mayo 25, 2015

LA UNIVERSIDAD DE NARIÑO, UN AVANCE DEMOCRÁTICO QUE SE DEBE DEFENDER

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
La democracia en la comunidad universitaria es una especie de mito, dicen que existe pero nadie la ha visto. Al menos eso pensaba antes de visitar la Universidad de Nariño. Nada extraño tiene su campus porque al pasearse por él se encuentran edificios de aulas, auditorios, cafeterías, escenarios deportivos y muchas zonas verdes, esto último si se puede tildar como particular, porque los modelos de construcción basados en la soledad del concreto se han ido tomando las universidades.
Sin embargo, el panorama mental si se trastoca cuando se escucha decir al rector, Carlos Eugenio Solarte, que prefiere la democracia real que impulsa el proceso de la Reforma Universitaria, a la imposición de la pretendida Acreditación de Alta Calidad; y lo prefiere porque la reforma está instalada en la participación mediante procesos asamblearios en los cuales se discute y reconstruye  el estatuto de la universidad, mientras que el seudo-sueño de la acreditación, y esta es mi opinión, no es más que un embeleco instituido para hacernos creer que obteniendo la medallita seremos mejores, y de paso olvidamos el verdadero camino que debe transitar la universidad pública.
Luego uno se va sorprendiendo más cuando empieza a constatar que es cierto que en la Universidad de Nariño el rector es elegido por la comunidad y “designado” por el Consejo Superior, tradición de años que en nada contradice la Ley 30, el escudito anti-democrático que en las otras universidad, las fuerzas de poder, exhiben como prohibitorio. Pero también se escucha y constata de que lograron construir mediante proceso asambleario el Plan de Desarrollo 2008-2020 y en el 2013 construyeron el Proyecto Educativo Institucional (documento que requiere un análisis más detallado, debido a su propuesta incluyente y transformadora). Este en una de las páginas iniciales dice, considerando:
“Que la Comisión Académica de Reforma Universitaria elaboró la propuesta del Proyecto Educativo Institucional – PEI- ampliamente estudiada por las Facultades, Departamentos y Programas, discutida y aprobada por la Asamblea Universitaria”
Es así de real, está en los documentos institucionales como es el caso del PEI firmado por el Presidente del Consejo Superior, hay evidencias concretas de democracia; por lo cual la participación real deja de ser un mito y se torna tangible; y lo puedes comprobar en el campus, el ethos y en los documentos institucionales de la Universidad de Nariño.
Ahora bien, rumbo a San Juan de Pasto y cuando el avión está aterrizando sobre una hermosa meseta en el municipio de Chachagüí, se experimenta un ligero temblor de turbinas provocando la palidez propia de las turbulencias, entonces sabes que has llegado. Luego tus ojos disfrutan el verde paisaje que se enciende a la distancia, entre montañas que traen tonadas de historias milenarias, de culturas que reposan en las cumbres y que están siendo vigiladas por el volcán Galeras, la fiera dormida como algunos le dicen. La ciudad y su clima frío te ofrecen hermosas edificaciones elaboradas por manos antiguas que aun conservan su belleza y son testigos de otros tiempos, puedes saborear el cuy, calmar el frío de la noche con una jarra de hervido o atreverte a más y terminar chumado en algún tranquilo parque.
Para llegar a Pasto debes vencer el miedo a la turbulencia, de la misma manera que para apostarle a la democracia real, debes vencer el miedo que engendra la heteronomía institucional, debes comprender el verdadero papel de la Universidad Pública en nuestro contexto, debes entender que de esa manera se puede transitar por el camino de la potenciación del Sur. En la Universidad de Nariño se le apuesta a la democracia real, nada allí es ilegal, más aún, creo que es allí en donde  la Constitución Política Colombiana y su espíritu incluyente más se respeta. Por eso estaremos prontos a defender, profundizar e imitar esta idea de proceso democrático, porque cuando uno ve las bondades de estas apuestas, deja de tenerle miedo a las turbulencias y duerme tranquilo a la sombra del vigilante Galeras.


La Universidad de Nariño es ejemplo para las demás universidades públicas de Colombia, todos debemos a mirar hacia el Sur y entender que estamos en un tiempo en el cual nuestros mitos deben hacerse reales, la democracia universitaria es uno de ellos.

mayo 11, 2015

CUANDO ESTÁ ABIERTO EL CAJÓN, EL MÁS HONRADO PIERDE

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Mayo 2015. Otra vez la Universidad del Tolima está en crisis. Pero, ¿cuál es la real dimensión de esta crisis? Ese puñado de funcionarios que está al frente de la administración actual empezaron vociferando en los medios (sospechosamente) que la crisis es financiera. El panorama se fue agitando y algunos sectores empezaron a decir que la crisis es de movilidad, otros que de convivencia, otros que de clientelismo y así poco a poco la crisis fue creciendo al tamaño de la ballena que se tragó a Jonás. A mi parecer, en todas estás enunciaciones existe una mirada parcial de verdad y mucho de encubrimiento. Empecemos, le dijo  la tortuga a la libre.
Hace años que la Universidad del Tolima no enfrenta los problemas cotidianos y estructurales con el ánimo de solucionarlos, y no solo me refiero a los rectores y sus equipos, sino a las mayorías que viven y sobreviven en el campus; menos querrán hacerlo esos (no pocos) que depredan la universidad. Es verdad que tenemos una planta administrativa que sigue creciendo sin control y culparlos a ellos es un distractor, el problema es de ausencia de planeación administrativa y de las cuotas burocráticas de los politiqueros regionales que hace rato habitan la universidad. Deberíamos tener claro cuántas personas deben componer la planta administrativa y entre todos impedir que esa cifra siga creciendo; pero además deberíamos garantizar la eficiencia de los procesos y construir una alianza academia/administración para enrumbar la universidad hacía procesos expeditos. Entonces la cuestión es de ética, planeación del gasto público y eficiencia administrativa. No de peleas entre sectores de la parte más baja del organigrama. Un funcionario honesto debería ayudar a blindar a la universidad de la politiquería, no ser funcional a ella.
Esa debe ser la misma lógica para enfrentar problemas tan sencillos de solucionar como el tema de restaurante, en donde cada día cientos de estudiantes se agarran de las mechas para almorzar, mientras otros hacen colas ordenadas para calmar el hambre burocrática. Igual sucede con el tema de movilidad, fácil de solucionar entre nosotros, pero tan complicado cuando le dejamos la solución a las directivas. A estos problemas de la cotidianidad sumemos consumo de psicoactivos, capuchos, tropeles, chazas y otras minucias que teledirigen la mirada a los bordes de los conflictos, no al centro. Quienes están y han estado en la dirección de la universidad nunca atendieron, ni les interesa atender estos problemas, porque la existencia de ellos les garantiza la cortina de humo que cubre los problemas estructurales. Por eso muchos de los que crean conflictos en estos temas, o se creen adalides, los verá uno después asimilados por la administración, porque son funcionales a su intencionalidad. Fíjense bien estos días y hablamos luego de las elecciones.
Y mientras todas esas cosas cotidianas pasan, los problemas de orden mayúsculo no se solucionan. Siguen las normas obsoletas atafagadas con nuevas normas que cada día emergen en la eterna maraña de los papeles universitarios. Falsos discursos académicos que hablan de excelencia pero transitan los caminos de la mediocridad: sin profesores de planta, con miles de catedráticos, la mayoría de ellos ajenos al mundo universitario, oficinas que con cientos de procedimientos bloquean los sueños de hacer una mejor universidad, proceso lentos, organismos directivos que se reúnen cada ocho días pero nunca solucionan nada, falsos liderazgos que encubren proyectos individuales de poder y acomodamiento, intrigas, derroche en lo innecesario, escases para lo fundamental, entre otros problemas que agobian, matan el espíritu y terminan adormeciendo la comunidad.
Entonces nos encontramos frente a una crisis real de identidad de la comunidad. Hace mucho olvidamos lo que significa ser “Universitario”, porque sin importar cuál sea la función, quien la realice debe entender que está en el campus de la Universidad del Tolima. El vigilante, la aseadora, el contador, la secretaria, el auxiliar, el rector o los miembros del desprestigiado Consejo Superior, deben ser personas que no solo posean unas funciones, deben ser sujetos universitarios. Igual sucede con los estudiantes y maestros, muchos de los cuales tampoco han entendido o interiorizado la importancia de asumirse como sujetos de la universidad pública. Debemos entender que el centro de nuestras preocupaciones es Ella, la Universidad del Tolima quien necesita garantizarle educación superior a la región, pero no cualquier educación, sino una conectada con la realidad y sus problemas que sea capaz de activar el chip social de la transformación.
Si lo pensáramos e hiciéramos  así, erradicaríamos esos grupúsculos de poder que tras falsos discursos de cambio se alimentan como rémoras de la Universidad del Tolima, personajes cuyo interés real son ellos mismos, sus fincas, sus bienes, sus enormes carros, sus ahorros, los puestos para sus amigos, sus mezquinas vidas, sus amantes, sus mirada retrógrada o sus proyectos seudo-revolucionarios.  Recuperar el concepto de universidad pública como centro de la reflexión y la acción evitaría que nos destrocemos entre nosotros, mientras los que han dirigido la universidad en toda su historia siguen alimentando esa enorme ballena que se traga nuestras mejores intenciones y les hace creer a muchos que es imposible transformarnos. Todos ellos son monstruos devoradores de sueños.
Al contrario, reconstruir el ethos universitario es la mejor apuesta hoy para la Universidad del Tolima. Apostar por la democracia real para hallarle un “sur” a nuestros problemas cotidianos y enrumbar la universidad hacia un proceso de transformación  estructural, es el mejor camino para superar el grito, la amenaza, la percusión vedada, la corrupción disfrazada, la dádiva que corrompe, el silencio miedoso y medroso, el falso discurso de los revolucionarios burocráticos, el despilfarro, la ineficiencia, la angustia de la cotidianidad, la rabia y el desconsuelo. Pero sobre todo, recuperarnos como sujetos universitarios es volver la mirada sobre nosotros mismos y sobre nuestras responsabilidades frente a la región y el futuro educativo de nuestra lastimera historia departamental.
De lo contrario, si le seguimos apostando a la trásfuga, a los intereses del enquistado poder, a la mezquindad y el odio, seguiremos en la lógica que ha mantenido sumida la Universidad del Tolima a una especie de oscurantismo medieval en donde, como decía Antonio Aguilar: “cuando está abierto el cajón, el más honrado pierde”. Creo que este es el tiempo de todo lo contrario, de los honrados. Espero que seamos muchos…

mayo 05, 2015

TRANSCURRIR UT (MAYO 5 DE 2015)



LOS 14 MACHETAZOS BAILABLES DE LA UT
Por: Carlos Arturo Gamboa B.
1
Las cuentas claras…la UT necesita tener las cuentas claras.
2
En bancarrota…la cuenta que nos debe la gobernación sigue sin fondos, pero ¿cómo cobrarla si entre amigos que votan en el Consejo Superior se deben cubrir las espaldas?
3
No basta…con indicadores bonitos, cifras y logros, los problemas que enuncian los sujetos de la comunidad universitaria siguen latentes. Por eso: “No basta porque cuando quiso hablar de un problema tú le dijiste niño: "será mañana es muy tarde, estoy cansado"”.
4
Ciega, sordomuda…la administración no parece importale la situación de precarización laboral de los 1700 catedráticos.
5
Ayúdame Freud…para poder entender tanta heteronomía en un espacio llamado universidad que está llamado a construir autonomía.
6
Me vale…lo que piensen y hablen de mí, parece ser la canción preferida de quienes al frente de la Institución se niegan a cambiar de rumbo y romper la lógica de la politiquería regional.
7
El Salmón…sigue cantando: “Siempre seguí la misma dirección la difícil...” ¿será que la platica de la revista también se la gastaron en cositas y tendremos que volver a poner la tutuma?
8
Ayer me dijo un ave…que los buses de la UT se los prestaron a Emilio Martínez, pero no hubo uno para que los estudiantes fueran a la Feria del Libro.
9
La chispa adecuada…o será ¿la chuspa adecuada? Sigue vigente el debate sobre consumo de psicoactivos en el campus, pero nadie lo quiere asumir.
10
Amor y control…la vieja fórmula de los campos de concentración, parece ser la solución que reclaman muchos, si esa fuera la salida las cárceles serían los lugares más seguros del mundo.
11
Gasolina…es lo que la UT necesita, más gasolina porque hace rato que hay más carros que profesores de planta.
12
Me gustan los estudiantes…bueno al menos ese puñado que no han sido asimilados y son capaces de enunciar las cosas sin ruborizarse ¿Habrá futuro con ellos? ¿Serán prontamente asimilados? De todas maneras me gustan los estudiantes.
13
El baile de los que sobran…seguirá siendo el ritmo de cientos de jóvenes que no pueden ingresar a la universidad pública, porque: “Nos dijeron cuando chicos jueguen a estudiar los hombres son hermanos y juntos deben trabajar”.
14
Y al final la vida sigue igual…no hay crisis, la cifras e indicadores de la administración son de una universidad perfecta en donde todo marcha bien. ¿Y los problemas cotidianos son acaso invención de la oposición?

abril 25, 2015

QUIZ PARA LA MINISTRA DE EDUCACIÓN



Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Estudiante: Gina María Parody d'Echeona
Programa: Reformas educativas para yupis

Nota: Lea detenidamente, interprete y responda. No se apresure a responder sin analizar.
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I
 Elabore un cuadro comparativo de los salarios de los profesores de Singapur, Finlandia y Colombia. Establezca el promedio de cada uno de los países y dibuje un diagrama de Pareto. (Si no sabe que es un promedio, pregúntele a Pareto). Con base en los datos obtenidos responda: ¿Qué impacto tiene el valor salarial de los maestros en la calidad educativa?
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II
Problema 1: a) Un profesor X camina 5 kilómetros para llegar a una escuelita de una cabecera municipal en donde orienta clases de matemáticas, lenguaje, ética, educación física y religión. b) El salón está conformado por 40 estudiantes que cursan grados de primero a quinto. c) Las edades de los estudiantes oscilan entre 5 y 15 años. d) La escuela no posee biblioteca, los baños están en mal estado, cuando llueve el salón se inunda, algunos niños asisten sin desayunar y no hay cancha para juegos deportivos. Pregunta: ¿Qué entiende usted por calidad educativa?
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III
Problema 2: Un maestro Z ha invertido 11 años en formación básica; 5 años en una licenciatura; 2 años en una especialización y 3 años en una maestría, para un total de 21 años de formación, sin contar con las periódicas capacitaciones en leyes y decretos emitidos cada vez que cambian de Ministra de Educación. Pregunta: ¿Cuál debe ser su salario?
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IV
Trabajo de campo: visite la FILBO 2015 (Feria Internacional del libro). Adquiera algún texto sobre reflexiones y/o investigaciones pedagógicas en Colombia. (Recomendamos por ejemplo, Editorial Magisterio, o los stands de las Universidades). Elaboré una breve reseña del libro seleccionado. Pregunta: ¿Se pudo dar cuenta que Colombia es muy distinta a Singapur? Sustente su respuesta.
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V
Observe las siguientes imágenes:


Encuentre al menos 5 diferencias.

Posdata: Esta evaluación no la hacemos para promoción en el escalafón docente.

abril 15, 2015

EL PROBLEMA DE IBAGUÉ NO ES EL ALCALDE LUIS H.

Por: Carlos Arturo Gamboa B.
Muchos creen que el gran problema de Ibagué es el actual alcalde, porque tiene sumida la ciudad en la total desidia, porque no ha dado respuesta eficiente a las obras para los juegos nacionales, porque no ha solucionado el tema del agua. Pero no es así. Si tuviésemos un alcalde distinto, las calles estarían llenas de huecos, las basuras inundarían la ciudad, los ladrones de cuantías menores seguirían haciendo de las suyas por la carrera tercera, hasta la Calle 11, porque ahí serían reemplazados por los ladrones de cuantías mayores. El agua seguiría faltando en nuestros hogares cuando llueva, cuando haga sol o cuando laven los tanques, es decir, casi todos los días. Los taxistas seguirían haciendo de las suyas, igual que los buseteros quienes van por la ciudad como fieras desatadas a lo rápido y furioso.
Si otro fuera el alcalde, nuestros barrios seguirían sin pavimentar, sin campos deportivos, sin parques para el encuentro.  El parque deportivo seguiría abandonado y sin permitirle a los miles de pobres ingresar a obtener un mínimo de recreación pública. La vía al aeropuerto seguiría siendo una trocha. El cañón del Combeima estaría igual que hoy, sin una vía digna y la Casa donde vivió Jorge Isaac se seguirá cayendo lentamente, como ha venido derrumbándose nuestra grandeza tolimense.
Si el alcalde no fuera Luis H, sino cualquier otro parroquiano de la politiquería local, el panóptico seguiría siendo el agujero negro por donde el dinero público se va a otra dimensión, seguirían escaseando los recursos para las artes en general, seguiríamos sin escenarios para la dramaturgia, sin dinero para la poesía, sin dinero para la pintura, sin dinero para la música alternativa, sin dinero para las expresiones de miles de jóvenes que desde sus esquinas ven pasar el tiempo, soñando con una posibilidad de contarle al mundo que sus sueños se expresan de mil maneras.
El problema de Ibagué no es el alcalde Luis H. El problema de Ibagué es que llevamos eligiendo una serie de ineptos en los puestos públicos hace muchos años, y los elegimos porque van a nuestros barrios, aliados con muchos de los presidentes de las juntas comunales, y nos engañan con promesas. Nos ofrecen tejas de cinc para que el agua no moje nuestras angustias, nos ofrecen puestos para nuestras hijas desempleadas, nos ofrecen becas para nuestros hijos sin estudio, nos ofrecen pavimentar las calles que llevan décadas cubriendo de polvo nuestra existencia, nos ofrecen un tamal y un transporte el domingo de las elecciones, y nosotros votamos por ellos, por rojos, por azules y de otros colores, casi todos ellos amigos en componendas y quienes sin distingo de partidos se han distribuido los bienes públicos que deberían invertirse en la ciudad.
Por eso el problema de Ibagué no es el alcalde Luis H, somos nosotros quienes durante muchos años hemos elegido alcaldes ineptos, politiqueros y sin visión de ciudad, como Luis H Rodríguez.

marzo 26, 2015

“Somos iguales para tener el derecho a ser diferentes”: entrevista a María Elena Erazo



Por: Carlos Arturo Gamboa B.

María Elena Erazo Coral se ha formado en la universidad pública y es una gran defensora de la misma, porque quizás quienes han tenido que “sobrevivir” al mundo público, entienden mejor sus potencias y sus dramas. Es Doctora en Ciencias de la Educación y actualmente lidera la Asamblea Universitaria de la Universidad de Nariño; además, es la Directora del Departamento de Ciencias Sociales. Reafirma su afición al Deportivo Pasto, sin importar que en la actual temporada al equipo del sur, de la misma tierra que inspirara los sentidos versos de Aurelio Arturo, no le haya tronado bien. Como ella misma lo expresa cree en “…la igualdad en la diferencia, es decir, somos iguales para tener el derecho a ser diferentes”.
Desde los afectos, los encuentros y los debates he querido preguntarle a María Elena acerca de esa construcción democrática que se viene gestando en la Universidad de Nariño, proceso muy distante a las formas obsoletas de participación que tienen atenazadas a las universidades colombianas a la mano burocrática de las clases políticas regionales. Además, esta conversación sirve como un abrebocas a lo que será el IV Foro Interuniversitario Poder Constituyente a celebrarse en la UDENAR el primer semestre del año 2015.
Carlos Gamboa: La Universidad de Nariño hace tiempo viene trabajando en la Reforma Universitaria mediante la participación activa de la comunidad ¿cómo se logra involucrar a todos los estamentos universitarios que tienden a ser reactivos a estas propuestas?
María Elena Erazo: El trabajo frente a los proceso democráticos que se llevan en la actualidad en la UDENAR,  a mi juicio son proceso gestados desde los años setenta, cuando un gran movimiento estudiantil y profesoral construyen una propuesta de reforma para la Institución de manera democrática, esto es, dialogada, discutida, concertada con los estamentos universitarios; esa generación, deja una huella imborrable en esta universidad.
El Estado colombiano al ver que esta propuesta (1972) ( universidad para el “desarrollo integral”, que dé respuesta a los problemas de los seres humanos, de la región, basada en la investigación al proponer que la docencia debe tener como fundamento la investigación) está en contravía con lo planteado para la educación superior en los centros de poder (universidad profesionalizante, memorística..) la interviene en 1977, cerrando sus instalaciones por un semestre y  organizando una universidad según su lineamientos.
Revisando los archivos de la Institución, me percato que frente a la estructura universitaria que impone el estado, hay voces que continúan planteando la necesidad de  construir una Universidad distinta a la que el Estado impone; se sigue hablando por ejemplo, de una reforma  académica, se sigue luchando y exigiendo que  las decisiones de esta universidad  deben ser tomadas de manera democrática. Así, en la década de los ochenta, se protesta frente a la politiquería del gobierno de turno, evidenciada en decisiones como el cambio constante de rectores, pues esta Universidad entre la década de los 70 y 80  tuvo 18 rectores. ¿Qué política académica o administrativa sería se podía consolidar con rectores, que en algunos casos, estuvieron por un lapso de tres meses? En 1993, se logra esta reivindicación y hasta el día de hoy en la universidad se hacen las elecciones de rector mediante el voto directo ponderado, es decir en urnas separadas votan estudiantes y profesores, cada uno con un ponderado del 50%;  el Consejo Superior hace la designación del rector, respetando la decisión de la Comunidad Académica (No hay violación  a la ley 30, porque se cumple lo estipulado por esta – el C.S DESIGNA).
Hay temas que en la reforma de 1972 no se consolidaron y durante las siguientes décadas, continúan en discusión:
·         La universidad y la región.
·         La universidad para el desarrollo integral (1972) hoy universidad para el desarrollo alternativo.
·         La docencia fundamentada en la investigación.
·         La necesidad de una reforma universitaria democrática.
La propuesta de una reforma universitaria democrática toma fuerza, en la campaña a la rectoría del Dr.  Silvio Sánchez (2006), cuando profesores, estudiantes que respaldan esta candidatura se plantean como eje programático llevar a cabo la reforma profunda de la Universidad de Nariño. Al llegar de manera democrática  el Dr. Silvio Sánchez a la Rectoría (2007) se pone en marcha la reforma, se crea la Asamblea Universitaria. Es decir, los procesos democráticos surgen como procesos de lucha,  como voluntades políticas, como unidad de fuerzas (profesores, estudiantes, trabajadores, administración, unidad de generaciones – nos encontramos en esta reforma la generación de los setenta[1], los ochenta y noventa[2] y la generación del siglo XXI); surgen de la resistencia, al pensar que “otros mundos son posibles” como lo decía el Dr. Sánchez, surgen porque no nos conformamos al mundo que pretenden construir los centros de poder y los poderosos de este país. No somos muchos, a veces, pero esos pocos hacemos ruido y logramos que otros se unan a la lucha.
Carlos Gamboa: Desde su experiencia en estos procesos ¿qué importancia le otorga a la profundización de la democracia universitaria?
María Elena Erazo: La democracia es una palabra que toma distintas formas y construye distintas realidades  dependiendo de quién y desde dónde se enuncia. A nombre de la democracia se han invadido pueblos (Afganistán) y se hacen retomas a sangre y fuego (Palacio de Justicia); a nombre de la democracia llegan al poder los corruptos (Senado, Cámara, Cortes); pero, la lucha por la democracia también permite la libertad de los naciones, la conquista de derechos, la construcción de nuevas realidades sociales.
Carlos Gamboa: Entonces la pregunta es: ¿cuál es el sentido que tiene la democracia en el proceso de reforma de la UDENAR?
María Elena Erazo: El sentido es la construcción  colectiva, discutida, argumentada de una nueva estructura académica-administrativa de la Institución, además de pretender  un cambio en las mentalidades de quienes habitamos el espacio de la UDENAR, ¿para qué? Lo dice en su misión construida colectivamente:
Para formar profesionales que aporten a la construcción de una sociedad que viva en paz, éticos, críticos (hace tanta falta hoy estos seres humanos, en un país donde el presidente de la Corte Constitucional dice que la ética y el derecho son dos cosas distintas), seres humanos que aporten a la solución de los problemas regionales y a la construcción de desarrollos alternativos; repito, porque otros mundos sí son posibles (al menos soñamos con este propósito. La utopía como dice Galeano, nos sirve para caminar en estos sentidos).
Carlos Gamboa: ¿Cuáles son los principales obstáculos para emprender proyectos de democratización al interior de las Universidades Públicas?
María Elena Erazo: Los intereses personales, en detrimento de los intereses colectivos, públicos (mi centro, mi puesto, mi lugar, mi forma de hacer las cosas).  Hay lugares en la Universidad que se les nombra de esta manera: El centro de Pedrito Pérez, la virtual de…,  la facultad de…
Los poderes y los poderosos que se entronizan en lugares de la academia y la administración de la UDENAR y por supuesto, se resisten a perderlo.
Las actitudes egoístas, pesimistas, la crítica mal intencionada.
Las mentalidades fosilizadas y atornilladas que no pueden pensar que hay otros caminos, otras formas de hacer las cosas, otras formas y estructuras con las que sí puede funcionar la Universidad, parecería que el lema es: Más vale malo conocido que bueno por conocer.
Y el Estado, con todas sus formas de lucha, que van desde las legales hasta las ilegales.
Carlos Gamboa: ¿Qué relación existe entre los postulados de la Constituyente Universitaria y el proceso de Reforma Universitaria de la Universidad de Nariño?
María Elena Erazo: 1. El sueño, la utopía de construir y pensar en una universidad que responda a los intereses y necesidades del ser humano en concreto, de las realidades locales, regionales y aún, a  las del país. 2. Pensar en una universidad que desnaturalice el pensamiento homogéneo, homofóbico, discriminatorio. 3. Resistirnos a que conviertan a la educación, y en particular la E. superior en un mercado. 4. La defensa de la universidad pública. 5. La lucha por la autonomía y la democracia.
Carlos Gamboa: ¿Cuál debe ser el papel protagónico de la Universidad Pública en el actual proceso de paz y el futuro cercano del posconflicto?
María Elena Erazo: La formación de nuevos seres humanos formados en:
…lo diverso, es decir que entiendan y vivan pensando-actuando  que la diversidad es lo natural, lo contranatural es ponernos a todos los mismos lentes,  pretender que vean una sociedad homogénea (constitución del 86- una sola religión, un sólo idioma), y cuando ven lo diverso se escandalizan y piensan en que eso hay que eliminarlo o convertirlo (culturas, comunidades y pensamientos). El pensamiento homogeneizador, es desde mi perspectiva, uno de los grandes factores  generadores de violencia.
…y para mundos alternativos. La propuesta de los centros de poder parte de que el consumo, la acumulación de capital a cualquier precio trae el progreso, la felicidad de los pueblos, la universidad pública debe construir escenarios para un mejor bien-vivir y bien-estar del ser humano que no se basan en esos principios de vida.
… un pensamiento democrático.
… un pensamiento autónomo.
… la ciencia.  La ciencia  para que aporte a la solución de las necesidades de los más vulnerables, del ser humano en concreto, entonces es una ciencia de clase.


[1] Participaron y participan en esta reforma el Dr. Silvio Sánchez, rector;  Gerardo Guerrero, vicerrector académico, profesor y estudiante respectivamente en los años setenta.  María Clara Yépez, Pedro Pablo Rivas, Pedro Pablo Cabezas…  docentes de esa época.
[2] De esa generación hago parte yo y la mayoría de los que hoy somos docentes de la UDENAR.