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octubre 25, 2025

Respuestas necesarias para un debate con altura

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

Este texto reflexivo lo escribo como respuesta a algunos conocidos, amigos o internautas que suelen pasar por el muro de Facebook que lleva mi nombre (no digo mi muro porque eso es Mark Zuckerberg); también a otros que comentan en mi blog (Vórtice Virtual) y responden a mi WhatsApp. Algunos de ellos suelen preguntar: ¿por qué “soy petrista”?, ¿“por qué apoyo este gobierno”? y ¿“cuáles son los logros de Petro”?, entre otros interrogantes. Como me guía un espíritu pedagógico, no me gusta dejar preguntas en el limbo, porque, por lo general, cuando no se responde, el emisor llena ese vacío con cualquier discurso. Por eso intentaré, de manera muy concisa, dejar mis reflexiones sobre estos temas:

1.      Aclaro de entrada que no avalo el insulto, la amenaza y la violencia discursiva que a veces se generan como respuesta a algunas de mis publicaciones, sobre todo en esos falsos debates entre los lectores. En general, esas “respuestas” sin argumentos, carentes de valor de diálogo, son inocuas para mí, y deben serlo para todos.

2.      No soy comunista, ni guerrillero, ni petrista estúpido, ni todas esas ligerezas que se dicen de alguien cuando no se comparte el lugar de enunciación. Toca aclararlo; muchos navegantes de la inmensa red viven de poner calificativos.

3.      Aclaro que no soy petrista porque no sigo ciegamente a Petro; nunca he seguido así a nadie, ni a hombres sobre la tierra, ni a dioses en el firmamento. Solo comparto y adhiero a algunas líneas de trabajo que este gobierno, en cabeza de Petro, ha venido desarrollando.

4.      Sobre los logros que este gobierno ha alcanzado, empiezo por aclarar que nunca esperé que en cuatro años de gobierno un país de 200 años de injusticias, corrupción, violencia e inequidades se transformara 100%. Como no soy creyente, tampoco soy ingenuo. De ahí que valore algunos avances y logros que marcan una nueva manera de gobernar en el país, que aún posee vicios anteriores, que no todo es color de rosa, pero que a mi parecer, y de muchas más personas en Colombia, han generado un quiebre y que debe mantenerse para algún día ver cambios más profundos. Estos logros por resaltar son:

a) Gobernar con un enfoque más social, es decir, implementando políticas pensando en los más necesitados, no en los pocos eternos dueños del poder.

b) Aumento del salario mínimo a unos montos significativos, lo cual genera mayores ingresos a los asalariados, que son la mayoría de la fuerza laboral del país. Muchos de quienes critican furibundamente a Petro han sido favorecidos con esta política.

c) Recuperación de pagos de horas nocturnas, dominicales y otros derechos antes vulnerados.

d) Entrega de tierras a los campesinos. Nunca un gobierno le devolvió tanta tierra a quienes la trabajan; al contrario, antes se las quitaban con mil argucias y formas de violencia. El número de hectáreas entregadas ronda las 100 mil.

e) Reactivación de los tranvías. No hay países desarrollados sin vías férreas para carga y transporte modernizados. En Colombia los cerraron para darles campo a los consorcios de carreteras y peajes.

f) Fortalecimiento de la gratuidad educativa. La educación pública jamás volverá a ser un bien privado.

g) Aumento de transferencias para las universidades públicas y el sistema educativo en general. Soy un convencido de que la educación es un campo necesario para alcanzar el cambio cultural de un país; por lo tanto, me parece vital esa inversión.

h) Aumento del pago para los soldados rasos.

i) Disminución del desempleo.

j) Mantenimiento a la baja de la inflación, aspecto que podría ser aún más positivo si el Banco de la República bajara las tasas de interés.

k) Disminución de la tasa de la pobreza (del 41% al 31%). Esto significa que muchos colombianos, cientos de miles, tienen un poco más de ingresos para vivir.

l) Finalización de la tercerización para las madres comunitarias; eso se traduce en estabilidad y dignificación del trabajo.

m) Implementación de salario para los aprendices del SENA.

n) Aumento del crédito bancario a bajos intereses para pequeños propietarios de tierras, no como el famoso Agroingreso, que fueron subsidios para los terratenientes.

o) Incremento exponencial de las divisas por turismo, lo cual significa que la imagen de Colombia ha mejorado en el exterior.

p) Récord en exportaciones agrícolas, lo cual habla de la reactivación del campo.

q) Récord, con números muy destacables, sobre la incautación de drogas y lucha contra el narcotráfico. Ronda el número en 2.500 toneladas de cocaína, sin contar otras drogas.

r) Inicio de cambio de política de elementos altamente contaminantes como el carbón y el petróleo. El mundo entero va hacia allá.

s) Apoyo real a regiones olvidadas como Guajira y Chocó, con agua potable, energía, obras de infraestructura y salud. Destacables los puestos de salud flotantes en el Pacífico y la planta de energía en La Guajira.

t) Avance en la relación con otros países del mundo para romper la econo-dependencia de EEUU. Latinoamérica va hacia allá, excepto los países aún arrodillados a Trump.

u) Reducción de la deforestación, esto debido a una política que combate la tala para ganadería, extracción de madera y minería ilegal. Cifras de disminución superiores al 50%; a futuro, esto es mucho oxígeno para el mundo.

v) Liderazgos internacionales en la agenda de cambios planetarios (transición energética, redefinición de la lucha antidrogas, derechos humanos, entre otros).

w) Reducción de la mortalidad materna; las cifras superan el 50%.

x) Retorno de la mesada 14 para miembros de la Fuerza Pública y próximamente para los docentes del Magisterio.

y) Aumento de recursos para las regiones, un hecho real del cual, en las regiones que son gobernadas por opositores, no se habla.

z) Insistencia, terca, desagradecida y contra viento y marea, en los procesos de PAZ. Todos quienes estemos hastiados de tanta violencia debemos agradecer cada esfuerzo que se haga en pro de la PAZ.

Se me acabó el alfabeto en esta enumeración de aspectos concretos que son avances en una concepción de gobierno centrada en los más necesitados. Estos logros se han hecho a pesar de tener en contra las mayorías del Congreso que han detenido las reformas de fondo, con los ataques a diario de los medios de las élites (que son propiedad de los más ricos del país), con una estrategia de desprestigio en redes, con un ataque internacional encabezado por Trump y los secuaces de la derecha y ultraderecha colombiana, con las tensiones de su equipo de trabajo que muchas veces responde a una agenda particular y no a una idea de cambio. Y por supuesto, a las fallas de Petro, de sus directrices, de sus salidas en falso y su tono pendenciero e incendiario en muchas ocasiones.

Posdata uno: Los datos acá compilados están en los informes presentados por el gobierno, en los medios de comunicación, incluso en los medios con tendencia a la oposición, como El Tiempo, El Espectador, RCN y Caracol. También en la prensa y medios televisivos internacionales y en la crítica de analistas de toda índole ideológica.

Posdata dos: Invito siempre al debate con argumentos, sobre todo a quienes hacemos parte de la academia, de los entornos pedagógicos y a quienes compartimos el sueño de un día tener un mejor país, no solo para unos, para todos. Debatir no nos hace enemigos, nos hace diferentes, muchas veces con más puntos de encuentro que diferencias reales.

 

septiembre 24, 2024

¡MISERABLES!

 


Por: Carlos Arturo Gamboa Bobadilla

Docente Universidad del Tolima

Afiliado ASPU – Tolima

 

Puedes engañar a todas las personas una parte del tiempo y a algunas personas todo el tiempo, pero no puedes engañar a todas las personas todo el tiempo.

Abraham Lincoln


No encontré otra forma de titular esta columna, esa fue la palabra que retumbó varias veces en mi cabeza después de leer y releer la Carta de Renuncia motivada, irrevocable e inmediata que presenta (y hace pública el 19 de septiembre) Saray Moreno, hasta entonces secretaria de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios (ASPU) de la Universidad del Tolima. En esas once (11) páginas se comprimen todo el dolor, la angustia y el desamparo a la que fue sometida esta joven mujer, cabeza de familia y madre soltera. 

 Conocí a Saray Moreno como estudiante del programa de Comunicación Social-Periodismo de la UT, fui testigo de su talento para la escritura y la música, en especial para el canto. Siempre se mostró proclive y sensible ante las causas sociales y ante la infamia social de la cual sería presa en carne propia. Después de muchos avatares que la obligaron a retornar a su querida Santa Isabel, regresó a Ibagué y obtuvo un empleo como Secretaria Administrativa de la Asociación Sindical. ¿Qué mejor lugar podría tener para curarse de las heridas machistas y continuar la forja de sus sueños?, podría uno pensar.

 Un sindicato de profesores universitarios debe ser un espacio en cuyo seno reposan altos valores para la defensa de la dignidad humana, valores que se derrumban de un sólo golpe al leer los improperios, vejámenes y argucias a la que fue sometida por una Junta Directiva indolente. Porque toca aclarar de entrada, se trata de una acción ejecutada (según las evidencias que aporta Saray) en gran medida por la presidenta actual, la profesora Clara Pradilla; pero con anuencia cómplice de los demás integrantes. No se trata acciones propias de los y las afiliados quienes desconocíamos de fondo estos atroces hechos, aunque en el ambiente rondaban sospechas que fueron rápidamente “desmentidas” por diferentes miembros de la Junta en Asambleas y conversaciones propias del chat de afiliados. Insisto: La complicidad o silencio cómplice de la Junta queda al descubierto cuando uno escudriña las múltiples pruebas aportadas por Saray en un archivo que hizo público en su cuenta X (Twitter). Pruebas que dan muestra de la felonía a la que estaba siendo sometida.

 No puedo dejar de imaginar la mano temblorosa de Saray escribiendo cada una de aquellas palabras, porque ellas evocan momentos de angustia, de zozobra, de ignominia vividos durante casi dos años. Creo que en este caso la infamia subió un escalón más. Saray denuncia acoso laboral, maltrato psicológico, amenaza de despido, acusaciones de traición, entre algunas otras que un lector juicioso, y con más conocimientos jurídicos que yo, podrá recabar.

 Hace unos de días la presidenta de la Junta Directiva de ASPU, Clara Pradilla, a propósito de los recientes hechos de violencia y agresión dentro del campus universitario, escribió esto en el chat de afiliados:


Hola grupo. Como presidente de esta asociación sindical rechazo enfáticamente la violencia física, simbólica, al patrimonio público, la mediática y la laboral. Ellas no contribuyen a la construcción de un diálogo constructivo ni a la resolución de conflictos en comunidad.

Un abrazo fraterno.


Hoy uno puede erigir estas líneas como monumento a la doble moral, pues de la lectura de los cientos de líneas que Saray nos entrega, es la profesora Pradilla la mayor responsable de los hechos denunciados. También, como afiliado y defensor del sindicalismo, expreso un dolor inevitable por las acciones que enlodan a ASPU-Tolima, un Sindicato con alta trayectoria en la defensa de la Universidad Pública, siempre respetuoso de la dignidad humana, incluso en los momentos de mayor crisis. Hoy su nombre también ha sido mancillado.

 Llamo a todos los conocidos y conocidas de Saray Moreno a construir un cinturón de solidaridad con ella y su hija; a la comunidad universitaria a blindar su ejercicio de denuncia; a la Universidad del Tolima, mediante sus órganos pertinentes a acoger a Saray Moreno y brindarle la protección, la asesoría y los apoyos necesarios para que su valentía sea ejemplo de que ya las cosas no son cómo antes, que una nueva cultura está en construcción y en ella no debe existir espacio para el acoso, el ultraje y la infamia.

 A los afiliados de ASPU – Tolima los convoco a llamar a cuentas a esta Junta Directiva, ellos deben renunciar, han traicionado los principios básicos del sindicalismo y del espíritu universitario.A los integrantes de ASPU Nacional, de quienes se colige por las pruebas que aporta Saray, conocían de este caso, deben actuar inmediatamente, el buen nombre de este gran colectivo nacional está en la picota pública. 

 A los perpetradores y cómplices de este terrible episodio sólo les puedo decir: ¡Miserables, mil veces miserables!

 Posdata 1:

Escribe Saray en uno de los apartes de su carta:


El 7 de junio del presente año, publiqué en mi red social privada de Facebook el siguiente mensaje: “Yo debo ser la única administrativa trabajando en estos momentos en la Universidad del Tolima porque mi empleador no me permite asistir a la Marcha Carnaval”. Este comentario fue capturado mediante un pantallazo y compartido por uno de los afiliados del sindicato en el grupo de WhatsApp de afiliados (Ver Anexo 12). La publicación generó malestar entre varios miembros del sindicato, especialmente en la profesora Clara Lucía Pradilla Torres, quien posteriormente envió un correo a ASPU Nacional solicitando la suspensión de mi contrato, alegando que la Junta Directiva había decidido no recomendar mi continuidad laboral. Además, se me acusó falsamente de compartir información confidencial de la junta directiva con personas externas, una afirmación que carece de cualquier fundamento o prueba…

 

Ese afiliado del cual habla Saray fui yo, Carlos Arturo Gamboa, quién con pantallazos de la publicación pedí explicaciones a la Junta. A cambio obtuve descalificaciones y señalamientos. El mismo Fiscal, profesor Alexander Rivillas escribió esto ese día:


Si tiene pruebas de acoso laborales en el sindicato debe exponerlas de inmediato, o deberá retractarse profesor. Acabo de mencionar que en mi calidad de fiscal de asputol revisaré los hechos, espero que usted tenga otros como pruebas. Pronto daré un informe.  

 

En ese mismo sentido, el profesore Ever Edrey, miembro de la Junta, acotó:


Doy fe de que se ha dado buen trato a todas las personas vinculadas desde ASPU Nacional como es el caso de la secretaria…

 

Con esos enunciados “concluyeron” que los pantallazos que yo envié no se correspondían con la verdad y que se constituían en una calumnia. Horas después la Junta Directiva emitió un comunicado en mi contra en donde calificaban mi actuar de tendencioso sólo por solicitar aclaración, aclaración que también pidieron otros afiliados. ¿Con estas irrefutables evidencias el profesor Ever Edrey seguirá dando fe de que esta ignominia no ocurrió? Casi cuatro (4) meses después el Fiscal sigue guardando silencio. Al parecer aún no ha visto nada, o se ha hecho el ciego, o la política del odio que ahora determina sus acciones lo han convertido en alguien que sólo ve la paja en el ojo ajeno e ignora la viga en su propio ojo. Mal que, al parecer, padecen todos los miembros de la Junta actual, todos ellos y ellas, profesores universitarios.

Posdata 2: Ver anexos en los links y las imágenes que aporto.

Posdata 3.¿Por qué tanto silencio? ¿Miedo, complicidad o cálculo político ? ¿Y los medios?






junio 22, 2022

Petro y la educación ¿hacia dónde virar?

 


Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

 

Rápidamente se hizo viral un tuit de Gustavo Petro en donde invita a gobernadores y alcaldes a disponer de lotes saneados para construir sedes universitarias y así darle cabida a su propuesta de convertir a Colombia en una sociedad de conocimiento. Sin haber tomado posesión, Petro anuncia que las promesas de campaña se convertirán en políticas de Estado, algo fundamental para unir el país y derrotar definitivamente el discurso del miedo que la oficialidad se niega a soltar como banderita de batalla.

Lo que diré a continuación no es nada nuevo, son viejas discusiones en torno a la definición de hacia dónde se debe encaminar la educación pública en Colombia. Estos debates los hemos dado desde la década de los noventa, no más aprobada la Ley 30 que ya se avizoraba, en su primera infancia, como un remedio peor que la enfermedad. Se dio en movimientos posteriores como la recordada MANE, en el gran debate nacional de la Constituyente Universitaria, en las organizaciones estudiantiles, en cientos de Asambleas Universitarias, en el Seno de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios, en fin, en mil eventos. Lo nuevo acá es el presidente y el enfoque que le va a dar a la educación del país ¿hacia dónde virar?

Construir nuevas universidades públicas en un país en donde el acceso total a la educación es una utopía, es más que plausible. Miles de jóvenes, pero también adultos, porque la formación superior debe recuperarse como derecho para todos, tienen aplazados sus sueños de educación universitaria. Pero ese proceso, que como se puede intuir de manera fácil es un plan a mediano plazo, debe ir acompañado de acciones inmediatas que oxigenen el sistema educativo y lo dispongan para contribuir a diseñar el devenir.

En el caso de las Universidades Públicas es urgente dar respuesta a las necesidades de inversión en infraestructura, dotación tecnológica y fortalecimiento de la labor docente. El mundo pospandémico nos ha generado una nuevas dinámicas y retos a los que se debe responder con audacia. La política de gratuidad educativa (lo que existe no es una política) debe ir acompañada de una considerable inversión en planes de permanencia estudiantil, en fortalecimiento del bien-estar de la población universitaria para que se pueda “estudiar sabroso”. Pero también toca invertir en tecnología de punta, laboratorios, escenarios culturales y deportivos, abriendo los campus a las nuevas formas de aprendizaje, con plataformas interactivas y simuladores en todas las disciplinas. Esto es urgente, porque la brecha del conocimiento se ensancha cuando no se reacciona de manera inmediata.

Otro tema urgente para las universidades tiene que ver con las políticas Ministeriales y sus organismos de control que tienen ahogadas a las universidades con indicadores, lineamientos y políticas obtusas, como los de acreditación, o el Decreto 1279 del régimen salarial de los profesores. Estas proliferaciones de normas no responden a la realidad colombiana, en su mayoría son importaciones deformadas de otros contextos, que buscan cumplir las exigencias internacionales pero que lejos están de atacar los males endémicos de nuestras necesidades educativas.

Lo que debe promover el MEN y demás organismos afines es la actualización de los programas de formación, la cualificación de los actores y la proliferación de programas pertinentes para el desarrollo nacional y regional. Para ello se deben motivar los nuevos enfoques de formación, programas pensados para la vida, la convivencia, el desarrollo sostenible, la producción rural y urbana, programas que permitan consolidar el país como un escenario para productividad solidaria.

Igualmente, en el campo de los posgrados, fortalecer “las investigaciones” con escenarios reales para que el conocimiento genere el impacto en la transformación de los territorios, las geografías y los problemas de la cotidianidad. Miles de estudiantes que lograron su formación en pregrado esperan oportunidad de avanzar en sus procesos formativos, la oferta del país es escasa, costosa y en muchos casos, poco pertinente para las necesidades urgentes. En esa misma línea, se debe promover y fortalecer los modelo de la educación a distancia, la educación virtual, la formación técnica y la educación continuada, así se construyen pilares de diversidad para que los ciudadanos puedan escoger sus propias líneas de formación.

 Un aspecto vital consiste en reformar la carrera docente, se hace necesario establecer un sistema que le permita a los niños y adolescentes tener la mejor educación posible, con infraestructuras adecuadas, pero con los mejores docentes. Dignificar y delinear la carrera docente permite que el profesor en Colombia deje de ser un profesional del rebusque, para convertirse en actor fundamental de la transformación política, cultural, científica y económica de la nación.

Quizás quedarán muchas otras líneas en el tintero, pero es urgente que los docentes, las universidades y sus actores, así como las Instituciones Educativas de toda índole, generen debates, propuestas y se activen en la dinámica de transformación educativa. El equipo que Gustavo Petro designe para liderar estos procesos debe tener claro este panorama, lo urgente y lo estructural, para dar respuesta a ese sentir colectivo de tener un país con mayores índices de formación en todos sus niveles.

Bien vale la pena recordar esa frase de Mandela que tantas veces hemos visto en las marchas de los jóvenes exigiéndoles a los gobiernos de turno: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”, pues hoy más que nunca, en Colombia, se debe dimensionar la potencia de su significado.

marzo 09, 2020

LA UNIVERSIDAD ASEDIADA



Por: Carlos Arturo Gamboa Bobadilla
Docente Universidad del Tolima -IDEAD-

1.
En un país como el nuestro los sucesos del día a día parecen estar ajenos al devenir del mundo del siglo XXI. Mientras en la mayoría de los países, que se hacen llamar o clasifican como desarrollados, los planes de gobierno incluyen un alto componente de inversión en educación, cultura e investigación, en el nuestro, desde el mismo Estado se consideran las universidades públicas territorios peligrosos y los estudiantes y docentes, como sujetos que hay que vigilar porque hacen parte del grupo catalogado como “terroristas”.
No se puede, ni debe, ocultar que en los campus universitarios han existido brotes esporádicos de acciones violentas, muchas de ellas activadas por grupos ajenos a la misma universidad, incitadas por actores al margen de la ley o por encima de la ley. Sin embargo, estas rarezas del panorama universitario no dan pie para juzgar a todos con el mismo rasero, al contrario, evidencian la necesidad de fortalecer las instituciones de formación superior para que se blinden de la violencia como acción y discurso.

2.
En el marco de un proceso de paz histórico, que hoy las fuerzas que gobiernan quieren llevar al traste, el ambiente universitario había entrado en un periodo de mayor debate académico y menos acciones de protestas. Pero, con la llegada de Iván Duque a la presidencia y la puesta en marcha de sus planes de gobierno que atentan contra los menos favorecidos, el movimiento social, y por supuesto el sujeto universitario, volvió a la acción de la legítima protesta como mecanismo de acción.
Curiosamente los grupos denominados autodefensas o paramilitares, volvieron con mayor repercusión a su accionar. Masacres, desplazamientos, asesinatos selectivos de líderes sociales y amenazas, se tornaron en el caldo de cultivo para la cotidianidad colombiana, que como se dijo al inicio, se niega a ingresar a la modernidad y continúa en lógica retrógrada de los amos de la guerra: solucionar todo a punta de plomo, incluso la desigualdad.
Y si desde el mismo Estado los docentes y los estudiantes son considerados peligrosos, legitiman que los grupos armados proestatales, paraestatales y contraestatales pongan sus ojos (y sus balas) en ellos. Hemos quedado en medio de su guerra, somos víctimas del fuego cruzado, como siempre ha sucedido en este país. Unos decretan la guerra, otros ponemos los muertos.
3.
Y los líderes sociales siguen sumando muertos, mientras el presidente y su séquito de desalmados niegan estas muertes acomodando cifras, acudiendo a las estadísticas y lanzando enunciados que aterrarían un dictador. Los medios oficialistas encubren con cortinas de humo una verdad cada vez más latente, un hecho inobjetable, el terror ha vuelto a los campos y las ciudades de Colombia, es por eso por lo que pretenden acallar los informes de la ONU.
Algunos gobernantes locales (alcaldes y gobernadores), movidos por la seducción de la fuerza y el discurso amañado del control, han revivido la necesidad de que a las Universidades Públicas ingrese el ESMAD, la Policía y hasta el ejército. Para que esto suceda ya existe un protocolo, pero parece que la ansiedad busca hacer más flexible el mismo, provocando con ello que paguen justos por pecadores, y que a la par de ellos ingresen las fuerzas paraestatales y contraestatales, para convertir las universidades en campo combate armado.
4.
Al campus de la Universidad de Antioquia ingresó el ESMAD y curiosamente a los pocos días aparecieron panfletos de las “Autodefensas Gaitanistas de Colombia”, nombre elaborado para un grupo de matones de corte paramilitar. En dicho panfleto amenazaban a estudiantes, trabajadores, docentes, organizaciones sociales y sindicales y personas con nombre propio.
Apenas un par de días después, la profesora Sara Fernández, secretaria de la Asociación de Profesores Universitarios de la Universidad de Antioquia (Asoproudea), fue atacada en la madrugada y herida con arma cortopunzante, atentado que se intenta hacer pasar como hecho aislado, cuando sabemos que esa es la forma o móvil con que se han realizado muchos atentados en estos últimos meses. La profesora está fuera de peligro, pero el manto oscuro que acecha a la Universidad se tornó un poco más lóbrego.
5.
En la Universidad del Tolima, el día 5 de marzo, empezó a circular un panfleto que mediante la seudo-estrategia de la denuncia, pone en la picota a varios actores de la vida del Alma mater. La intención no es otra que la de señalar y amenazar a dichos actores, profesores, estudiantes y trabajadores, para que sobre ellos, ya juzgados, caiga la sentencia.
Tildar a alguien de guerrillero, miliciano, paramilitar, capucho o revoltoso, no es más que etiquetarlo para que le disparen. Por eso resulta inaceptable que el discurso de la violencia, la amenaza y el encubrimiento sea el camino escogido para tramitar la vida universitaria.
Detrás de este tipo de amenazas dormita la sinrazón, la violencia, el desconocimiento del otro como sujeto y por supuesto, el miedo como estrategia para impedir la diversidad. Es inamisible que estas fuerzas oscuras operen en el mundo de la vida de la Universidad del Tolima.
En la Universidad del Tolima hemos recuperado un nuevo aliento, estamos en la idea de posicionar el pensamiento universitario como eje estratégico para la reconstrucción de la región y el país. No podemos sucumbir ante el señalamiento, ante la amenaza, ni ante cualquier discurso de violencia. Si hay debates pendientes, deben saldarse a la luz de los argumentos, no a través de panfletos que ponen en riesgo la vida de los protagonistas. Las denuncias se hacen de frente y con argumentos, no parapetados en grafitis, panfletos y anónimos.
Levanto mi voz de protesta ante estos hechos e invito a la comunidad universitaria a que nos sumemos en contra del chantaje, la amenaza y el ocultamiento. La Universidad del Tolima es, y deberá seguir siendo, territorio de vida, erradiquemos de ella las posibilidades de la muerte y su hija bastarda, la violencia. No permitamos que la Universidad sea de nuevo asediada.


enero 29, 2020

UT: CUATRO AÑOS DESPUÉS (II) -DEMOCRACIA-


Carlos Arturo Gamboa Bobadilla
Docente Universidad del Tolima

Para construir democracia en la universidad pública no es suficiente con trasladar, sin más, modelos de gobernanza del entorno, debido a que la academia es una institución cuyos fines y principios deben ser conservados, incluso por encima de sus formas de gobierno. Debido a que no se realizaron los análisis de impacto a profundidad el modelo de elección de decanos, en la Universidad del Tolima, terminó siendo una copia aberrante de los desaciertos electorales que agobian la región y el país.
Durante uno de los periodos de gobierno del exrector Ramón Rivera Bulla, se pasó de la designación directa de los decanos (la cual se hacía por discrecionalidad del rector), a un modelo de consulta a los miembros de la comunidad: estudiantes, egresado y docentes.   La tesis fundante de tal decisión consistía en que, al darle autonomía a la comunidad para elegir sus decanos, se aumentaba la democracia, se extendía la participación y ello contribuiría al fortalecimiento de la academia.
Este proceso también fue acompañado de una relativa autonomía presupuestal del gasto, lo que le permitiría a los decanos tener un plan de trabajo debidamente financiado; de nuevo pensando en consolidar las unidades académicas, potenciar la producción científica y generar mayores espacios de participación en la toma de las decisiones respecto a la inversión de los recursos públicos.
Como se puede observar, el modelo en sí mismo se proyectaba benéfico. ¿Por qué colapsó? Sabemos que a finales del 2015, la Universidad del Tolima se encontraba en un caos de gobernabilidad no vista en años recientes. Algunos decanos armaron toldo a parte y se declararon en franca oposición al entonces rector Herman Muñoz, otros se dedicaron a fortalecer sus fortines burocráticos y se desligaron del Plan de Desarrollo de la UT y el norte se perdió en la inoperancia, el descontrol del gasto y el aumento de puestos de trabajo, muchos de ellos innecesarios.
No pocas veces encontramos que las Unidades Académicas terminaban gastando el dinero en fiestas y agasajos de fin de año, en compras con sobrecostos, además del ya mencionado crecimiento de la nómina paralela. Esto obviamente aportó grandes impactos a la crisis financiera que por entonces la Asociación Sindical de Profesores Universitarios denunciaba y sobre la cual muchos decían, entre ellos el staff de gobierno de turno, era solo terrorismo financiero para evitar la relección de Herman Muñoz.
Relegido el profesor Herman en el año 2015, la crisis financiera salió a flote. Un mes después de posesionarse le fue imposible seguir ocultando el hueco fiscal que ya arrastraba la UT y que se calculaba, entonces, por el orden de los 18 mil millones.
Sin gobernabilidad, con la mayoría de decanos actuando como islas, cada cual con su propio rubro de gastos, lo peor estaba por venir. El modelo democrático había encarnado el desgobierno. Muchos de los decanos habían sido elegidos con estrategias propias de los peores varones electorales del país, no se avergonzaron en nada poniendo vallas, pancartas llenas de promesas superfluas, trasteando egresados, generando prebendas como cátedras a cambio de apoyos en las urnas y demás triquiñuelas propias de los vicios de la corrupción electoral.
Un caso ejemplar de este descaro ocurrió en la Facultad de Educación, en la cual el candidato y futuro decano programó un diplomado gratis para los egresados, justo el día de las elecciones. Todo se intentaba disfrazar de actividades académicas. Fue así como el whisky, el arroz chino, las chivas fiesteras y las prebendas hicieron agua el ejercicio electoral, sumiendo la UT en un desgobierno sin antecedentes en este siglo.
La fórmula ideada durante el extenso periodo del rector Rivera Bulla, terminó por convertirse en puñal que hería la democracia universitaria, porque la democracia no es solo participación en las urnas de los actores, es también formación política, construcción ética y consolidación de los mecanismos de control y autocontrol.
Hoy, cuando de nuevo reclamamos democracia universitaria, no debemos olvidar estos caminos transitados. Tengo claro que siempre debemos propender porque la participación de los actores sea real, pero en la vida cotidiana muchos sectores solo buscan el beneficio propio y no el del proyecto de universidad pública. La real democracia universitaria es aquella que conserva y potencia el modelo de educación pública, que cuida el patrimonio y que no pone la institución en función de un solo marco ideológico. La democracia debe ser pluriparticipativa. Cuando un solo sector tiene la verdad, siempre se anida un error. Esto aplica para quienes gobierna o para quienes ejercen la oposición.
Por eso hoy el reto consiste en elaborar un marco participativo, desde los Estatutos y desde la vida cotidiana, que permita la reciprocidad de la comunidad, pero que conserve la Institucionalidad, es decir, que cumplamos la misión de ser Universidad Pública en función de lo público, que en este caso es la formación superior, la crítica y autónoma.
El autocontrol, la veeduría y la vigilancia de este proyecto, deben estar por encima de los intereses de partidos, grupos de interés o corrientes ideológicas. Las formas de gobierno no son perennes y en cada nuevo momento la Universidad del Tolima debe enfrentar paradigmas alternativos. Vale la pena revisar cómo estos últimos años han operado las formas de gobierno de la UT, sus aciertos y sus falencias, ello se convierte en insumo para trazar camino que tenemos que debemos recorrer.
Repensar la Universidad significa estar revalidando los mecanismos de participación y las formas de gobierno. No hay fórmulas inamovibles para ello, así algunos insistan en tener la «única verdad» en sus alforjas. El totalitarismo ideológico es el principal enemigo de la democracia universitaria.
Psdt:
Vale la pena cerrar este texto haciendo referencia a un trabajo titulado “El profesorado y la democracia universitaria”, escrito a varias manos, que reflexiona y ponen en debate la democracia universitaria. El debate sigue abierto.


enero 22, 2020

UNIVERSIDAD DEL TOLIMA: CUATRO AÑOS DESPUÉS (I)


Carlos Arturo Gamboa Bobadilla
Docente Universidad del Tolima

Parece que hace mucho tiempo se vivió una crisis en el Alma Mater de los tolimenses. Eran tiempo de cierres, debates, derechos de peticiones, tutelas, demandas, marchas, arengas y huelgas. Tiempo de cesación de pagos a docentes de planta, catedráticos y trabajadores. Tiempos en los cuales se suspendieron todos los derechos sindicales. Tiempos de persecución y procesos disciplinarios. Tiempos de largos cierres del campus. Tiempos de sobrecontratación de personal, de fiestas y agasajos con dineros públicos. Tiempo de obras frustradas, elefantes blancos dignos del zoológico de lo público.
Parece un tiempo distante, pero en verdad es reciente. Transcurrían los años entre 2015-2016. El gobernador del Tolima, Delgado Peñón, amigo de la administración de turno de la UT (Herman Muñoz), terminó por pasarle una cuenta de cobro por 30 mil millones a la UT. Menos mal era “amigo”. El ciclo se cerró con un déficit que bordeaba los 24 mil millones.  
Fue un tiempo en que vimos el Ministerio de Educación Nacional afilar sus garras para intervenir la UT. Afortunadamente los estamentos se unieron y lo impidieron, aunque la apuesta de los directivos de entonces era la aplicación de la Ley 550. Hoy muchos de esos antiguos directivos se pasean por el campus y se dicen defensores de la Universidad Pública. Las máscaras también son cómplices del olvido.
Oscar Wilde solía decir que: “Si nunca se habla de una cosa, es como si no hubiese sucedido”, por eso quiero volver a recordar. Quiero volver a hablar. No solo los hechos de esos tiempos idos, los cuales muchos relegan por comodidad y complicidad, otros porque ya no están (muchos estudiantes graduados) y otros porque no estaban (estudiantes nuevos).
Quiero hablar de cómo la Universidad del Tolima cruzó el largo túnel de la crisis y hoy se asoma a la luz de nuevos retos. Quiero hablar de esos logros, de esas luchas, de esas apuestas, de los aciertos y los desaciertos, de lo que nos depara el presente, que ya sabe a futuro.
En estos cortos textos que difundiré periódicamente, haré el ejercicio de la memoria. Para inventariar el pasado reciente se necesita la palabra y a eso me dispongo. La Universidad del Tolima está hecha de crisis, desde su parto mismo, como lo recuerda la profesora Beatriz Jaime en su libro: Fragmentos de memoria. Luchas, tragedias y vidas que forjaron la Universidad del Tolima.
Ignorar el pasado es como viajar en una barca a la deriva. En tiempos cuando la información es artefacto de engaño, ocultar la verdad es una estrategia que moviliza la estupidez y el oportunismo. Debemos recordar, alertar la memoria para no caer en los engaños y poder dibujar una ruta para la Universidad del Tolima, que contenga el germen de las luchas pasadas, las luchas presentes y las luchas por venir.

octubre 13, 2018

¿Dónde están los que quebraron la Universidad del Tolima?


Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Profesor Universidad del Tolima

Por estos días la efervescencia de la movilización por la defensa de las Universidades Públicas crece, la asamblea de estudiantes de la UT volvió a llenar el Coliseo reclamando una mejor universidad y los profesores desde la Asamblea Permanente han venido generando conciencia crítica y cohesionando esfuerzos nacionales que impliquen el aumento del presupuesto en educación. Justo por estos días ha vuelto a aparecer un grupo de “viudos del poder”, que disfrazados de “revolucionarios”, quieren posesionar un discurso falso de la historia reciente de la UT.
Hace tres años (6 semestres), muchos de los jóvenes que hoy se movilizan por la defensa de la Universidad Pública no habían llegado al campus. Quizás por eso ellos no sepan que en la Universidad del Tolima se libró una gran lucha para defenderla de una camarilla que se la había apropiado. Ese grupo contaba con la anuencia del partido liberal y el entonces gobernador Delgado Peñón, algunos conservadores como José “Choco” Hernádez y Samy Merheg, respaldados por varios sectores internos de profesores, funcionarios e incluso estudiantes, cuyo único objetivo era alimentar su botín burocrático.
Los rescoldos de esos viejos grupos de poder, hoy maquillados por el olvido, aparecen congregados en nuevas organizaciones, porque siempre hacen lo mismo, cambian de logo para aparentar ser progresistas, y ayudados por los que hacen pintas y panfletos por encargo, han querido apropiarse de la movilización poniendo dos mentiras a circular: 1. Que la culpa de la crisis de la UT es de la actual administración. 2. Que la Asociación Sindical de Profesores Universitarios (ASPU) entregó la UT al barretismo. Veamos cómo son las cosas:
La crisis de la UT, la confluencia de tres males
La desfinanciación nacional que es comportamiento histórico de los gobiernos de turno, la ausencia de compromiso real de los gobiernos departamentales y la rectoría de Herman Muñoz Ñungo y su camarilla de áulicos, hicieron que entre 2014 y 2016, la UT pasará de tener un aceptable comportamiento financiero y académico, a la quiebra. El Ministerio de Educación estuvo a punto de intervenir la UT mediante la Ley 550, algo que se evitó gracias a los trabajadores (especialmente Sintraunicol), estudiantes y docentes de ASPU que entonces impidieron la violación de la autonomía universitaria. Muchos de los estudiantes de ese entonces ya se graduaron, por eso los nuevos deben saber el fruto de esas luchas pasadas.
El gobernador de entonces, Delgado Peñón, se negó a prestarle ayuda a la UT, al contrario, mediante un acto mezquino desempolvó un viejo documento que con argucias condenaba a la Universidad del Tolima a pagarle a la gobernación 30 mil millones. Tras de cotudo con paperas. Además, dejaron de pagar salarios y un proyecto como el Hospital veterinario terminó siendo un elefante blanco en el cual andaban perdidos cerca de 6.000 mil millones de pesos, sin contar con múltiples derroches denunciados por ASPU y de los cuales aún se esperan respuesta de los entes de control.
Ante la inviabilidad de la UT y después de marchas, protestas, cierres, plantones, denuncias y cientos de actos más, se hizo necesario hacer una huelga de hambre triestamentaria, que terminó por presionar la renuncia del entonces rector Muñoz Ñungo, quien luego, en un acto de supremo cinismo, demandó a la Universidad por 600 millones de pesos y a quienes protestaban los emplazó por acoso laboral.
La UT estaba casi en ruinas. Debimos empezar a recomponer sus cimientos. La Asamblea Universitaria no avanzó porque el sector en pugna llegó a boicotearla. El Consejo Superior Universitario nombró un rector para un periodo de transición, dispuso unas reglas de austeridad, ya que las decanaturas se habían tornado en ruedas sueltas que ordenaba todo tipo de gastos sin compadecerse de las frágiles finanzas. Y así, después de dos años, tenemos un panorama en donde el déficit se ha reducido a la mitad, se aumentaron las transferencias departamentales, algo que no se hizo nunca desde 1993 y se ha avanzado de gran manera en la recuperación académica. Hoy están de nuevo abiertos los espacios de representación de todos los estamentos y tenemos un rector en propiedad para los próximos cuatro años. La Universidad tiene otro rostro, pero aún los fantasmas siguen vivos.
Esto es lo que no dicen los que llegan disfrazados de progresistas, democráticos y defensores de la UT, eso lo callan porque muchos de ellos fueron protagonistas de la debacle y solo culpando a otros quieren lavar su patética imagen. El hoy es difícil, necesitamos aunar esfuerzos para que un gobierno como el actual le traslade los recursos a las universidades públicas, pero debemos evitar que se cuelen los viejos victimarios de la UT que hoy con su antigua forma de la artimaña quieren aparecer como víctimas.
ASPU, Sindicato líder en la transformación de la UT
En Colombia pertenecer a un sindicato implica cargar un karma y si el sindicato no se conforma con prebendas sino que lucha por los derechos colectivos, peor. ASPU Tolima lleva 45 años de historia y en su inventario de luchas siempre figura como primordial la defensa de la educación pública, la dignificación del trabajo docente y el respeto y defensa de la autonomía universitaria.
Quienes odian a ASPU en la UT, en su mayoría pertenecieron a ASPU, pero al no poder controlar la organización para sus intereses particulares de poder, renunciaron y han armado varias organizaciones fachadas que suelen durar lo que duran los momentos electorales. Dos enemigos de ASPU muy activos son los profesores Miguel Espinosa y Félix Salgado, ambos alfiles de la desastrosa administración de Muñoz Ñungo. El profesor Espinosa no desaprovecha para echarle la culpa a ASPU de todos los males actuales de la UT, pero lo que no dice es que él fue el director de la Oficina de Desarrollo Institucional (ODI), en gran parte responsable de la debacle de planeación financiera y estratégica de ese entonces. Por su parte el profesor Félix Salgado, viejo protegido por el MOIR en la UT, se ha dedicado a demandar la Universidad del Tolima como si esa fuese su tesis doctoral, con resultados hasta hoy nulos.
Por su parte ASPU, con una nueva Junta Directiva y enarbolando los postulados que la hacen la mayor organización de afiliados profesorales del país y la UT, sigue comprometida en la modernización y reforma de la Universidad. Es claro que necesitamos nuevos estatutos, nuevas reglamentaciones de contratación, una planta administrativa más eficiente, mejor manejo de los recursos públicos. Requerimos un adecuado sistema democrático de elección de las personas que gobiernan la UT, entendiendo que estamos en una Universidad, no en un pueblo politiquero como parecía hace años las elecciones de decanos, en donde los buses, el trago y la lechona hacían de las suyas.
El compromiso del Sindicato de profesores es con la Universidad del Tolima, con su futuro y eso no le gusta a quienes han sido “pelechadores” de los dineros públicos y dueños de la burocracia. Por eso de nuevo aparecen, camuflados, trabajando de bajo perfil, tramando y complotando, diciéndoles a los nuevos estudiantes que ellos son la vanguardia, que los malos son los otros.

***
Hoy estamos llamados de nuevo a luchar contra un gobierno cuya prioridad es la guerra y para quienes la educación es plato de segunda mesa. Debemos juntarnos porque juntos es que somos fuerza de cambio, de transformación. Pero que esa euforia no nos haga olvidar el pasado reciente de nuestra Universidad, que no vengan los responsables a pontificar y a vendernos espejitos de colores, sabemos quiénes fueron, siguen por ahí, y para quienes se preguntan ¿en dónde están los que quebraron la Universidad del Tolima?, ahí les dejo una pista.

mayo 18, 2017

QUIZ SEMESTRAL PARA LA COMUNIDAD DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA

Por: Carlos Arturo Gamboa B.

CURSO: PENSAMIENTO CRÍTICO Y AUTÓNOMO
Unidad: Mirada crítica a la Universidad del Tolima
Docente: Carlos Arturo Gamboa B.
Matriculados: estudiantes, profesores y trabajadores

1.                      Reflexione sobre los siguientes insumos que dejó “La asamblea general estudiantil” de la Universidad del Tolima, celebrada el día 18 de mayo en el parque Ducuara:

a)      Falta de elementos académicos para el adecuado desarrollo de los programas (biblioteca, salones, docentes de planta, prácticas, video proyectores, entre otros)
b)      Ataque del Ministerio de Educación a las Licenciaturas poniendo en riesgo su existencia
c)      Ausencia de los representante estudiantiles al Consejo Académico y CSU en los espacios asamblearios
d)      Falta de presencia de la mayoría de los estudiantes en los procesos de participación
e)      Estatuto Estudiantil desactualizado
f)       Vencimiento de los periodos de representación de los estudiantes a los órganos de representación.
Escoja uno de los problemas enunciados. Proponga una posible solución y plantee una metodología para hacerla realidad.

2.                      Lea cuidadosamente el siguiente interrogante:
¿Qué tienen en común el vocero estudiantil (Andrés) de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, ACEU-UT; el catedrático Germán Llanos, (El “arrepentido” como le dicen ahora algunos estudiantes en los pasillos) y el nuevo sindicato profesoral, ASEDUT, liderado por Félix Salgado, Miguel Espinosa y el Loco Llanos?
Marque la respuesta correcta:
a)      Defendieron y defienden a capa y espada al anterior y cuestionado ex rector Herman Muñoz.
b)      Algunos de ellos ocuparon altos cargos directivos en la administración que llevó a la crisis total a la UT.
c)      Guardaron silencio absoluto durante cuatro años (2012-2016) mientras la UT se derrumbaba.
d)      Le echan la culpa de la crisis a ASPU.
e)      Todas las anteriores.

3.                      ¿Si lo gastos fijos diarios de la Universidad del Tolima supera los ingresos diarios de la misma? Se debe proceder a:

a)      Echarle la culpa a ASPU
b)      Hacer un tropel cada 8 días
c)      Armar un nuevo Sindicato
d)      Hacer un ajuste de los gastos fijos para superar el déficit y modernizar la Universidad para hacerla más transparente y eficiente.
e)      Ninguna de las anteriores.
Sustente su respuesta

4.                      Problema matemático:

Si al inicio del año 2012 la Universidad del Tolima presentaba un superávit de 25 mil millones pesos, y al finalizar el 2016 el déficit alcanzó los 24 mil millones, lo que se malgastó en esos 4 años equivale a la suma de:
a)      49 mil millones de pesos
b)      Un bulto de naranjas
c)      Cuatro birras y dos cigarros
d)      Lo del combo de empanada + gaseosa

5.                      Pregunta de interpretación:

Con base en las anteriores preguntas, saque sus propias conclusiones y sustente su respuesta en un breve párrafo.

Posdata: puede enviar sus respuestas vía correo electrónico a la siguiente dirección: cgamboa@ut.edu.co. Posteriormente nos daremos cita para discutir las respuestas y valorar nuestro conocimiento sobre la crisis que sigue vigente en la Universidad del Tolima y las soluciones reales que podemos implementar para salir del atolladero y, así, aprobar el curso.