junio 18, 2013

TRANSCURRIR UT (JUNIO 18 DE 2013)



Por: Carlos Arturo Gamboa B.
1.

En medio de la avalancha de información que busca “desprestigiar” la Universidad del Tolima, quizás para poder tomar acciones concretas con el campus, no se puede entender el discurso que algunos actores de la comunidad han enarbolado. El comunicado de las Directivas (junio 7), el ventilador de AngloGold, el Comandante Murillo, El nuevo Día y El canal local PC, han desplegado sus fauces informáticas para hacerle creer a la ciudad que en el Alto de Santa  Elena se han refundado Sodoma y Gomorra.

2.

El Consejo Académico parece transcribir al Comandante Murillo. Un desconocido Sintraunicol se pronuncia en la misma línea, viendo demonios en los que protestan y monjas en el ESMAD. Falla en la apreciación del atuendo. Ellos reafirman, de una u otra manera discursiva, esa sentencia que el Director de la ODI proclamó hace unas lunas: La UT es una olla. Martínez Prado le agregó a la olla una dosis de violencia, incluyendo a los docentes como vándalos; el coronel Murillo puso en la receta unos estudiantes secuestradores, terroristas, un campo de consumo y unos afrodescendientes vandálicos. La Veeduría, desconociendo que uno de sus integrantes, el profesor Germán Llanos, está siendo criminalizado, apenas esboza su carencia de solidaridad y ante la olla decide “lavarse las manos”. PERO NINGUNO DENUNCIA LOS ACTOS VÁNDALICOS DE LA POLICÍA Y EL ESMAD.

3.

Estamos recolectando videos, fotos y demás evidencias en las cuales se puede mostrar a policías golpeando estudiantes cuya única arma de destrucción máxima eran sus libros. Videos que muestran cómo la policía gaseaba las calles de Santa Elena, sin percatarse de la presencia de una población que no tenía nada que ver con la protesta. Incluso ya es famosa una foto en donde dos policías rompen las farolas del bus de la Universidad del Tolima. ¿Cuántos plantones contra estos hechos han organizados los que claman no más violencia? Será qué para ellos esto no es violencia? ¿Los medios como El Nuevo Día por qué no han registrado estos hechos? ASPU sigue esperando el espacio en Ecos del Combeima para defender a los profesores, porque aquí no hay docentes aliados con el narcotráfico, ni terroristas. Aquí hay cientos de docentes de planta y catedráticos que trabajan a destajo y que sin ellos miles de estudiantes no podrían optar por la educación pública.

4.

En medio del señalamiento y la calma Chibcha, ahora circula un versión en la cual se asegura que se robaron varias piezas valiosas del Museo Antropológico de la Universidaddel Tolima, sin que ningún pronunciamiento oficial exista al respecto. ¿Serán los vándalos? No creo, aquí hay ladrones silenciosos, que no hacen disturbios, que no protestan, pero que deprendan la Universidad del Tolima a su antojo. ¿Cuántos plantones se han realizado contra ellos?


5.

Circula en la red una invitación del super-demócrata candidato a la decanatura de la Facultad de Humanidades y Artes, es para asistir al restaurante el Toy Wan para lo que parece ser una comida o comidilla de campaña, o más de posesión, porque el señor Calderón aparece en la tarjeta como decano. No sabemos a quiénes va dirigida, pero suponemos que es institucional porque tiene el logo de la Universidad del Tolima. ¿Será que hay dineros calientes en la campaña? O más bien ¿será que la política cambió y en vez de tamal ahora los candidatos ofrecen arroz chino? ¿Será eso lo que se denomina maoismo vía Pekín?

6.

La solidaridad está en otro lugar. Está en todos aquellos, afortunadamente cada vez más, que no nos tragamos las versiones oficiales a la ligera. Los que a pesar de las afujías caminan, construyen. Por eso El Salmón se prepara para un nuevo porno-desove el próximo viernes. Por eso mañana miércoles habrá asamblea general estudiantil. Por eso muchos inundan las redes con mensajes de solidaridad ante la persecución que los medios y la administración de la UT realiza contra el profesor Germán Llanos. Por eso seguiremos defendiendo la Universidad Pública, la Universidad del Tolima, que no es un paraíso, pero tampoco es Sodoma y Gomorra.

junio 13, 2013

¿Y DÓNDE ESTÁ EL POLICÍA?



Por: Carlos Arturo Gamboa.
Docente Catedrático Universidad del Tolima


"Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que el maestro denomina mariposa".

Richard Bach

Controlar el cuerpo es vital para el proyecto de llevar la obediencia a su verdadera dimensión, con eso se garantiza controlar el pensamiento y así queda el ciclo completo. Por eso el ideal de una sociedad de control no es sólo que haya fuerza policial para establecer un orden dado por el poder, sino que además cada individuo debe ser parte constitutiva del mismo. No sólo tienes que estar dispuesto a ser controlado, sino que además debes ayudar a controlar a los demás y auto-controlarte. A eso se le llama orden, pero no es una decisión pactada por los individuos en conflicto, sino la imposición de una hegemonía. Eso queda claro en las palabras del comandante de la policía metropolitana de Ibagué, Fernando Murillo, refiriéndose a la Universidad del Tolima cuando afirma que “(…) hay una preocupación porque se volvió tierra de nadie, allá no hay control, precisamente frente a la droga, ahora todo el mundo se está yendo a escudar dentro de la universidad para consumir droga…” y luego continúa haciendo afirmaciones que sólo pueden ser enunciadas por alguien que desconoce el campus o que recibe información espuria del mismo, como que: “no se puede dictar clase”, “allá hay (sic) la ley del silencio”, “intimidan a los jóvenes”, “se nos fue la tercera para allá”, etc., afirmaciones que son respaldas por el entrevistador (Gilberto Martínez Prado), haciendo eco de un “grito de S.O.S” que a la larga sólo es la voz de resonancia de la aún presente seguridad democrática (ahora disfrazada de Ley Lleras) que sólo ha sembrado horror en nombre de un país mejor. Tierra de nadie era Irak para Bush y con ese calificativo intervino para llevarse el petróleo en nombre del orden mundial. Con esos argumentos calificaron y siguen calificando de terroristas a todo aquel que no comparta ese orden, y un terrorista no tiene derechos, ya la historia lo mostró en Abu Ghraib y Guantánamo.

Además el comandante afirma que “no fueron los estudiantes solos”, a partir de lo cual alguien puede inferir que en la Universidad del Tolima se concentraron todos los males sociales del Tolima. Señor comandante: ¿Y la violencia que azota los barrios ibaguereños? ¿Y los robos continuos a apartamentos incluso en el centro de la ciudad? ¿Y los fleteos? ¿Y los asesinatos? ¿Acaso todo eso es culpa de los universitarios? ¿O será más bien que estamos presos de un sistema “terrorista” que crea hambre y el hambre engendra el hampa? ¿O será que habitamos una ciudad excluyente, sin oportunidades para los jóvenes? ¿Será que ese orden sólo es un caos de exclusión social? No quieran ahora hacer de la Universidad del Tolima La Caja de Pandora, porque como bien los afirma el mismo coronel Murillo: “allá están nuestros hijos” y entonces estaríamos diciendo que nuestros hijos son terroristas.

El mismo periodista, en una especie de defensa desaforada del orden, exclama: “ACTOS delincuenciales y terroristas que atentan contra la vida de muchos jóvenes que verdaderamente van estudiar y se quieren formar como profesionales NO se pueden PERMITIR. Actos como estos tienen estudiando al gobierno, congreso y justicia con miras (sic) a intervenir las universidades públicas como la Tolima. Van tomar medidas radicales y de fondo para evitar la formación de violentos disfrazados de estudiantes”. ¿Ese es el proyecto? No hay duda de ello, desde hace muchos años la universidad pública es peligrosa porque forma sujetos críticos, y algunos que egresan de allí salen pensando distinto (desafortunadamente cada vez menos) y se convierten en la piedra del zapato del sistema. Por eso han querido militarizar las Universidades Públicas colombianas, para poder controlar lo que el currículo no alcanza, porque “el policía” mismo está ya en los dispositivos pedagógicos y pocos nos atrevemos a cuestionarlos.

En ese sentido, es casi inimaginable que un periodista no haya escuchado otras voces, que no hubiese leído los comunicados de los estudiantes, que no hubiera dado cuenta de los desmanes de los señores de la fuerza pública, como lo deja claro la Agencia AEP en su página: “Entre los diferentes detenidos y heridos se encuentran los estudiantes Fabián Murillo Mesa, Felipe Solaya, Andrés Mauricio Cuellar, Andrés Zabala, Adriana Viscaya, y el propietario del Establecimiento CREPEXPRES, Sergio Andrés Olivares, quienes tras ser brutalmente golpeados fueron trasladados a las instalaciones de la Policía Metropolitana de Ibagué”. Al final uno escuchando a Martínez Prado termina creyendo que los pobres policías lanzaron esparkies y a cambio recibieron metralla. La victimización se convierte entonces en el argumento de la represión.

Por lo cual, podemos intuir que no sólo “el policía” habita en el sujeto uniformado que fue preparado para controlar, sino que además el periodista ejerce su papel de “soberano” de los medios que invita a los desprevenidos a que exijan “el respeto a la vida y a la educación pública”, olvidando que los universitarios han sido las víctimas, no los victimarios; y que han sido víctimas precisamente por defender la Universidad Pública. Por eso extraña que el mismo comunicado de la dirección universitaria del día 7 de junio, se exprese de esta manera: “la dirección de la Universidad informa a la comunidad en general que no comparte las acciones violentas, intimidatorias y vandálicas que se registraron ya que van en contra de la resolución pacífica de los conflictos y de la defensa de la educación superior pública”; y es que hacer un llamado a solucionar los conflictos por vías más dialógicas no es erróneo, pero cuando de entrada se juzga como vándalo al “otro”, queda abierto el camino para que los proclamadores del orden impuesto, como el señor Martínez Prado y el coronel Murillo, emprendan una cruzada, como si se tratase de recuperar tierra santa. Es que los represores no tienen diccionario de sinónimos y fácil pasan de vándalo a terrorista.

Con estos hechos queda al descubierto, lamentablemente, una línea semántica en tres niveles, pero que conducen al control como única forma de avalar ese orden impuesto; porque no se trata de evadir el debate frente a las múltiples problemáticas que aquejan a la sociedad y que por obvias razones hacen presencia en la Universidad del Tolima, como en todas las otras universidades públicas y privadas de la ciudad y del país, sólo que el método de la represión no es el camino, y esto hasta el presidente Santos lo entendió, por eso hoy conversan sobre salidas al conflicto en La Habana. La Universidad del Tolima como centro de construcción de saber debe proporcionar los argumentos, las herramientas y las formas de re-construirse y ayudar a reconstruir la sociedad. Otra cosa es querer hacer de la universidad una prisión, porque como lo dice Foucault: “La prisión es el único lugar en el que el poder puede manifestarse de forma desnuda, en sus dimensiones más excesivas, y justificarse como poder moral”, y entonces no habría diferencia entre la Universidad del Tolima y un reformatorio, porque sabríamos que “el policía” está inmerso en nosotros y estaremos listos para hacer parte del rebaño de la sumisión y tendría que dejar de ser docente para volverme carcelero.

Comparto que quizás una de las tantas salidas consista en empezar a dotar de sentido ese slogan de “Universidad territorio de paz”, como una posibilidad de hacer real el debate en torno a las diferencias de los sujetos que con palabras y acciones construimos el ethos y el campus universitarios, porque la violencia también está encarnada en los actos cotidianos, en la manipulada democracia, en las exclusiones, en la apología a un mundo educado para la obediencia, en la obstrucción al cambio como posibilidad creadora, en la mirada que ejercemos sobre quien piensa distinto, en la desfinanciación estatal, en la corrupción agazapada, en la destrucción silenciosa del proyecto de Universidad Pública. A esa idea siempre me he sumado y lo seguiré haciendo, pero sin olvidar que existe una delgada línea entre la Paz y la pacificación. La Paz es construcción colectiva, la pacificación: represión, acallamiento y miedo.




Fuentes:

AUDIO DEL PROGRAMA: “El Ventilador. En la mira de las autoridades docentes de la UT que promueven las protestas estudiantiles: Fernando Murillo Orrego”. Junio 6 de 2013. Disponible en: http://www.ecosdelcombeima.com/ibague/audio-27134-el-ventiladoren-la-mira-de-las-autoridades-docentes-de-la-ut-promueven-las-protes.


AGENCIAS AEP: Ante los excesos de autoridad, denunciamos… Disponible en: http://agesdepren.blogspot.com/2013/06/ante-los-excesos-de-autoridad.html.


CONSEJO ACADÉMICO. UNIVERSIDAD DEL TOLIMA. Defender la universidad como lugar plural de pensamiento y territorio de paz. Ibagué, junio 12 de 2013.


FOUCAULT, Michel. Los intelectuales y el poder. Entrevista Michel Foucault por Gilles Deleuze. "Microfísica del Poder". M. Foucault. Edit. La Epiqueta. Madrid. (pp. 77 – 86.)


UNIVERSIDAD DEL TOLIMA. Comunicado de la dirección de la Universidad del Tolima. Ibagué, junio 7 de 2013.

junio 04, 2013

TRANSCURRIR UT (JUNIO 4 DE 2013)




Por: Carlos Arturo Gamboa B.

1

Por fin salieron los resultados de los candidatos inscritos a la decanatura de la Facultad de Ciencias Humanas y Artes de la Universidad del Tolima. El señor Fernando Cruz no cumplió el perfil. Los otros 4 candidatos: Jesús Gamboa, Francisco Arias, Martha Varón y Germán Calderón, cumplieron los re-quisitos; el profesor Calderón a última hora consiguió dos punticos que le permitieron cruzar el umbral. Aparentemente alguien diría que la participación fue muy amplia, pero si miramos por el retrovisor y vemos cuántos no pudieron inscribirse, el balance cambiaría. Por ejemplo, no hay catedráticos entre ellos, de esos que llevan hasta 15 años en la Universidad del Tolima, pero un profesor como Jesús Gamboa, quien recién ha llegado (no sabemos mediante qué mecanismo, si concursó, si ganó una convocatoria o si es amigo de alguien), ya está encargado y es candidato. Este sólo ejemplo demuestra que las formas de “organizar” la participación en la Universidad del Tolima distan mucho de poder ser calificadas como democráticas.

2.

En tiempo de guerra, cualquier roto es trinchera. Esperamos que los 4 candidatos nos presenten sus planes, proyectos e ideas para sacar a la FCHA del agobio, del marasmo y de esa mirada neo-conservadora que parece más propia de una Facultad de Ciencias Económicas de una Universidad Privada. Esperamos las diferencias en sus posturas, en sus marcos teóricos, en sus propuestas incluyentes, en sus aportes. Esto es vital porque en casi todas las decanaturas de la UT lo único que se encuentran haciendo es dando cumplimiento a los mandatos del MEN y el CNA: abrir posgrados, conseguir registros, medir estándares, bla,bla, bla. Esperamos ideas distintas, propias de la Universidad Pública, crítica y social. Aunque observando la Resolución 585 sobre el calendario de elecciones no encontramos espacio para el debate; pero eso para qué, verdad que estamos en la UT, eso no se requiere aquí para ser decano. Acá lo importante es el perfil, eso es lo institucional.


3.

El señor Jesús Gamboa, a quien ratificaron como decano (e) por encima de las decisiones democráticas asamblearias, ahora se enfrenta a dos disyuntivas: Es el decano (e), nombrado a dedito, sin respetar las consultas de la Facultad, es decir representa lo no-democrático, y además está encargado y es candidato, algo así como quien pone un niño a cuidar dulces. Realmente creo que no se enfrenta a ninguna disyuntiva. Cuando aceptó estas reglas demostró la concepción de democracia que guía sus actos.

4.

Cuatro candidatos distintos y un solo interés verdadero, dicen por ahí en los pasillos. No creo eso. Espero que los 4 lleguen a la votación final. Espero que no caigan en el acto bochornoso de la politiquería estilo santofimismo que mostró el profesor Germán Calderón en la asamblea que luego desconocieron, en la cual el repertorio de la política del Frente Nacional  les salió a relucir. Espero que la lección haya sido aprendida y no tengamos candidatos adhiriendo a otros, negociando su cuotica de puesticos en la FCHA, haciendo alianzas debajo de la mesa de los voticos, manipulando, sería muy lamentable ver ese espectáculo. Espero no tener que retractarme y  confirmar el rumor de los pasillos.

5.

“El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros”. Ambrose Bierce.

mayo 29, 2013

TRANSCURRIR UT (MAYO 29 DE 2013)




Por: Carlos Arturo Gamboa B.

1

¿Qué pasa con el Consejo Superior de la Universidad del Tolima? Un presidente (gobernador) que le miente a la comunidad, un representante de los gremios que le apuesta a la minería, un representante del presidente que delegó su responsabilidad (sólo apareció para elecciones), un representante de estudiantes que no habla con los estudiantes, un representante de profesores que no representa los intereses de los profesores...Un Consejo Superior que no comunica a la comunidad sus decisiones, menos la tiene en cuenta para decidir. Mejor dicho una monarquía académica. Amparados en una amañada institucionalidad, la cual se usa al artificio y antojo de sus intereses particulares; al final la sacrificada es la Universidad del Tolima, pequeña nave al garete. Queremos transparencia del Consejo Superior, ese mismo que hace unos meses, en cabeza del señor gobernador aprobó una reforma laboral, en su mayoría burocrática, y que ahora sin dinero pone en riesgo la estabilidad financiera de la Alma Mater. NO MÁS DESANGRE DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA.

2.

Y mientras el fuego avanza, la administración alista el gotero. Al rector le preocupan mucho los perros del campus, lo cual es loable, aunque los verdaderos perros de la Universidad muerden en silencio. Y por ahí han visto algunos motorizados los fines de semana. La Universidad sigue a la deriva, el silencio es la constante.

3.

La administración del ex rector Rivera Bulla, en sus últimos e infortunados años,  se caracterizó por dejar todo al vaivén de los hechos. Mientras él viajaba y viaticaba, la universidad naufragaba, pero la burocracia crecía. El Ex rector Héctor Villarraga, el reformista, en el poco tiempo que estuvo logró consolidar una excelente nómina burocrática. Sólo 22 puestos nuevos que creó en la Facultades le representan a la Universidad del Tolima la bobadita de más de 3.000 millones anuales, al final con el pretexto justo de mejorar las condiciones laborales de unos pocos, terminaron abriendo la compuerta para el desangre económico. Más de 350 nombramientos.  El rector actual Herman Muñoz, más preocupado por cuidar el legado de sus antecesores, que por cambiar el rumbo, ha seguido el camino demarcado. ¿Cuántos funcionarios “nuevos” han ingresado en esta administración?  Al fin y al cabo, tanto Rivera, como Villarraga y Muñoz, han pertenecido a la misma escuela. No le pidamos peras al olmo.

4.

Defenderemos la Universidad del Tolima. Por supuesto. Del mentiroso gobernador, del amañado Consejo Superior, de los oportunistas que ahora nos llaman a luchar, a movilizarnos, cuando su silencio cómplice ha construido el mutismo que resguarda y el grito cuando conviene. Estaremos prestos a defender la educación pública de todos, aunque gran parte de ese “todo” se refugie en la comodidad del puestico, en la abulia de las aulas y en los intereses de los grupúsculos de toda índole.