere hacerlo, al menos los que regulan la educación a nivel nacional, incluyendo el MEN, Colciencias, el ICETEX, el ICFES, y por supuesto los rectores. Todos estos entramados de los eslabones del poder sólo obedecen y garantizan la desaparición de la Universidad Pública, así la sigan llamando igual.

«Desobedecer para existir» es la gran lección al margen de la historia del capitalismo; sólo pervive aquello que responde a la necesidad de construir una mejor sociedad, lo demás es tragado por la máquina tragamonedas que todo lo transforma en capital constante y sonante. Pero lo que no entra en la lógica del capital es tildado de subversivo, anacrónico, terrorista; por eso hoy estos calificativos acompañan a quienes claman por educación gratuita, currículos descolonizadores y transformación social. Al contrario, los grandes adalides de la educación son quienes siguen el plan “B”: acreditaciones a los estándares del mercado, diseño de currículos por competencias, incremento de posgrados amparados en la flexibilidad, venta de servicios (diplomados, cursos, créditos), internacionalización de la academia a costa de la construcción de saberes para la solución de los problemas del contexto y demás conceptos que no son más que la traslación sin argumentación del lenguaje empresarial al mundo académico. El plan “B” de las Universidad Públicas no es más que cumplir con el mandato del Plan Bolonia; y el plan Bolonia responde a la lógica del mercado, razón de la cual se infiere…

No existe un proyecto de nación sin su soporte vital en un plan educativo, pero como el propósito consiste en seguir sumidos en una eterna heteronomía, seguiremos conduciendo nuestro barco a las costas de la mediocridad; esto no parece importarle a muchos, mientras nuestra embarcación tenga el permiso “acreditado” de los capitanes del capital.

 En 1994 Colombia tuvo la selección de fútbol “mejor acreditada” de la historia y en el mundial de fútbol en EE.UUU ejecutó uno de los más grandes fiascos futboleros. Quizás no se haya estudiado mucho el principio fundante de su técnico Francisco Maturana: “perder es ganar un poco”, pero si pensamos en ello y en el porvenir de la Universidad Pública, es mejor no imitarlo, porque en este caso «perder es perderlo todo», y es preferible desobedecer la lógica del mercado que subsumirse a ella, a no ser que la bitácora que guie nuestra embarcación sea la de entregarle al mercado uno de los bastiones de la libertad del pensamiento (hoy casi totalmente enajenado); entonces el plan “B” sería el mejor, no para nosotros, sino para ellos, los amos del mercado.






[1] Escrito por: Luis Enrique Orozco Silva, Rodrigo Parra Sandoval, Humberto Serna Gómez. Tercer Mudo Editores.

febrero 20, 2012

PALABRAS EN EL LANZAMIENTO DE LA REVISTA AQUELARRE No 21.

Para Julio César Carrión -el amigo e intelectual tábano-

Por: Carlos Arturo Gamboa
Nada mejor que empezar mi saludo a este nuevo número de Aquelarre con aquellas palabras de Aldo Pellegrini  quien nos recuerda que “al hombre despojado, hostilizado, acosado y que nada tiene que perder, le queda la riqueza incalculable de la palabra”, y la revista Aquelarre, como escenario intelectual cuyo sentido crítico atormenta a los hombres guardianes de la comodidad,  sigue avante, tomando como bastión la palabra.
Ahora estamos aquí para recibir el número 21 de la revista, número agorero, relacionado con los escépticos, los ateos, relacionado con aquellos que en la edad media se oponían a los designios de la totalidad en su figura más total, el Dios de los que reinan. Y claro, quienes anteponemos las ideas ante la totalidad de los relatos, no podemos más que ser tildados de locos, desadaptados, ilusos, energúmenos del sistema, soñadores. Pero cabría preguntar: ¿acaso existe otro camino?
Aquelarre ha construido su ruta, se ha negado a aceptar calladamente ante quienes amparados por el mal del siglo: el sospechoso silencio de la comodidad, desean imponer sus designios. Más de 10 años de un ya no tan nuevo siglo lleva esta revista, llena de incertidumbres, de debates, de contradicciones, de gritos y sueños, de locuras, de enfrentamientos contra lo establecido. Más de diez años de lectores y de escribientes, como diría Roland Barthes, porque cada vez hay más escritores de esos que acomodan sus discursos para ofrecérselos a los indicadores bursátiles del pensamiento. Una década de ese fugaz tiempo que todo condena al olvido, pero que también permite pulir las delicadas obras que le perdurarán. Ya Aquelarre tiene un lugar en la comunidad de la Universidad del Tolima, y es un hito en un escenario en donde mueren por falta de oxigeno los salmones, los ideales, las multitudes invisibles, y tantas otras voces que se niegan a reproducir la única voz, esa de los indicadores, esa de lo eficaz y lo eficiente, esa de la simulación contemporánea del conocimiento que cada vez está más lejos del saber y cada vez más cerca a lo que la palabra enuncia: Conocí-miento.
Por eso debemos celebrar otro Aquelarre, la fiesta es grito contra el olvido, debemos abrazar a los amigos que le apuestan desde la palabra a la construcción de una narración de su tiempo, de una expresión de las ideas que no cabalgan en el corcel majestuoso del consumo y la farsa, sino que prefiere continuar el camino bajo el golpe cansado pero firme de Rocinante.
Desde la Universidad del Tolima, desde la Universidad en crisis, desde allí, desde aquí, porque los grandes proyectos de la humanidad no sólo se miden desde las alturas de los rascacielos, abajo, en los no-lugares se construyen las utopías, y como lo enuncia Gutiérrez Girardot, en ese texto titulado La encrucijada universitaria, escrito en 1978 pero cuya vigencia está latente: “Todo modelo crítico surge de un estrecho contacto con la realidad, y el elemento utópico que está implícito en él, debe ser flexible y mantener sus lazos con la realidad que quiere transformar”, y Aquelarre como apuesta crítica ha seguido esa ruta, por eso en este nuevo número podemos hallar la visión no conforme de la comunidad académica, la crítica al mundo elaborado de la parafernalia del mercado en donde es más importante la depredación que el equilibrio de lo humano, el grito de los pueblos latinoamericanos por su inacabada independencia y un dossier mágico que nos muestra los recovecos de la ciudad, con sus dramas, sus señales y sus posibilidades.
Hoy estamos de cara a los retos de la re-construcción de la idea de Universidad Pública, la cual ha sido sometida por el empuje de los bárbaros arropados con cartones, por cada rincón del mundo universitario pululan los hábiles escaladores de las cumbres del seudo-saber y es muy fácil caer en el engaño del tráfico de las ideas. De la España iletrada heredamos el dogma de la simulación y la verborrea, mal que por siglos ha inundado páginas, hoy avaladas por el próspero mercado educativo. Por eso necesitamos de locos, soñadores, atrevidos con palabras, derruidores de templos, anatemas, socavadores del sistema, forjadores de martillos, eso es lo que reclama nuestro tiempo, de esos seres se deben poblar las universidades, de esos seres se alimenta Aquelarre, gracias a ellos por estar cerca, por sus grafías, por sus apuestas, porque por ellos que enfrentan los nuevos molinos de viento es factible seguir celebrando un Aquelarre, distante forma del recuerdo que evitará el olvido.
Ibagué. Febrero 9-2012.

agosto 23, 2011

EXPRESIONES DE LA UNIVERSIDAD COMO BASTIÓN DEL PENSAMIENTO CRÍTICO


Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Es más fácil creer que pensar con espíritu crítico.
Ernst Fischer
La Universidad del Tolima, en medio de una crisis profunda, asediada por quienes buscan hacer del bien común un fortín de la burocracia y un oasis para el pensamiento único, aún conserva espacios en donde el pensamiento crítico sigue resistiendo, aún en contra de todas las lógicas de dominación. Por eso es grato anunciar dos eventos de trascendencia para el proyecto del pensar universitario, bastión de nuestro quehacer como universidad pública:
1.       El jueves 25 de agosto, a las 7:00 PM, en el auditorio de la música (bloque 33), se llevará a cabo el lanzamiento de la Revista Aquelarre, del Centro Cultural de la Universidad del Tolima, en su versión número 20. Esta revista, que se ha negado a pertenecer a los círculos de las simulaciones académicas, sostiene su proyecto por más de diez años, durante los cuales ha alimentado los debates políticos, filosóficos, pedagógicos y artísticos, que casi siempre están alejados del currículo universitario, el cual es dirigido por tecnócratas quienes cada día le apuestan más a las imposiciones de una sociedad preñada por el capitalismo.
2.       El evento Cátedra Libre, llega a su tercera versión, espacio construido por distintos actores académicos quienes desde el ejercicio del pensamiento, le apuestan a diversos temas de controversia universal y local.  Esta vez el tema que convoca a los conferencistas y participantes es: Pueblos originarios, territorios, pensamiento crítico y resistencia a los megaproyectos, como un homenaje a los maestros Orlando Fals Borda y Adolfo Sánchez Vásquez. Este evento se desarrollará, como ya es habitual, los días miércoles en el horario de 6:00 PM a 8:00 PM. La siguiente es la programación:

ASOQUIMBO: logros de la desobediencia civil y de la resistencia popular.
Profesor: Miller Dussán Calderón. Universidad Surcolombiana

7 DE SEPTIEMBRE
Orlando Fals Borda: la impugnación de la colonialidad y el sentido del socialismo raizal. Profesor: Jorge Gantiva Silva. Universidad del Tolima

14 DE SEPTIEMBRE
El nuevo imperialismo y el capitalismo transnacional.
Profesor: Andrew Higginbotton. Universidad de Kingston, Inglaterra

21 DE SEPTIEMBRE
Territorios subalternos, autogobierno local y epistemología emancipatoria en Latinoamérica.
Profesor: Alexander Martínez Rivillas Universidad del Tolima

28 DE SEPTIEMBRE
Adolfo Sánchez Vásquez y el pensamiento crítico latinoamericano.
Profesor: César Augusto Velandia Jagua. Universidad del Tolima

5 DE OCTUBRE
El arte y la estética en la obra de Adolfo Sánchez Vásquez.
Profesor: César Augusto Fonseca Árquez. Director Departamento Ciencias Sociales y Jurídicas. Universidad del Tolima

12 DE OCTUBRE
Defensa territorial y vida en medio de la guerra
Jorge Arias. Dirigente, cabildos indígenas del norte del Cauca, ACIN

19 DE OCTUBRE
El itinerario de nuestra escuela. Visión crítica de la educación en Colombia
Julio César Carrión Castro. Director Centro Cultural Universidad del Tolima

2 DE NOVIEMBRE
Narrativas de la desolación y la catástrofe
Profesor: Carlos Arturo Gamboa Bobadilla. Universidad del Tolima

9 DE NOVIEMBRE
La provincia y la Filosofía moderna en Colombia
Profesor: Numas Armando Gil. Universidad del Atlántico

Lugar: Aula Múltiple - 1er piso
Biblioteca Rafael Parga Cortés
Hora: 6:30 p.m.
Entrada libre

noviembre 02, 2010

La idea de la libertad y la igualdad en Rousseau y Bolívar



La Universidad del Tolima, la Faculta de Humanidades y Artes, el Centro Cultural y la comunidad en general, continúa dàndole curso a la programación de la CÁTEDRA LIBRE: "TEMAS Y PORBLEMAS DE NUESTRO TIEMPO".

Esta vez contamos con la participación del profesor JORGE GANTIVA SILVA, quien abordarà el tema de: La idea de la libertad y la igualdad en Rousseau y Bolívar.

El profesor Gantiva es un estudioso del tema de la emancipación, la libertad y el
pensamiento Gramsciano, que viene de participar en el VII Congreso Marx Vive" realizado en Bogotá.

Esta vez contaremos con la presencia de una delegación de la Embajada Cultural de la República Bolivariana de Venezuela como expresión de integración y participación en el Bicentenario de la Independencia.

ESPERAMOS CONTAR CON SU PRESENCIA.

SALÓN DE TELECONFERENCIAS UNIVERSIDAD DEL TOLIMA

NOVIEMBRE 3

HORA: 6:30 PM

octubre 05, 2010

LITERATURA Y CONSTRUCCIÒN DE NACIÒN: LAS NARRATIVAS DEL DESEO



CÀTEDRA LIBRE

CONFERENCISTAS: CARLOS ARTURO GAMBOA
UIVERSIDAD DEL TOLIMA --FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y ARTES--

SALÒN DE TELECONFERENCIAS: MIÈRCOLES 6 DE OCTUBRE 6:30 PM

Preliminar

En la dualidad que plantea Doris Sommer entre romance y polis, para explicar la novela como alegoría de la fundación de nación, se crea un prototipo de relación que da respuesta a la necesidad de formar un ciudadano que concrete las expectativas del país naciente, en ese gran continente recién independizado, y en ese sentido afirma que: “Por lo menos esta reciproca incitación de amor y país se siente en las novelas latinoamericanas que contribuyeron a formar generaciones de patriotas según las pasiones apropiadamente productivas de la relación liberal” De entrada, la autora propone, a mi parecer, una mirada totalizadora, ya que si bien es cierto la mayoría de las novelas fueron escritas por miembros de la clase burguesa, desde una mirada de interacción cultural se puede advertir que muchas de esas tensiones se colaron en la escritura, tejiendo textualidades híbridas, que a la postre dieron al traste con el componente ideológico teledirigido que se propusieron los autores.

En ese sentido, y en contraposición parcial, pero asumiendo algunas de las categorías propuestas por Sommer, intentaré abordar la obra Aves sin nido, como una novela que da al traste la idea de nación peruana, porque en ella queda evidenciada, no sólo las contradicciones ideológicas de la autora, sino de la cultura misma en la que se desenvuelve la obra. Así mismo, bajo este mismo tipo de análisis, abordaré la novela colombiana Lejos del nido, del escritor antioqueño Juan José Botero, en donde el deseo de realización de esa nación estrangula la misma narrativa para ponerla al servicio de un proyecto de nación feudal que en la novela tiene su realización a costa de los elementos narrativos y el destino de los personajes. Finalmente, se explorará la idea de nación errante o la imposibilidad de la patria en la novela La multitud errante, de la colombiana Laura Restrepo. A continuación se plantea un modelo de análisis tomado de la propuesta de Doris Sommer con el fin de someter las novelas a dicha lógica: